9 Poemas de Angélica Ortiz

Nemutatsuaka

Nemutatsuaka ?ena tetetsie nehakaiti

?ena netsuariya ?aixi ma?ane, ?aixi mitiutsuani,

nehixite ri kwinie mitihatika.

Tanaiti temuyetsuari hipati kwinie hipati yaki,

ne hiki kwinie nemireutsuamiki ?aimieme ?ena nemaka

netsuariyatsie ne?uyeniereti.

Heiwa tsepa pemikareutsuamiki pemitatsuaritiarieni,

tsi tsuariya mitatsikuweiyane tanuiwaritsie tamiiyatsie,

Tuukari mikaxuawe tsuaritsie mieme xeikia.

?Aimieme hiki nemutatsuaka mexi neyiwe,

mexi nehamarike,

mexi nehixite katiwawe.

Tsuariya mikayutua,

maiweti mi?ane, meiti?enietiyeika xeikia kemi?ane mitatsuaka,

tsi ta?iyaritsiepaiti hatineikati mi?ane

?aimieme xei ?ukai ?aixi retsuarieti ?aixi yeme kana?aneni.

Estoy llorando

Estoy llorando sentada aquí en esta piedra 
el llorar aquí vale la pena, se llora bien: 
mis ojos ya están hinchados.

Todos lloramos por algo; unos poco, otros mucho, 
hoy, lloro sin dejar de mirar a través de mis lágrimas.

A veces no quieres llorar, 
pero te hacen llorar, 
el llanto nos persigue y morimos con él.

No hay día especial para llorar, 
por eso, hoy lloro, mientras puedo, 
mientras sé llorar,

mientras mis ojos no se han secado. 

El llanto no se vende,

el llanto es sagrado para aquel que lo llora,

y una lágrima bien llorada merece respeto por aquel 
que no la llora.

Tatei yurienaka

Tú, Madre Tierra que sabes hablar
dicen que el Sol cuida de tus días,
que la Luna conoce de tus noches,
que las Estrellas han sido tu canto;
así dice el murmullo de aquellas montanãs,
que los humanos en vano tentamos
de comprender.

Kenaniukani

Pemikanetseuyeiwa pemaine,

?ahixite yiki pita haitikaikaku titi.

?Ahixite meri mutiniuxia,

neheki ma?ukaiyataxi.

Tanaiti temite?itawa;

tsepa aniuki kemaine mikatiyuritini.

?Ahixite pita xeikia nemixeiyani,

kepauka pemineti?itaiyani.

Xika ke ?ahixite ?aniuki pai ?utiyuani,

?ana ke yuri nemitita?eriekaxiani.

¡Meriki tsepa! Kenaniukani, kenaniukani…

Sigue hablando

Dices que ya no me quieres,

cuando tus ojos dicen lo contrario.

Fueron tus ojos los que hablaron primero,

por mí derramaron sus lágrimas.

Todos mentimos.

Cuando habla tu boca nada es cierto.

Mi vista se fija bien en tus ojos

cuando tratas de engañarme.

Hasta que tus ojos logren decir lo que tu boca,

empezaré a creerte.

¡Qué importa! Sigue hablando, sigue hablando…

Tuaxa xawari

?Ahixie nemutinuiwaxi,

netsuari pemu?eni tikariki 

?axawari ne?itari matia

mexi metseri tanierekai.

?Aheima tuukari neukakikani ke ti 

yaxeikia petitse?iti takwa pemuwe.

Ta?ukitsiema wa?iyari pe?anumaiti pemitiwe

?ahetia nuiwakate temi?ane.

Ketipaimexia ne?utatsuakame peminetiuxei,

?ana nunutsi tsuarieya pemitiu?eni,

hiki ?ukaratsi tsuarieya maniuka, neu?eni.

?Eki tuaxa, ta?ukitsiema wananá pemihiki,

?axawari neuxatia.

Hojas de roble

Nací bajo tu mirada,

escuchaste mi llanto en la noche,

tus hojas fueron mi estera

mientras la luna observaba.

