Deja de llorar
… Leer másParad, oh amigos míos, detengámonos a llorar por el recuerdo de mi amada. Aquí estaba su morada, al borde del desierto arenoso, entre Dakhool y Howmal.
Las huellas de su campamento no se han borrado del todo, ni siquiera ahora. Porque cuando el viento del sur sopla la arena sobre ellas, el viento del norte la barre.