“Se nace poeta”, solo que hay un momento en el que se entiende que uno lo es”.
Zingonia Zingone
La caracola
Observo el mundo
desde mi refugio
me asomo y me retiro
sujeto el peso de mi soledad
me muevo en busca de otra ribera
donde calentar mis huesos
y solear mis dudas,
donde acompañar mi nostalgia
con la música de las olas.
Paso a paso me alejo de ti,
paso a paso me acerco más.
Al reventar las sombras
salgo de mi refugio,
la noche canta
bajo un manto de estrellas,
flautas y liras.
En tal serenidad me abandono
hasta advertir que tu primer rayo
traspasa mi túnica de seda.
Retorno triste a mi cueva.
Me encierro bajo la gravedad del deseo
y vuelvo a ser la de siempre,
aquella sinuosa caracola encarcelada.
De: Máscara del delirio (2006)

Periferias
Camina triste
el perro vagabundo
por las calles de la soledad.
Busca amparo
en la noche
refugia su mirada
en la complicidad de la luna.
El barrio huele a verbena:
la pólvora colorada estalla
en las alturas,
enciende el firmamento
de un nuevo año.
Botellas vacías
y vidrios rotos
bolsas plásticas
despojadas de alimento;
residuos filtrados
de almas fiesteras.
Camina sordo
el perro errante
por las bullas del gentío.
Busca esperanza
en el amanecer
borra sus huellas
del asfalto mundano.
Así pasan los días
en la periferia cosmopolita
y para él
no hay agua ardiente
ni maní azucarado,
se nutre de nostalgia
recorre un desierto.
De :CosmoAgonía (2007)

Un registro limpio
Los miedos me asaltan
y pienso que la fe
es cosa de locos
que el pasado existe
y que ríen los fantasmas
de noche
danzan sobre las copas
hendidas
aguardan el alba
desfalcan
el presente
son aquellos años
en que cacé sueños
volqué todo
en vida
sangre
huella
¿soñar no cuesta nada?
hacer efectivo un trago
poco potable
guardar callado
el cólico
de los recuerdos.
Será cosa de locos
pero a Dios le pido
un registro limpio
(que realmente
los publicanos y las prostitutas
lleguen antes a su Reino)
que aquellos sueños
deformados en pecado
caigan en la poza de canfín
se desvanezcan en humo negro
asciendan
porque quiero que este sueño
sea mi realidad
porque quiero tanto
este amor y tengo fe
y no tengo miedo
y no estoy loca.
De: Tana Katana (2009)

Sin título
Me llamo Zingonia Zingone
soy poeta y no uso
seudónimo.
En los sesentas mi padre
erigió una ciudad en el norte de Italia:
Alejandro fundó Alejandría
Zingone crea Zingonia.
Su corazón de fábricas
latía
euforia reconstructiva
en un país cuya economía
arrastraba efectos posbélicos.
Infraestructura de vanguardia
cables enterrados
edificios modernos
para cincuenta mil habitantes
trabajadores ejecutivos vendedores
un centro deportivo poli funcional
escuelas iglesias
y un hospital con cámara hiperbárica.
La ciudad del capital.
La ciudad de los obreros.
¿La ciudad del futuro?
Arrasada por el hambre
de cinco municipios
Zingonia, la ciudad completa
nunca fue.
Sutil es la ironía
de la venganza.
El sueño malogrado
dejó edificios vacíos
a la orden
de la desesperación.
Africanos árabes asiáticos indios
putas ladrones pushers travestis
y gente honrada
habitan los inmuebles cadentes
entre pisos de mármol
inmóviles elevadores
de acero inoxidable.
Se reparan
en mis arterias duermen envueltos
por el murmullo de historias
compartidas
se abrazan en la penumbra.
Una sirena anuncia la redada
los devolverá al infierno.
Gendarmes cortan el agua
la electricidad despiertan
familias en horas de la madrugada.
Ahmed aprendió a escribir en italiano
Odio a Zingonia porque no puedo
dormir la noche, a menudo llega
la policía y nos despierta a todos.
Los medios pregonan el triunfo.
Cada maldito devuelto a su patria
es un paso hacia el progreso.
Bombas de gas mostaza
en las calles de Etiopía*
¿qué estallará hoy
en mis venas?
Me llamo Zingonia
como el nuevo Bronx
no uso seudónimo.
De Equilibrista del olvido, 2011
*Entre diciembre de 1935 y mayo de 1936, las fuerzas aéreas italianas arrojaron aproximadamente 85 toneladas de iperita (conocido también como gas mostaza) sobre Etiopía.

