El ignorante
Cuanto más envejezco, más crezco en ignorancia,
cuanto más he vivido, menos poseo y menos reino.
Todo lo que tengo es un espacio alternativamente
nevado o brillante, pero nunca habitado.
¿Dónde está el dador, el guía, el guardián?
Permanezco en mi cuarto y de momento me callo
(el silencio, como un sirviente, viene a poner un poco de orden),
y espero a que las mentiras se aparten una a una:
¿qué queda? ¿Qué le queda a quien muere
que le impide morir? ¿Qué fuerza
le hace hablar aún entre sus cuatro paredes?
¿Podría saberlo yo, el ignorante y el ansioso?
Pero realmente le oigo hablar, y sus palabras
penetran el día, aunque aún son bastante vagas:
“Como el fuego, el amor establece su luz
solo sobre la imperfección y la belleza de las cenizas del bosque…”
L’ignorant
Plus je vieillis et plus je croîs en ignorance,
plus j’ai vécu, moins je possède et moins je règne.
Tout ce que j’ai, c’est un espace tour à tour
enneigé ou brillant, mais jamais habité.
Où est le donateur, le guide, le gardien ?
Je me tiens dans ma chambre et d’abord je me tais
(le silence entre en serviteur mettre un peu d’ordre),
et j’attends qu’un à un les mensonges s’écartent :
que reste-t-il ? que reste-t-il à ce mourant
qui l’empêche si bien de mourir ? Quelle force
le fait encor parler entre ses quatre murs ?
Pourrais-je le savoir, moi l’ignare et l’inquiet ?
Mais je l’entends vraiment qui parle, et sa parole
pénètre avec le jour, encore que bien vague :
« Comme le feu, l’amour n’établit sa clarté
que sur la faute et la beauté des bois en cendres… »
De: « L’ignorant » – Poèmes 1953-1956 – Gallimard

La voz
¿Quién canta ahí cuando toda voz se calla? ¿Quién canta
con esta voz sorda y pura un canto tan bello?
¿Será fuera de la ciudad, en Robinson, en un
jardín cubierto de nieve? ¿O es ahí, muy cerca,
alguien que no sospechaba que se le escuchase?
No nos impacientemos por saberlo,
pues no de otro modo precede al día
el pájaro invisible. Tan sólo permanezcamos
en silencio. Una voz sube y, como un viento de marzo
restituye su fuerza a los bosques cansados, nos llega
sin lágrimas, más bien sonriendo ante la muerte.
¿Quién cantaba ahí cuando se apagó nuestra lámpara?
Nadie lo sabe. Pero sólo puede oír el corazón
que no busca posesión ni victoria.
La Voix
Qui chante là quand toute voix se tait ? Qui chante
avec cette voix sourde et pure un si beau chant ?
Serait-ce hors de la ville, à Robinson, dans un
jardin couvert de neige ? Ou est-ce là tout près,
quelqu’un qui ne se doutait pas qu’on l’écoutât ?
Ne soyons pas impatients de le savoir
puisque le jour n’est pas autrement précédé
par l’invisible oiseau.Mais faisons seulement
silence.Une voix monte, et comme un vent de mars
aux bois vieillis porte leur force, elle nous vient
sans larmes, souriant plutôt devant la mort.
Qui chantait là quand notre lampe s’est éteinte ?
Nul ne le sait. Mais seul peut entendre le cœur
qui ne cherche la possession ni la victoire.
De L’Ignorant

