“Si no pudiera escribir, en los momentos de euforia sería guerrillero, en los de pasividad prestidigitador. Ser poeta incluye las dos cosas».
Joan Brossa
Poema
A tu, qui siguis, t’invito a trobar tres coses amb la transcendental bellesa com jo les trobo, i tindràs el poema
De: Els ulls i les orelles del poeta , 1961
Brossa en 1960
Nocturnalia
A Pepa
Pura contra la noche está mi mano, Riqueza y fuerza me echaré a la espalda; Busco la calma en lo que pensar pueda, Donde empieza la queja trazo raya.
Suelen bastarme el hombre y su misterio, El azufre que hiero no me daña; Pero la suma escapa al juicio humano, y me sacude el trueno y raya el rayo.
Pero no digo que mi error lamente: -¡Echa raíces, olvidada tierra! En torno de tu amor dialogando,
Cuanto retengo piérdolo con ansia: Ni siento horror de morir como pienso Ni pensar como muero me entristece.
Traducción de Andrés Sánchez Robayna
Cosmogonía
Adelantaba ligeramente el muslo y lo ponía entre las piernas, y su pierna izquierda la ponía encima, por fuera de mi muslo izquierdo.
Traducción de Andrés Sánchez Robayna
La guerra
Cruza un burgués vestido de cura. Cruza un bombero vestido de albañil. Yo palpo una tierra muy humana. Cruza un cerrajero vestido de barbero. Me como un trozo de pan y me tomo un buche de agua.
Traducción de Andrés Sánchez Robayna
Poema visual
Joan Brossa en la segunda FiraTàrrega de 1983, en la carpa del Circo Perillós.
* Sextina cibernètica
Collint l’argent bufo desfet de galtes
Dormint als sots menjo en obrir les cendres
Ventant la pols lligo per atzar canyes
Topant amb tots tallo maror de portes
Sumant el fum resto mirall de tasques
Trobant la nit torno al costat de roques
Cosint les mans tardo i obro les roques
Sentint herbei peso rodó de galtes
Vivint al vol trobo corrents les tasques
Menjant la font xuclo camps enllà cendres
Venint del gep mato vora les portes
Duent el bosc buido i rodo les canyes
Ratllant l’estiu llimo guillat per canyes
Volent l’afany ballo sense més roques
Veient el prat llenço i pinto les portes
Buidant la fam rego per dins les galtes
Alçant el mar punxo traient les cendres
Ballant avui crido després de tasques
Lligant els daus entro a veure les tasques
Jaient als mots toco tanmateix canyes
Desfent l’espai fujo i deixo les cendres
I fent errors giro perdut per roques
Triant aiguats passo després les galtes
Plegant l’ocell munto camí de portes
Rimant el foc trinxo sentint les portes
Donant un gest penso collir les tasques
Bevent la llum menjo. Però són galtes
Traient un plat poso guia a les canyes
Tapant el gos penjo, per tant, les roques
Tenint la ment tombo ben lluny les cendres
Sembrant els mots taco només les cendres
Obrint el blat busco sense les portes
Mullant el llamp clavo més que mai roques
Perdent el gall llisco davant les tasques
Seguint el vol miro voltat de canyes
Mirant l’avet pico i plego les galtes
Guixo galtes i amant no seran cendres
Toco canyes entrant vestit per portes
Salvo tasques. Vencent muden en roques.
*Esta sextina fue compuesta con un ordenador electrónico, programado por Josep Font, Jordi Bastardes y Santiago Farré, en el centro de cálculo de AGMA, Vilafranca del Penedès.
Joan Brossa, Vint-i-set sextines i un sonet, Edicions 62, Barcelona 1981.
Este poema visual, hecho en 1978, es de sus más conocidos y admirados
Retrato del cartel de la exposición de Joan Brossa en Ceret, año 1990.
Joan Brossa i Cuervo (Barcelona, Cataluña, España, 19 de enero de 1919-Barcelona, 30 de diciembre de 1998). Referente de la poesía experimental. Considerado el poeta vanguardista catalán más representativo del siglo XX.
Siendo muy joven, tras la muerte de su padre, artesano de profesión, se fue a vivir con la familia de su madre, cantante de zarzaparrilla.
Con solo diecisiete años, tuvo que partir al frente de Lleida, en la Guerra Civil Española, a luchar por la República. En esta época empezó a escribir.
