11 Poemas de Amina Saïd

Siempre en el poema

yo escucharé el silencio
antes que la palabra
abrevaré en su propia boca 

entonces nacen las cosas 
las palabras el mundo

digo: siempre en el poema  
escucharé el silencio antes que las palabras

y tú respondes: si existe un dios  
es allí donde habita 

yo descubro la exacta vertiente
de la sombra y de la luz  
donde termina donde comienza

y el silencio palpita como el mar 
en su vientre de sal
palpita como el ala de un pájaro
domesticando lentamente el cielo
como el viento la tierra la vida

y si existe un dios sí  
es allí donde habita 

Cuerpo de mujer

cuerpo de mujer
cual posible jardín
esperanza de lugar

con sus frutos plenos
sus comienzos múltiples
su parte de eternidad

la luz secreta
de su sombra incendiada

sobre el columpio de la tierra
ella vacila ya
con todo el peso de la noche

en su faz sombría
la noche se implanta

yo soy la vida dice ella
yo invento 

En los signos azules

En los signos azules

de una piedra

en las pestañas transparentes de una nube

en el surco de las palabras

en los jardines rojos

del oeste

en el horizonte secreto

guardado en el gran fondo de las pupilas

como un recuerdo de mar

y de albas blancas

en los intervalos de silencio

que atraviesa el espacio

como un soplo

el universo nacido de nada

nos ofrece lectura

Las arenas funámbulas

Un día lo sé la página
no traducirá ya el silencio
en lenguaje humano
las propias palabras
no llamarán más a mi puerta
el tiempo me verá morir
lejos tal vez del mar
que abraza el horizonte
la estrella que brilla para mí
se extinguirá lentamente
la noche me replegará sosegada
en el huevo negro de la muerte
entonces se acordarán de mí
el alba de mi primera infancia
el árbol venerable que me vio partir
y todos los pájaros
que atravesaron mi cielo
cuando mi sombra
sea alcanzada por la luz
sabré que ella fue la réplica
exacta de mi misma
sólo una sombra de carne
puede caminar por la tierra

Para quien nació cerca del mar 

siempre el cielo será reflejo
de aquella otra parte que nos ha formado
la memoria es vasta como el mundo

ésta no es una ausencia tú me acompañas 
como jamás me ha dejado 
el canto de la mar en sus espirales de nácar 
cuando tú vengas (porque tú vendrás)
es fuera del tiempo de los hombres
tú habrás hecho tu duelo de las nubes
como cada día la tierra se anudará a la luz 
tú vendrás y quizás serás tú 
el último serás tú el primero

el mundo es vasto como la memoria 
a veces me pregunto quién habla por mi boca 
quién hace éste sueño antes del alba
o entre el milagro del día
quién transcribe las palabras sobre la página
me sopla los silencios 
troquela mis noches en cuartos
y condensa el rumor del mundo 
en un suspiro de mujer
cuando yo venga (porque yo vendré)
ignoraremos el claro de luna helado 
el rosario de los días y de las noches
extendidos entre la palma luminosa del sol 
no sabremos más nada del mundo 
y lo conoceremos todo 
estaremos tan lejos de él que estaremos muy cerca
el tiempo que dura un vistazo alargaremos el tiempo 
nos recordaremos nos olvidaremos 
reviviremos el tiempo de infancia
seremos parlanchines seremos mudos 
nos enraizaremos en las venas de la luz

cuando tú vengas (porque tú vendrás)
será para nuevos nacimientos 
cerraremos las pupilas gemelas del sueño 
seguiremos con la mirada navíos invisibles 
contando hasta siete siete veces 
y seremos pacientes impacientes 
tormentosos apacibles porque de la palabra
al silencio y del silencio al aliento
habremos estado muy cerca de abolir el tiempo

vértigo despertares secretos
has tomado el lugar del día y el de la noche
desde entonces temo la prueba
y la multiplicación de las horas
rota sobre el espejo de tu cielo
soy una estrella muerta
una impronta vacía un reflejo

voy al azar desligada de la tierra
me miro vivir con los ojos cerrados
sobre los espejismos sin consecuencia del mundo
y permanezco sin excusa
caigo entre el eco impreciso del silencio
mientras que incineran mis sombras
que existían sin mi

no vuelvo la cabeza más que al llamado de mi nombre
yo bordeo lo imprevisible
el sufrimiento se burla de mí
el día la noche me hacen falta
la espera desposa la soledad
y la sombra que desciende sobre mi
rodea de negro mis ojos

yo me corono de indiferencia
y lloro arco iris inconcebibles
tengo bajo la lengua un delirio de palabras
que uno no se imagina y que solo libera
el vértigo transparente de los pájaros
estoy por fuera del espacio
ya no se saludar el tiempo



