8 Poemas de Ciprián Cabrera Jasso

“Yo no construyó la poesía; ella me construye a mí…”

C.C.Jasso¨Pano¨

Aquí las mariposas

Aquí se encontraban los arroyos:
en el remanso del corazón
que ahora forma un remolino, una espiral
que me eleva hacia círculos de luz.

Aquí estaban las mariposas ondulantes del amanecer,
allá la araña
que tejió su geometría ante mis ojos
y más acá, en la intacta inocencia,
las manos que tomaron un huevo fecundado
y lo abrieron para que la vida se fugara
en el impulso divino de la libertad.

Todo era una sola historia, un solo cuento
en murmullo de rostros,
y lugares comunes: la ventana abierta
al río Usumacinta y sus barrancos,
los quinqués encendidos pariendo sombras,
el perfil de mis padres sobre la cuna
y una llama de comunión en el amor.

La tristeza

A veces me pregunto
si la tristeza es blanca
como gaviota
o roja como mancha de sangre
sobre sus plumas.
Y me convenzo,
para mi propia tristeza,
que es como gris, sin ser gris,
como vacío, sin ser vacío,
como esa bruma
que cae en la calle,
sin haber bruma en la calle,
como esta sombra
que pasa por el sueño
siendo sombra y sueño,
como los ojos
que tratan de ver
y ya están muertos.

Las palabras

Emanan las palabras de los labios y matan o salvan.
Las palabras presagian un desastre o una esperanza.
Las palabras se gritan en las plazas y enardecen.
las palabras se silencian en las camas
y los dedos que esculcan, descubren nuevos horizontes.

Las palabras, siempre las palabras,
demasiado griterío,
demasiadas voces en las radios y en las terminales,
en los televisores y en las calles, en los mercados,
en las masacres donde el silencio se levanta y se revela.

Las palabras, las primigenias de padre y madre,
las palabras inocentes, los signos de una vida sin pasado ni futuro,
sin rencores, sin odios, sin juicios y sin malo o bueno.

Las palabras que eran niñas crecen
y dañan, aniquilan, destrozan, guardan rencores, ejecutan venganzas,
designan fuego y fusilan, designan Dios y se levantan
y creen tener la palabra verdadera y se separan.

Palabras que designan política y también dividen,
elevan al ego más allá de los cielos que no terminan.

Designan manzana y la paladeo, la degusto.
Designan silencio y se detienen en la punta de la lengua
y descansan en el corazón.
Designan canto y el aire se transparenta.
Designan amor y el alma resucita y se expande,
designan vida y un relámpago fenece.

La Trémula vela que alumbró tu adiós

Sobre la calle, asfaltada y húmeda,
se esfuman tus pasos abuela.
Y hoy pienso que sólo queda de ti el abandono
de tu jardín de flores y de granadas,
el pasillo desnudo
sin la foto de tu padre italiano y de tus hijos y sobrinos
de pie junto al genovés
que enloqueció con los espíritus que invocaba.

Levanto la trémula vela que alumbró tu adiós
Y que fue señal de tu último silencio.

En murmullo te digo, porque sé que me escuchas,
“ya nada queda como entonces, abuela,
tu cabellera blanca
se desmorona en la tierra oscura,
tus nietos hemos crecido y procreado
y en tu casa, que ya no es tu casa,
aún se escuchan tus pasos sigilosos,
tus dedos de pianista sobre invisibles teclados
y tu lengua impregnada de olvidos,
de nombres que nos dabas sin ser los nuestros”.

Yo sé que tu embolia murió junto conmigo y ya sanaste,
que mantienes largas pláticas con los ángeles.

Les preguntarás hijos de quiénes son, dónde viven,
si tienen apellidos ilustres o comunes,
si son del cielo o de la tierra,
si sus padres también vuelan,
si sus manos transparentes son herencia de sus abuelos
o de otro miembro de la familia.

En el sitio donde ahora te encuentras
estarás con tus hijos y con mi abuelo
y los llamas por sus nombres
/Porque recuperaste la memoria,
porque ya no hay olvidos,
porque no hay embolias
ni enfermedades
y uno no se muere de muerte alguna.

Hacia el origen del fuego fragmento

Ésta es la luz que desparramó árboles

en la faz de la tierra

y dejó aullidos en los bosques y en el aire.

Ésta es la misma miasma que engendra voces,

sonrisas, gestos

y destellos, bocetos de hombres

que entran al lienzo de la transparencia

y se borran para siempre.

