10 Poemas de Dulce María Loynaz

“Yo dejo mi palabra en el aire, sin llaves y sin velos”

Dulce M Loynaz

Poema imperfecto

Entre tú y yo, un mar de tempestades
aún sin ritmo de lunas, roto en las oquedades
de un mundo blanco… Un mar de otras edades.

(¡Barco de mi esperanza desde entonces
arriba de las olas…!)

Entre tú y yo, un río
turbio inflan las lluvias del estío
y se va desatado monte abajo… ¡Un gran río!

(¡Barco de mi esperanza, palmo a palmo
contra de la corriente…!)

Entre tú y yo, un lago de aguas muertas;
agua podrida, bocas abiertas
de caimanes que duermen la hora de la siesta.

(¡Barco de mi esperanza, que floreces
caminos en el fango…!)

Entre tú y yo, una estrella…
¡Tan sólo ya la gota de agua de una estrella,
el agua que cabría en una estrella…!

(¡Barco de mi esperanza, naufragado
en una gota de agua…!)

Divagación

Si yo no hubiera sido….
¿qué sería en mi lugar?

¿Más lirios o más rosas?
0 chorros de agua
o gris de serranía
o pedazos de niebla
o mudas rocas…

De alguna de esas cosas, la más fría
me viene al corazón que las añora.
Si yo no hubiera sido,
el alma mía repartida
pondría en cada cosa una chispa de amor…

Nubes habría
más que otras nubes lentas…
(¡la nube que podría haber sido!…)
¿En el sitio, en la hora de qué árbol estoy,
de qué armonía más asequible y útil?

Esta sombra tan lejana parece que no es mía.
Me siento extraída en mi ropaje
y rota en las aguas,
en la monotonía del viento sobre el mar,
en la paz honda del campo,
en el sopor del mediodía!…

¡Quién me volviera a la raíz remota
sin luz, sin fin, sin término y sin vía!

Dulce Maria en 1917

Un amor indeciso

Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta…
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

Yo le digo al amor: -¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa…

Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche… Y con la noche vino.

¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!…
¿Qué palabra no dice, qué nombre no me nombra?…

¿Qué deja ir o espera? ¿Qué paisaje apretado
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?

Este amor nada dice… Este amor nada sabe:
Es del color del viento, de la huella que un ave

deja en el viento… Amor semi-despierto, tienes
los ojos neblinosos aun de Lázaro1… Vienes

de una sombra a otra sombra con los pasos trocados
de los ebrios, los locos… ¡Y los resucitados!

Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
que huele las naranjas y que las rosas muerde…,
Que todo lo confunde, lo deja… ¡Y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja…

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe
que el mañana es tan sólo el hoy muerto… El cadáver

futuro de este hoy claro, de esta hora cierta…
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta…

Está bien lo que está

Está bien lo que está:
Sé que todo está bien.
Sé el Nexo.
Y la Razón.
Y hasta el Designio.
Yo lo sé todo,
lo aprendí en un libro sin páginas,
sin letras y sin nombre …
Y no soy como el loco
que se quema los dedos trémulos
por separar la llama rosa de la mecha negra …
Pasó volando y me rozó la frente…
Era buena la Vida:
Había rosas.
Unos minutos antes me había sonreído un niño…
Pasó volando y me rozó la frente.
No sé por dónde vino
ni por dónde se perdió luego pálida y ligera…
No recuerdo la fecha.
No sabría decir de qué color era ni de qué forma;
no sabría, de veras, decir nada.
Pasó volando… -había muchas rosas…-
y era buena la Vida todavía…

Creación

Y primero era el agua:
un agua ronca,
sin respirar de peces, sin orillas
que la apretaran…
Era el agua primero,
sobre un mundo naciendo de la mano de Dios…
Era el agua…
Todavía
la tierra no asomaba entre las olas,
todavía la tierra
sólo era un fango blando y tembloroso…
No había flor de lunas ni racimos
de islas… En el vientre
del agua joven se gestaban continentes…
¡Amanecer del mundo, despertar
del mundo!
¡Qué apagar de fuegos últimos¡
¡Qué mar en llamas bajo el cielo negro¡
Era primero el agua.