Traducción Rafael Patiño

Habito esta casa

Habito esta casa
este dominio
de derecho camino
este carril del tiempo
este movimiento
este punto donde como un sol
infla y se reabsorbe
el instante
 
habito mi parte de vivir
la causa perdida del ausente
el eco y la edad de la mañana
la voz que dice el amor
el otro ritmo de las islas
 
habito el nombre secreto
de cada cosa
las palabras
el surgimiento
el destello provocado
por sus metamorfosis
 
habito el vuelo la angustia
y el reposo
la otra orilla
donde fusionan los contrarios
y esta intersección de palmas
donde se despliega el canto
 
habito las llenas
colinas del día
y las revelaciones de la noche
 
habito todos los tiempos
aquel de entera inocencia
y aquel que sobrevive
al inesperado mañana del poema
 
habito en las franjas del mundo
en la espuma y el viento
este imposible lugar
a las puertas del silencio
 
sombra a la luz
dando cuerpo a la sombra
y forma a la forma
soy
y no soy aún

Al igual que en la otra lengua
se oculta el secreto de las vocales 
signos invisibles que el ojo recrea 
yo inauguro la pérdida de un rostro 

el ojo es una estrella en un cielo negro 
una lágrima de luz traza su surco 
en la claridad que el día traerá 
el filo de los cuerpos cortará el espacio 

llevamos el recuerdo de una orilla antigua 
se consume la antorcha del tiempo 
el ser refugiado en el ser busca su sombra 
lenguaje perfecto del silencio 

me empeño en hacer que reviva 
el pasado en mi ojo izquierdo 
el ojo derecho que el sol ilumina 
se inventa un futuro incierto 

no concibo la tierra sin el cielo 
la luz sin el sacrificio de las tinieblas 
el agua sin la sed de las piedras 
el poema sin el ser el lugar sin la búsqueda 

conozco lo absoluto del círculo y su tensión 
la noche y la iluminación la sombra 
y el umbral el fuego y el símbolo del fuego 
soy mil soy una 

yo comienzo y me recomienzo 
en el infinito de las metamorfosis 
en el inagotable calendario del tiempo 
accedo a tu séptimo día 