Carta
Michele, hemos sido de esos pájaros
que se rozan, en rápido ascenso hacia la luz,
y se persiguen gritando cada vez más fuerte
hasta el éxtasis, muy parecido a lo efímero…
—Pero basta de imágenes entre nosotros: dije en sueños
las palabras que acortan la distancia
entre nuestros cuerpos, esos personajes infernales;
supiste formar anillos bastante estrechos
para que se alegren hasta olvidar sus fronteras
y la muerte que espera, curiosa, detrás;
yo, a menudo fui como un niño distraído,
viajaba, envejecía, te abandonaba,
y cuando somos remontados hacia el alba severa,
es un espectro que guiabas de calle en calle,
allí donde el canto del gallo no podría alcanzarlo.
Y sin embargo esta sombra te amaba… No se sabe
qué encontraremos allí para abrazarte…
—Habitante de esta noche, pensarás
sin demasiado odio hacia el que mora quién sabe dónde
y te rozó como un pájaro en los párpados
después subió, sin dejar de observar debajo
tu sonrisa centellear como un río…
Lettre
Michelle, nous avons été de ces oiseaux
qui se frôlent, portés en flèche à la lumière,
et se poursuivent en criant toujours plus haut
jusqu’à l’extase, trop pareille à l’éphémère …
– Mais plus d’images entre nous : j’ai dit en rêve
les mots qui rendent la distance un peu plus brève
entre nos corps, ces personnages infernaux ;
tu savais en former d’assez étroits anneaux
pour qu’ils exultent à en oublier leurs frontières
et la mort qui attend, curieuse, derrière ;
moi, j’étais trop souvent comme un enfant distrait,
je voyageais, je vieillissais, je te quittais,
et quand nous sommes remontés vers l’aube crue,
c’est un spectre que tu guidais de rue en rue,
là où le chant du coq ne pourrait plus l’atteindre.
Et pourtant cette ombre t’aimait … On ne sait pas
ce que l’on trouvera là-bas pour vous étreindre …
– Habitante de cette nuit, tu penseras
sans trop de haine à qui demeure on ne sait où
et te frôla comme un oiseau sur les paupières
puis monta, sans cesser d’apercevoir dessous
ton sourire scintiller comme une rivière…
De: L’effraie (1946-1950)

El poeta tardío
El poeta tardío escribe:
“Mi espíritu se deshilacha poco a poco.
Incluso la malva rosa y el pinzón me parecen lejanos
y lejanos cada vez con menor seguridad.
Llegaré incluso a solicitar
que me descarguen de este saco de luz:
¡gloria extravagante!”
¿Quién entre estas bellezas responderá?
¿No habrá alguien entre ustedes,
incluso sin decir nada, para venir en pos de él?
Vaya, como se dispersa, la manada de fuentes
que creímos haber conducido alguna vez por estas praderas…
He aquí que a partir de entonces
cualquier música de antaño se le sube a los ojos
convertida en gruesas lágrimas:
“Vuelven los alhelíes y las peonías,
la hierba y el mirlo también,
pero la que esperamos ¿dónde? ¿dónde las esperadas?
¿Acaso nunca más volveremos a tener sed?
¿Ya no habrá más cascadas
para que aprieten en sus manos la fresca cintura?
Cualquier música te aflige desde entonces
con el peso de las lágrimas”.
Sin embargo, sigue hablando,
y su murmullo avanza como un arroyo en enero
con ese temblor de hojas cada vez que un pájaro
asustado huye gritando hacia donde la lluvia escampa.
Le poète tardif
Le poète tardif écrit:
« Mon esprit s’effiloche peu à peu.
Même la passerose et la mésange me semblent lointaines,
et le lointain de moins en moins sûr.
J’en arriverais presque à demander
qu’on me décharge de ce sac de lumière:
drôle de gloire! »
Qui de vous, beautés, répondra ?
N’en sera-t-il pas une d’entre-vous
pour, même sans rien dire,se tourner vers lui ?
Comme il s’égaille, le troupeau des sources
qu’on avait cru conduire un jour dans ces prairies…
Voilà que désormais
toute musique de jadis lui monte aux yeux
en fortes larmes:
« Les giroflées, les pivoines reviennent,
l’herbe et le merle recommencent,
mais l’attente, où est-elle ? Où sont les attendues ?
N’aura-t-on plus jamais soif ?
Ne sera-t-il plus de cascade
pour qu’on en serre de ses mains la taille fraîche ?
Toute musique désormais
vous bâte d’un faix de larmes. »
Il parle encore, néanmoins,
et sa rumeur avance comme le ruisseau en janvier
avec ce froissement de feuilles chaque fois
qu’un oiseau effrayé fuit en criant vers l’éclaircie.