Aunque los años pasan sobre ti,

sigues parado igual de fuerte en el patio.

Conoces el pensar de Nuestros Padres,

nacimos bajo tu follaje espeso.

Cuántas veces me habrás visto

llorar bajo tus ramas;

entonces era un simple llanto de niña,

ahora el llanto es de una mujer que habla.

Tú, roble frondoso, raíz de mis antepasados,

ofréceles tu nutrida sabia.

Foto: Andrea Lemus | CNL-INBA

?Aniuki

?Aniuki nemaye?erietiyeika

Tatewarí aurie ne?utikaiti.

?Eki ?auwenitsie

neta ne?itsitsie.

Nemikaramate ketipaimexia titi

nemireuku nemetsita?enieti,

ya titi ?a?ixatsika

neheinitsita paiti nemetima.

Nunutsi yu?iyarita pai

?a?imiari mukaxei.

Hiki miki ?emutewi, mitikema ri.

?Ahepai ?uwenitsie mitiutiyeixa.

Yutiiriyama mitiwaruti?ixatsitiwa,

me?ita?enieti memeukukutsu.

Miki mi?ane mikawaranutahitiwa,

tsi miramate kename ?ixatsikaya

wareukutiwati waheinitsita paiti

?ukateteke ?u?iwieximeti.

Tus palabras

Recuerdo tus palabras,

sentados junto a Tatewarí.

Tú, en tu equipal,

yo en mi petate.

No recuerdo cuántas veces

me dormí escuchándote,

tus palabras

se seguían grabando en mis sueños.

Como semillas

las dejabas caer

sobre mi corazón de niña.

Ahora ha crecido y tiene sus propios poderes.

Igual que tú se sienta en su equipal.

A sus hijos entrega su palabra,

y éstos se duermen escuchándolas.

Jamás los despierta,

sabe que sus palabras

penetran en los sueños

como semillas.

Esta es tu tierra

—Esta es tu tierra— me dijo mi papá; 
en los días venideros tienes que cuidar
a este pedazo de tierra que estás pisando, 
que te da de comer, que te viste. 
¿Y tú qué le das, qué le platicas 
cuando vas caminando por la vereda 
y cuando tomas agua de sus manantiales, 
te acuerdas de darle las gracias?

¿Verdad que nos acordamos?

por eso yo te digo, cuida tu tierra,

por que ella nos cuida

y cuando muramos ella nos va a cubrir.

Es la costumbre de nosotros los wixáritari

darle de comer a la tierra

por que ella nos da alimento

Así me dijo mi papá.

Los peyotes hablan

El tambor suena en -Aitsarie,

el elote y la calabaza danzan,

con pasos hacia atrás dan vueltas,

levantándose uno al otro ríen sin cesar.

.

Mientras Kauyumarie les canta a los dioses,

en Wirikuta se escucha el tambor,

haciendo hablar a los peyotes,

y Nube Blanca nace,

así lo manifiesta el Águila volando.

NeNausi

Atsi pepikahaineni nenetapani seikia,

kataku ?aniuki tau hanutahitiani,

hiki tikali pitatsanukanama.

Pepikahaumaka, nekulika ?eki ?aku Nenausi;

tikali li peukuyeika, ya kuta tepiyini, ¡?au pi?i!

Neneupitia taxukuri tepitamani,

muwa ne?imiali nepitanuiya,

muwa ne?iili nepitakenikeyu,

nehatiyilati ?aha nepa?iniatakeyu,

?awewiya netemawieti nepiyiane,

neneupitia, ?eki ?aku Nenausi, nekulika, ¡?au pi?i!

Hiki li, tahikiate ?ikalitia temisewi

Ta?iteili li muyunuiwitiane,

tatuukali meuhane temi?iwiyani,

pepikaumaka li, ?eki ?aku Nenausi.

Mi Nausi

No digas nada, sólo abrázame,

no vaya a ser que tu voz despierte al sol,

ahora que la noche nos cobija.

