15 Poemas y 1 Epitafio de Bertolt Brecht

Canción de los poetas líricos

(Cuando, en el primer tercio del siglo xx, 

no se pagaba ya nada por las poesías.)

Esto que vais a leer está en verso. 

Lo digo porque acaso no sabéis ya lo que es un verso ni un poeta. 

En verdad, no os portasteis muy bien con nosotros.

¿No habéis notado nada? ¿Nada tenéis que preguntar? 

¿No observasteis que nadie publicaba ya versos?

¿Y sabéis la razón? Os la voy a decir: 

Antes, los versos se leían y pagaban.

Nadie paga ya nada por la poesía.

Por eso hoy no se escribe. Los poetas preguntan: 

«¿Quién la lee?» Mas también se preguntan: 

«¿Quién la paga?»

Si no pagan, no escriben. A tal situación los habéis reducido.

Pero ¿por qué?, se pregunta el poeta. ¿Qué falta he cometido? 

¿No hice siempre lo que me exigían los que me pagaban? 

¿Acaso no he cumplido mis promesas?

Y oigo decir a los que pintan cuadros

que ya no se compra ninguno. Y los cuadros también 

fueron siempre aduladores; hoy yacen en el desván… 

¿Qué tenéis contra nosotros? ¿Por qué no queréis pagar? 

Leemos que os hacéis cada día más ricos…

¿Acaso no os cantamos, cuando teníamos

el estómago lleno, todo lo que disfrutabais en la tierra? 

Así lo disfrutabais otra vez: la carne de vuestras mujeres, 

la melancolía del otoño, el arroyo, sus aguas bajo la luna…

Y el dulzor de vuestras frutas. El rumor de la hoja al caer. 

Y de nuevo la carne de vuestras mujeres. Y lo invisible 

sobre vosotros. Y hasta el recuerdo del polvo

en que os habéis de transformar al final.

Pero no es sólo esto lo que pagabais gustosos. Lo que 

escribíamos

sobre aquellos que no se sientan como vosotros en sillas de oro, 

también nos lo pagabais siempre. ¡Cuántas lágrimas 

enjugamos!

¡Cuántas veces consolamos a quienes vosotros heríais!

Mucho hemos trabajado para vosotros. jamás nos negamos. 

Siempre nos sometimos. Lo más que decíamos era « ¡Pagadlo! » 

¡Cuántos crímenes hemos cometido así por vosotros! 

¡Cuántos crímenes!

¡Y siempre nos conformábamos con las sobras de 

vuestra comida!

Ay, ante vuestros carros hundidos en sangre y porquería 

nosotros siempre uncimos nuestras grandes palabras. 

A vuestro corral de matanzas le llamamos «campo 

del honor»,

y «hermanos de labios largos» a vuestros cañones.

En los papeles que pedían impuestos para vosotros 

hemos pintado los cuadros más maravillosos.

Y declamando nuestros cantos ardientes 

siempre os volvieron a pagar los impuestos.

Hemos estudiado y mezclado las palabras como drogas, 

aplicando tan sólo las mejores, las más fuertes. 

Quienes las tomaron de nosotros, se las tragaron,

y se entregaron a vuestras manos como corderos.

A vosotros os hemos comparado sólo con aquello que 

os placía.

En general, con los que fueron también celebrados 

injustamente

por quienes les calificaban de mecenas sin tener nada 

caliente en el estómago.

Y furiosamente perseguimos a vuestros enemigos con 

poesías como puñales.

¿Por qué, de pronto, dejáis de visitar nuestros mercados? 

¡No tardéis tanto en comer! ¡Se nos enfrían las sobras! 

¿Por qué no nos hacéis más encargos? ¿Ni un cuadro? 

¿Ni una loa siquiera?

¿Es que os creéis agradables tal como sois?

¡Tened cuidado! ¡No podéis prescindir de nosotros! 

Ojalá supiéramos cómo atraer

vuestra mirada hacia nosotros!

Creednos, señores: hoy seríamos más baratos.

Pero no podemos regalarles nuestros cuadros y versos.

Cuando empecé a escribir esto que leéis -¿lo estáis 

leyendo?­

me propuse que todos los versos rimaran.

Pero el trabajo me parecía excesivo, lo confieso a disgusto, 

y pensé: ¿Quién me lo pagará? Decidí dejarlo.