Dulce y Gabriela Mistral

Selva

Selva de mi silencio,
apretada de olor, fría de menta.

Selva de mi silencio, en ti se mellan
todas las hachas; se despuntan
todas las flechas;
se quiebran
todos los vientos.

Selva de mi silencio, ceniza de la voz
sin boca, ya sin eco; crispadura de yemas
que acechan el sol,
tras la espera
maraña verde… ¿qué nieblas
se te revuelven en un remolino?
¿Qué ala pasa cerca
que no se vea
succionada en el negro remolino?

(La selva se cierra
sobre el ala que pasa y que rueda.)

Selva de mi silencio,
verde sin primavera,
tú tienes la tristeza
vegetal y el instinto vertical
del árbol. En ti empiezan
todas las noches de la tierra;
en ti concluyen todos los caminos.

Selva apretada de olor, fría de menta.

Selva con tu casita de azúcar
y su lobo vestido de abuela;
trenzadura de hoja y de piedra,
masa hinchada, sembrada, crecida toda
para aplastar aquella,
tan pequeña,
palabra de amor…

Si fuera nada más

Si fuera nada más que una
sombra sin sombras; que una intima
tiniebla de dentro para fuera…

Si fuera-nada más-la misma
tiniebla de hoy… O la de ayer,
o la de todos los días…

Y ninguna cosa más honda
ni más ardiente ni más fría.

Si fuera como el retorno de un viaje
cansado…, un encontrar la antigua
casa, la olvidada almohada
que más blanda parecería…

Si ni siquiera fuera almohada
ni casa ni sombra ni vía
de retorno o de fuga, ni
miel que recoger, ni acíbar…

Si sólo fuera-al fin…-un breve
reintegrarse a la nada tibia…

Dulce María Loynaz. Foto:Juvenal Balán, 18-4-91

El miedo

No fue nunca.

Lo pensaste quizás
porque la luna roja bañó el cielo de sangre
o por la mariposa
clavada en el muestrario de cristal.
Pero no fue: Los astros se engañaron…
Y se engañó el oído
pegado noche y día al muro del silencio,
y el ojo que horadaba la distancia…
¡El miedo se engañó!… Fue el miedo. El miedo
y la vigilia del amor sin lámpara…
No sucedió jamás:
Jamás. Lo pareció por lo sesgado,
por lo fino y lo húmedo y lo obscuro…
Lo pareció tal vez de tal manera
que un instante la boca se nos llenó de tierra
como a los muertos…
¡Pero no fue!… ¡Ese día no existió
en ningún almanaque del mundo!…

De veras, no existió… La Vida es buena.

Dulce y Alberti

La Marcha

Camino hacia la sombra.
Voy hacia la ceniza mojada-fango de
la muerte…-, hacia la tierra.
Voy caminando y dejo atrás el cielo,
la luz, el amor… Todo lo que nunca fue mío.

Voy caminando en línea recta; llevo
las manos vacías, los labios sellados…
Y no es tarde, ni es pronto,
ni hay hora para mí.

El mundo me fue ancho o me fue estrecho.
La palabra no se me oyó o no la dije.
Ahora voy caminando hacia el polvo,
hacia el fin, por una recta
que es ciertamente la distancia
más corta entre dos puntos negros.

No he cogido una flor, no he tocado una piedra.
Y ahora me parece que lo pierdo
todo, como si todo fuera mío…

¡Y más que el sol que arde el día entero
sobre ella, la flor sentirá el frío
de no tener mi corazón que apenas tuvo!..

El mundo me fue estrecho o me fue ancho.
De un punto negro a otro
-negro también…-voy caminando…

Dulce y Carmen Conde

En mi verso soy libre

En mi verso soy libre: él es mi mar.
Mi mar ancho y desnudo de horizontes…

En mis versos yo ando sobre el mar,
camino sobre olas desdobladas
de otras olas y de otras olas… Ando
en mi verso; respiro, vivo, crezco
en mi verso, y en él tienen mis pies
camino y mi camino rumbo y mis
manos qué sujetar y mi esperanza
qué esperar y mi vida su sentido.

