9 Poemas de Amida Saïd

Siempre en el poema

yo escucharé el silencio
antes que la palabra
abrevaré en su propia boca 

entonces nacen las cosas 
las palabras el mundo

digo: siempre en el poema  
escucharé el silencio antes que las palabras

y tú respondes: si existe un dios  
es allí donde habita 

yo descubro la exacta vertiente
de la sombra y de la luz  
donde termina donde comienza

y el silencio palpita como el mar 
en su vientre de sal
palpita como el ala de un pájaro
domesticando lentamente el cielo
como el viento la tierra la vida

y si existe un dios sí  
es allí donde habita 

Cuerpo de mujer

cuerpo de mujer
cual posible jardín
esperanza de lugar

con sus frutos plenos
sus comienzos múltiples
su parte de eternidad

la luz secreta
de su sombra incendiada

sobre el columpio de la tierra
ella vacila ya
con todo el peso de la noche

en su faz sombría
la noche se implanta

yo soy la vida dice ella
yo invento 





En los signos azules

En los signos azules

de una piedra

en las pestañas transparentes de una nube

en el surco de las palabras

en los jardines rojos

del oeste

en el horizonte secreto

guardado en el gran fondo de las pupilas

como un recuerdo de mar

y de albas blancas

en los intervalos de silencio

que atraviesa el espacio

como un soplo

el universo nacido de nada

nos ofrece lectura

Las arenas funámbulas

Un día lo sé la página
no traducirá ya el silencio
en lenguaje humano
las propias palabras
no llamarán más a mi puerta
el tiempo me verá morir
lejos tal vez del mar
que abraza el horizonte
la estrella que brilla para mí
se extinguirá lentamente
la noche me replegará sosegada
en el huevo negro de la muerte
entonces se acordarán de mí
el alba de mi primera infancia
el árbol venerable que me vio partir
y todos los pájaros
que atravesaron mi cielo
cuando mi sombra
sea alcanzada por la luz
sabré que ella fue la réplica
exacta de mi misma
sólo una sombra de carne
puede caminar por la tierra

Para quien nació cerca del mar 

siempre el cielo será reflejo
de aquella otra parte que nos ha formado
la memoria es vasta como el mundo

ésta no es una ausencia tú me acompañas 
como jamás me ha dejado 
el canto de la mar en sus espirales de nácar 
cuando tú vengas (porque tú vendrás)
es fuera del tiempo de los hombres
tú habrás hecho tu duelo de las nubes
como cada día la tierra se anudará a la luz 
tú vendrás y quizás serás tú 
el último serás tú el primero

el mundo es vasto como la memoria 
a veces me pregunto quién habla por mi boca 
quién hace éste sueño antes del alba
o entre el milagro del día
quién transcribe las palabras sobre la página
me sopla los silencios 
troquela mis noches en cuartos
y condensa el rumor del mundo 
en un suspiro de mujer
cuando yo venga (porque yo vendré)
ignoraremos el claro de luna helado 
el rosario de los días y de las noches
extendidos entre la palma luminosa del sol 
no sabremos más nada del mundo 
y lo conoceremos todo 
estaremos tan lejos de él que estaremos muy cerca
el tiempo que dura un vistazo alargaremos el tiempo 
nos recordaremos nos olvidaremos 
reviviremos el tiempo de infancia
seremos parlanchines seremos mudos 
nos enraizaremos en las venas de la luz

cuando tú vengas (porque tú vendrás)
será para nuevos nacimientos 
cerraremos las pupilas gemelas del sueño 
seguiremos con la mirada navíos invisibles 
contando hasta siete siete veces 
y seremos pacientes impacientes 
tormentosos apacibles porque de la palabra
al silencio y del silencio al aliento
habremos estado muy cerca de abolir el tiempo

vértigo despertares secretos
has tomado el lugar del día y el de la noche
desde entonces temo la prueba
y la multiplicación de las horas
rota sobre el espejo de tu cielo
soy una estrella muerta
una impronta vacía un reflejo

voy al azar desligada de la tierra
me miro vivir con los ojos cerrados
sobre los espejismos sin consecuencia del mundo
y permanezco sin excusa
caigo entre el eco impreciso del silencio
mientras que incineran mis sombras
que existían sin mi

no vuelvo la cabeza más que al llamado de mi nombre
yo bordeo lo imprevisible
el sufrimiento se burla de mí
el día la noche me hacen falta
la espera desposa la soledad
y la sombra que desciende sobre mi
rodea de negro mis ojos

yo me corono de indiferencia
y lloro arco iris inconcebibles
tengo bajo la lengua un delirio de palabras
que uno no se imagina y que solo libera
el vértigo transparente de los pájaros
estoy por fuera del espacio
ya no se saludar el tiempo

