8 Poemas de Marina Tsvietáieva

“Las cosas que más amo en el mundo: la música, la naturaleza, la poesía, la soledad. Total indiferencia por la opinión pública, por el teatro, por las artes plásticas, los espectáculos. Mi sentido de la propiedad se limita a los hijos y a los cuadernos de trabajo. Si tuviera un escudo, grabaría en él: “Ne daigne”. La vida es una estación, pronto partiré: adonde no os lo diré.”

M.Tsvietáieva

Tu alma y la mía son gemelas…

Tu alma y la mía son gemelas
como mis manos: la derecha y la izquierda.
Tan cálidas y tiernas son unidas
como dos alas de un pájaro dormido.
¡Por un ciclón quedamos separados,
por un abismo, tú y yo, como dos alas!

Soy feliz de vivir una vida sencilla –

Como el péndulo, el sol, el anuario, la silla.  

De ser laica ermitaña de espigada figura

  Y sabia – como toda divina crïatura.

¡Es mi guía – el espíritu! ¡Es mi guía y mi aliado! 

Entrar sin anunciarme, tal la vista y el rayo.

Vivir tal como escribo: comedida y escueta –

Como lo manda Dios y los demás no aceptan.

22 de noviembre de 1919

Del ciclo: “Para N.V.”

(Poema 23)

Algunos son de piedra, algunos son de barro,

Yo resplandezco como plata.
Mi don es la traición y mi nombre, Marina.

¡Soy la leve espuma del mar!

Algunos son de barro, algunos son de carne;

De ellos son lápidas y féretros.
Fue con agua marina mi bautizo. En mi vuelo

Fui muchas veces derrotada.

Por cada corazón, también por cada red, 

Atraviesa mi libertad

¿Ves esta cabellera ensortijada? A mí

la sal no me hará de la tierra.

Si me estrello y me rompo contra pétreas rodillas,

Vuelvo a nacer en cada ola.

Yo celebro la espuma, la magnífica espuma

La grandiosa espuma marina.

23 de mayo de 1920

No quiero ni amores ni honores:
– Embriagadores. – ¡No tengo ambiciones!

Yo ni siquiera quiero una manzana

– Tan tentadora – de aquella canasta.

Detrás de mí se arrastran cadenas y cerrojos.

Pronto comenzará a tronar su trüeno.

– ¡Qué ganas tengo!
¡Ay, qué ganas tengo
De irme muriendo poco a poco!

Julio de 1920

Del ciclo: “El alumno”

(Poema 6)

Todo el esplendor
De las chimeneas – no es sino un murmullo

De la yerba – frente a Ti.

Todo el esplendor
De las tempestades – no es sino un gorjeo

De pájaros – frente a Ti.

Todo el esplendor
De las alas – no es sino un temblor

De párpados – frente a Ti.

23 de abril de 1921

Para Ajmátova

¿Quién segará la mies
En tu parcela?
¡Pequeña mía de trenzas negras!

¡Mi nigromante!

Tus días de medianoche,
Tu época – un tendido de gitanos…

¿Do están tus co-peones?
Y aquellos co-devotos tuyos ¿dónde?

Pequeña mía de manos suaves,
¡Mi nigromante!

Las tumbas no se allanan 

Con gloria ni con llanto,

En vida uno andaba

Como un estrangulado.

El paredón fue otro
Como en busca de un agio.

(¡Y qué altanero era el buen mozo!) 

Juntos fueron llevados.

En las alturas están tus hermanos.

¡No escucharán tus voces! 

Pequeña mía de ojos claros,


¡Mi nigromante!

Y desde una nube (loa– 

Milagro de Dios)

Una flecha de halcón

y de paloma…

Es decir, con dos plumas

Te escriben desde allá. 

Es decir que muy pronto

Una carta tendrás. – 

¡Basta ya de golpearte Contra la grava!

¡Pequeña mía de negras alas! 

¡Mi nigromante!  

21 de diciembre de 1921

A  Aria

 
                                                   mi hija
 
Algún día, criatura encantadora,
para ti seré sólo un recuerdo,
 
perdido allá, en tus ojos azules,
en la lejanía de tu memoria.
 
Olvidarás mi perfil aguileño,
y mi frente entre nubes de humo,
 
y mi eterna risa que a todos engaña,
y una centena de anillos de plata
 
en mi mano; el altillo-camarote,
mis papeles en divino desorden,
 
Por la desgracia alzados, en el año terrible;
tú eras pequeña y yo era joven.
 
 

El poeta

El poeta trae de lejos la palabra.
Al poeta lo lleva lejos la palabra.

Entre sí y no, por baches indirectos
de parábolas, signos, planetas,
hasta lanzándose desde el campanario
agarra un garfio, pues el camino del cometa

es el camino del poeta. Casuales eslabones
ese es su enlace. Mirar las estrellas
de nada sirve! en el calendario
no se pronostican los eclipses del poeta

él es el que desordena los naipes,
falsea el peso y las cuentas,
el preguntón en el pupitre,
el que a Kant para el arrastre deja.

El que en el pétreo foso de la bastilla
es como un árbol que crece en su belleza…
aquél de huellas siempre desaparecidas,
él que es el tren al que cualquiera
llega tarde,
su camino es el de los cometas.

El camino del poeta arde pero no calienta,
arranca pero no cría, estalla y se quiebra.
Tu camino es el de enredadas cabelleras,
no pronosticado en el calendario del poeta.

Marina Ivánovna Tsvetáyeva (en cirílico Марина Ивaновна Цветaева )( Moscú, Rusia, 26 de septiembre de 1892- Yelábuga, Tartaristán, 31 de agosto de 1941).Poeta, novelista, traductora y ensayista. Considerada una de las voces mas importantes de la poesía rusa del siglo XX.