Mientras te escucho…
Mientras te escucho,
el reflejo de una vela
tiembla en el espejo
como una llama trenzada
en agua.
Esta voz, también, ¿no es el eco
de otra, más real?
¿ Va él a escucharla, él que se debate
entre las manos siempre demasiado lentas
del verdugo?
¿La oiré yo?
Si alguna vez hablan por encima de nosotros
entre los árboles constelados de su abril.
Pendant que je t’écoute…
Pendant que je t’écoute,
le reflet d’une bougie
tremble dans le miroir
comme une flamme tressée
à de l’eau.
Cette voix aussi, n’est-elle pas l’écho
d’une autre, plus réelle ?
Va-t-il l’entendre, celui qui se débat
entre les mains toujours trop lentes
du bourreau ?
L’entendrai-je, moi ?
Si jamais ils parlent au-dessus de nous
entre les arbres constellés de leur avril.

Ya es tarde
Ahora sé que no poseo nada, ni siquiera
ese oro hermoso hecho de hojas marchitas,
ni esos días que vuelan del ayer al mañana
con grandes aletazos hacia una feliz patria.
La emigrante mustia , la belleza liviana, huyó
con ellos, con sus falaces secretos,
envuelta en brumas. Sin duda la conducirán
a otro lugar,; a través de estos bosques lluviosos.
Como antaño, me hallo en el umbral de un invierno
irreal, donde canta el pardillo, obstinado, única llamada
que no cesa, como yedra . Mas ¿quién puede decir
cuál es su sentido? Veo mi salud disminuir,
semejante a ese leve fuego de más allá de la niebla
que un frío viento aviva, apaga… Ya es tarde.
Tard déjà
Je sais maintenant que je ne possède rien,
pas même ce bel or qui est feuilles pourries,
encore moins ces jours volant d’hier à demain
à grands coups d’ailes vers une heureuse patrie.
Elle fut avec eux, l’émigrante fanée,
la beauté faible, avec ses secrets décevants,
vêtue de brume. On l’aura sans doute emmenée
ailleurs, par ces forêts pluvieuses. Comme avant,
je me retrouve au seuil d’un hiver irréel
où chante le bouvreuil obstiné, seul appel
qui ne cesse pas, comme le lierre. Mais qui peut dire
quel est son sens ? Je vois ma santé se réduire,
pareille à ce feu bref au-devant du brouillard
qu’un vent glacial avive, efface… Il se fait tard.
De: In L’effraie – Gallimard / 1954