Canción de la rueda hidráulica

1

Los poemas épicos nos dan noticia
de los grandes de este mundo:
suben como astros,
como astros caen.
Resulta consolador y conviene saberlo.
Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos,
siempre ha sido, ay, más o menos igual.
Suben y bajan, pero ¿a costa de quién?


Sigue la rueda girando.
Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.

Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
que hay que seguir empujando la rueda.


2


Tuvimos muchos señores,
tuvimos hienas y tigres,
tuvimos águilas y cerdos.
Y a todos los alimentamos.


Mejores o peores, era lo mismo:
la bota que nos pisa es siempre una bota.
Ya comprendéis lo que quiero decir:
no cambiar de señores, sino no tener ninguno.


Sigue la rueda girando.
Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba.
Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa
que hay que seguir empujando la rueda.


3


Se embisten brutalmente,
pelean por el botín.
Los demás, para ellos, son tipos avariciosos
y a sí mismos se consideran buena gente.
Sin cesar los vemos enfurecerse
y combatirse entre sí. Tan sólo
cuando ya no queremos seguir alimentándolos
se ponen de pronto de acuerdo.


Ya no sigue la rueda girando,
y se acaba la farsa divertida
cuando el agua, por fin, libre su fuerza,
se entrega a trabajar para ella sola.

Lección de amor

Pero chiquilla, te recomiendo
algo de seducción en los grititos:
carnal me gusta el alma
y con alma la carne.

La castidad no puede rebajar la lujuria;
si estuviese hambriento me gustaría saciarme.
Me apetece que la virtud tenga trasero
y que el trasero tenga sus virtudes.

Desde que el dios aquel cabalgó al cisne
a más de una chica le da miedo,
aunque también sufra con gusto
que él se aferre al canto del cisne.

Contra la seducción

No os dejéis seducir:
no hay retorno alguno.
El día está a las puertas,
hay ya viento nocturno:
no vendrá otra mañana.

.
No os dejéis engañar
con que la vida es poco.
Bebedla a grandes tragos
porque no os bastará
cuando hayáis de perderla.

.
No os dejéis consolar.
Vuestro tiempo no es mucho.
El lodo, a los podridos.
La vida es lo más grande:
perderla es perder todo.

La infanticida Marie Farrar

1
Marie Farrar, nacida en abril,
menor, sin señas particulares, raquítica, huérfana,
hasta el presente no fichada, dice haber
asesinado a un niño de la siguiente manera:

Que ya en el segundo mes intentó
en lo de una mujer que vivía en un sótano
abortarlo con dos inyecciones, que declara
fueron dolorosas. Pero no quiso salir.
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

2
A pesar de ello dice haber pagado en el acto
lo convenido y desde entonces haber usado faja,
también bebió kerosen con pimienta molida;
pero que todo eso no hizo sino provocarle diarrea.
Que su cuerpo se hinchó a ojos vistas y que tuvo
dolores agudos, mientras lavaba los platos, muchas veces.
Ella misma, dice, aún no había dejado de crecer.
Que le rezó a la virgen, con mucha esperanza.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar,
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

3
Al parecer, las oraciones no dieron resultado.
También, era mucho pedir. Cuando se puso más gruesa
le daban mareos durante la misa. Sentía el cuerpo húmedo
de miedo, cuando se arrodillaba al pie del altar.
Sin embargo, mantuvo en secreto su estado,
hasta que finalmente la sorprendió el parto.
Pudo ocultarlo todo, seguramente porque nadie creía que ella
tan sin gracia, hubiera caído en la tentación.
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Puesto toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

4
Que ese día, según ella, muy de madrugada
al lavar la escalera sintió que le clavaban
uñas en el vientre. El dolor la estremecía.
Y, sin embargo, logró disimularlo.
Todo el día. Mientras cuelga la ropa
la cabeza le estalla: de repente se da cuenta
que va a parir y siente un gran peso
sobre el corazón. Solo muy tarde sube al cuarto.
Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

5
La llamaron de nuevo cuando ya se había acostado,
había nevado y tuvo que barrer.
Así hasta las once. Aquel fue un largo día.
Solo entrada la noche pudo parir en paz.
Y dio a luz, así declara, a un niño varón,
a un hijo que era igual a otros hijos,
pero ella no era igual que otras madres, eso
quiero aclararlo sin ironía y sin mayor motivo.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