Hija de María Aleksándrovna Mein pianista discípula de Rubinstein y de Iván Tsvetáiev, profesor de la Universidad de Moscú y fundador del actual museo Pushkin de Moscú.

A los 18 años publica su primer libro de poemas y se relaciona con escritores importantes de la época. En 1911 conoce a  Serguéi Efrón, hijo de una notable familia judía y se casan en 1912 ; poco tiempo después, aparece su segunda colección de poesías: La linterna mágica. A finales de 1912 nace su primera hija Ariadna. En 1917 nace su segunda hija Irina y su marido entra en las filas del Ejército Blanco para luchar contra los bolcheviques ( guerra civil rusa 1917 – 1923) quedando las niñas a su cuidado, en una situación de pobreza extrema se ve obligada a dejar a su hija pequeña en un orfanato, donde muere de desnutrición. 

En 1922 viaja a Praga para reunirse con su marido y en 1925 se trasladan a Paris donde nace su ultimo hijo Gueorgui , allí vivirán trece años casi en la indigencia.

En 1937 Serguéi regresa a Rusia poco después que viaje su hija Ariadna y Marina se queda con su hijo en Paris dos años más a la espera de pasaportes soviéticos. A partir de su regreso su vida es terriblemente dura y su única forma de tener ingresos será haciendo traducciones.

En agosto de 1939 arrestan a su hija Ariadna y poco después a su marido, ella y su hijo se trasladan a vivir a casa de una hermana de Serguéi donde malviven. Pide ayuda a la sociedad de escritores e incluso acaba enviando un telegrama a Stalin, sin conseguir nada. En enero de 1941, su hija Ariadna es enviada a un campo de trabajo donde permanecerá 8 años y su marido Serguéi será fusilado el 16 de octubre de 1941.

En julio de 1941 Alemania bombardea Moscú y Tsvetáyeva y Gueorgui salen huyendo por mar rumbo a la República Tártara pero son desembarcados en el pueblo de Yelábuga junto a otros pasajeros. A partir de entonces inicia su búsqueda de vivienda y trabajo ,incluso llegando a solicitar un puesto de friegaplatos, su estado de animo empeora y su desesperación es tal que decide quitarse la vida. Deja una carta de despedida a su hijo:

“¡Murgliga! Perdóname. Pero después habría sido peor. Estoy muy enferma, esta ya no soy yo. Te quiero con locura. Comprende que ya no podría seguir viviendo. Dile a papá y a Alia, si los ves, que los he querido hasta el último instante de mi vida y explícales que me encontré en un callejón sin salida.

Era el 31 de agosto de 1941

Su hijo tenía 16 años.

Su último hogar es ahora un museo.

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  “No era alta: medía un metro sesenta y tres centímetros. Era de espalda ancha, cadera estrecha y cintura menuda como la de un muchacho egipcio. Sus pasos y movimiento eran ligeros, precisos y los contenía en presencia de otros. El perfil de su rostro también era neto, preciso. Su cabello, castaño en su juventud, encaneció pronto, acentuando la luminosidad de su tez aceitunada. Sus ojos eran verde uva, sombreados por largas cejas negras. Tenía manos fuertes y amaba los objetos robustos. Sabía relatar de manera espléndida, con su voz juvenil y sonora. Espartana en sus costumbres y parca en su alimentación, no rehuía la tentación del cigarro. Cuando estaba en Rusia fumaba Papirosy. Se desvelaba y se levantaba muy temprano. Cada mañana ponía sobre su escritorio una tacita de café caliente y se ponía a trabajar como un obrero frente a su máquina. Era capaz de posponer cualquier cosa por la escritura, por la poesía. No amaba las flores, prefería las plantas silvestres y los árboles.”

Marina Tsvetáieva, mi madre” libro de memorias escrito por su hija Ariadna.

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Marina Tsvetáyeva fue un espíritu rebelde, fiel a sí misma, contradictoria, sensible, apasionada, lo que se refleja en su escritura transgresora y compleja, de una gran belleza estética y una humanidad descarnada.

Es considerada junto con Anna Ajmátova, Ossip Mandelshtam y Boris Pasternak, una de las más importantes voces de la poesía rusa del siglo XX. 

Algunas de sus obras poéticas más importantes son: Álbum vespertino (1910), Viorsti (1922), El poema de la montaña (1924-1925), Poema del fin (1925), Carta de año nuevo (1926-1927).

Marina Tsvietáieva escribió un relato autobiográfico durante el exilio en Francia y lo publicó en ruso, en 1933, en distintas revistas de París; tres años más tarde, en 1936, tratando de acercarse a los lectores franceses, reelaboró sus recuerdos de infancia en francés, un conjunto de cinco capítulos al que dio por título Mi padre y su museo y que, no obstante, jamás llegó a publicar en vida.

Escribió también las dos primeras partes de una trilogía dramática consagrada a la figura de Teseo: Ariadna (1923) y Fedra (1924).

Sus ensayos: El poeta y la crítica y El poeta y el tiempo

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Tzvetan Todorov, el gran filósofo y lingüista  francés  decía:

“Cuando estoy sumido en la pena, solo puedo leer la prosa incandescente de Marina Tsvetáyeva, porque todo lo demás me parece aburrido” 

Enlaces de interés :

https://canal.march.es/es/coleccion/poesia-revolucion-v-pasion-segun-marina-tsvietaieva-23139

https://cuartaprosa.com/2018/08/04/pero-yo-los-recuerdo-las-memorias-de-la-hermana-de-tsvietaieva-laura-estrin/

https://www.cultura.gob.ar/marina-tsvietaieva-la-mujer-que-vivio-en-verso-9594/

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