“Por romper las reglas a Adán lo echaron del paraíso. Yo reivindico eso. ¿Qué clase de Edén es ese, que hay cosas que no se pueden hacer?”
V. Luy

Inconscientemente vamos por un camino, y concientemente
nos ponemos a buscar otro camino, en vez de hacer
conciente el camino por el que vamos.
De Caricatura de un enfermo de amor (1991)

¿Por qué los secuestradores prosperan?
¿Por qué sonríen los diputados?
Tienen plan.
Vos no tenés plan.
De La vida en Córdoba (1999)

Rataplán Eduardo no era el perro más fino del barrio,
pero era mío y lo pisó un tractor.
Yo no vi que lo pisara un tractor, pero lo pisó un
tractor. En la esquina de Ricchieri y la casa del
flaco Silva. Y casi no me dolió.
Yo sólo pensaba en Dios, y vivía en consecuencia.
No tenía mujer, tenía paciencia.
Pero Dios no vino a mí.
Agradecido, puto; realmente agradecido.
De La vida en Córdoba (1999)

Llueve, y alguien está diciendo «llueve». Si me equivoco
contradíganme con amor, porque con amor digo.
Si erro pónganme maestros, que luego yo les enseño,
porque con amor hago.
O ustedes, ¿por qué creen que llueve; porque hace falta?
¿creen que llueve porque sí? ¿Por qué carajo creen que llueve?
Llueve; y no sólo eso; la verdad es que hay un montón
de gente diciendo «llueve».
De a uno empiezan a notarlo, y no lo pueden evitar,
simplemente dicen «llueve».
Porque llueve.
Si me equivoco contradíganme con amor, porque
con amor digo.-
De No le pidan peras a Cúper, (2003)

¿Qué es la poesía?
En teoría, la única ciencia que se ocupa del problema
De No le pidan peras a Cúper, (2003)

Vicente y Hernán, poeta y amigo, en Villa Los Altos, Salsipuedes, Córdoba (2002). Foto: Autor desconocido. Gentileza: Hernán para https://www.infobae.com
¿Qué sentí mientras esperaba dormirme?
Que ni estaba más lúcido ni más en contacto.
El desinterés cósmico; eso sentí.
De ¡Qué campo ni campo! (2008)

En el hipotético caso
que me encontrara
a las puertas de San Pedro,
acháqueseme lo que se me achaque,
en mi descargo diré
que con ser bueno alcanza.
Y si igual no me dejan entrar
probaré con el infierno.
Solo, no me voy a quedar.
De ¡Qué campo ni campo! (2008)

Me gustó una chica fea.
Mucho me gustó.
Y luego me encantó cómo besaba a su chico.
Es actriz, y él dibuja.
Amigos nuevos que no sé si volveré a ver.
Estoy saliendo a la calle
y a donde voy pido el micrófono, y leo.
Todavía temblando.
Pero ya se pasará.
Y si no, subo a 2 PROZAC por día.
Voy a devolver la poesía a su sitio.
Por lo menos en esta ciudad.

Ayer invité a una moza, una gordita
a beber unos tragos.
No se preocupa por su panza
y se pinta divertido.
No sé cómo se llama; pensé en preguntarle después.
Canturreaba “Los Salieris de Charly”
–No; mi novio me pasa a buscar.
Así que vi golf.
He jugado.
Sé lo que se siente cuando la impactás bien
y la bola viaja y viaja.
Y los pibes son unos magos
lujosos, como el nazi de Inglorious Bastards.
Los vi 4 horas
¡Cómo me hace sufrir este Cabrera!
Al pedo, porque casi siempre al final
me asocio al festejo del que gana.
Es hermoso ver gente feliz:
la bola que busca el hoyo
la gente incorporándose,
la algarabía, la incredulidad
y la repetición, desde todos los ángulos.–
Mayo de 2010.
De Plan de operaciones (2012, Buenos Aires, Crack Up)

Antes pedimos que se vayan.
Antes, pedimos justicia.
Ahora pedimos que no se rían de nosotros.
Después, ¿qué pediremos; piedad?
Usá tu odio para el bien común.
Poné tu odio al servicio del bien común.