6
Dejémosla que siga relatando
lo que con ese hijo pasó
(dijo que no pensaba guardarse una palabra)
para que todos lo sepan y se ubiquen.
Dice que a poco de acostarse sintió intenso malestar,
sin saber qué podría ocurrir,
pues estaba sola, y que se forzó a no gritar.
Y yo a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

7
Con sus últimas fuerzas, dice que luego,
como su cuarto estaba helado, se arrastró
hasta el retrete y allí (no recuerda exactamente
en qué momento), sin más vueltas, parió
hacia el amanecer. Dice que entonces se sintió
muy confusa, y luego, ya medio congelada,
porque en el baño de servicio entra la nieve,
apenas tuvo fuerzas para alzar al niño.
En cuanto a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

8
Luego, entre el baño y la pieza -dice que hasta entonces
no había pasado nada-, la criatura
comenzó a gritar, eso la alteró de tal manera,
que la golpeó con ambos puños y con fuerza,
ciegamente, dice, hasta que se calló.
Luego de ello se llevó el cuerpito consigo
a la cama por el resto de la noche
y de mañana lo escondió en el lavadero.
Pero a ustedes, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

9
Marie Farrar, nacida en abril,
muerta en la prisión de Meissen
madre soltera, sentenciada, quiere
mostrarles los sufrimientos de todas las criaturas.
Ustedes que dan a luz en limpias
camas de maternidad y llaman
“benditos” a sus vientres preñados quieran
no condenar a los débiles perdidos
pues sus pecados fueron duros y su dolor fue grande.
Por eso, les ruego, se abstengan de juzgar
Pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.

El analfabeto político

El peor analfabeto
es el analfabeto político.
No oye, no habla,
ni participa en los acontecimientos políticos.
No sabe que el costo de la vida,
el precio del pan, del pescado, de la harina,
del alquiler, de los zapatos o las medicinas
dependen de las decisiones políticas.

El analfabeto político
es tan burro, que se enorgullece
e hincha el pecho diciendo
que odia la política.

No sabe, el imbécil, que,
de su ignorancia política
nace la prostituta, 
el menor abandonado,
y el peor de todos los bandidos,
que es el político trapacero,
granuja, corrupto y servil
de las empresas nacionales 
y multinacionales.

O todos o ninguno

Esclavo, ¿quién te liberará?
Los que están en la sima más honda
te verán, compañero,
tus gritos oirán.
Los esclavos te liberarán.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Hambriento, ¿quién te alimentará?
Si tú quieres pan, ven con nosotros,
los que no lo tenemos.
Déjanos enseñarte el camino.
Los hambrientos te alimentarán.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse.
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Vencido, ¿quién te puede vengar?
Tú que padeces heridas,
únete a los heridos.
Nosotros, compañero, aunque débiles,
nosotros te podemos vengar.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse. 
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Hombre perdido, ¿quién se arriesgará?
Aquel que ya no pueda soportar
su miseria, que se una a los que luchan
porque su día sea el de hoy
y no algún día que ha de llegar.

O todos o ninguno. O todo o nada.
Uno sólo no puede salvarse. 
O los fusiles o las cadenas.
O todos o ninguno. O todo o nada.

Trepar a los árboles

Cuando salgáis de vuestra agua, ya a la tarde 

-porque debéis estar desnudos, con la piel suave-, 

subid también a vuestros grandes árboles

junto a la brisa. El cielo debe estar mortecino. 

Buscad árboles grandes, que a la noche 

mezan sus copas negra y blandamente.

Y entre sus hojas aguardad la noche,

rodeada de fantasmas y murciélagos la frente.

Las ásperas hojitas de la broza

os arañan la espalda, que debéis, con firmeza, 

apoyar en las ramas; trepad aún,

un poco jadeantes, más arriba, entre la fronda. 

Es hermoso mecerse subido en el árbol.

Mas no os mezáis jamás arrodillados. 

Debéis ser al árbol lo mismo que su copa, 

mecida desde siglos por él al atardecer.