Al volver a Barcelona tras la derrota, trabajó esporádicamente como grabador, siguiendo el oficio de su padre, y más tarde sobrevivió vendiendo libros prohibidos. entró en contacto con algunos de los artistas de la vanguardia, especialmente el poeta J.V. Foix y el pintor Joan Miró.
A mediados de la década de 1940, Joan Brossa conoció a los artistas Arnau Puig, Joan Ponç y Antoni Tàpies, con quienes colaboró en la edición del único número de la revistaAlgol(1947), considerada la primera revista de vanguardia tras la Guerra Civil. Un año después,Arnau Puig, Modest Cuixart, Joan Ponç, Antoni Tàpies, J.J. Tharrats y el propio Brossa fundaron el colectivo artístico «Dau al Set», que publica una revista mensual cercana al surrealismo y al existencialismo. Sus colaboraciones, en forma de textos de carácter surrealista, consistían en la escritura de imágenes oníricas o hipnagógicas y el llamado automatismo psíquico. En una entrevista de 1990, afirma: «Por consejo de un amigo, Viuçà, fui a ver a Foix para enseñarle algunos poemas. En aquel período de posguerra, marcado por la ira, le sorprendió que un joven se interesara por el surrealismo y el cubismo, que estaban prohibidos. Foix me presentó a Joan Prats, y este a Miró. Ahora todo esto parece fácil, pero en aquellos días era vital y peligroso. Joan Prats me facilitó revistas de pintura contemporánea y monografías. A través de un libro del funcionario de aduanas Rousseau, entré en contacto con Joan Ponç. […] Ponç realizaba una pintura figurativa y dramática, muy diferente de aquella por la que era conocido. Le sugerí que practicara la automaticidad. Él, influenciado por Colson, un pintor sudamericano recién llegado de París, la consideró una idea literaria, pero finalmente la abandonó. Revolucionó el panorama artístico y se convirtió en un autor muy prolífico de una manera novedosa. Estas inquietudes compartidas dieron origen a la revista Algol (1947) y, posteriormente, a su relación con Tharrats, Tàpies y Cuixart. Así se formó el grupo «Dau al Set». En aquel entonces no había nadie más.
Brossa investiga formalmente el soneto, profundiza en el surrealismo y experimenta con géneros literarios. Esta experimentación lo llevó a interesarse por el teatro, al que denominó «poesía escénica», en el que el diálogo, de marcado carácter literario, lo rige todo. De este período datan obras como Quiriquibú (1945), El crimen (1945) y Nocturnos encontrados (1947), entre otras. Fue el inicio de una amplia obra literaria que utilizaba el lenguaje como medio de experimentación y que condujo a su autor a la poesía visual, la dramaturgia, la escultura y la performance, impregnando a sus trabajos un estilo minimalista, satírico e irónico.
Las primeras incursiones de Brossa en la plástica, con una técnica cercana al caligrama, datan de 1941, cuando ni siquiera el término «poesía visual» había sido acuñado. Pronto empezó a incluir los poemas visuales en sus libros de poesía literaria, como si solo se tratara de una especulación sobre géneros, para acabar componiendo más de mil quinientos (la mayoría inéditos) agrupados y pautados para que tomaran la forma de libros singulares. Algunos de estos poemas, descontextualizados de sus respectivos libros, acabarían editándose en serigrafía y actualmente ya cuelgan en numerosas colecciones privadas, galerías y museos del mundo entero.
Desde 1943 empieza a trabajar con los poemas objeto que empiezan a exponerse públicamente a partir de 1956, frecuentemente en colaboración con pintores como Miró, Tàpies o Ponç.
En 1951 se publicó la colección de poemas Em va fer Joan Brossa, influenciada por su amigo el poeta brasileño João Cabral de Melo. Esta colección, de breves poemas en prosa, supone un giro en su obra hacia temas más vinculados a la denuncia política y social, que tendría continuidad en obras como «El pedestal son los zapatos», escrita en 1955. Sin embargo, nunca abandonará la experimentación formal con diferentes géneros, como la prosa poética sedienta, los sainetes o el teatro-cabaret, con títulos como «Malviatge», escrito en 1954; «El poeta presenta quince pantomimas», escrito en 1956; «Tríptico», 1957; «Veintiuna odas, algunas alegrías, una danza y un soneto», de 1958; «Oro y sal», 1959; y «Poemas civiles», de 1960, entre otros. Paralelamente, continúa colaborando con Antoni Tàpies, Joan Ponç y otros artistas plásticos, publicando volúmenes bibliofílicos con poemas, serigrafías o grabados.
