10 Poemas de Hannah Arendt

Esta página es de poesía pero también queremos dar presencia a algunas mujeres que, aunque no escribieron poesía, o no destacaron por ser poetas, su voz como mujeres, pensadoras, pioneras y/o escritoras es tan importante en la historia que creemos deben ser incluidas.

Este es el caso de la gran Hannah Arendt quien no publicó los poemas durante su vida. Sin embargo, antes de morir los había corregido y parcialmente mecanografiado como si los hubiera estado preparando para ser leídos.

Una de nuestras Imprescindibles. 


Ensimismamiento

Cuando contemplo mi mano
—una cosa ajena pero emparentada conmigo—
de pronto no estoy en ningún país,
no quedo sujeta a ningún aquí ni a ningún ahora,
ni quedo ligada a ningún qué.

Entonces me siento como si tuviera que despreciar el mundo:
pues bien, por mí que transcurra el tiempo
con tal de que no sucedan más señales.

Contemplo mi mano,
que guarda un parentesco conmigo inquietantemente cercano,
siendo no obstante una cosa distinta.
¿Es más de lo que yo soy?
¿Tendrá un sentido superior?

¿Por qué me das la mano
con timidez y como a escondidas?
¿Tan lejano es el país del que vienes?
¿No conoces nuestro vino?

¿En tamaña soledad vives
que no conoces nuestra hermosísima fogosidad
cuando estamos uno en otro
con el corazón y con la sangre?

¿No conoces las alegrías diurnas
cuando uno va con el amado?
¿Ni conoces la despedida vespertina
cuando uno va aquejado de pesadumbre?

Vente conmigo y quiéreme,
no pienses en tus miedos.
¿Acaso no puedes sincerarte?
Ven y toma y da.

Vayamos luego por los campos dorados
—amapola y trébol silvestre—,
y más tarde, en el ancho mundo,
nos llegará a doler

cuando sintamos que el recuerdo
sopla con fuerza en el viento,
cuando, estremeciéndose, suspire nuestra alma
con una ternura de ensueño.



Canción Nocturna

Los días se limitan a ir pasando,
haciendo que transcurra nuestro tiempo.
La muda noche nos deparará
perpetuamente los mismos signos oscuros.

Siempre tiene la noche que decir lo mismo,
perseverando en la misma nota.
Incluso después de habernos atrevido a cosas nuevas
lo único que ella seguirá mostrando de continuo es lo que ya éramos.

La mañana tienta ruidosa e ignota
y rompiendo la oscura mirada muda
nos lleva de regreso, con sus mil congojas nuevas,
al colorido día.

Pero las sombras se quedarán
para cerrar con recato el día.
Es entonces cuando nos dejamos arrastrar
por rápidos ríos a lejanas costas.

Nuestra patria son las sombras,
y cuando desfallecemos profundamente
aguardamos un leve consuelo
en el oscuro regazo nocturno.

Teniendo esperanza podemos perdonar
todo horror y toda congoja.
Nuestros labios se vuelven más mudos…
irrumpe el día sin hacer ruido.

W.B. [Walter Benjamin]

Algún día volverá de nuevo la oscuridad.
La noche descenderá de las estrellas.
Reposarán nuestros brazos extendidos
en las cercanías, en las distancias.

Desde la oscuridad suenan suavemente
pequeñas melodías arcaicas. Escuchémoslas,
separémonos,
rompamos por fin las filas.

Voces distantes, tristezas cercanas.
Ésas son las voces y éstos son los muertos
que hemos enviado como mensajeros,
para conducirnos al sueño.

(1942)

Poesía de Arendt, 1942. Documentos de Hannah Arendt, División de Manuscritos.

Consuelo

Llegarán las horas
en que las viejas heridas,
esas que olvidamos hace tiempo,
amenazarán con consumirnos.

Llegarán los días
en que ninguna balanza
de la vida y los pesares
podrá inclinarse hacia uno u otro plato.

Trascurrirán las horas
y pasarán los días.
Pero una ganancia sí nos quedará:
la mera persistencia.