Caminata al final del verano
Avanzamos sobre peñascos cubiertos de conchas,
placas hechas de libélulas y arena,
caminantes enamorados, sorprendidos de su propio viaje,
cuerpos provisorios, reencuentros sin fortuna.
Una hora de descanso en las terrazas bajas del litoral.
Palabras sin demasiado eco. Destellos de hiedra.
Caminamos rodeados por los últimos pájaros del otoño
y bordonea la flama invisible de los años en el madero
de nuestros cuerpos. Agradecimientos sin embargo
al viento que entre las encinas no sabe callar.
Abajo se amontona la bastedad de los muertos antiguos,
la precipitación del polvo que antaño fuera claro,
la petrificación de las mariposas y los enjambres,
y en la parte baja del cementerio semilla y piedra,
las bases de nuestro amor, de nuestras miradas y quejas,
lecho profundo del que se aleja de noche cualquier temor.
Arriba tiembla lo que aún se resiste a la derrota,
arriba brillan las hojas y los ecos de alguna fiesta;
antes de hundirse a su vez en los cimientos
los vencejos fulguran encima de nuestras casas.
Luego llega por fin lo que podría vencer nuestro infortunio,
el aire más ligero que el aire y en las cimas la luz,
tal vez las palabras de un hombre evocando su juventud,
oídos cuando la noche se acerca y que un vano ruido de guerra
por décima vez viene a molestar la exhalación de los campos.
La Promenade à la fin de l’été
Nous avançons sur des rochers de coquillages,
Sur des socles bâtis de libellules et de sable,
promeneurs amoureux surpris de leur propre voyage,
corps provisoires, en ces rencontres périssables.
Repos d’une heure sur les basses tables de la terre.
Paroles sans beaucoup d’écho. Lueurs de lierre.
Nous marchons entourés des derniers oiseaux de l’automne
et la flamme invisible des années bourdonne
sur le bois de nos corps. Reconnaissance néanmoins
à ce vent dans les chênes qui ne se tait point.
En bas s’amasse l’épaisseur des morts anciens,
la précipitation de la poussière jadis claire,
la pétrification des papillons et des essaims,
en bas le cimetière de la graine et de la pierre,
les assises1 de nos amours, de nos regards et de nos plaintes,
le lit profond dont s’éloigne au soir toute crainte.
Plus haut tremble ce qui résiste encore à la défaite,
plus haut brillent la feuille et les échos de quelque fête ;
avant de s’enfoncer à leur tour dans les fondations,
des martinets fulgurent au-dessus de nos maisons.
Puis vient enfin ce qui pourrait vaincre notre détresse,
l’air plus léger que l’air et sur les cimes la lumière,
peut-être les propos d’un homme évoquant sa jeunesse,
entendus quand la nuit s’approche et qu’un vain bruit de guerre
pour la dixième fois vient déranger l’exhalaison4 des champs.
De: L’Ignorant, 1952-1956

Noticias de la noche
A la hora en que la luz oculta su rostro
en nuestros cuellos, se vocean las noticias de la tarde,
se nos confunde. El aire es dulce. Seres de paso
por esta ciudad, nos podremos sentar un rato
a orillas del río donde se mueve un árbol apenas verde,
después de haber comido de prisa; ¿tendré siquiera
tiempo de hacer este viaje antes del invierno,
de besarte antes de partir? Si me amas,
retenme, el tiempo de recuperar el aliento, al menos,
sólo esta primavera, que nos dejen tranquilos
bordear la temblorosa paz del río hasta muy lejos,
donde se encienden las fábricas inmóviles…
Pero no hay manera. El extranjero que camina
no debe volverse, o se convertiría
en estatua: sólo se puede avanzar. Y las ciudades
que aún se yerguen arderán. Suerte
que al menos visité Roma el año pasado,
que nos hayamos amado de prisa, antes de la ausencia,
mirado una vez más, besado de prisa,
antes de que voceen El Mundo a nuestro último mundo
o Esta tarde al último bello atardecer que nos confunde…
Partirás. Ya tu cuerpo es menos real
que la corriente que lo desgasta, y estos humos en el cielo
tienen más raíces que nosotros. Es inútil
forzarnos. Contempla el agua, cómo fluye
por la grieta entre nuestras sombras. Es el fin,
que nos quita el gusto de pasarnos de listos.
Les nouvelles du soir
A l’heure où la lumière enfouit son visage
dans notre cou, on crie les nouvelles du soir,
on nous écorche. L’air est doux. Gens de passage
dans cette ville, on pourra juste un peu s’asseoir
au bord du fleuve où bouge un arbre à peine vert,
après avoir mangé en hâte ; aurai-j’e même
le temps de faire ce voyage avant l’hiver,
de t’embrasser avant de partir? Si tu m’aimes,
retiens-moi, le temps de reprendre souffle, au moins,
juste pour ce printemps, qu’on nous laisse tranquilles
longer la tremblante paix du fleuve, très loin,
jusqu’où s’allument les fabriques immobiles…
Mais pas moyen. Il ne faut pas que l’étranger
qui marche se retourne, ou il serait changé
en statue : on ne peut qu’avancer. Et les villes
qui sont encor debout brûleront. Une chance
que j’aie au moins visité Rome, l’an passé,
que nous nous soyons vite aimés, avant l’absence,
regardés encore une fois, vite embrassés,
avant qu’on crie «Le Monde » à notre dernier monde
ou «Ce Soir » au dernier beau soir qui nous confonde…
Tu partiras. Déjà ton corps est moins réel
que le courant qui l’use, et ces fumées au ciel
ont plus de racines que nous. C’est inutile
de nous forcer. Regarde l’eau, comme elle file
par la faille entre nos deux ombres. C’est la fin,
qui nous passe le goût de jouer au plus fin.