Traducción Ros de Aragón

dormí en un lecho de rocas durante tres siglos 

ví cosas que los hombres olvidaron 

medí la distancia que separa el cielo de la tierra 

leí las líneas de la mano pronuncié los oráculos 

una voz que no era la mía habló por mi boca 

desaparecí en una ciudad a su vez desaparecida 

unos jinetes armados invadieron nuestras llanuras 

permanecimos a la espera de otros bárbaros 

el mar se retiró de las puertas de mi ciudad 

me gané el favor de los ríos de la tierra 

adorné el día con el tatuaje de mis sueños 

mi rostro vio mi otro rostro 

no oí la voz que me llamaba 

la mano que me buscaba no me encontró 

nací varias veces de cada estrella 

morí otras tantas con el sol de los días 

muy pronto me embarqué hacia ninguna parte 

pedí una habitación en la patria de los otros 

no había hecho nada antes de nuestro adiós 

viví en el poniente en el levante y en el espacio del viento 

era esa extranjera que acompañaba a la noche 

dos veces extranjera entre norte y sur 

grabé pájaros tristes en unas piedras grises 

dibujé esas piedras y las habité 

construí balsas donde no había océanos 

levanté tiendas donde no existían desiertos 

unas caravanas me llevaron hacia un sueño de oriente 

mis caligrafías viajaron a lomos de las nubes 

recordé la nieve de los almendros 

seguí la ruta aérea de los pájaros 

hasta el monte de la luna en los plumones de los nacimientos 

aprendí y olvidé todas las lenguas de la tierra 

encendí una hoguera con todas las patrias 

algunas noches bebí del frasco del olvido 

busqué mi estrella en el lecho de las estrellas 

guardé tu amor en el hueco de mi mano 

tejí una alfombra con la lana del recuerdo 

desplegué el mundo bajo el arco de los orígenes 

vendé las llagas del crepúsculo 

hice gavillas con mis estaciones para regalárselas a la vida 

conté los árboles que me separan de ti 

éramos dos en esta tierra ahora estamos solos 

me ceñí un cinturón de palabras en el talle 

cubrí con una mortaja la ilusión de los espejos 

cultivé el silencio como una planta rara 

fulgor tras fulgor descifré la noche 

la muerte me cortejó durante un tiempo 

busqué en el sol la dirección del sol 

me acosté en mi tumba y me levanté 

me perdí luego me encontré de una génesis a la otra 

te esperé sin esperarte 

hasta que te convirtieras en poema 

mezclé la carne con la arcilla y con la luz 

mezclé el aliento con lo que ya era aliento 

viví en la cálida casa de tu voz 

hice que los recuerdos nacieran antes de que vivieran 

oculté mi amor bajo los pudores de la sombra 

me pregunté cómo decirlo antes de decirlo 

y por qué no lo decía 

dije que ya era hora de ir a ti 

me arrastré hasta tus labios por un lecho de espinos 

creí que lo que nos unía 

era aquello que nos hacía semejantes 

busqué en ti un país una lengua 

alejándome del sueño me acerqué a él 

ennegrecí páginas con la noche del poema 

el pájaro negro del silencio las rozaba una a una 

aún no sé qué lengua me habla y me absuelve 

tomé un sendero de luz que conduce al horizonte 

mi país: un ramo de adioses recogidos al hilo del tiempo 

desenrollé sus orillas como una estera de alfa 

encontré un nombre para lo que queda de la niñez 

para florecer entre tus brazos 

tiré a un pozo las naranjas del recuerdo 

dibujé mi amor con tiza en una muralla de agua 

nada permanece en la memoria de los hombres 

caminaba en mí y lejos de mí 

a veces una sombra se casaba con mi sombra 

en cada partida cortaba un lazo 

liberaba el pájaro de fuego de las cenizas de la memoria 

caminaba en ti y lejos de ti 

me alié con el alfabeto de la arena 

con las ondulaciones de la ola 

con la paz que cierra tus párpados 

mi canto será a imagen de esa paz 

reconocí el alba en el alba dentro de su mirada 

quise el día a imagen de los que amo 

dispuse la noche para la cosecha del sueño 

cortejé lo visible abracé lo invisible 

lo leí todo de la tierra en el gran libro de la tierra 

fui testigo de lo efímero y de la eternidad del instante 

me demoré en el umbral de cada umbral 

nuestros muertos llamaban desde la otra orilla 

las líneas de su mundo surcaban nuestras manos 

el eco de sus voces se agotaba en la distancia 

los suicidios de la sangre eran otras tantas piedras 

en las murallas del tiempo 

di mis primeros pasos en el limo de los ríos 

me enterraron viva en la arena bajo un mar de dunas 

taparon la caverna – que mi sueño sea eterno 

exiliaron mi cuerpo al interior de mi cuerpo 

borraron mi nombre de todos los registros 

hasta los esponsales de las dos orillas 

llevé en mí el vacío como la boca de un ahogado 

diciembre desapareció tras el horizonte 

llamé – sólo el silencio estaba atento 

vi a los siglos perderse hasta nosotros 

el granado volvía a florecer entre las estelas 

mi ciudad cambiaba de señores como de aderezos 

mi tierra: una nube al margen del levante 

por qué buscar un lugar si somos el lugar 

mi sombra recorrió un largo camino hasta llegar a mí 

un día entré en la casa de la lengua 

puse dos pájaros en el nido del corazón 

atravesé el espejo del poema y este me atravesó 

confié en el relámpago de la palabra 

deposité un amor rebelde en la primavera de los árboles 

y liberé mis manos para que volasen las palomas 

 Traducción de Ros Aragón

La tierra es asilo

La tierra es asilo

de la mar amorosa

las piedras tienen la memoria

de los grandes fuegos subterráneos

sus voces partidas en astillas

exigen nuestros territorios

sobre el agua fluida de un murmurio

que corre bajo las pieles

entre la transparencia y lo oscuro

¿te acuerdas de la luz?… Leer más

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