Una página de los diarios de pensamiento de Hannah Arendt conservados en el Archivo de Literatura Alemana, Marbach. Diario VIII, febrero de 1952.

… Imaginación, que, en verdad, / No es más que otro nombre para el poder absoluto / Y la percepción más clara, la amplitud de la mente, / Y la Razón en su estado de ánimo más exaltado. William Wordsworth, El preludio, XIV

Denn der hat viel gewonnen, der das Leben verstehen kann ohne zu trauern. (Hölderlin, Aforismos filosóficos.)

“Es un sueño pensar que la Razón puede gobernar a la criatura razonadora, el hombre”. . Melville.





Hannah Arendt escribió sus diarios de pensamiento entre 1950 y 1971. Los veintiocho cuadernos son de 5×8, moteados de color marrón rojizo. Ordenó las revistas con números romanos en las portadas y numeró las esquinas internas izquierda y derecha respectivamente. Escribe con tinta azul y negra y edita con lápiz.

Una página de los diarios de pensamiento de Hannah Arendt conservados en el Archivo de Literatura Alemana, Marbach. Diario XXI, mayo de 1955.

Didáctica de los colores según Goethe

Amarillo es el día.
Azul es la noche.
Verde se extiende el mundo.
Luz y tinieblas se desposan
tanto en la oscuridad como en la claridad.
Con el color se manifiesta el universo.
Gracias a los colores se disciernen unas cosas de otras.

Cuando la lluvia y el sol,
cansados de sus discordias en las nubes,
unen lo árido y lo húmedo
en las nupcias de los colores,
entonces resplandece lo oscuro y lo luminoso,
e irradia en arco desde el cielo
nuestro ojo, nuestro mundo.

Desde la lejanía saluda este libro:
deja que quede sin ser leído.
También en la lejanía mora la proximidad:
siempre queda un haber sido.

Pesarosa Mansedumbre

Hay mansedumbre
en la concavidad de nuestras manos,
cuando la palma se
amolda a la forma ajena.

Hay mansedumbre
en el abovedado cielo nocturno,
cuando la lejanía se
acomoda a la tierra.

Hay mansedumbre
en tu mano y en la mía,
cuando la cercanía de súbito
nos cautiva.

Hay melancolía
en tu mirada y en la mía,
cuando la gravedad nos
moldea haciéndonos el uno al otro.

La llaga que deja la dicha
se llama estigma y no cicatriz.
Solo las palabras del poeta
nos dan noticia de ella.
El decir poetizante
es sede que ampara y no guarida.

Todavía te veo
de pie junto al escritorio.
Una luz te daba de lleno en el rostro.
El lazo de las miradas estaba firmemente tensado
como si hubiera de soportar tu peso y el mío.

El lazo se desgarró
y entre nosotros vino a surgir
no sé qué rara ventura
que uno no puede ver y que las miradas
ni pronuncian ni silencian. Sin embargo,
una atenta escucha sí que halló y sigue buscando
la voz que habla en el poema.

Habiéndome confiado por entero a lo que no me resulta familiar,
mostrándome cercana a lo foráneo
y próxima a lo remoto,
pongo mis manos en las tuyas.

La caída se rehízo en vuelo.
Quien caía vuela ahora.
Es entonces cuando se abren las simas
y cuando la oscuridad sube a la luz.

Palenville

Desde detrás del cúmulo de cerros me hace señas la inerte vastedad
y despunta lo remoto, refulgente como luna en la noche.

El poema poetiza condensando
y protegiendo el núcleo de malas intenciones.
Cuando el núcleo la rompe,
la cáscara deja ver al mundo un denso interior.

Amo la tierra
como se ama el lugar foráneo
cuando se está de viaje,
y no de otra manera.
Así es como la vida
me sigue urdiendo quedamente con su hilo
para tejer un patrón jamás conocido.
Hasta que de pronto,
como una despedida en mitad del viaje,
irrumpe en el marco el gran silencio.

No hay hondura
donde no resplandezca una claridad,
ni silencio
donde no resuene un sonido.
Despertad lo silente
—¡incluso ahora sigue dormido!—.
Alumbrad la oscuridad
que nos creó.