Traducción  Rafael Patiño

Habito esta casa 

Habito esta casa
este dominio
de derecho camino
este carril del tiempo
este movimiento
este punto donde como un sol
infla y se reabsorbe
el instante
 
habito mi parte de vivir
la causa perdida del ausente
el eco y la edad de la mañana
la voz que dice el amor
el otro ritmo de las islas
 
habito el nombre secreto
de cada cosa
las palabras
el surgimiento
el destello provocado
por sus metamorfosis
 
habito el vuelo la angustia
y el reposo
la otra orilla
donde fusionan los contrarios
y esta intersección de palmas
donde se despliega el canto
 
habito las llenas
colinas del día
y las revelaciones de la noche
 
habito todos los tiempos
aquel de entera inocencia
y aquel que sobrevive
al inesperado mañana del poema
 
habito en las franjas del mundo
en la espuma y el viento
este imposible lugar
a las puertas del silencio
 
sombra a la luz
dando cuerpo a la sombra
y forma a la forma
soy
y no soy aún
Al igual que en la otra lengua
se oculta el secreto de las vocales 
signos invisibles que el ojo recrea 
yo inauguro la pérdida de un rostro 

el ojo es una estrella en un cielo negro 
una lágrima de luz traza su surco 
en la claridad que el día traerá 
el filo de los cuerpos cortará el espacio 

llevamos el recuerdo de una orilla antigua 
se consume la antorcha del tiempo 
el ser refugiado en el ser busca su sombra 
lenguaje perfecto del silencio 

me empeño en hacer que reviva 
el pasado en mi ojo izquierdo 
el ojo derecho que el sol ilumina 
se inventa un futuro incierto 

no concibo la tierra sin el cielo 
la luz sin el sacrificio de las tinieblas 
el agua sin la sed de las piedras 
el poema sin el ser el lugar sin la búsqueda 

conozco lo absoluto del círculo y su tensión 
la noche y la iluminación la sombra 
y el umbral el fuego y el símbolo del fuego 
soy mil soy una 

comienzo y me recomienzo 
en el infinito de las metamorfosis 
en el inagotable calendario del tiempo 
accedo a tu séptimo día 

Traducción  Ros de Aragón



La tierra es asilo

La tierra es asilo

de la mar amorosa

las piedras tienen la memoria

de los grandes fuegos subterráneos

sus voces partidas en astillas

exigen nuestros territorios

sobre el agua fluida de un murmurio

que corre bajo las pieles

entre la transparencia y lo oscuro

¿te acuerdas de la luz?

cortejos de soles

idilio del cielo y del desierto

homenaje rendido a las arenas

frescos paisajes

nacen de dedos tercos

que confunden los ciclos

las estaciones los devuelven

a los orígenes del color

Yo soy niña y libre

Yo soy niña y libre
de habitar domingos eternos
en el sol posado sobre el horizonte
en la claridad de todas las cosas
la tierra contempla sus estaciones
yo no tengo lugar ni domicilio
la vida está en todas partes y en ninguna

de la cisterna del patio la abuela saca
el agua para la albahaca y la menta
muele la sal y las especias
libra su combate cotidiano con la realidad
la brisa abulta las listas de la cortina
la lámpara brilla todavía
yo juego del otro lado de las imágenes

en los jardines de mi padre
los árboles cargan frutos antiguos
cuchichean en la lengua de los pájaros
el agua de los pozos canta dentro de los surcos
bajo mi paso nacen los caminos de arena
estoy en la inocencia del día
puro comienzo sin antes ni después

de una casita construida como un bote
me dejo llevar por la emoción azul
un ballet de hipocampos roza
las estrellas caídas del cielo
los erizos ornan las rocas
las algas titilan en mi puño
solo vive el instante en lo que yo contemplo

Yo soy niña y libre
no tengo lugar ni domicilio
vasto es el horizonte cuando el mundo
entero es un poema
hay un día enorme sobre la tierra
la noche no ha sido creada todavía
yo hago pie en todos los tiempos

Traducción Adam Gai
 “La poesía es un camino del mundo/ y la sombra que baila en ese camino/ avanza en la cresta acerada del caos/ viaje sin salida ni llegada”
Amida Saïz

Amina Saïd  (Túnez 1953 ).Escritora, traductora y poeta. Hija de padre tunecino y madre francesa.  Se crió bilingüe, educada tanto en árabe como en francés.  A los dieciséis años, Saïd fue a París con su familia, obtuvo su bachillerato y entró en la universidad. Estudió Literatura inglesa en la Sorbona. Saïd comenzó a publicar poesía a los veinte años, y fue reconocida rápidamente como una nueva voz única. Actualmente es autora de más de una docena de libros de poesía, entre ellos «Les Voyages d’ Aden» (al- Manar,2011) y «L’ Absence l’ inachevé» (La Difference, 2009), así como dos colecciones de cuentos populares tunecinos.

Su obra ha sido galardonada en Francia con numerosos premios literarios. En 1988 le fue concedido en Marsella el Premio Jean Malrieu y en 1994 el Premio Charles-Vildrac que otorga en Paris la Societé des Gens de Lettres. También ha recibido el premio internacional de poesía Antonio Viccaro.  Actualmente trabaja como periodista en Paris.

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