Raíces
Nunca sentí la exigencia
de escarbar mis raíces
semilla
en la tierra/mundo
que originó mi sangre.
¿Qué importa si no fue Adán
si sólo soy
célula de una célula del mar?
¿Qué importa si en otra vida
fuimos hermanos o amantes
desconocidos
gente nacida del mismo
latir del tiempo?
El barro húmedo
es señal de pertenencia
el aire
el silencio
parpadeante inagotable
que se renueva y es respiro
del alma.
Me preguntan quién soy.
Me encojo de hombros.
La tradición es un marco
sobre una mesa de noche
jaula que encierra
el futuro
nombre que define
el límite
se agota
como hoja seca
o sigue su curso
desde el cauce del río.
¿Qué busca tanto atrapar
el hombre? El grano de arena
recibe indefenso
la ira del mar
su caricia
su lunático ir y venir
sin fronteras.
De: Equilibrista del olvido (2011)

Las campanas de la memoria
I
En una esquina de la noche
una niña abraza sus piernas,
se balancea en trance y llora.
Las lágrimas bajan
por los costados del cuerpo,
caen sobre la calle empolvada
de un invierno sin lluvia.
Monstruos afloran
con rostro de hombre,
roban el grito de un horror,
tapan su boquita
de clavel prendido y gozan
del mismo gozo maldito
que ilumina el rostro de Shaytan.
Cierra los ojos, se ampara
en la oscuridad del dolor,
rasguña sus muslos como gato engañado,
hunde su rostro en los abismos.
II
Soraya tiene ojos de carbón.
Su cuerpo fino lleva el peso
de una infancia
manoseada por el destino.
La casa es su tumba;
el murmullo de la gente, su muerte.
Se mira al espejo y oscila el vientre;
ensaya la danza de la diosa madre.
Las campanillas sonoras
rodean su estrecho vientre
como el abrazo del amado.
Correa que ciñe el cuello del perro
hasta dejarlo sin aliento;
vientre agotado, surco de calambres,
tatuaje de una rabia implacable.
Soraya danza en la tarima
para fugarse de sí
y arrancar los clavos empotrados
en la carne de su memoria.
De: Los naufragios del desierto (2013)

tentación
busco en el fondo de mi sinceridad
el origen
del espasmo que tuerce mis vísceras,
inquietud que impide el recogimiento
utopías
se apoderan de mis sentidos
me convencen: todo es posible
y con la fe del inconsciente
materializo su cuerpo
justifico su presencia con excusas piadosas
que alteran el ritmo de las revoluciones
¿qué rota, la tierra o el sol?
mis rubores
descubiertos
en la conspiración del pensamiento
aléjate de mí
enemiga que asaltas a las Pléyades
–nebulosas alineadas
en la bóveda de mi pecho–
entorpeciendo la luz
con tus hidrometeoros
que palpitando reviven las pasiones
esgrimo la plegaria
en contraataque
desfiguro
los diseños íntimos de la tentación
De las tentaciones de la Luz, 2018

El grano
Aguardo la fiesta
de la Santísima Trinidad
en el terreno arado
sobre una almohada de rocío
los sinsontes cantan las laudes
en los Tamarindos que bordean el campo
cerca del río
se levantan las voces roncas
los ibis
los patos
tu padre que explica la reproducción sexual de las plantas
la fusión
de dos gametos en un zigoto.
Un impenetrable misterio de amor.
Sale el sol
y en un instante es plena luz:
el uno se hizo dos
una dualidad fecunda
la procreación revela
el deseo de volver a la unidad.
De: El viaje de la sangre (Huerga & Fierro editores, Madrid, 2021

Los olivos verdecen la colina otoñal.
Subimos la vereda inclinada
hacia lo alto del tiempo
y con el viento cortamos la niebla:
dos ramas silvestres buscando
injertarse en el árbol bueno
el incómodo silencio del amanecer
tus pies hundiéndose en el barro
la humedad aferra y congela tu aliento
tus ojos
en la mirada de los siglos.
Te enseño las venas de una hoja
savia que fluye
en el cáliz de la creación
rebosante
elevas tu maravilla
hacia el origen del día.
De: El viaje de la sangre (Huerga & Fierro editores, Madrid, 2021