Vicente Luy Larrea( Córdoba, Argentina, 3 de mayo de 1961-Salta, Argentina, 23 de febrero de 2012). Poeta.
Hijo de Lucianne Larrea y de Gilbert Luy. Su madre era hija del poeta español Juan Larrea.
Vicente perdió a sus padres a los 6 meses de vida, en un accidente de avión mientras viajaban a N. York. Después de la escala reglamentaria en Sao Paulo, el avión embistió dos árboles y explotó a la altura de Campinhas en Brasil.
El Luy futuro escribiría en su último libro:
“Magalí me encontró lleno de magullones / Yo tenía seis meses. / Mamá se fue de viaje y se cayó el avión. / Se ve que la nurse alemana no soportó mi llanto / y me zarandeó. / Ahora, focalicemos / ¿Puede una madre dejar por un mes a su niño de tan temprana edad? / El padre de mi madre, poeta, profeta y no sé cuántas boludeces más / y más siendo, como era, el jefe de la familia / ¿puede él haber permitido semejante desatino?”
Magalí Varela, secretaria de Juan Larrea, fue quien se ocupo del niño, se mudó a la casa del poeta con su marido. Larrea despide a Magalí y el niño Vicente acaba viviendo desde los tres hasta los siete años con la familia de una hermana de su abuelo, quien tenía hijos de edad similar a él. Finalmente Luy regresa a vivir con su abuelo, cuando tenía siete años.
En la adolescencia Luy pasaba los días escuchando los discos de rock argentino y jugando fútbol o tenis. A los 14 años abandona el colegio y empieza a escribir.
Vicente Luy escribió sus primeros poemas mientras realizaba el Servicio Militar Obligatorio en Villa San Isidro.
En 1980 había muerto su abuelo y Luy se quedó solo en la casona de Jardín Espinosa. Con 18 años se había convertido en heredero de una fortuna considerable. El abuelo Juan, nacido en Bilbao donde estudió Filosofía y Letras, se mudó a París, donde conoció al poeta peruano César Vallejo (desconocido entonces) con quien funda la revista Favorables París Poema. Entre sus colaboradores se encontrarían nombres como el pintor Juan Gris o el poeta Vicente Huidobro. Años después, tras el estallido de la Guerra Civil en España, tomó un barco rumbo a América. Larrea terminaría dando clases en la Universidad Nacional de Córdoba. Había escrito dos libros de poesía, una docena de ensayos, y tenía en su poder varios grabados de Picasso y una serie de cartas de personajes como García Lorca y Albert Einstein. Vicente Luy, en alguna ocasión declaró la influencia que tuvo su abuelo en su vida y su obra. Luy nunca se recuperó de esa muerte lo cual dejó esculpido en unos versos:
JL
Abuelo, abuelo Juan,
me complicaste,
pero a nadie amé en la vida como a vos.
Llevo 30 años sin poder hacer el duelo.
Luy publicó su primer libro de poemas a los treinta años «Caricatura de un enfermo de amor«(1991) en el cual aun no se revela la verdadera voz poética que tuvo después. El libro fué reeditado póstumamente en 2018 por la editorial Añosluz.
En esa época Luy formó parte del colectivo de músicos y poetas Verbonautas-grupo de acción poética integrado, también por Palo Pandolfo, Karina Cohen, Pablo Folino, Hernán, Osvaldo Vigna, Gabo Ferro, Carlos Núñez, Eduardo Nocera y Tom Lupo– . En noviembre de 1995 se reunieron los Verbonautas para la lectura de sus poemas en el emblemático boliche de Palermo Viejo, La luna. A partir de ese momento, Vicente empieza a compartir la escena poética en Buenos Aires y a leer en publico. Los Verbonautas publicaron Acción Poética (Eudeba) como parte de la colección Libros del Rojas y finalmente se separaron.