No hay tinieblas
que la luz no venza,
ni silencio
que los sonidos no entonen.
Pero esa calma
que reposa en lo incierto
oscurece en silencio
la mostración postrema.

H.B.

(a su amigo el escritor Hermann Broch, después de su fallecimiento, 1951)

Supervivencia. 
Pero, ¿cómo se vive con los muertos? Dime,
¿dónde está el sonido de su compañía, 
o los gestos que alguna vez hicieron? 
Deseamos que todavía estuvieran cerca de nosotros.

¿Quién sabe el grito que se los llevó 
y descorrió el velo ante su mirada vacía? 
¿Qué ayuda? Que nos enviemos a ellos, 
y dándole la vuelta a este sentimiento, aprender a sobrevivir.

H.B.

Survival.
But how does one live with the dead? Say,
where is the sound of their company,
or the gestures they once made?
We wish they were still near us.

Who knows the cry that took them away
and drew the veil before their empty gaze?
What helps? That we send ourselves to them,
and turning this feeling around, learn to survive.

Hannah Arendt y su marido Heinrich Blücher

(Sin título)

Esta fue la despedida.
Algunos amigos se vinieron,
y el que no se vino había dejado de ser amigo.

Esta fue la velada.
Vacilante retardó el paso
y sacó nuestras almas a la ventana.

Este fue el tren.
Midiendo el país en volandas
y deteniéndose por la angostura de alguna que otra ciudad.

Esta es la llegada.
El pan ya no se llama pan
y cuando el vino lo nombramos en lengua extranjera
la conversación ya no es la misma.

Arendt probablemente en Jerusalén en 1961

Cansancio

Crepúsculo vespertino:
quedamente quejumbrosa
suena aún la llamada de los pájaros
que yo creé.

Grises paredes
se derrumban
mientras mis manos
se reencuentran.

Lo que llegué a amar
no puedo asirlo.
Lo que me rodea
no puedo dejarlo.

Todo se hunde.
El crepúsculo se cierne.
Nada puede someterme:
así viene a ser el curso de la vida.

Paso los días desorientada.
Pronuncio palabras sin peso.
Vivo en una oscuridad sin visión.

Carezco de timón en la vida.

Sobre mí se cierne monstruoso,
como un nuevo pájaro enorme y negro,
el rostro de la noche.

Johanna Arendt Cohn, Hannah Arendt (Linden-Limmer, Hannover, Alemania, 14 de octubre de 1906 – Nueva York, EE.UU. , 4 de diciembre de 1975). Filósofa, Poeta, ensayista, crítica literaria y teórica política alemana, posteriormente nacionalizada estadounidense. Es considerada una de las pensadoras más importantes del siglo XX.

Sus padres, pertenecientes a ricas familias de comerciantes de origen hebreo, habían emigrado a Prusia Oriental en el siglo XIX por temor a la persecución en la Rusia zarista. Prusia Oriental era una parte de habla alemana del Báltico, habitada por minorías de habla polaca y lituana y hablantes de masur. La madre de Hannah Arendt, Martha Cohn, había estudiado francés en París. La abuela de Arendt, Fanny Spiero-Cohn, hablaba alemán con acento ruso y, aparentemente, le gustaba vestirse a la moda eslava, como escribe la filósofa Julia Kristeva en su libro sobre Hannah Arendt. Su padre, el ingeniero Paul Arendt, enfermó de sífilis, y falleció en 1913, cuando Hannah tenia 6 años y fué educada por su madre de forma liberal.

De pequeña, Hannah copiaba cuidadosamente en un cuaderno sus poemas favoritos y, a los 12 años, tenía una biblioteca dedicada al arte de la poesía donde se mezclaban Homer, Friedrich Hölderlin, Friedrich Schiller, Rainer Maria Rilke y René Char. 

A la edad de catorce años, Hannah Arendt se convirtió en miembro de un grupo de lectura griego. Su madre solía llevar un diario, al que llamaba Nuestro Niño . Ella registra que su hija Hannah puede hablar con bastante fluidez a la edad de un año y cuando tiene tres años puede expresar lo que quiera.

