13 Poemas de Shirley Campbell 

Desde que tengo memoria

Escribo desde que tengo memoria.
Hablo de la memoria
y escribo para no perder la memoria.
Escribo aun antes de la memoria.
Escribo para liberar los fantasmas y
ayudar a descansar los muertos
presentes.

Escribo aun antes de las palabras escritas y de los versos con formas.
Empecé a escribir desde el vientre de mi madre, o aun antes.
Los recuerdos son difusos. Casi irreconocibles.
Mas llegan por oleadas,
en confusas y borrosas imágenes.

Me recuerdo escribiendo formas en negro, en antepasados descalzos,
en mujeres de colores brillantes y fuertes.
Escribía entonces, palabras sin palabras,
significados imprecisos pero llenos de dolor.
Escribo mucho antes de la palabra hablada y mucho antes de la escrita.

Escribo desde que tengo memoria, o aun antes de la memoria.
Empecé a escribir con los ojos
y los recuerdos
y los mensajes escritos vientre adentro
mucho más adentro.

Escribo desde hace cientos de años,
desde el tiempo en que mi abuela más antigua
contaba historias en una aldea lejana
en algún lejano pueblo
de mi lejana África.
Fui yo, quien con las manos de otros
escribí las primeras crónicas que entonces no fueron llamadas de historia.

Fui yo, quien con las memorias de otros y con tinta negra en manos negras
escribí las historias, sin palabras y sin libros
de las más grandes civilizaciones.
Hablé de civilizaciones oscuras y brillantes
que se paseaban por la África de mis antepasados
y atravesaban el mundo dejando su huella impresa
y escribiendo sin lápices y sin tinta alguna
sus propias historias.
Las historias de la África de mis antepasados
describiendo sus vidas mucho antes de ser descubiertos.
Escribí discursos de reinas altas y sabios reyes
que gobernaban con bondad y justicia.
Escribí cuando mis manos aun no tenían manos.
Fui yo quien conté las crónicas de la captura, de la tortura y del viaje.
Conté y del sufrimiento y de los hijos y las hijas que fueron quedando en el
camino.
A mí me toco hablar de la rebeldía, y de la libertad y sobre todo de la
verdad.
Yo conté las fábulas y las historias verdaderas
que nunca fueron colocados en los libros.

Hoy sigo relatando las verdades que tengo amontonadas en la espalda
y sigo reportando de rebeliones y de pobreza.
Hoy continuo hablando de las virtudes
y del amor profundo que nos vive y se nos impregno en la piel y por el cual
estamos vivos.

Hoy respondo en maldiciones y en poesía y en palabras verdaderas.
hoy sigo escribiendo en los arboles
y en las paredes y en la arena
y en la mente de los hijos
y en el alma de las mujeres y en la piel de todos.
Continúo contando sobre pueblos enteros que celebran y cantan y son
desplazados y son muertos y están vivos
Y siguen muriendo y despertando impávidos todos los días.

Por eso escribo, porque la memoria a veces me falla, y la historia me falla y
mi abuela que murió ya hace cientos de años no deja de cobrarme mi parte
del trato.
Escribo porque escribir es la mejor forma que conozco
para no morirme
es la única forma que conozco
para seguir viviendo
junto al resto de mis muertos.

A una abuela cualquiera

La vieja levanta un trozo de
sueños
en el caminar del día
y un trozo de melancolía
de la que aún recuerda
Se trenza el pelo
como hizo alguna vez
con su vida
y empieza a caminar. 

Bajo ese sol indiferente
y sin misericordia
bajo la degollante
mirada del día
Bajo los zapatos del cielo
que ya no mira
por dónde camina.

 Se ha detenido
a recoger un trozo de llanto
que cayó de su cartera
y en esta esquina oculta
se mira solo desde nuestra acera
su infinito rostro
cargado de sonrisas.

Camina erguida
aprisionando los besos
de todos los hombres necesarios
golpea o acaricia a los hijos
entre su llanto
y su felicidad con límites
se enamora a veces
de algún viajero
para descansar la vida
desnudando los sueños
sin verdad posible.

Se ha fabricado un altar
bajo la casa
donde no le limiten
la esperanza
señalándola
(como si Dios tuviera límites) 

Camina erguida
aprisionando los besos
de los hombres
y los hijos necesarios
para que su piel cercada
de mujer
y de otros
sea eterna.