A finales de la década de 1950, su constante investigación metalingüística y su interés por el cine y la filosofía oriental lo condujeron a una síntesis progresiva, a la búsqueda de la esencia del lenguaje y a la reflexión sobre los códigos de la comunicación. Utiliza recursos como la ironía, la descontextualización, la asociación fonética y la negación de la diferenciación entre palabra y objeto. Así, entre la palabra, el objeto y su representación, Joan Brossa llega a la poesía visual, que integra gradualmente en su obra y que se vuelve totalmente auténtica en títulos como Frègoli, de 1965.
A partir de 1960 su obra plástica alcanza su plenitud. En este año realiza el poema visual Cerilla y en 1965 el libro de artista Novel·la (este en colaboración con Antoni Tàpies), considerados auténticas obras maestras del arte conceptual universal.
A partir de 1967 Brossa se dedicó plenamente al mundo de los objetos, un campo sin las restricciones propias del lenguaje que ya no abandonaría nunca.
A partir de los 70 manipula los objetos para profundizar en su sentido o bien para representar el concepto desnudo. Para Brossa el trabajo con el poema-objeto se trata de descubrir la magia en el objeto más vulgar, siguiendo la línea del arte pobre, pero nunca gratuitamente, sino con un claro mensaje detrás de cada producción. Objetos y poemas son muy cotidianos. Su interés radica frecuentemente en el contraste entre el título y el objeto insólito que nos presenta.
En 1970, la editorial Ariel publicó Poesia rasa, una colección de poemas escritos entre 1943 y 1959, con prólogo de Manuel Sacristán y portada de Antoni Tàpies. Hasta entonces, su obra se había publicado de forma muy fragmentaria, y fue con este volumen que se dio a conocer al público general. A partir de ese momento, gozó del reconocimiento del mundo intelectual catalán, su obra se publicó con mayor regularidad y comenzó a ser reivindicada por algunos sectores de la crítica. En 1973, Edicions 62 inició la publicación de su obra completa, bajo el título Teatre complet. Stage poetry, que, con seis volúmenes, se publicaría durante diez años.
En 1977, experimentó la composición de sextinas utilizando un ordenador, lo que le convierte en un pionero de la literatura generativa. De los cientos de generados, solo uno de ellos fue considerado por Brossa como lo suficientemente bueno para ser publicado, incluyéndolo en su obra «Sextina cibernética». El software necesario para este experimento fue creado por Josep Font, Jordi Bastardes y Santiago Farré del Centro de Cálculo AGMA de Vilafranca del Penedés.
En 1978, Joan Brossa recibió el primer premio de su carrera, el Premio Ciudad de Barcelona, por el tercer volumen de la obra completa, y un año después, el Premio Crítica Serra d’Or de teatre por el mismo volumen. En 1980 publicó una colección de poemas escritos entre 1964 y 1970 bajo el título Rua de llibres, que recibió los premios Crítica Serra d’Or de poesia (1980) y Lletra d’Or (1981).
También en esta época, su obra escultórica, que él denomina «poemas visuales corporis», llega a los espacios públicos, como el «Poema visual transitable» (1984) del Velódromo del Valle de Hebrón en Barcelona.
En 1986, la Fundación Joan Miró le dedicó la primera exposición antológica, titulada «Joan Brossa o las palabras son las cosas», que cosechó un éxito excepcional y le abrió las puertas del reconocimiento internacional.
La década de 1990 fue la del pleno reconocimiento de la figura de Joan Brossa. En 1991, el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid le dedicó una nueva exposición antológica titulada «Joan Brossa, 1941-1991»; recibió el Premio Nacional de Cultura de Bellas Artes (1992), el Premio Nacional de Crítica Poética (1995) y la Crítica Serra d’Or de Poesía (1996) por la colección Passat festes (1995); el Premio Nacional de Cultura (1998) y el Premio Nacional de Teatro (1998).
En 1997 es seleccionado junto con Carmen Calvo para la XLVII Bienal de Venecia lo que supuso su consagración internacional y ese mismo año el Espacio Escénico Joan Brossa abrió sus puertas en Barcelona, «un espacio de creación en torno al universo escénico y poético de Joan Brossa y a todas aquellas actividades, teatrales y parateatrales, que responden a los principios básicos de las vanguardias contemporáneas creadas por la fundación histórica», Hermann Bonnín y el mag Hausson.