Estudió en Königsberg (el pueblo de su admirado precursor Immanuel Kant) y Berlín. Cursó estudios en tres universidades, doctorándose a los 22 años de edad en Humanidades en la Universidad de Heilderberg. Arendt estudió filosofía con Martin Heidegger en la Universidad de Marburg. En esa época de juventud, la mayor influencia filosófica en la obra de Arendt es el pensamiento de Heidegger. Ésta leyó muy pronto Ser y tiempo, obra que dejó una huella profunda en su pensamiento, especialmente en su libro más conocido: La condición humana. Arendt mantuvo ademas un un corto romance con Heidegger. Dicha relación le ocasionó posteriormente muchas críticas debido a las simpatías nazis de su amante.  Arendt escribió sus primeros poemas en el invierno de 1923 a 1924, y parece que la inspiración que le llevó a escribir poesía fue su relación con Martin Heidegger.

Luego de romper su relación, Arendt se mudó a Heidelberg para escribir una disertación sobre el concepto de amor en el pensamiento de San Agustín, bajo la dirección del filósofo existencialista y psicólogo Karl Jaspers y en donde entiende la libertad como manifiesta en el acto de fundación (y la noción de nacimiento como acto fundante por antonomasia). El trabajo fue publicado en 1929.

En Berlín se encontró en 1929 con el filósofo Günther Stern (que se llamaría más tarde Günther Anders), a quien ya había conocido en Marburgo. Poco despues de una breve convivencia se casaron y vivieron un año en Fráncfort para posteriormente instalarse de nuevo en Berlin. donde Arendt obtuvo una beca de la Notgemeinschaft der Deutschen Wissenschaft (Asociación de ayuda para la ciencia alemana).

En 1932, ante la situación política que se vivía en Alemania, Arendt ya pensaba en la emigración, pero inicialmente se quedó en Alemania cuando su marido emigró a París en marzo de 1933, y comenzó su actividad política. Por recomendación de Kurt Blumenfeld, trabajó para una organización sionista, estudiando la persecución de los judíos, que estaba en sus comienzos. Su casa sirvió de estación de tránsito para refugiados.

  En 1933, después de ser detenida ocho dias por la Gestapo, Arendt fue inhabilitada y, por tanto, impedida de enseñar en universidades alemanas debido a su condición de judía , por lo que se vio obligada a huir a París.

En París, sin papeles, volvió a trabajar para una organización sionista, entre otras cosas, ayudando a jóvenes judíos a huir hacia Palestina. En el ámbito científico, continuó investigando sobre el antisemitismo y realizó algunas conferencias para diferentes asociaciones y en la Freie Deutsche Hochschule Paris (Escuela Superior Libre Alemana de París), fundada en el exilio el 19 de noviembre de 1935.

Hannah Arendt y su marido Günther Anders ya tenían intereses distintos en Berlín y frecuentaban círculos de amigos separados: él, más integrado en el ambiente comunista, tenía amistad con Bertolt Brecht; ella, cada vez más cerca del sionismo y de otras personalidades judías. Inicialmente vivieron juntos en París e iban juntos a los seminarios de Alexandre Kojève y reuniones de intelectuales en el exilio. Pero el matrimonio fracasó y se divorciaron en 1937. Ella ya había conocido en 1936 al poeta y filósofo  Heinrich Blücher, un ex comunista, que se había opuesto muy pronto a la política de Stalin. 

En 1940, contrajo matrimonio con Heinrich Blücher. A comienzos de 1940, a través de la prensa, las autoridades francesas llamaron a la mayoría de los extranjeros de origen alemán para ser deportados. Arendt, junto con muchas otras mujeres, pasó una semana en los terrenos de un velódromo de París. Seguidamente fue trasladada al campo de internamiento de Gurs hasta julio de ese mismo año, ya que se la consideraba como «extranjera enemiga». En una entrevista posterior lo comenta de forma sarcástica: «las personas eran ingresadas por sus amigos en “campos de internamiento” y por sus enemigos en “campos de concentración“». Tras cinco semanas internada, consiguió huir, junto a otros pocos, de Gurs. Ella y su marido pasaron el periodo que siguió en Montauban, y Arendt logró obtener pasaportes para Lisboa gracias a la red que creó el periodista estadounidense, Varian Fry, en Marsella, que les ayudó a escapar junto a otros conocidos artistas y pensadores judíos.