Yo soy libre en mi verso y él es libre
como yo. Nos amamos. Nos tenemos.

Fuera de él soy pequeña y me arrodillo
ante la obra de mis manos, la
tierna arcilla amasada entre mis dedos…
Dentro de él, me levanto y soy yo misma.

Dulce María Loynaz Muñoz (La Habana, Cuba, 10 de diciembre de 1902 – La Habana, Cuba, 27 de abril de 1997) 

Es conocida como la más grande escritora cubana del siglo veinte, galardonada con el Premio Nacional de Literatura en 1987, y con el Premio Miguel de Cervantes en 1992.Sus primeras obras aparecieron en el periódico La Nación a la edad de 17 años: Invierno de almas y Vesperal; En 1927 con 24 años de edad, Dulce María se doctoró en Derecho Civil en la Universidad de La Habana, profesión que ejerció hasta 1961. En 1947 publica el poemario Juegos de agua, En la década del 30 se vinculó con grandes figuras del mundo hispanoamericano como Federico García Lorca, quien a su llegada a Cuba inició amistad con la familia Loynaz-Muñoz. En una actitud que siempre mantuvo hasta el fin de sus días, convirtió su casa en centro de la vida cultural habanera, en las llamadas “juevinas” (las más afamadas tertulias literarias cubanas desde aquellas organizadas en el Siglo IXX por Domingo del Monte) donde acogió a gran parte de la intelectualidad del momento, tanto la que residía de forma permanente como la de tránsito por la isla, entre ellos los Premio Nobel de Literatura, Gabriela Mistral y Juan Ramón Jiménez, Zenobia Campubrí, Federico García Lorca, Alejo Carpentier, Emilio Ballagas, Rafael Marquina, Carmen Conde, Gonzalo Aróstegui, María Villar Buceta y Angélica Busquet, entre otros muchos intelectuales y artistas. En 1951 publica su única novela,  Jardín. Le seguirían Carta de amor al rey Tut-Ank-Amen (1953), Poemas sin nombre (1958) y Un verano en Tenerife, (libro de viajes) que, según la autora, fue “lo mejor que he escrito”. En 1960 realiza un corto viaje a Estados Unidos, y al año siguiente deja de ejercer la abogacía. Su esposo Pablo Álvarez de Cañas viaja al extranjero donde permanece once años, Dulce María sufre la ausencia del que fuera el máximo impulsor de su obra, en Cuba y el extranjero. A partir de entonces se encierra en un enclaustramiento voluntario, no viaja más al extranjero y apenas realiza actividades públicas, excepto las vinculadas con la Academia Cubana de la Lengua de la cual fue elegida miembro de número en 1959 y la cual presidió desde 1992 hasta el momento de su muerte. En 1972 su esposo regresa a Cuba, pero está muy enfermo y muere en 1974. Dulce escribe y publica sus últimas publicaciones en Cuba  Poemas escogidos (1985), Bestiarium (1991) y La novia de Lázaro (1991). La Diputación de Cádiz publicó, en 1992, Poemas náufragos, y la editorial Espasa Calpe una amplia antología de su obra. ,En la casona que habitó entre 1947 y 1997, bastante deteriorada , ubicada en la esquina de las calles 19 y E, en El Vedado, funciona desde el 5 de febrero de 2005 el Centro Cultural Dulce María Loynaz.

Enlaces de interés :

http://www.cervantesvirtual.com/bib/bib_autor/Loynaz/index.shtml

https://web.archive.org/web/20191117160538/http://www.cubaliteraria.cu/autor/dulce_maria_loynaz/index.html

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2 thoughts on “10 Poemas de Dulce María Loynaz

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  1. Gracias a usted Claudia Rossi por su amable comentario y por seguir nuestro trabajo.
    Ha sido un placer trabajar sobre la vida y obra de la grandísima escritora Dulce María Lyonaz.
    Un saludo afectuoso.

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