Las batallas del corazón

Voy a darle descanso al corazón
en este ángulo de la alcoba. Voy a dejarlo
palpitar con calma para que el amor
se acomode sin molestias,
sin dolor alguno entre sus venas.
Después de tantos años y tantos ojos vistos
y penetrados
su paso se agiganta de tanta ausencia, de tanto delirio.
Voy a dejarlo reposar. Escucho su eco
y un sinnúmero de nombres
se me aglutinan en la garganta.
Es el atardecer, es el otoño que ya despunta,
que ya deja sentir sus primeras hojas desprendiéndose.
Antes de la primavera, antes del calor del verano
y un invierno donde la nieve se derretía
bajo manos que palpaban pulpas y vacíos.
Voy a dejarlo así, enumerando sus batallas.

Para qué ser poeta

es tiempo de penuria”

Es cierto, Holderlin,

para qué tratar de hacer

transparente el dolor,

el desequilibrio

que lleva por esencia el mundo.

Ha caído la tarde

La tarde ha caído en el jardín
y mi mirada recorre en mi interior
cada uno de los viejos rostros,
de los antiguos amores, muertos amores.

Soy una tumba donde el amor ha resucitado varias veces
y sucumbe de nuevo. Y retorna, retorna
cada vez más fuerte, más rojo.

Existe un espacio en mí sin espacio
donde la luz se eterniza y renace el gozo,
la quietud del gozo, el rostro intangible de Dios
que no tiene rostro ni cuerpo sólo viento.

En este letargo, en esta languidez donde estoy tirado,
sólo tirado sin desear moverme y ocioso,
el amor esfuma toda desesperanza, todo desasosiego,
toda neblina que oscurezca mi camino.

La tarde continúa expandiéndose en el jardín
y las margaritas. Había olvidado las margaritas blancas
que parecen mariposas aleteando en la brisa.

En mi ventana la noche.

En mi ventana el reflejo de la luna.

En mi ventana las luciérnagas.

Ah, silencio, silencio…

Ciprián Cabrera Jasso(Tabasco, México, 2 de julio de 1950 – Tabasco, 11 de marzo de 2012).Poeta, novelista, ensayista y dramaturgo. Graduado en Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y posteriormente hizo estudios de Literatura Inglesa en la Universidad de Michigan, Estados Unidos. Fue Catedrático de Educación Especial y Rehabilitación infantil en la UNAM. 

Entre otros cargos, ocupó la dirección editorial y fue asesor del Instituto de Cultura de Tabasco; jefe del área de investigación en el Centro de investigación de las Culturas Olmeca y Maya; también fue jefe del Departamento de Publicaciones y Difusión Cultural de la Secretaría de Educación de Tabasco y director de la Biblioteca Pública del Estado José María Pino Suárez; coordinador de la Galería de Arte El Jaguar Despertado. Miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística y del Comité del Archivo Histórico del estado de Tabasco.

En 2006 fué distinguido con el Premio Nacional de Poesía Carlos Pellicer para obra publicada.

El 8 de diciembre de 2011 fue elegido Miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, en reconocimiento a su trayectoria como “un autor que ha sabido expresar la riqueza poética de su estado natal y su gente y una vida entregada a las letras y su difusión”.

Colaboró en numerosas revistas y periódicos como ¡Siempre!, la Gaceta del Fondo de Cultura Económica, La Orquesta, Textual, Poesía, Cultura Sur, Manglar, Expresión, Parva y Tierra Adentro, El Nacional, El Presidente, El Avance, El Novedades de Tabasco y en Tabasco Hoy.

Ciprián Cabrera fue encontrado muerto en su casa el 11 de marzo de 2012, al parecer se suicidó. Tenia 61 años.

Cabrera Jasso también conocido como Pano, tuvo una vida entregada a las letras y su difusión y recorrió México dando lecturas de su obra poética y narrativa e impartiendo lecciones y conferencias en diversas universidades de otros países . 

Obra poética :

Trilogía de sombras (1985), Quinteto de cámara (1986), Nadie detendrá el viaje (1986), Kasandra (1988), Diario de muertos (1989), La ventisca (1990), Poema en busca de luz (1991), Las devastaciones del barbasco (1991), Los enebros (1993), Los dones del insomnio (2004) y Obra poética tomos I, II y III, Los rostros del viento (2007), Desde San Juan Bautista (2008), La diosa (2010), En las edades del silencio (2010), El divino vuelo (2011), La conciliación celeste de los salmos (2011) y Con el reflejo del agua en tu rostro (2011). 

Cuentos:

 Entre la luz de la luna y el retrato (1986), Las once fantasías y un viaje al país de la noche (traducido al inglés por Leand H. Chambers de la Universidad de Denver en Colorado, Estados Unidos, 1987) y Los oníricos y otros cuentos del sueño de la vida (2008).

Novelas:

 Onishi y la fiesta de infierno, Celia y la oscura esperanza, Ciliace y el borde de la oscuridad El rostro oculto de la luna.

 Además escribió una obra dramática titulada El retrato, así como varios libros de ensayo e investigación. 

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