 De Naciendo

Rotundamente negra

Me niego rotundamente
a negar mi voz
mi sangre
y mi piel

Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro
en el espejo
con mi boca
rotundamente grande
y mi nariz
rotundamente ancha
y mis dientes
rotundamente blancos
y mi piel
valientemente negra

Y me niego categóricamente a
dejar de hablar mi lengua, mi acento y mi historia

Y me niego absolutamente
a ser de los que se callan
de los que temen de los que lloran

Porque me acepto
rotundamente libre
rotundamente negra
rotundamente hermosa. 

De  Rotundamente negra

El cabello de Illari

Te miro y tu rostro pequeño tiene un marco de cabello crespo que combina maravillosamente

con tu sonrisa. 

Ayer lo tenías trenzado en seis líneas rectas que terminaban juntándose en sus

puntas al final de tu nuca. 

Ese pelo tuyo combina con tus dulces ojos sonrientes cuando cintas de colores

son entretejidas en medio de tus trenzas resultando en hermosos cabellos

coloridos. 

A veces, cuando son muchas tus trenzas parecen danzar al son de tus carreras y

de tus saltos y tus carcajadas. Es una danza que solo tu perfecto cabello es capaz

de crear. 

Otras veces, adornado con cuentas de colores, se asemeja a una ancestral danza

que se mueve con juegos, impulsos, vueltas y piruetas que cuentan historias al

compás de tus correrías. Son colores amarrados a tu hermoso pelo, que

recuerda carnavales y comparsas, ritos y leyendas, sincretismos y abuelas.

Recuerda historias y religiones de muchos pueblos como el mío. 

Cuando esta suelto, me parece una densa selva llena de palmas o un frondoso

baobab milenario que asido seguro a la tierra sostiene su copa tupida de ramas

que apunta al cielo y no le tiene miedo al sol. Imagino entonces un par de manos

negras bajo ese árbol, que es sabio, batiendo tambores que anuncian buenas

nuevas para todas las niñas, que como tú, cargan con orgullo ese crespo cabello

extraordinario. 

Yo voy a enseñarte, hija mía, así como un día aprendí de mi madre y ella de su abuela y su

abuela de otra madre, a construir caminos y perfectas veredas en tu

cabeza. 

Te voy a enseñar hija de mis entrañas a diseñar obras de arte, a delinear

imágenes, a tejer un mundo brillante y lleno de colores en las trenzas de tu

cabeza.

Y un día cuando aprendas a peinar tu propio cabello y los cabellos de tus

hijas vamos entonces a construir un nuevo mapa. Construiremos un mundo

nuevo en tu cabeza que les permita a todas las niñas negras como tú, llevar con

orgullo la hermosura de nuestros cabellos. 

Te prometo hoy, mi pequeña, que tus peinados y los peinados de tus hijas

asombraran al mundo y tu figura monumental no tendrá entonces que usar más

disfraces para brillar. 

De Rotundamente negra

quise

quise arrancarme los ojos porque no me pertenecían
quise borrar mis apellidos porque no eran míos
quise aumentar el volumen de mis nalgas porque estas no correspondían
quise olvidar mi lengua porque el acento me era ajeno
quise oscurecer mi piel porque su tono no era lo suficientemente oscuro
quise volver a casa porque en esta no me querían
quise quemar la escuela porque yo no existía
quise borrar los libros donde mi imagen estaba errada
quise nacer de nuevo y descubrirme en otra historia
yo quería que la realidad fuera distinta
pero era esta
entonces
me convertí en poeta.

Umbral

Aún es temprano
el sol apenas está saliendo
la mañana está fresca
las plantas están húmedas
es temprano
apenas amanece
aún es temprano
los dientes están frescos
las manos limpias
la mañana tiene ese dulce olor a madrugada
es hora de limpiar la casa
recoger la basura del día anterior
y empezar a existir
ahora que casi entendemos lo que pasó
podemos mirar al sol de frente
cambiarnos las ropas viejas ajenas
y volver a empezar
aún es temprano
huele a montaña
a niños recién bañados
a tetas llenas de leche
a historia amanecida
reconstruida
rescatada
el sol apenas está saliendo
huele a pan fresco
a lágrimas de ayer
es temprano
aún se puede empezar todo de nuevo. 