No tengas miedo, hermanita grande; sí, tú, mi Nausi.

La noche se desvanece pronto, hagámoslo ahora, ¡di que sí!

Deja que coloquemos el mismo xukuri,** 

que ahí quiero tener mi semilla,

ahí mismo quiero también poner mi flecha,

que creciendo probará de tu agua.

Busco y persigo lo que tú sabes hacer,

tú, mi Nausi, mi hermanita grande, ¡di que sí!

Ahora ya somos uno bajo la noche,

nuestra semilla está creciendo,

en los días venideros lo habremos de cuidar,

ya no tengas miedo, tú, mi Nausi.

Si yo fuera águila

Si yo fuera águila andaría en el cielo, 
Moviendo mis alas iría lejos al otro lado del mar, 
hacia el poniente, donde se oculta el sol.

Cuidaría los animales de mi abuelo
sentada en la punta de los pinos,
iría a bañarme en el mar. 
Desde la cima del peñasco cuidaría 
a todo lo que hay en la tierra,
a todo ser viviente, 
a todo aquello que camina.

Seguiría el canto del mará’akame 
hasta llegar a Pariyatsie.

No importa que alguien queriendo obtener sabiduría me mate,
Mis plumas seguirán hablando juntamente con el 
mará’akame
No sería yo quien hablaría, sino mis plumas;
Ellas ven, 
Ellas escuchan,

ellas escriben nuestro camino.

Angélica Ortiz López. (Santa Catalina, Mezquitic, Jalisco, Nación Wixárika, Huichol, México, 3 de febrero de 1969). Poeta y narradora, traductora, intérprete, profesora e investigadora en la Universidad de Guadalajara . Gracias a su padre Julio Ortiz Valenzuela, conocido con el nombre de Sauleme ?Unechi, que significa Sauleme el Bebé, pudo reencontrarse con sus raíces a través del arte plasmado en tablas de chaquira y estambre, obras que están en diferentes puntos del país y del extranjero. Fue becada en dos ocasiones por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Algunos de sus textos han sido publicados en revistas, periódicos, libros académicos y en materiales didácticos. Su poema “Wiyeri niukiyari” fue musicalizado y cantado por Susana Harp. Ha participado en el XIV Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en la Casa América de Catalunya, y en el IV Fórum de las Lenguas Amerindias, celebrado en Barcelona, España. Representó a la Nación Wixárika en el 5o. Festival Mundial de Poesía en Venezuela. Ha participado en los encuentros de Creadoras de Sueños y Realidades, mujeres indígenas en el arte popular, llevados a cabo en México, Puebla, Chihuahua y San Luis Potosí. Ha traducido a su lengua algunos poemas de Octavio Paz en la obra Literatura contemporánea, Octavio Paz en lenguas indígenas de México. Fue jurado del Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias del Estado de Jalisco (PACMyC). Forma parte del Cuerpo Académico “Estudios Culturales sobre los Pueblos Originarios UDG-CA-827”. Participó en el Festival Nacional de las Cultural Populares 2018 en la Ciudad de México y pertenece al Padrón Nacional de Intérpretes y Traductores en Lenguas Indígenas del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas para el ámbito de la justicia en México.

Entre sus libros publicados se encuentran: Ne Werika Xika Nehikitinike (Si yo fuera águila), 1992; Iki mi’akwie (Ésta es tu tierra), 1995; Tatei Haramara (Nuestra Madre la diosa del mar), 1995; y Antología de textos, 1995. Wixarika Niawarieya (Poesía Huichola). Ha escrito y publicado diversos libros de lectura y textos escolares en lengua huichol.

Enlaces de interés:

https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwitgs7B5cz1AhVM8uAKHWZ2CjAQFnoECEEQAQ&url=https%3A%2F%2Frevistas-filologicas.unam.mx%2Ftlalocan%2Findex.php%2Ftl%2Farticle%2Fdownload%2F477%2F455&usg=AOvVaw0HeoHVERQnZtSMDUsENT7I

Significado de los símbolos del Arte Huichol

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