En 1941 Arendt llegó, con su marido y su madre, a Nueva York. La familia vivió inicialmente en un pequeño hotel, de una diminuta beca que recibía de la organización de refugiados sionista. Arendt mejoró enseguida sus conocimientos de inglés. A partir de octubre de 1941 trabajó como redactora en la revista judeo-alemana Aufbau, en Nueva York y se convirtió en una activa militante de la comunidad judío-alemana. A pesar de que Arendt se definía como una sionista (secular), fue tomando posiciones cada vez más críticas sobre la concepción sionista del mundo, que comparaba con otras ideologías como el socialismo o el liberalismo, que hacían previsiones sobre el futuro. Consideraba que la libertad y la justicia eran los principios básicos de la política, algo incompatible con la idea de un pueblo elegido. Esta posición fue mayoritariamente rechazada por la opinión pública judía.

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Arendt viajó a la República Federal Alemana en 1949-1950. Durante su estancia, se encontró, por primera vez desde 1933, con Karl Jaspers y Martin Heidegger y reanudaron su relación de amistad personal e intelectual (Arendt se ocupó de la publicación de las obras de Heidegger en lengua inglesa) incluso  testificó a su favor en una audiencia de desnazificación en Alemania.

Realizó un segundo viaje en 1952. A partir de ese momento, viajó todos los años a Europa durante unos meses, en parte también a Israel, visitando a muchos amigos y familiares, pero en cada ocasión a Karl y Gertrud Jaspers. En 1951 Arendt adquirió la nacionalidad estadounidense.

A la edad de 47 años, consiguió en 1953 una cátedra temporal en el Brooklyn College de Nueva York, en parte gracias al éxito conseguido en EE. UU. con su libro Los Orígenes del Totalitarismo (1951). En Nueva York trabajó, junto con Martin Buber y otros, por la fundación del Leo Baeck Institut, un centro de documentación e investigación de la historia de los judíos de habla alemana.

De abril a junio de 1961, Arendt asistió como reportera de la revista The New Yorker al proceso contra Adolf Eichmann en Jerusalén. De ahí surgieron inicialmente algunos artículos y después su libro más conocido y más discutido hasta el presente, Eichmann en Jerusalén (EeJ), con el subtítulo Un informe sobre la banalidad del mal. Se publicó primero en 1963 en EE. UU. y poco después en Alemania Occidental. Alrededor de la obra hubo intensas controversias. Sobre todo, la expresión «banalidad» en relación con un asesino en masa fue atacada desde diferentes frentes, entre otros también por Hans Jonas y Raul Hilberg. En su conferencia Persönliche Verantwortung in der Diktatur (Responsabilidad personal en la dictadura), que presentó en 1964 y 1965 en Alemania, Arendt recalcaba de nuevo que su publicación sobre el proceso de Eichmann era exclusivamente un «informe de los hechos». Sus críticos y apologetas, por el contrario, habrían discutido problemas de filosofía moral. Ella había oído con espanto afirmar, entre otras cosas, que «ahora sabemos que hay un Eichmann en cada uno de nosotros». Pero, según Arendt, el ser humano es un ser que actúa libremente y es responsable de sus actos. Por lo tanto, la culpa recaería sobre unas determinadas personas. Rechaza decididamente la idea de una culpa colectiva.

Arendt consideraba que el proceso contra Eichmann se había realizado correctamente. Designó como jurídicamente irrelevante la defensa de Eichmann afirmando que él había sido solo una ruedecilla en el enorme engranaje del aparato burocrático. Eichman fue ejecutado en justicia. Durante el nacionalsocialismo, todos los niveles de la sociedad oficial estuvieron implicados en los crímenes. Como ejemplo nombra la serie de medidas antisemitas que antecedieron a los crímenes en masa y que fueron consentidas en todos y cada uno de los casos «hasta que se llegó a un punto en el que ya no podía pasar nada peor.» Los hechos no fueron realizados por «gánsteres, monstruos o sádicos furibundos, sino por los miembros más respetables de la honorable sociedad.» Así, a los que colaboraron y siguieron órdenes no debe preguntárseles «¿por qué obedeciste?», sino «¿por qué colaboraste?».

