7 Poemas de Clarice Lispector

Este blog es de poesía pero también queremos dar presencia a algunas mujeres que, aunque no escribieron poesía, o no destacaron por ser poetas, su voz como mujeres y escritoras es tan importarte en la historia que creemos deben ser incluidas.

Este es el caso de la extraordinaria Clarice Lispector.

Una de nuestras Imprescindibles.


No es que morir nos duela tanto

No es que morir nos duela tanto
es vivir lo que más nos duele
pero el morir es algo diferente
un algo detrás de la puerta.

La costumbre del pájaro de ir al Sur
antes que los hielos lleguen
acepta una mejor latitud
nosotros somos los pájaros que se quedan.

Los temblorosos, rondando la puerta del granjero
mendigando su ocasional migaja
hasta que las compasivas nieves
convencen a nuestras plumas para ir a casa.

Dame tu mano

Dame tu mano:
Voy a contarte ahora
cómo he entrado en lo inexpresivo
que siempre ha sido mi búsqueda ciega y secreta.
De cómo he entrado
en aquello que existe entre el número uno y el número dos,
de cómo he visto la línea de misterio y fuego,
y que es línea subrepticia.

Entre dos notas de música existe una nota,
entre dos hechos existe un hecho,
entre dos granos de arena por más juntos que estén
existe un intervalo de espacio,
existe un sentir que es entre el sentir
—en los intersticios de la materia primordial
está la línea de misterio y fuego
que es la respiración del mundo,
y la respiración continua del mundo
es aquello que oímos
y llamamos silencio.

Es allí a donde voy
Más allá de la oreja existe un sonido, la extremidad de la mirada un aspecto, las puntas de los dedos un objeto: es allí a donde voy.
La punta del lápiz el trazo. Donde expira un pensamiento hay una idea, en el último suspiro 
de alegría otra alegría, en la punta de la espalda magia: es allí a donde voy.

En la punta del pie el salto. Parece historia de alguien que fue y no volvió: es allí a donde 
voy. ¿ O no voy? Voy, sí. Y vuelvo para ver cómo están las cosas.
Si continúan mágicas. ¿Realidad? Te espero. Es allí a donde voy. En la punta de la palabra 
está la palabra. Quiero usar la palabra “tertulia”, y no sé dónde ni cuándo.

Al lado de la tertulia está la familia. Al lado de la familia estoy yo. Al lado de mí estoy yo.
 Es hacia mí a dónde voy. Y de mí salgo para ver. ¿Ver qué? Ver lo que existe.

Después de muerta es hacia la realidad adonde voy. Mientras tanto, lo que hay es un
 sueño. Sueño fatídico. Pero después, después de todo es real.
Y el alma libre busca un canto para acomodarse.
Soy un yo que anuncia. No sé de qué estoy hablando.

Estoy hablando de nada. Yo soy nada. Después de muerta me agrandaré y me esparciré, y
 alguien me dirá con amor mi nombre. Es hacia mi pobre nombre adonde voy.
Y de allá vuelvo para llamar al nombre del ser amado y de los hijos. Ellos me
 responderán. Al fin tendré una respuesta. ¿Qué respuesta? La del amor. Amor: yo os amo
 tanto.

Yo amo el amor. El amor es rojo. Los celos son verdes. Mis ojos son verdes tan oscuros que 
en las fotografías salen negros.
Mi secreto es tener los ojos verdes y que nadie lo sepa. En la extremidad de mí estoy yo. 
Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamenta.


Pero la que canta. La que dice palabras. ¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las
 traen de nuevo y yo las poseo. Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullantes me
 llama.
Voy, bruja que soy. Y me transmuto. Oh, cachorro, ¿dónde esta tu alma? ¿Está cerca de tu 
cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero lentamente. ¿Qué estoy diciendo? Estoy
 diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros.
He venido a escribirte, es decir, a ser

“En la extremidad de mí estoy yo. Yo, implorante, yo, la que necesita, la que pide, la que llora, la que se lamen­ta. Pero la que canta. La que dice palabras.

