Matilde de la Torre

Esta página es de poesía pero también queremos dar presencia a algunas mujeres que, aunque no escribieron poesía, o no destacaron por ser poetas, su voz como mujeres, pioneras, pensadoras y/o escritoras es tan importante en la historia que creemos deben ser incluidas.

Este es el caso de la extraordinaria pedagoga, escritora y política Cántabra Matilde De la Torre.

Una de nuestras Imprescindibles.

Matilde de la Torre Gutiérrez (Cabezón de la Sal, Cantabria, España, 14 de marzo de 1884-Ciudad de México, 19 de marzo de 1946) fue una periodista, escritora, pedagoga y política, impulsora de las Casas Campesinas en Cantabria. Enmarcada en la generación de 1914 .

Hija de Ana Gutierrez Cueto, de familia hidalga y liberal cuyo padre, Castor Gutierrez, había fundado el periódico «La abeja montañesa» y de Eduardo De la Torre Gutierrez, notario. La pareja tuvo un total de 6 hijos.

Matilde creció en una casa llena de libros e impregnada de música, (su madre tocaba el piano) y aprendió latín, griego, inglés y francés prácticamente de forma autodidacta. Creció en la libertad de su casa natal en Cabezón de la Sal donde compartió juegos con sus primas, la pintora María Blanchard y la escritora Consuelo Berges. Tristemente su niñez también estuvo teñida de tragedia ya que su madre murió siendo Matilde una niña de doce años y al año siguiente, un descuido doméstico inimaginable mató a su hermano Eduardo y a su tío Cástor cuando la cocinera de la familia confundió el veneno para ratas con harina. Su padre también murió cinco años después que su madre, cuando Matilde tenia 17 años. El tío Fernando quedó como tutor de Matilde y de su hermano Carlos, que tenía artritis reumatoide deformante.

Su primera novela de 1917 comparte título con un cuadro de María BlanchardJardín de damas curiosas: epistolario sobre feminismo.

Matilde también dirigía funciones de teatro local y era su prima Maria Blanchard quien le hacia los decorados. En 1924 su pasión por la musica la lleva a impulsar la creación del Coro Campesino Voces Cántabras una agrupación musical con la que ayuda a recopilar y rescatar un buen número de danzas y canciones populares de Cantabria. Así mismo Matilde impulsó la Academia Torre, un centro educativo mixto y laico inspirado en la Institución Libre de Enseñanza, junto a su prima Consuelo Berges (quien al poseer el titulo de maestra podía hacer oficial la academia). La academia ocupaba la biblioteca y el jardín de su casa, punto de reunión de intelectuales y políticos como Indalecio Prieto o el doctor Madrazo.

Matilde publicó su segundo libro once años después, cuando ya su nombre tenía un crédito intelectual importante. Se trató de Don Quijote, rey de España(1928), un ensayo sobre el Desastre del 98 y el periodo que le siguió. En él afirma que el mal de España fue el oro de América y que el haber sido grande no significa haber sido rica. «…España ha sido relegada en el concierto europeo al lugar inferior que hoy ocupa por haber abandonado las locuras de Don Quijote para seguir la menguada ambición de Sancho Panza…».

En 1930 publica El Ágora, donde escribe: “Confieso que no siento el patriotismo militar”…”mi deseo más ferviente es que ese sentimiento cavernario estuviera ya olvidado en el mundo civilizado”. Tiene 46 años y ha vivido y oído hablar de la guerra de Cuba (1898), la I Guerra Mundial (1914-1918), la de Marruecos (1925)…

Sus siguientes libros serán El banquete de Saturno (1932), Mares en la sombra (1940)

En 1931 Matilde se afilió al Partido Socialista y su compromiso político la llevó a pedir el voto femenino al tiempo que impulsaba las Casas campesinas, que en Cantabria llegaron a reunir a 2.500 afiliados. Poco a poco los recelos destruyeron su proyecto pedagógico. «Mi academia se veía concurridísima (…) pero cuando me afilié al Partido Socialista ya comprenderán ustedes que…, al fin, tuve que cerrarla», reconoció. También le retiraron el apoyo económico al coro que pasó de trescientos a una treintena. 

En 1933 y 1936, fue diputada por Asturias y ocupó el cargo de directora de Comercio y Política Arancelaria, siendo una de las nueve mujeres que ocuparon un escaño durante la Segunda República, junto a Maria Lejárraga, Dolores Ibarruri, “La Pasionaria”; Clara Campoamor, impulsora clave del sufragio femenino; Victoria Kent, primera diputada; Margarita Nelken; la pedagoga Francisca Bohigas, la maestra Veneranda Garcia Manzano y la abogada Julia Álvarez Resano.