Zingonia Zingone (Londres, Reino Unido, 1971). Poeta, narradora y traductora. Escribe en italiano, español, inglés y francés.
Zingonia llegó a Costa Rica en 1975 con su familia cuando solo tenía cuatro años. Aunque ella nació en Londres su familia es italiana y Zingonia hablaba italiano. Cuando solo tenía 10 años, su padre falleció. Este trágico acontecimiento la marca profundamente, despertando “algo” en ella. Comienza haciéndose preguntas existenciales, y ahí es donde entra la poesía. A los 12 años, Zingonia comenzó a escribir sin saber realmente lo que estaba haciendo. Todavía no es consciente de que esto es poesía.Inicialmente escribe en inglés, y en su primer poema resume su inmenso dolor en unas pocas líneas.
Iniciada la adolescencia regresa a Europa. De los 13 a los 15 años vivió en Suiza, donde siempre estudió y escribió en inglés, acercándose por primera vez a la literatura francesa. Zingonia decide asistir a la universidad en Italia, en la tierra de sus padres, y se matricula en la Facultad de Economía de la Universidad “La Sapienza” de Roma licenciándoselo en Economía. Escribe en italiano.
Así comienza este camino continuo de cambio lingüístico en la escritura. Después del período en Italia, su forma de pensar y sentir ha cambiado profundamente, se ha vuelto “extremadamente europeo”. Por lo tanto, se acerca a la poesía italiana, a los poetas herméticos como Ungaretti, Montale y Quasimodo, pero también a la literatura rusa y francesa, especialmente al teatro clásico reelaborado por los franceses del siglo XX, como Jean Cocteau y Jean Anouilh.
En 1999 regresa definitivamente a Centroamérica donde trabaja en el sector arrocero, entre Costa Rica y Nicaragua. Sigue escribiendo en italiano, hasta que un día llega el amor, que la une a Nicaragua. Luego, la maternidad. Su poesía comienza a manifestarse en español, con tintes y ritmos nicaragüenses.
Por circunstancias de su vida vuelve a pasar más tiempo en Italia y retomó la escritura en italiano, dedicándose más a traducir del inglés, español y francés. Durante ese proceso, Zingonia dice que a lo largo de los años ha desarrollado una especie de «esquizofrenia lingüística»: «Mi personalidad tiene matices diferentes en cada idioma y lo mismo ocurre con mis poemas. Claramente, la lengua no es sólo lengua, sino también la experiencia que se tiene de esa lengua, la cultura que engloba, la literatura y el territorio con sus referencias específicas”.
Algunos de sus títulos de poesía son: Máscara del delirio (Perro Azul, 2006; Lietocolle, 2008), CosmoAgonía (Perro Azul, 2007), Tana Katana (Perro Azul, 2009), Equilibrista del olvido/L’equilibrista dell’oblio (Editorial Germinal, 2012; Raffaelli Editore, 2011), Los naufragios del desierto (Vaso Roto, 2013), Las tentaciones de la Luz (Anamá Ediciones, 2018), El canto de la Sulamita – Poesía Reunida, (Uniediciones, 2019), El viaje de la sangre (Huerga & Fierro Editores, 2021), y La pajarera sin redes (Domingo atrasado, 2022).
En narrativa ha publicado la novela Il Velo(2000).
Entre sus trabajos de traducción destacan : el poemario Alarma de Virus (Ediciones Espiral, 2012), del poeta marathi Hemant Divate; La Cruz es un camino(Edizioni della Meridiana, 2013) del poeta italiano Daniele Mencarelli; los libros de Claribel Alegría: Voci (Samuele Editore, 2015) y Amore senza fine (Fili d’Aquilone, 2018).
Es fundadora de los talleres de poesía FreeFromChains y consejera editorial de la revista literaria mexicana “El Golem”. Integrante de la junta organizadora del festival internacional de poesía “Kritya” (India).
Desde el 2007 ha participado en numerosos festivales internacionales de poesía en América Latina, Europa y Asia.
Sus libros han sido editados en España, México, Costa Rica, Nicaragua, Colombia, Italia, India, y Francia.
Enlaces de interés:
https://ambsanjose.esteri.it/es/italia-e-costa-rica/diplomazia-culturale/643-2/zingonia-zingone
http://letras.mysite.com/mmel041213.html
https://www.revistaelgolem.com/2023/04/07/ensayo-sobre-zingonia-zingone
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