Llamamiento
Cuando te he visto, tenías al cuello abalorios, en las muñecas empolvadas
pulseras y serpientes enrolladas en tus vestidos cortos -en los dedos
anillos falsos que brillan como los ojos del búho en la noche
y había fallecido tu madre hace tres o cuatro semanas.
Se te subían y bajaban cual juego de aguas, las serpientes
giraban tendidas para mamar con su lengua inocente
algo vedado o su propia cola
(En el alma silencio tus ojos lloraban dolor verdadero)
He sentido que tu voz pagada-
Cantabas borracheras por obligación
Quería llenarte el alma vacía
con la melodía de las horas tardías.
Y tu danza que no tiene significaciones buenas
se lanzaba interrogante-maravilla
(los adolescentes preguntaban cuánto quieres)
Tus senos están maduros y pesados
y nuestras miradas enloquecidas
Cantante, bailarina de talento
deja el amor pagado, maldecida flor marchita,
hazte de nuevo como otrora: de buena conducta
así piensa tu madre en su sencillez como la de la nieve
Tú has querido, María, atarte una soga al cuello
porque tu madre te ha amado
en prendas domingueras él ha llegado
y ha borrado el llanto de las flores de tu cara.
-La luna está roja, María, la noche cómo será si no oscura
Ven conmigo al campo
Llorarás primero todo tu dolor, sin molestias,
en un cuarto antiguo y oscuro, en un cuarto tranquilo y limpio
donde podrás desnudarte y quedarte en cueros
para dar caricias al sufrimiento
Tal vez pedirás libros de fotos para el olvido
o muñecas en cunas con cuidado de enfermedades
Nos daremos paseos en el trineo sobre el campo nevado
y jugaré con tu corazón de gata
En la primavera invitaremos amigos a la finca
para avivar las alegres jaranas.
El bosque de Garceni, 1913
Versión de Darie Novácenau

Fotografía de 1920. De izquierda a derecha. En la fila de atrás: Louis Aragon, Theodore Fraenkel, Paul Eluard, Emmanuel Faÿ. En la segunda fila: Paul Dermée, Philippe Soupault, Georges Ribemont-Dessaignes. En la primera fila: Tristan Tzara (con monóculo), Celine Arnauld, Francis Picabia y André Breton.
Dudas
-He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero
cuando te pones el traje de muchos botones
cuando agarras el conejo por las orejas
cuando regresas de cacería
como eliges la flor de la maleza
y al amigo de entre los cortesanos.
Mira lo que me pasó
cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha
buena para muchos como remedio, cuando enciendo
en el alma el fuego de los versos
me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas
no sabes lo que es verdad, lo que no lo es
te parece que es un ladrón y lo fusilas
y después te comunican que ha sido un soldado
así ocurrió conmigo exactamente
por esto te llamé para decirme -sin error
lo que es verdad- lo que no lo es
1914-1915
Versión de Darie Novácenau

Retrato de Tristan Tzara. Robert Delaunay, 1923. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.
Pour faire un poème dadaïste
Prenez un journal.
Prenez les ciseaux.
Choisissez dans le journal un article ayant la longeur que vous comptez donner à votre poème.
Découpez l’article.
Découpez ensuite avec soin chacun de mots qui forment cet article et mettez-les dans un sac.
Agitez doucement.
Sortez ensuite chaque coupière l’une après l’autre.
Copiez consciencieusement dans l’ordre où elles ont quitté le sac.
Le poème vous resemblera.
Et vous voilà un écrivain infiniment original et d’une sensibilité charmante, encore qu’incomprise du vulgaire.
Dada manifeste sur l’amour faible et l’amour amer, VIII, 1920.
Para hacer un poema dadaísta
Coja un periódico.
Coja unas tijeras.
Escoja en el periódico un artículo de la longitud que cuenta darle a su poema.
Recorte el artículo.
Recorte en seguida con cuidado cada una de las palabras que forman el artículo y métalas en una bolsa.
Agítela suavemente.
Ahora saque cada recorte uno tras otro.
Copie concienzudamente en el orden en que hayan salido de la bolsa.
El poema se parecerá a usted.
Y es usted un escritor infinitamente original y de una sensibilidad hechizante, aunque incomprendida del vulgo.
Dada manifiesto sobre el amor débil y el amor amargo, VIII, 1920. Traducción de Huberto Haltter.