Philippe Jaccottet ( Moudon, Suiza, 30 de junio de 1925 -Grignan, Francia, 24 de febrero de 2021). Poeta, ensayista y traductor de varios idiomas, afincado en Francia desde 1953. Premio Goncourt de poesía (2003). Es llamado «el poeta de lo inaprensible».
Estudió Literatura en la Universidad de Lausana. Empezó a publicar sus poemas a los veinte años, influenciado por Rilke. viajando luego a Italia donde conoció a Ungaretti, a quien traduciría posteriormente.
Vivió durante algunos años en París ( permaneció entre 1946 y 1952) donde trabajó como colaborador de la editorial Mermod. En 1941 conoció a Gustave Roud, guía de toda una generación de escritores helvéticos, quien lo inició en el romanticismo alemán.
En 1953 se casa con la pintora Anne-Marie Haesler y se instala en Grignan, en el valle francés del Drôme, donde residirá desde entonces. En ese mismo año, Jaccottet publicó su primer libro de poesía.
Obra publicada:
En 1953 aparece su primer libro de poemas, L’Effraie et autres poèmes, al que han seguido L’Ignorant (poèmes 1952-1956), Airs (poèmes 1961-1964), À la lumière d’hiver y Pensées sous les nuages.
En sus libros, Cahier de verdure, Après beaucoup d’années, Et, néanmoins y Truinas, le 21 avril 2001 combinan la prosa y el verso, algo que también caracteriza a su actividad diarística: La semaison (carnets 1954-1979), La nouvelle semaison (carnets 1980-1994) y Carnets 1995-1994.
Philippe Jaccottet es asimismo autor de prosas poéticas o semiensayísticas (recogidas en libros como Éléments d’un songe, Paisajes avec figures absentes, La promenade sous les arbres o Notes du ravin), notas de viaje (Cristal et fumée) y del relato L’Obscurité.
Algunas anotaciones antiguas, a medio camino en entre el ensayo breve y la anotación diarística, han sido reunidas por el poeta en Observations et autres notes anciennes (1947-1962).
También ha sido importante su labor como crítico y ensayista, de la que dan testimonio L’entretien des Muses, Une transaction secrète, Écrits pour papier journal, Gustave Roud, Rilke par lui-même y Le bol du pèlerin (Morandi).
Ha traducido a Goethe, Hölderlin, Leopardi, Musil, Rilke, Góngora, Homero, Thomas Mann, Ungaretti y el poeta ruso Mandelstam, entre otros. Algunas de las cuales han sido recogidas en D’une lyre à cinq cordes. Traductions de Philippe Jaccottet 1946-1995.
Premios:
Ha recibido el premio Goncourt de poesía(2003), le Grand Prix national deTraduction (1987),le Gran Prix national de Poesíe(1995), Prix mondial Cino Del Duca 2018 , entre otros.
Nota : Esta entrada ha sido actualizada el 25 de febrero de 2021 debido al fallecimiento de Philippe Jaccottett. Hasta su fallecimiento se le consideró uno de los más grandes poetas vivos en lengua francesa.
¡Vuela alto poeta!
Enlaces de interés :
http://www.maulpoix.net/Jaccottetpoetique.htm
http://www.culturactif.ch/entretiens/jaccottet.htm




Maravilla este poeta, Gracias
¡Muchas gracias Hugo! Jaccottet es realmente grande.