El 18 de julio se produce el golpe de estado que lleva a la guerra civil en España. Cuando las tropas franquistas llegaron a Cabezón saquearon su casa y quemaron sus libros en el patio. Su propia familia burguesa y conservadora ya le había dado la espalda, especialmente su pariente Concha Espina —antes amiga— que la desprecia públicamente en sus escritos.

Durante la guerra Matilde de la Torre quien residía en Madrid, se convierte en una pieza importante del Gobierno de Largo Caballero. Ocupa la Dirección General de Comercio y Política Arancelaria hasta 1937. Matilde, casi ciega, reúnele todo su valor para viajar hacia Asturias en varias ocasiones, a bordo de un viejo avión para llevar suministros a sus queridos asturianos hasta que Oviedo también cae ante el asedio golpista. Cuando Largo Caballero se ve obligado a dejar el Gobierno, De la Torre apoya a Juan Negrín, que se pone al frente del Ejecutivo republicano. Su adhesión al presidente Negrín se mantendrá inquebrantable hasta la caída de la República, el 1 de abril de 1939.

La derrota del bando republicano la obligó a marcharse a Francia y embarcarse al exilio en un viaje junto a Eulalio Ferrer, teniente del ejército republicano, que se hizo su confidente y amigo. Casi ciega, enferma y cuidando de su hermano Carlos, en silla de ruedas, Matilde embarca en el Cuba, junto con otros 800 españoles. También les acompaña su prima, Luz Toca Martínez, enfermera (Cabezón, 1901-México, 1977), quien ayudará a Carlos con su artritis reumatoide deformante. Durante la travesía, Matilde ameniza al piano las noches de miedo y oscuridad de aquel barco que se vio obligado a navegar sin luces ante el temor de ser descubierto por barcos alemanes. Después de un intento fallido de desembarcar en República Dominicana donde el dictador Trujillo no lo permite, llegan a Veracruz en Mexico, y gracias al presidente Lázaro Cárdenas, finalmente son acogidos los exiliados.

Instalada en Cuernavaca (México), Matilde y su hermano viven en la precariedad, mientras sigue escribiendo y publicando. En sus escritos podemos ver como percibió con certeza que España libraba la primera batalla contra el fascismo, en sintonía con el denostado dirigente socialista Juan Negrín. Matilde, cada vez mas enferma y sola, aun tiene fuerza para lanzar una petición internacional de ayuda a favor de su amiga María Lejárraga que malvivía en Francia.

Matilde De la Torre falleció en el exilio el 19 de marzo de 1946. Unas semanas después la expulsaron del Partido Socialista por su postura afín a Juan Negrín. Aunque el carné político fue lo único que la devolvieron, en 2008, de todo lo que la arrebataron, incluido su último deseo: descansar eternamente en su pueblo. 77 años después sigue enterrada en el Panteón español de la Ciudad de México.

Donde estuvo su casa en Cantabria se erige hoy el Instituto Valle del Saja.

En los años 60, el entonces recién constituido grupo socialista femenino de México la reivindicó como uno de sus principales referentes. 


Matilde De la Torre fue una trabajadora infatigable comprometida con sus ideas y su gente. Escribió un total de seis libros, el último póstumo, Las Cortes republicanas durante la Guerra Civil (1940 – 1946). Así mismo publicó alrededor de 400 artículos para diferentes medios : El Diario montañés, La Atalaya, El pueblo cántabro, La voz de Cantabria, El cantábrico, La Región…y La Montaña, en La Habana. Su último artículo se titula “La era atómica” y lo escribió para el número de El Socialista que saldría coincidiendo con la celebración del 1º de mayo, la Fiesta del Trabajo, en 1946. Sus ultimas frases son el dibujo de un sueño : “No más ciencia química, no más ambición por lo perecedero de la riqueza. El hombre que quede volverá la espalda a las flores de hierro y acero de la industria y quedara embelesado frente a las rosas y a las violetas, al mugido de la vaca, el amanecer de Dios sobre un campo de luz en el que jugarán sus hijos…”.

En su faceta musical impulsada por las lecciones de piano de su madre, desarrolló un extraordinario talento que la llevó a recuperar y divulgar cantos del cancionero popular cántabro. Escribió numerosos artículos sobre las danzas y folclore regional. En 1924 formó el Coro campesino Voces Cántabras. Entre otros viajes en 1929 van a Barcelona a la Exposición Universal y en 1932 participan en un festival en el Royal Albert Hall de Londres interpretando ‘La Bailá de Ibio’, al son del bígaro (caracola) y el tambor. Hasta hace algún tiempo se decía que ‘La Bailá de Ibio’, tenía sus raíces en la localidad de Ibio, situada en el municipio de Mazcuerras, en la comarca del Saja-Nansa, en el corazón de Cantabria y que sus orígenes se remontaban a tiempos muy antiguos, con raíces precristianas. Sin embargo, hoy sabemos que esta danza surgió de Matilde de la Torre quien fue creando esta manifestación folklórica, dicen que inspirada de la Danza de las Lanzas de Ruiloba, cuyos orígenes se remontan al siglo XVII o comienzos del XVIII.