Fotografía de 1933, podemos ver a Tristán Tzara, Paul Éluard, André Breton, Jean Arp, Salvador Dalí, Yves Tanguy, Max Ernst y René Crevel.
Eau sauvage
les dents affamés de l’oeil
couvertes de suie de soie
ouvertes à la pluie
toute l’année
l’aeau nue
obscurcit la sueur du front de la nuit
l’oeil est enfermé dans un triangle
ce triangle soutient un autre triangle
l’oeil au ralenti
croque dans sa bouche des morceaux de sommeil
le bruit ordonné á la péripherie de la lueur
est un ange
qui ser de serrure á la sûreté de la chanson
une pipe qu’on fume dans le compartiment de fumeurs
sur sa chair les cris se filtrent par les nerfs
qui conduisent la pluie et ses dessins
les femmes le mettent au comme collier
il fait la joie des astronomes
tout le monde le prend pour un jeu de plis marins
velouté par la chaleur et l’indomnie qui l’enlumine
son oeil ne s’ouvre qu’au mien
il n’y a qui aie peur quand je le regarde
il me met dans un état de souffrance respectueuse
la oú les muscles de son ventre et de ses jambes inflexibles
se renconrent dans un souffle animal d’haleine saline
j’écarte avec pudeur les formations nuageuses et leur cible
chair inexplorée polie et adoucie par les eaux trés fines
De: «Nos oiseaux» – 1927-1928
Agua salvaje
los dientes hambrientos del ojo
cubiertos de hollín de seda
abiertos a la lluvia
todo el año
el agua desnuda
oscurece el sudor de la frente de la noche
el ojo está encerrado en un triángulo
el triángulo sostiene otro triángulo
el ojo a velocidad reducida
mastica fragmentos de sueño
mastica dientes de sol dientes cargados de sueño
el ruido ordenado en la periferia del resplandor
es un ángel
que sirve de cerradura a la seguridad de la canción
una pipa que se fuma en el compartimiento de fumadores
en su carne los gritos se filtran por los nervios
que conducen la lluvia y sus dibujos
las mujeres lo usan a modo de collar
y despierta la alegría de los astrónomos
todos lo toman por un juego de pliegues marinos
aterciopelado por el calor y el insomnio que lo colora
su ojo sólo se abre para el mío
no hay nadie sino yo que tenga miedo cuando lo mira
y me deja en estado de respetuoso sufrimiento
allí donde los músculos de su vientre y de sus piernas inflexibles
se encuentran en un soplido animal de hálito salino
aparto con pudor las formaciones nubosas y su meta
carne inexplorada que bruñen y suavizan las aguas más sutiles
De: «Nuestros pájaros» – 1927-1928. Traducción de Aldo Pellegrini

En el camino de las estrellas marinas
Qué viento sopla en la soledad del mundo
Para que yo me acuerde de los seres queridos
Frágiles desolaciones aspiradas por la muerte
Más allá de las torpes persecuciones del tiempo
La tempestad se deleitaba ante su fin tan próximo
Que la arena no redondeaba ya su dura cadera
Pero en las montañas las bolsas de fuego
Vaciaban con seguridad su luz de presa
Pálida y corta como un amigo que se extingue
Del cual nadie puede decir ya su contorno con palabras
Y ninguna llamada en el horizonte tiene tiempo de socorrer
Su forma mensurable inicuamente a su desaparición
Y así de un relámpago a otro
El animal tiende siempre grupa amarga
A lo largo de los siglos enemigos
A través de los campos unos por ostentación otros por
avaricia
Y en su ruptura se perfila el recuerdo
Como el tronco que cruje en señal de presencia
Y de dispar necesidad
Existen también los frutos
Y no olvido los trigales
Y el sudor que les ha hecho crecer sube a la garganta
Sabemos sin embargo el precio del dolor
Las alas del olvido y las perforaciones infinitas
A flor de vida
Las palabras que no llegan a apoderarse de los hechos
Apenas por servirse de ellos para reír.
El caballo de la noche galopó desde los árboles al mar
Y unió las riendas de mil oscuridades piadosas
Se arrastró a lo largo de los setos
Donde pechos humanos contenían el asalto
Con todas las protestas colgadas a sus costados
Entre inmensos rugidos que se agarraban
Huyendo de la fuerza del agua
Inconmensurables ellos se sucedían mientras que muy
pequeños murmullos
No podían ser abogados y sobrenadaban
En la invencible soledad por donde desfilaban los túneles
Las selvas los rebaños de ciudades los mares enjaezados
Un solo hombre en el aliento de muchos países
Reunidos en cascada y resbalando sobre una ola lisa
De fuego desconocido que se introduce a veces en la noche
Por la pérdida de quienes el sueño congrega
En su profundo recuerdo
Pero no hablemos más de los que están unidos
A las frágiles ramas a los malos humores de la naturaleza
Aquellos incluso que sufren los golpes duros
Tienden la nuca y en la alfombra de sus cuerpos
Suenan las botas rígidas de los conquistadores
Ellos han salido de mi memoria
Los pájaros buscan otros primaverales empleos
En sus cálculos remunerados
Por rebaños deliciosos de enloquecimientos
Con el viento en sus talones
Que el desierto les sea contado
Al diablo las delicadas advertencias
Las diversiones amapolas y compañía
El frío escarba
El miedo sube
El árbol se seca
El hombre se agrieta
Los postigos golpean
El miedo sube
Ninguna palabra es bastante tierna
Para traer de nuevo al hijo de los caminos
Que se pierde en la cabeza
De un hombre al borde de la estación
Él mira la bóveda
Y mira al abismo
Tabiques estancos.
Traducción de Darie Novácenau