Joan Brossa falleció el 30 de diciembre de 1998 en un accidente doméstico, mientras bajaba las escaleras de su estudio en Barcelona, cuando se preparaban diversos actos conmemorativos de su octogésimo cumpleaños. Él mismo había preparado la antología poética que se publicaría póstumamente en 1999 con el título «Memoria lit. Mosaico antológico». Tal y como estaba previsto antes de su muerte, en 1999 la Universidad de Barcelona le otorgó el título de Doctor Honoris Causa. En octubre de 1999 se creó la Fundación Joan Brossa, con sede en Barcelona, cuya misión es preservar, exhibir y difundir la obra polifacética de Joan Brossa, así como promover el espíritu transformador y creativo de su producción.
La extensa obra literaria de Brossa fue redactada exclusivamente en lengua catalana. En total publicó unos ochenta poemarios. Ha sido objeto de traducciones al español, al francés, al inglés, al alemán, al italiano, al portugués, al sueco, al neerlandés, al húngaro, al serbo-croata, al polaco, al checo, al japonés, al euskera, al ruso, al macedonio y al esperanto.
Su obra teatral es tan extensa (unas 350 piezas, editadas en seis volúmenes más algunas inéditas, todo ello en curso de reedición) como poco conocida. Está centrada en el teatro del absurdo, los diálogos aparentemente irrelevantes y las situaciones grotescas. También incursionó en el terreno parateatral: destacan sus «strip-teases», su «teatro irregular», sus «acciones-espectáculo», sus «monólogos de transformación» al estilo de su admirado Frègoli, su teatro para títeres o los espectáculos de ilusionismo y fantasía escritos para Hausson y Pep Bou. También escribió libretos de ópera para sus amigos los músicos Josep Maria Mestres Quadreny y Carles Santos, así como guiones cinematográficos.
Brossa, artista vanguardista, difícil de catalogar, trabajó con multitud de disciplinas: la música, el teatro, el cine e, incluso, la magia, llegando que a actuar con el nombre de «mago Wu». Su búsqueda personal le llevó a crear su propio mundo poético.
Para Brossa el verdadero poeta se muestra en la poesía visual. El poeta mediocre puede escribir un soneto pero siempre se salva tras el código literario, en cambio el poeta visual da un salto al vació que requiere una mayor sensibilidad e imaginación.
Brossa hizo hincapié en la diferencia entre fantasía e imaginación . Decía que detestaba la fantasía, que implicaba bobería (al estilo Walt Disney) y que le interesaba la imaginación como desdoblamiento de la realidad, la metamorfosis. Concebía la poesía como una aventura abierta.
Premios y reconocimientos:
Joan Brossa fue galardonado con los premios Crítica de Serra d’Or (en cinco ocasiones: 1971, 1974 -en dos categorías-, 1978 y 1996), Lletra d’Or (1981), Ciutat de Barcelona (1987), Medalla Picasso de la Unesco (1988), Nacional de Artes Plásticas (1992), Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1995) y Nacional de Teatro de la Generalidad de Cataluña (1998). Era miembro de honor de l’Associació d’Escriptors en Llengua Catalana. En 1999 y a título póstumo (falleció veinte días antes de la fecha programada para la ceremonia) fue investido doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Barcelona.
La poesía visual no es ni dibujo ni pintura sino que es un servicio a la comunicación
Brossa
¿Que hace falta para ser poeta visual ?
Talento, saber ver y constancia. Voluntad y tenacidad para hacer frente e imponerse a las situaciones e incomprensiones mas adversas.
Brossa
El antifaz diseñado por Joan Brossa en el suelo La Rambla, Barcelona.
«El silencio es el original. Las palabras son la copia»
Joan Brossa
«No basta con escribir libros de versos para ser poeta. Es necesario entender la vida de otra forma,
tener las antenas bien afiladas, el espíritu alerta,
ayudar a la gente a despertar«
Joan Brossa
«Me horroriza el adjetivo. Mi ilusión es escribir sin ningún adjetivo, con el sustantivo justo»
Brossa
«El pedestal son los zapatos»
Brossa
«La poesía visual es una manera de sacar la. poesía del libro e incorporarla a la calle»
Brossa
«La vida es corta y el poema ha de ser abarcado en una sola mirada»
Las opiniones de Joan Brossa (1919-1998) son rotundas y sugerentes en este programa de A FONDO de 1978: «Es difícil hablar como autor, pero hacer que la gente entienda, es bueno… La poesía visual no es dibujo ni pintura, es un servicio a la comunicación… La fantasía, la detesto, lo que me interesa es la imaginación».
El artista Joan Brossa y Eloïsa Sendra. 11 de noviembre de 1996.
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