Matilde(centro)junto a uno de sus grupos de danzas

La aventura británica quedó recogida en una serie de artículos que Del Corral publicó bajo el título La Montaña en Inglaterra. Después de la actuación el coro estuvo tres días más en Londres porque al día siguiente se dio un banquete de gala en Cavendish Square en honor de Voces Cántabras. Tal y como recoge Matilde en la Memoria:«asistieron el cuerpo diplomático español, excepto el Embajador, […] los Cónsules de las Repúblicas Hispano-americanas, el director del British Museum, los directivos de la English Folk Dance Society y muchos más invitados de honor que felicitaron efusivamente a los campesinos españoles por su arte». En esa recepción hubo que mostrar a los invitados las manos callosas de los danzantes, porque los ingleses no terminaban de creer que fuesen trabajadores del campo.

«Entre el homenaje que se han merecido en Londres ha figurado una cena en su honor en el Centro Español. Yo estaba sentado entre un matrimonio inglés, y he aquí algunos de sus comentarios: —Pero, ¿es cierto que estos muchachos y estas chicas son simples trabajadores? Frente a mí había un alpar- gatero, el que toca la caracola en «la baila de Ibio» uno de los números del repertorio de Voces Cán- tabras, y mi contestación fue hacer que enseñase la patente de sus magníficos callos. Lo notable —me dijo la inglesa— son sus modales en la mesa y que sus voces dan la impresión de no diferenciarse en nada de las de todos ustedes. Esta señora quería decir que no se daba cuenta de cómo es posible que entre un trabajador español y un «señorito» no haya las mismas diferencias de voz, de modales y de mentalidad que existen entre un «gentleman» y un aldeano o un obrero ingleses». 57 ( 56 Torre, 1979: 73-74). (Matilde de la Torre: algunos apuntes sobre su legado musical 55).

Matilde murió sin conocer el verdadero alcance de su trabajo: el inmenso legado de identidad musical que dejó para las siguientes generaciones.

Matilde también fue muy apreciada como una conferenciante vehemente, vibrante y apasionada.  El 13 de febrero de 1926 pronuncia en el Ateneo de Santander la conferencia titulada “Psicología de la prisa”. Y el 26 de diciembre del mismo año, en el Ateneo Popular, habla de “Eva, ciudadana” (presentada por Matilde Zapata). En 1929, el 28 de junio,  en la Biblioteca Popular de Torrelavega, su conferencia versará sobre “La nueva voluntad”. En 1934, dentro de las “I Jornadas Eugénicas Españolas. Genética, eugenesia y pedagogía sexual”, pronunciará la conferencia titulada “Feminismo y pacifismo”. En ella, habla del mejoramiento de la especie por la regulación de la natalidad y de la maternidad “consciente”. “Sabemos bien que, tras de esas familias “numerosas”, están las oficinas de estadísticas, orgullosas de alcanzar muchos millones de habitantes. No se preguntan por la felicidad o desgracia de esos habitantes; siguen la norma vieja: con que sirvan para coger un fusil o ponerse delante de un cañón o, sencillamente, abaratar el trabajo humano, es suficiente…”. Finalmente, durante su exilio dará alguna conferencia (una sobre folklore musical de España en la Sociedad Folklórica de México). 

Matilde De la Torre, desde sus profundas convicciones humanistas tuvo la visión de defender el universalismo y el europeísmo. Sus textos reivindican libertad, la abolición de la esclavitud, la solidaridad universal y el pacifismo frente a la guerra. Fue una mujer extraordinaria, valiente y lúcida que, como muchas otras, merece ser reivindicada y honrada.

De ella escribió María Lejárraga en Una mujer por los caminos de España

La periodista Matilde Zapata, asesinada por el ejercito franquista en Santander en 1938, escribió en el periódico La Región, en 1933:


El 9 de marzo de 2024 Zaida Hernández-Úrculo, investigadora y profesora de la Universidad de Cantabria presentó en el Centro de Cultura Antiguo Instituto de Gijón su libro «El legado musical de Matilde De la Torre», que consta de 360 páginas y cuenta con abundante material fotográfico y documental, en gran parte inédito, en el que se analiza la figura de Matilde a través de su pensamiento musical. Prologado por Joaquín Díaz, contiene un CD con 20 grabaciones (procedentes de los fondos de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del CSIC) y un DVD con una filmación inédita de las danzas de Cabezón de la Sal, Ruiloba y Llanes, realizadas en 1932. Lo publica la Colección Carlos Martín Ballester, institución focalizada en salvaguardar el patrimonio sonoro del periodo 1895-1960 que se halla registrado en cilindros de fonógrafo y discos de gramófono, dentro de la Serie Oliva.