La misma Hannah Arendt señaló que ella misma quizás no habría estado a la altura de esas exigencias: «¿Quién dice que yo, que condeno una injusticia, afirmo ser incapaz de realizarla yo misma?»

En la primavera de 1959 obtuvo durante un semestre una cátedra como profesora invitada en la prestigiosa Universidad de Princeton. Fue la primera mujer en enseñar en la institución. De 1963 a 1967, Hannah Arendt fue catedrática en la universidad de Chicago y de 1967 a 1975 en la Graduate Faculty de la New School for Social Research en Nueva York. 

En sus cartas habla de su deseo de mantenerse productiva hasta la muerte. Tras un primer infarto de miocardio en 1974, retomó sus escritos y la enseñanza y el 4 de diciembre de 1975 tuvo un segundo infarto mortal en su despacho (Nueva York), en presencia de amigos. 

Hannah Arendt fue enterrada en el Bard College en Nueva York.

Cuando Hannah Arendt murió en 1975, era conocida sobre todo por su reportaje sobre el juicio de Adolf Eichmann para The New Yorker . Cuando el archivo se abrió a los investigadores, Elizabeth Young-Bruehl publicó la primera biografía de Arendt en 1982, lo que generó una oleada de artículos, ensayos y libros que exploraban los manuscritos y la correspondencia de Arendt.

Hannah Arendt no publicó los poemas durante su vida. Sin embargo, antes de morir los había corregido y parcialmente mecanografiado como si los hubiera estado preparando para ser leídos.

Según comentó la investigadora de Arendt, Samantha Rose Hill :

En español, la editorial Herder ha publicado el libro recopilatorio de la poesía de Arendt Poemas  que está dividido en dos capítulos: la primera parte recoge las poesías que fueron escritas entre los años 1923 y 1926 y la segunda sección agrupa las fechadas entre los años 1942 y 1961. El libro ha sido traducido por Alberto Ciria.

Entre la vasta obra de Hanna Arendt podemos destacar:

 Los Orígenes del Totalitarismo (1951), La condición humana (1958), Entre el pasado y el futuro (1961), Sobre la revolución (1963) y la polémica Eichmann en Jerusalén (1963), Hombres en tiempos de oscuridad (1968), Sobre la violencia (1970), La vida del espíritu (1978), Conferencias sobre la Filosofía Política de Kant (1978),

Aclaremos que su muerte en 1975 deja inacabada su última obra: La vida del espíritu (1978). Pero, gracias al material de sus clases y a algunas notas de lecturas que Arendt había preparado, en 1982 se pudo publicar Conferencias sobre la filosofía política de Kant, texto que deja entrever las líneas fundamentales de lo que hubiera sido el tercer libro de su obra inacabadaEn los últimos años se han publicado diversos textos que permiten hacerse cargo de un modo más adecuado de la totalidad de su pensamiento. Entre estas obras destacan Diario filosófico 1950-1975 (2002)Ensayos de comprensión 1930-1954 (2005)Responsabilidad y juicio (2003)Una revisión de la historia judía y otros ensayos (2004)La tradición oculta (2004). También ha sido editada su correspondencia con su marido y con varias de sus amigstades : Heidegger, Jaspers y Mary McCarthy, entre otras.

Sus memorias, Correspondencia, 1926-1969, fueron publicadas en 1992.

Enlaces de interés :

https://blogs.loc.gov/catbird/2021/06/the-poetic-hannah-arendt-a-conversation-with-arendt-researcher-samantha-rose-hill/

https://www.samantharosehill.com/writing-page/2019/11/12/in-the-archive-with-hannah-arendt

https://www.philosophica.info/voces/arendt/Arendt.html

https://www.latercera.com/cultura/noticia/los-archivos-hannah-arendt-se-abren-al-publico/127175/

https://es.wikipedia.org/wiki/Hannah_Arendt

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