Umbría y honda rosa, fragante gruta en sombra, oh Rosa de placer, cuyo placer es llanto, rosa húmeda a la espera de una caricia errante por sus bordes de cáliz donde la carne es flor,
con tu agua deliciosa, oh blanda Rosa, embriaga, hasta el divino exceso de la dicha animal, a un corazón que huyendo de la horrible aventura de vivir, el veneno de su extraño mal bebe…
Deja que en ti se fundan los labios favoritos cuya labor tan tierna y sinuosa aviva en ti cada vez más, siempre más dulcedumbre;
mientras que la belleza que te lleva palpita y palpitante inspira una ternura hermana que su suspiro llama y que se precipita…
Lo siento amor, pero no…
Lo siento, amor, pero no, no son flores, rosas no son, ni crespos crisantemos, son versos que imaginan que me amas, versos sin más, tontos como las lágrimas.… Leer más
Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente; hablaba el impreciso lenguaje del torrente; era un mar desbordado de locura y de fuego, rodando por la vida como un eterno riego.
Luego soñélo triste, como un gran sol poniente que dobla ante la noche la cabeza de fuego; después rió, y en su boca tan tierna como un ruego, soñaba sus cristales el alma de la fuente.… Leer más
La Diosa que la rosa ensangrentara, aun traspasado acerbamente el seno, no se mostró indignada contra su hijo por no ensoberbecerle. Mas guardando dentro del corazón aquella herida, se mordió el dedo, y dijo: «Te la guardo. Por esta vez con el dolor ajeno no quiero oscurecer tanta alegría».… Leer más
<En el momento en que nos fijamos atentamente en algo, incluso en una brizna de hierba, ese algo se convierte en un mundo misterioso, asombroso e indescriptiblemente maravilloso en sí mismo.>
Ven y dame tu mano, que en la mía será como de bronce, y así fundidas romperemos el mundo, si en el mundo vallas levantan manos enemigas.
Iremos muy erguidas las cabezas, con Cupido en los brazos, hecho carne, para decirles, a los sordos y ciegos de la Vida, que deshicimos torres de prejuicios golpeando con las frentes en las piedras; que quitamos las uñas a las garras de los buitres rastreros, y libertados, hicimos mariposas con las hojas de las leyes antiguas, y juguetes a nuestro Cupidillo, con las viejas argollas de las cadenas de la Tierra…
De: Cantos de muchos puertos(1931)
de tantas penas, y cantar y reír con las mejillas hundidas en las rosas de la huerta, que absorban todas las lágrimas que manen de mis ojos como un rocío… Por eso quiero retozar y bailar con las muchachas, allá en el campo, y taparme la cara con el velo de alguna novia, y beber mucho vino, que resbalando sobre mi falda forme guirnaldas, flores y adornos, sobre esta túnica que es mi mortaja… ¡Música, cantos, vino y guitarras!… Leer más
Nos pueblan los antiguos Lovecraft tus pingüinos del alba casi ciegos las nebulosas del terror tus cangrejos asmáticos las simas donde el hombre se acuclilla con la muerte las garras de los bosques sus dislocados árboles y lo invisible ataca golpea desde el ojo del pez o el tentáculo de agua
Sólo un sueño fugaz distrae las esferas el horror de los tiempos acecha las estrellas
permanece
desboca las montañas se retuerce en los vientos
cae el color del cielo y un tiempo sin agujas acuchilla el espacio
A través de las sombras las cerebrales pulpas la red de los insomnios sólo huella y latido
Pululan los antiguos Lovecraft
y no en tus ojos perfil de las montañas ni en tu soledad acerada de espejos ni en las rutas del mar que abrasaron tus algas
sus huellas contenidas en un clamor de estrellas más allá de tus pasos recorrieron caminos
Pululan los antiguos y sus huellas atacan la diaria condición del espejo y su faz de reflejos sus faros invisibles fotografían gestos y silencios Lovecraft Lovecraft tus antiguos distantes agazapados en cáscaras astrales de vez en cuando tan sólo sus pezuñas hendían en celo el universo
Ahora nos habitan
Corpúsculos de luna amasijan la arcilla y las algas trascienden y el pez lunar aguarda
Ahora invernaderos de cristal donde las vísceras son universos de espera Atado el cordón umbilical de los cohetes alguien se bebe a sorbos las noches del espacio descascara los astros
Se derrumban los cielos en espirales diáfanas pero no hay inocencia en el color del cielo nadie pone en el fuego su mano por la hierba por el río o la imagen por la silla o el pez
En los frutos del árbol se alimentó la especie y el fuego de la espada nos abre el infinito
escama el aire un ovni la sibila espacial quién sabe una gaviota tal vez sólo el silencio que talla sus cristales
Lovecraft Lovecraft nos pueblan los antiguos la medusa innombrable