Algunas preguntas para un “hombre bueno” 

Bueno, pero ¿para qué?
Dices que no eres sobornable,
pero el rayo que cae sobre la casa tampoco es sobornable.
De lo que una vez has dicho no te retractas.
Pero, ¿qué has dicho?
Dices que eres honesto, que lo que piensas lo dices.
Pero, ¿qué piensas?
Que eres valiente. ¿Contra quien?
Que eres sabio. ¿Para quien?
No te preocupa tu beneficio personal.
¿El de quien entonces?
Que eres un buen amigo. ¿De buena gente?
Entonces escucha: sabemos que eres nuestro enemigo.
Por eso ahora vamos a mandarte al paredón.
Pero teniendo en cuenta tus méritos y tus buenas cualidades,
será un buen paredón, y te dispararemos
con buenas balas de buenos fusiles
y te enterraremos con una buena pala en una buena tierra.

1940

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender 

matemáticas?

¿Para qué?, quisiera contestarle. De que dos pedazos de pan 

son más que uno

ya te darás cuenta.

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender francés? 

¿Para qué?, quisiera contestarle. Esa nación se hunde. 

Señálate la boca y la tripa con la mano,

que ya te entenderán.

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender 

historia?

¿Para qué?, quisiera contestarle. Aprende a esconder la 

cabeza en la tierra

y acaso te salves.

¡Sí, aprende matemáticas, le digo, 

aprende francés, aprende historia!

Bertolt Brecht, Berlin, 1927

No aceptes

No.
No aceptes lo habitual como cosa natural.
Porque en tiempos de desorden,
de confusión organizada,
de humanidad deshumanizada,
nada debe parecer natural.
Nada debe parecer imposible de cambiar. 

General

Otra vez se oye hablar de grandeza
(Ana, no llores)
El tendero nos fiará.
Otra vez se oye hablar del honor
(Ana, no llores)
No podemos comer ya.
Otra vez se oye hablar de victorias
(Ana, no llores)
A mi no me tendrán.
Ya desfila el ejercito que marcha
(Ana, no llores)
Ya desertarán.
General, tu tanque es muy potente
aplasta a cien hombres y arrasa el pinar.
General, pero tiene un defecto:
Necesita un hombre que lo pueda guiar.
General, tu avión es poderoso
Vuela como tormenta y destruye la ciudad.
General, pero tiene un defecto: 
Necesita un hombre que lo pueda pilotar.
General, el hombre es muy útil,
puede volar, puede matar.
General, pero tiene un defecto:
Puede pensar.

Malos tiempos para la lírica

Ya sé que sólo agrada 

quien es feliz. Su voz 

se escucha con gusto. Es hermoso su rostro.

El árbol deforme del patio 

denuncia el terreno malo, pero 

la gente que pasa le llama deforme 

con razón.

Las barcas verdes y las velas alegres del Sund 

no las veo. De todas las cosas,

sólo veo la gigantesca red del pescador.

¿Por qué sólo hablo

de que la campesina de cuarenta años anda encorvada? 

Los pechos de las muchachas

son cálidos como antes.

En mi canción, una rima

me parecería casi una insolencia.

En mí combaten

el entusiasmo por el manzano en flor

y el horror por los discursos del pintor de brocha gorda. 

Pero sólo esto último

me impulsa a escribir.

Las muletas

Durante siete años no pude dar un paso. 

Cuando fui al gran médico,

me preguntó: «¿Por qué llevas muletas?» 

Y yo le dije: «Porque estoy tullido».

«No es extráño», me dijo.

«Prueba a caminar. Son esos trastos 

los que te impiden andar.

¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!»

Riendo como un monstruo,

me quitó mis hermosas muletas,

las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reír, 

las arrojó al fuego.

Ahora estoy curado. Ando. 

Me curó una carcajada.

Tan sólo a veces, cuando veo palos, 

camino algo peor por unas horas.

En el momento de marchar, muchos saben

que su enemigo marcha al frente de ellos. 

La voz que les manda

es la voz de su enemigo. 

Quien habla del enemigo, 

él mismo es enemigo.

Bertolt Brecht und Helene Weigel auf dem Festwagen des “Berliner Ensemble”s am 1. Mai 1954. Autor:Horst Sturm

Epitafio

Escapé de los tigres
alimenté a las chinches
comido vivo fui
por las mediocridades.

«Las revoluciones se producen en los callejones sin salida»
B.B.

Eugen Berthold (Bertolt) Friedrich Brecht (Augsburgo,Alemania, 10 de febrero de 1898- Berlín Este, 14 de agosto de 1956)

Poeta y dramaturgo , cuya trayectoria sobre las tablas lo reconocen como el precursor del teatro épico.