En 1999 publicó el libro La vida en Córdoba, un lujoso volumen en cuya edición gastó una buena suma de su herencia. Le siguieron Poesía Moderna (2000), Aviones (2002), No le pidan peras a cuper (2003) y La sexualidad de Gabriela Sabatini (2006), todos autoediciones. Le siguieron :Vicente habla al pueblo (2007), ¡Qué campo ni campo! (2009) Poesía popular argentina (2010) y Plan de Operaciones / La única manera de vivir a gusto es estando poseído (2012).
Vicente había consumido la herencia del abuelo Juan en la publicación de sus libros y en negocios absurdos y ruinosos. Era pobre, estaba solo, y cada vez más deprimido. Había estado internado dos veces en psiquiátricos y varias veces intentó suicidarse. Sobre su experiencia psiquiátrica escribiría:
“Me aplicaban series de shocks eléctricos pues eso estaba de moda para anestesiar el impulso suicida. Me los hicieron tristemente, en un geriátrico? Eso me jodió en los dientes, me los dejó negros. Y se me sale la rodilla izquierda. Por unos cuantos meses, me sacaron la pasión suicida. Y en la terapia salió que había sido salvajemente golpeado cuando era niño. Antes que el manicomio, prefiero morirme. No he tenido una vida mala, sino jodida de chico. Lo mío brota desde la soledad extrema. Llega fin de año y estás solo y todo el mundo anda hablando de fiestas. Es una locura, pero los que estamos solos, sabemos de qué se trata”.
“Los últimos psiquiatras a los que fui a ver, todos dijeron que yo debía estar internado. Un bajón. Y a mí me cambiaría la vida un golpe de suerte, una sonrisa? ¿Está todo mal acá? Está todo mal. Y me van las cosas mal. En lo económico, me va pésimo. En mi trabajo, me va mal. No tengo reconocimiento. Yo quiero que, a cada lugar que vaya, que me inviten un trago, loco. ¿Entendés? Aspiro a poco. A un poco de amor humano, un poco de relajarnos, tener una mujercita que me quiera y a la cual yo poder amar. Tengo el corazón bastante cerrado.”
Finalmente, a los 50 años, el 23 de Febrero del 2012, Luy se suicidó saltando desde un séptimo piso en la ciudad de Salta(irónico el nombre de la ciudad, guiño poético del destino). Sus restos fueron cremados en Salta y luego trasladados a Córdoba, donde sueña junto a su abuelo, el poeta español Juan Larrea.
El libro en el que había estado trabajando ese tiempo Plan de operaciones / La única manera de vivir a gusto es estando poseído se publicó en noviembre de ese año por la editorial Crack-Up.
Los últimos dos versos del libro son el mail que le envió a su amigo Emanuel Rodríguez días previos a su muerte:
Fui a PARE DE SUFRIR
y me dijeron que volviera en mayo.
La editorial cordobesa Caballo Negro editó Escribir no es importante, una antología que reúne cronológicamente poemas de todas las épocas y libros publicados por él.
Concluimos con estas palabras del poeta:
«La poesía esta en ejercerse, en ser uno, lo que uno verdaderamente es, porque si no cargas la energía de todos los que están al lado. Es como que la traslado a un nivel consciencia. Hacerte cargo de lo que sos. La libertad debiera ser obligatoria».
Enlaces de interés :
Película documental sobre la poesía de Vicente Luy.
Realización y producción: Matías Molchadsky
Vicente Luy habla del comando poético y performático Verbonautas:
https://youtu.be/-F8GFIxnug4?si=nBK1d2KyNzKfFqcJ
https://youtu.be/-F8GFIxnug4?si=H4nY8Z1VKbvzytJx
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