De Desde el principio fue la mezcla

Porque me da la gana

Porque me da la gana
Porque es la sola razón de mis palabras
Porque ya no es mi boca la que habla
Porque yo ya no mando sobre esta lengua
endemoniada
Y escupo malas palabras y se me acabó el 
respeto que mis abuelas guardaban
Porque habla el cerebro a través de estos
dos labios y
Porque me da la gana
Y hablo en canciones y en danzas y en 
maldiciones y hablo en poesía y en lenguas
y en putrefacciones. 
Que porque canto como yo canto…
Porque me da la ira y me da la gana
Porque me cansé de callarme la lengua y la
piel y el alma

Un mundo sin miedo

Me resisto a creer
en presagios y anuncios del Apocalipsis
me niego a recibir sin resistencia
esas voces que anuncian
señales de muerte
de nuestros tiempos…

No estoy dispuesta a morir
bajo la bandera de estos hermosos sueños
que son justamente
los que quiero vivir
suficientes antepasados reposan
por la defensa de los mismos principios
suficientes ausencias
tengo impresas en el ayer. 

Sucede que estamos arribando
a la era de la vida y la verdad
sucede que se acerca
el fin de los finales tristes
y de las guerras perdidas
sucede que tengo una niña en casa
que está decidida

a llegar a grande
y sucede que le prometí
un mundo sin miedo
por eso
me resisto a ser parte
del odio y del terror
y me niego a morir
en la siguiente batalla
me niego a recibir llorando el día nuevo
sucede que en casa tengo
una brillante sonrisa sin dientes
que me ha cambiado la vida
y la muerte
y el libro del Apocalipsis
fue desterrado de mi biblioteca
y las noches de lluvia se convirtieron
no sé por qué mágico encanto
en hermosas canciones de cuna. 

De Desde el principio fue la mezcla

Inaugurando la Fé

Antes le temía a Dios

y al diablo 

temía salir de noche

y de día

temía morir en ensueño

y vivir

yo tenía miedo.

Pero llego Tifanny

y cuando crecía

no quiso dormir sola

porque no  le gustaba la oscuridad

y durmió conmigo.

Luego llegó Nakei 

y cuando quiso caminar se cayó

y entonces tuvo miedo.

Un día yo tuve una hija

que llenó la esperanza

de ganas de sonreír.

que llenó el sol de galletas

y de dulces.

Más tarde tuve un niño

que llego cargado

de grandes ojos claros

como los míos

llego cargado de balones y muñecos.

Yo entonces

no pude tener a Dios

ni al diablo

salí de noche y de día

empecé a vivir de frente

como quien inaugura la fe

y no tiene que sonreír.

Carta a mis abuelas

I

Primero vino una abuela de hace años
y tomó su asiento en la primera fila
Después vivieron los días difíciles
y los muchos hijos
y en una de esas
de que si quiero
de que si no…
de que los hijos solo vienen y ya
en una de esas
vino mi padre
y nació bendito
con la certeza de la esperanza
con el sol en la mano
y mi abuela sonrió…
como sonreía siempre
con la bendición de cada hijo
con la misma sonrisa que nos heredó al marcharse
con esa sonrisa del color de las más fuertes
con la misma sonrisa de las que no se detienen nunca
a pesar de las montañas a su paso

Luego siguieron los días difíciles
y mi abuela que busca
y trata de entender
la mejor forma de ser feliz
y un día que parece que es
y muchos días que no es feliz
y revisa los recuerdos
y recuenta los hombres a su paso
y vienen más hijos y más sonrisas
y la misma hambre de antes
Luego murió mi abuela
sin la sonrisa de antes
y sin verme las palabras

Mi abuela sigue sentada en la primera fila
y me cuenta cuentos al oído
y me muestra caminos y atardeceres
y nunca la vi
pero mis manos se parecen a sus manos
según cuenta mi padre
y mis sueños son sus mismos sueños
según mi padre. 