Después de 79 años enterrada en el olvido del panteón español de la Ciudad de México, el grupo de danzas Virgen del Campo de su pueblo, Cabezón de la Sal (Cantabria), ha tomado la iniciativa de cumplir el último deseo de Matilde De la Torre, descansar en su tierra. 

La Fundación cántabra que lleva su nombre ya ha recibido el permiso para exhumar sus restos y los de su hermano Carlos, que llegarán a Cantabria en 2026, gracias a la intercesión de la Asociación Montañesa en México.


Enlaces de interés :

https://www.eldiario.es/cantabria/cantabros-con-historia/matilde-torre-compromiso-mujer-pionera_132_3849646.html

https://www.domestika.org/es/projects/1608959-el-legado-musical-de-matilde-de-la-torre-serie-oliva?exp_set=1

http://quefluyalainformacion.blogspot.com/2016/08/matilde-de-la-torre-gutierrez-la-alonsa.html

https://centrodeestudiosmontaneses.com/wp-content/uploads/DOC_CEM/BIBLIOTECA/EDICION_CEM/matilde-de-la-torre-conferencias.pdf


A continuación podemos escuchar a la profesora e investigadora Zaida Hernandez en el programa Periplos irradiares de RNE. A lo largo del programa escuchamos algunos de estos registros sonoros en los que participó De la Torre y que realizó Schindler: «Picayos», «Romance de Conde Lara» o «Danza de Arcos», así como reinterpretaciones posteriores de los años 70 de algunos de estos. Además, oímos algunas canciones más actuales basadas en la tradición cántabra de Rosalía RoioGatu Malu, Eliseo Parra Coetus con Sílvia Pérez Cruz y una rearmonización que hizó Emiliana de Zubeldía de una canción que recopiló De la Torre a cargo de la soprano Elena Rivera y el pianista Jorge Robaina.

https://www.rtve.es/play/audios/periplos-irradiantes/matilde-torre-legado-musical-zaida-hernandez-hurculo-entrevista-cantabria-folclore/16149922


A continuación un Video sobre El legado de Matilde de la Torre XXV Jornadas Internacionales de Música Coral ASTILLERO-GUARNIZO 2023 Interviene: ZAIDA HERNÁNDEZ-ÚRCULO RODRÍGUEZ. Licenciada en Historia del Arte y Ciencias de la Música. Doctora en Musicologia. Presenta: JESÚS CARMONA. Director del Coro Polifónico VOZ DEL PUEBLO de Guarnizo. Organizador del Ciclo. Almacén de las Artes
25 octubre 2023.

Incluye grabaciones inéditas de danzas en Cantabria recuperadas por la profesora Zaida Hernández. Este video de la conferencia de Zaida Hernandez es una verdadera joya.

Zaida Hernández-Úrculo Rodríguez (1979), licenciada en Historia del Arte y en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Oviedo, además de Máster en Música, Comunicación e Instituciones en la España Contemporánea. Gracias a una beca de investigación Severo Ochoa, ha podido formarse en «Paisaje Sonoro Histórico» y trabajar en la Universidad King’s College de Londres, junto con la profesora Emma Dillon, y en la Universidad de Birmingham, junto con Anthony Clarke y Eliot Bates. Ha participado en diversos grupos de investigación de la Universidad de Oviedo en relación al estudio de la música de los siglos XIX y XX en Cantabria, y en diversos proyectos del Laboratorio de Sonido de la Escuela Politécnica de Gijón y de la Biblioteca Tomás Navarro Tomás del CSIC. Es parte del equipo de trabajo del proyecto de investigación del Fondo de Música Tradicional del CSIC, además de miembro activo de la Sociedad Menéndez Pelayo y del Centro de Estudios Montañeses, publicando con estos últimos el estudio «Historia coral de Santander. Crisálidas (1865-1900)», en el año 2017. Como reflejo de su faceta investigadora, ha participado en numerosos congresos, seminarios de divulgación científica, así como impartido conferencias y escrito diversos artículos y libros. Actualmente es investigadora y profesora del Área de Didáctica de la Música de la Universidad de Cantabria.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Proudly powered by WordPress | Theme: Baskerville 2 by Anders Noren.

Up ↑

×