¿Palabras al viento? Qué importa, los vientos las traen de nuevo y yo las poseo.
Yo al lado del viento. La colina de los vientos aullan­tes me llama. Voy, bruja que soy.
Y me transmuto.

Oh, cachorro, ¿dónde está tu alma? ¿Está cerca de tu cuerpo? Yo estoy cerca de mi cuerpo. Y muero len­tamente.
¿Qué estoy diciendo? Estoy diciendo amor. Y cerca del amor estamos nosotros”.

Chaya Pinjasovna Lispector, luego llamada Clarice Lispector ,en ruso, Хая Пинхасiвна Лиспектор, (Chechelnik, Ucrania; 10 de diciembre de 1920–Río de Janeiro, Brasil,9 de diciembre de 1977). De origen judío al año siguiente de nacer Clarice, toda la familia huyó del fanatismo antijudío del entonces Imperio Ruso, primero a la actual Moldavia ,seguido a Rumanía y mas tarde, en 1922 a la ciudad de Maceió (capital del estado de Alagoas). Cuando Clarice tenía 9 años muere su madre y poco después la familia se traslada a Río de Janeiro gracias a lo cual continuó su educación y entró en la Facultad de Derecho Nacional de la Universidad de Brasil. Allí, en la escuela de leyes eran solo tres mujeres. Su interés por la literatura es mayor que por el Derecho y comienza a colaborar con diversos periódicos; en de mayo de 1940 publicó su primera historia conocida,” El triunfo“; en 1941 publicó “Cerca del corazón salvaje“, escrita a los 19 y por la que recibió el premio fundación Graça Aranha como mejor novela.

En 1943 se casa con el diplomático Maury Gurgel Valente y comienza a viajar y viven en varios países de Europa y Estados Unidos.

 En 1946 publicó su segunda novela, “El lustre“;en 1949  publica “La ciudad sitiada“. Comienza a escribir cuentos y en 1952 publica” Algunos cuentos“.En 1959 se separó de su esposo y regresó a Río de Janeiro, donde volvió a la actividad periodística . En 1960 publicó” Lazos de familia“, un libro de cuentos aplaudido por la crítica, y en 1961 la novela” La manzana en la oscuridad“, que fue llevada al teatro.

En 1963 publicó la que es considerada su obra maestra, “La pasión según G.H.“, escrita en tan solo unos meses.

En 1966 se incendia su dormitorio y ella ella sufrió quemaduras en gran parte de su cuerpo y estuvo ingresada varios meses en el hospital. Su mano derecha, casi tuvo que ser amputada y jamás recuperó la movilidad anterior. El incidente afectó a su estado de ánimo y las cicatrices y marcas en el cuerpo le causaron continuas depresiones.Su último libro, “La hora de la estrella“, es un volumen que escribió en el reverso de cheques y en cajetillas de tabaco, publicada en 1977 unos meses antes de morir.

Escritora inclasificable -ella misma definía su estilo como un “no estilo”-, el vasto legado de Clarice Lispector está formado por relatos, novelas, libros infantiles, poemas, fotografía y pintura.Comparada con Virginia Woolf y James Joyce, es considerada hermética, permeada por la experimentación lingüística, entre líneas y “silencios”.

Sus tramas son prácticamente inexistentes y es conocida por sus rupturas de las reglas de puntuación, con una novela, por ejemplo, que comienza con una coma y termina con dos puntos.

Está considerada como una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX.

Enlaces de interés :

https://www.ramonacultural.com/contenido-r/la-inmortal-clarice/

https://www.nytimes.com/es/2018/01/07/espanol/cultura/clarice-lispector-benjamin-moser-literatura.html

Entrevista a Clarice Lispector :

https://www.uam.mx/difusion/casadeltiempo/80_sep_2005/17_19.pdf

https://www.estandarte.com/noticias/autores/biografia-de-clarice-lispector_4546.html

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