II

yo tuve otra abuela que nunca vi
pero dicen que tengo sus mismos ojos
y su mirada.
mi madre la guarda sin muchas ceremonias
en algún lugar de su memoria
no la recuerda madre o cariñosa
no la recuerda fuerte o protectora
pero la guarda sin gran alarde
sin darse cuenta
en su boca y en sus ojos
en sus gestos…
lo se
aunque nunca la vi.

se también que debió ser una mujer
de palabras firmes y paso seguro
una mujer de ideas grandes
y con esa certeza que solo tienen las que saben
que no tienen toda la vida por delante.

seguro que le gustaba bailar
aunque no la dejaban
y reía a carcajadas
y sin pedir permiso
y fue así
con esa necesidad de vivir la vida a toda prisa
que una tarde soleada
se enamoro profundamente de mi abuelo
eso le costó entonces la ira de su padre
y los gritos de su madre.

yo nunca la vi
pero seguramente de niña
le gustaba subirse a los árboles
bañarse en los ríos
caminar descalza en las tardes de lluvia.

yo nunca la vi
pero seguramente cantaba en el coro de la iglesia
y era líder de algún grupo de jóvenes
la imagino sonriendo en la puerta de su casa
escapando por las noche a través de la ventana
regresando de mañana con los ojos llenos de luz.

de haber tenido más tiempo
se hubiese unido a un grupo de mujeres
hubiera tocado el piano
hubiese cantado en los bares
con un pequeño grupo de jazz
hubiese formado un coro de niños
y hubiera recorrido en mundo
buscando su parte del amanecer.

de haber tenido más tiempo
hubiese coleccionado estrellas
de diversas formas y tamaños
hubiera colgado afiches políticos
en las paredes de su casa
no hubiera faltado a las marchas
por las reivindicaciones de los más pobres
hubiera alzado la voz contra la discriminación
hubiese amado profundamente
y con la pasión con que solo aman
las que saben
que no tiene toda la vida por delante
yo lo se
aunque nunca la vi.

De Rotundamente negra y otros poemas

Mi cabello

Tengo el cabello del tamaño de un camino
Es un camino que va desde la raíz  hasta el final de mi espalda.
Un camino  denso como un continente.
Abundante  y espeso  como una selva,  casi impenetrable.
Pesado como una batalla.
Trato de  mantener la espalda erguida y la cabeza alta
la frente abierta y la mirada firme, como me enseño mi padre.

Un camino que me conduce

hacia el centro de mi propia verdad,

hacia un juramento,

un sueño.

Un camino  que va  desde el principio hasta mis hijos.

Un camino que se siente  como un fardo de promesas que quieren cumplirse.

Tengo el cabello oscuro,  festivo, largo y espeso

como nuestro camino.

La tierra prometida

juro no detenerme

hasta encontrar

nuestra tierra prometida

debe estar en algún lugar

escondida

juro no mermar esfuerzos

 ni caminos

ni batallas

Juro entregarla

en las manos

y en los ojos 

y en los sueños 

de los niños.

Liberada

Yo ya no busco razones para mi piel

no busco más excusas ni explicaciones para la redondez de mis nalgas

o la natural cadencia en mi andar

no justifico ya mi natural agrado por los tambores o la necesidad de mi cuerpo

de danzar al ritmo que le tocan…

Hace ya tiempo que deje de explicar antepasados

que justifiquen mis labios o mi extraordinaria nariz

o la hermosura incólume que me acompaña desde tiempos inmemoriales

no justifico más mis sincretismos

ni mis pasiones, ni mi sensualidad

yo ya no otorgo razones para mi ser.

Me convertí en mí misma

me aprendí

soy yo.

Tengo certeza de mí misma y de los míos

no necesito autorizaciones para ser

no pido ya permisos para vivir.

Hoy disfruto con sobrada elegancia mi negrura

la llevo con honor, con garbo y distinción

la paseo por parques, mercados y plazas

por escenarios, anfiteatros simples coloquios y grandes conferencias

con placer me colma el alma

el discurso y la vida.

Ya no intento disimularla en mi cabello

en mi tez o en mis distinguidas alocuciones

la aprendí de memoria

desde adentro, con historia y desde el centro del alma.

Por eso, ya no preciso de razones para ser

porque me descubrí limpia

brillante

victoriosa

incólume

probada

bendecida

batallada

negra

ya no,

no preciso razones

hoy soy yo

liberada.