Era hijo del director de una fábrica de papel. Amante de la música y la literatura, desde muy niño comenzó a escribir, principalmente poesía y canciones.

En el año 1917 inició la carrera de Medicina en la Universidad de Munich, que interrumpió en 1918 para acudir a combatir en la Primera Guerra Mundial. En 1918 escribió su primera obra literaria titulada “Baal” .Los estudios de Medicina los abandonó definitivamente en el año 1921. En 1922 se casó con la actriz Marianne Zoff, con la que tuvo una hija, y en 1928 con la también intérprete Helene Weigel, con quien tuvo dos hijos.

Se exilió de Alemania en 1933 ante el ascenso del nacionalsocialismo en su país, residiendo en Dinamarca, Finlandia y Rusia, hasta que viajó a los Estados Unidos, instalándose en la localidad californiana de Santa Mónica. Al llegar a EE.UU. procedente de Alemania, tuvo que registrarse como “extranjero enemigo”.
Intentó trabajar como guionista en Hollywood, pero sus revolucionarias ideas no encontraron eco entre los dirigentes de los estudios cinematográficos. De hecho, su talento lo llevó a problemas judiciales en EEUU, siendo perseguido por sus visiones políticas apegadas a la izquierda, debido a lo cual Brecht fue investigado por sus actividades “antiamericanas”, y en una ocasión fue llamado a juicio por, supuestamente, promover en sus obras mensajes ofensivos en contra del gobierno lo que determinó su abandono del país norteamericano. En 1947 se trasladó a Suiza y desde allí pasó a la recién proclamada República Democrática de Alemania, donde creó el legendario Berliner Ensemble

Como dramaturgo tuvo un enorme éxito con La ópera de tres peniques en 1928, eso unido a su activismo político le convirtieron en un personaje polémico y famoso. Sus títulos más populares, en su mayoría con fuerte acento político y social, son  Tambores en la noche (1922), La Ópera De Cuatro Cuartos (1928), musicada por Kurt Weill, “Galileo” (1938-1939), Terror y miseria del Tercer Reich (1938), La buena persona de Sezuan, (1940), Madre Coraje (1941), La Inevitable Ascension De Arturo Ui (1942), El círculo de tiza caucasiano (1945), entre otras. Parte de su obra se fundamenta en la técnica del distanciamiento, involucrando al espectador en la reflexión de lo contemplado más que en la identificación con los personajes y la trama, y recordándole constantemente con sus recursos narrativos que se encuentra en un teatro, alejándole de cualquier posible implicación emocional subjetiva con la historia.

Su militancia política desde el arte se mantuvo en la línea antifascista. «Luchar contra el fascismo es luchar contra el capitalismo», decía.

Influenciado en sus inicios por el expresionismo, Brecht renovó profundamente el concepto de la obra teatral, convirtiéndose en uno de los principales dramaturgos del siglo XX y una gran influencia para autores posteriores. Consideraba, como Horacio, que la función del teatro es “divertir y enseñar”. En una carta en 1927 Brecht decía “Lo malo del teatro es que siempre se llama teatro, como si no fuera continuamente una cosa distinta, un teatro decente no es reconocible de una obra a otra, de una representación a otra”.

Como novelista ha sido poco leído, aunque sus obras son excelentes y, de algún modo, se le puede considerar el precursor del microrrelato con su obra “Las historias del señor K”.

La poesía de Brecht es concisa, por lo que su traducción es difícil; su talento poético es indiscutible.

Obra poética:

  • Lieder zur Klampfe von Bert Brecht und seinen Freunden(1918)
  • Psalmen1920)
  • Bertolt Brechts Hauspostille (1916–1925)
  • Die Augsburger Sonette(1925–1927)
  • Die Songs der Dreigroschenoper(1928)
  • Die Nachtlager(1931)
  • Geschichten aus der Revolution(1932)
  •  Sonette(1932–1934)
  • Englische Sonette(1934)
  • Lieder Gedichte Chöre(1933)
  • Chinesische Gedichte(1938–1949)
  • Hollywoodelegien(1942)
  • Gedichte im Exil([1944])
  • Deutsche Satiren(1945)
  • Kinderlieder1950)
  • Buckower Elegien(1953)

Enlaces de interés :

https://elpais.com/cultura/2015/09/04/actualidad/1441396949_871491.html

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