Para el techo de los humildes construyo este poema que es una teja roja. Deseo de poeta para sonrisa del pobre: enredadera que sube hasta su ventana sin flores. Como el silbido de las fábricas, mis palabras desafinadas buscan la estrella de los vientos, para lanzarse sobre la multitud desde el extremo del verso.… Leer más
Los niños Wayuu se queman con fogones. Los niños Wayuu no comen lo que quisieran comerse y cuando quisieran. Los niños Wayuu buscan el agua descendiendo en pozos en cuyas profundidades hay agua verdosa y un sapo viejo. Los niños Wayuu cargan a sus hermanos menores.
Los niños Wayuu los registran cada cuanto hay brigadas, por eso nacen muchas veces.… Leer más
Taléin había vivido diecinueve lluvias y era el más hermoso de los jóvenes de la ranchería Amaichon. Sompa, su papá, era palabrero y lo llevaba desde niño a los arreglos de paz entre clanes wayuu, por eso Taléin había aprendido a callar y a decir solo palabras amables.… Leer más
Solo un susurro, a medias, pero nuestro corazón conoce la palabra; Caricias que parecen los labios de un amor en un sueño; Sin embargo, sabemos que ella está aquí, la deseada, la amada, ¡el amor del año! En el murmullo de las ramas, en el ablandamiento de los cielos, el sol en la casa, en el verde del narciso (Media pulgada, medio invisible en medio del triste moho marrón donde yace la hoja podrida) Se cuenta su historia.… Leer más
Inventé soledades que crecieron como hierba fresca en mi ombligo, árboles para moverme como serpiente milenaria, excusas para llegar a tiempo a mi encuentro, mapas hechos a base de espejos en mi cuerpo.
Inventé un laberinto de líneas violetas para seguirlas, espacios en blanco para llenarlos de divinidad, aire por el que evaporarme, lunas que ovulen mi espíritu, ríos caudalosos, vaginas de la mujer bendita que hace crecer los campos.… Leer más