Shirley Campbell Barr (San José, Costa Rica, 5 de julio de 1965). Poeta y Antropóloga afrodescendiente, especializada en feminismo africano y cooperación internacional. Estudió Dramaturgia, Literatura y Creación Literaria en el Conservatorio de Castella. Es graduada en Antropología por la Universidad de Costa Rica (2003) y especializada en feminismo e historia africana a través de su participación en cursos de postgrado en la Universidad de Zimbabue en Harare. En 2004, obtuvo la maestría en Cooperación Internacional para el Desarrollo en la Universidad Católica de Santa María, en Arequipa, Perú, y completó su formación en la Fundación Cultural y Estudios Sociales (Fundación CYES) en la Comunidad Valenciana, España.

Hija de Shirley Barr Aird y Luis Campbell Patterson. Creció en una familia de dos hermanos y cinco hermanas, incluida Epsy Campbell Barr, vicepresidenta de Costa Rica.

 Se casó con su compañero costarricense, Harold Robinson Davis, y debido al trabajo de él se trasladaron a Zimbabue en 1994 con su familia donde pasan dos años en contacto con el origen de su etnia. De su estadía en Zimbabue, Campbell Barr afirma:

Esta fue, quizá, la experiencia más importante de mi vida. Vivir en África supuso un gran impacto en mi marido y en mí. Formar parte de la mayoría fue una experiencia nueva y deliciosa. Fue maravilloso vivir en un ambiente en el que no había necesidad de justificarnos a nosotros mismos o defendernos por ser diferentes. También descubrimos que ser el producto de quinientos años de historia occidental nos ha hecho seres híbridos por lo que, en algunas ocasiones, fue difícil para nosotros entender a los africanos, o difícil para ellos entendernos a nosotros. En ocasiones, sentimos que no pertenecíamos a ellos. (DeCosta-Willis 414).

Después de esta experiencia pasa varios años en El Salvador y en Honduras donde ella y su familia tienen la oportunidad de ponerse en contacto con la etnia garífuna , apoyando muchas de sus causas. Posteriormente viajan a Jamaica con la finalidad de conocer el legado de sus ancestros y más tarde a Estados Unidos. Posteriormente vivieron en Brasilia (Brasil), y en Panamá donde siguió participando como poeta y como activista en favor de los derechos y la consagración de la identidad de las comunidades afro.

Ha trabajado activamente en programas culturales y sociales como profesora del Conservatorio de Castella, organizando talleres de creación literaria y dirigiendo programas culturales en diversos países (Costa Rica, El Salvador, Honduras). Ha publicado decenas de poemas y artículos en revistas, antologías y periódicos en diversos países. Activista del movimiento afrodescendiente en América Latina, participa activamente en talleres, lecturas poéticas y conferencias promoviendo la participación de las comunidades afrodescendientes y contribuyendo a los procesos de movilización y concienciación del pueblo afro. Su trabajo ha sido difundido a través de las organizaciones de mujeres en América Latina y actualmente es reconocida por mujeres y grupos comunitarios de la región como una de las poetas afrodescendientes más destacadas. Su poema “Rotundamente negra”, considerado por ella misma como un poema de amor para sus semejantes mujeres, funciona como emblema de grupos de mujeres negras del Caribe. Sus trabajos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués.

Obra publicada:

 Naciendo (1988), es su carta de presentación en el terreno literario latinoamericano. En él sienta tanto las bases como las características estéticas que reproducirá con más fuerza en la colección de poemas que la llevará a conseguir la fama a nivel internacional,  Rotundamente negra, publicado en 1994, reeditado en 2006 y en 2021 y con el que se consagra como representante de las mujeres afro en Costa Rica. En 2007, ve la luz Desde el principio fue la mezcla, y en 2011, Palabras indelebles de poetas negras, escrito junto a la poeta, también costarricense, Delia McDonald, le sigue De negro…Vengo Ataviada (2021).

Enlaces de interés :

http://rotundamentenegra.blogspot.com

https://afrofeminas.com/2014/04/15/entrevista-a-shirley-campbell-barr/

https://web.archive.org/web/20191113002301/https://www.nacion.com/ancora/shirley-campbell-escritora-costarricense-yo-si/LCY4QJJBNNDVBCTKOTWVSSALVU/story/

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