Tristan Tzara leyendo ‘L’Action Française’, c. 1920-30 (foto en blanco y negro) por fotógrafo francés, (siglo XX); Colección privada. ‘L’Action Française’ fue una publicación periódica contrarrevolucionaria monárquica francesa); Archivos Charmet.
Terre invisible
j’ai vu de près parmi les aveugles le mystère de la naissance
le jour se levait brisé sous les chaînes et du barattement des forces noires
.des rayons
dans un cliquetis de galop sous la neige veloutée
j’ai vu une fleur de lumière la minime veilleuse de soie
palpiter à la porte d’un homme pauvre homme d’oubli et de transparence
le chant et le silence mon beau pays de joie
qui frappe à la porte oubliée enfouie sous la sciure d’oubli et d’hiver
pourquoi frappe-t-on j’ai dit à la froide vérité en vérité
que l’eau de clarté inonde la chambre démasquée
mille ailes blanches découpent l’air soudainement violent comme un rire
.de jeune fille
à la porte du pauvre où seul le clapotis de la pluie frappait d’un sang
.fatigue
le pouls du jour de la nuit et l’invisible brûlure s’accrochant aux
.commissures étoilées
rêve ou bruit du silence d’épines
le vent la pluie la liberté
j’ai dit que n’ai-je dit neige pluie et vent et grêle
j’ai dit à l’ombre à la misère
et j’ai chassé en vain les mouches
j’ai cassé tant de vaisselle
que la honte monte à ma bouche
tant de mots amers
sur des routes parcourues par cœur
les yeux fermés la honte en tête
un rire moqueur à chaque fenêtre
et bien d’indiscrétion dans les regards d’entre les feuilles
de tous les arbres poignardés en ma poitrine
la joie les fruits la liberté
j’ai vu de près parmi les aveugles le mystère de la naissance
vent et pluie et vin et fruits
le soleil de l’aveugle un enfant dans la neige
et à dire l’avenir toute la force de l’homme
offerte de chair comme le sel et le pain
à la plus belle à la merveilleuse à la flamme future
c’était un jour comme pas un autre du mois d’août
l’audace portait haut le front de sa flamme
celui qui traversa la longue nuit de France
a vu tarir l’angoisse à la margelle du puits
et du ravissement des eaux jaillir la colère
seule lumière seule
pure entre les plus hautes déchirures
j’ai vu de près parmi les aveugles le soleil de la naissance
et la fleur première
le pain rayonnant sur le comble de l’ombre
et des montagnes d’oiseaux fraîchement confiants
revenir à la source
le chant et le silence mon beau pays de joie
De Terre sur terre (1946)
Tierra invisible
vi de cerca entre los ciegos el misterio del nacimiento
el día se alzaba roto bajo las cadenas y por la emulsión de las fuerzas oscuras
. de los rayos
en un traqueteo de galope bajo la nieve aterciopelada
vi una flor de luz la mínima lámpara nocturna de seda
latir en la puerta de un hombre pobre hombre de olvido y transparencia
canto y silencio mi hermoso país de felicidad
quién llama a la puerta olvidada enterrada bajo el serrín de olvido e invierno
por qué llamamos dije a la fría verdad en verdad
como el agua de luz inunda la habitación desenmascarada
mil alas blancas cortan el aire repentinamente violento como
. una risa de muchacha
en la puerta del pobre donde solo el repiqueteo de la lluvia golpeaba con una sangre
. cansada
el pulso del día de la noche y la quemadura invisible agarrándose a las
. comisuras estrelladas
sueño o ruido de silencio de espinas
el viento la lluvia la libertad
dije que no dije nieve lluvia y viento y granizo
dije en la sombra en la misera
en vano cacé moscas
rompí tanta vajilla
que la vergüenza sube a mi boca
tantas palabras amargas
en carreteras recorridas de memoria
los ojos cerrados la vergüenza al frente
una risa burlona en cada ventana
y mucha indiscreción en las miradas entre las hojas
de todos los árboles apuñalados en mi pecho
la felicidad los frutos la libertad
vi de cerca entre los ciegos el misterio del nacimiento
viento y lluvia y vino y frutos
el sol del ciego un niño en la nieve
y para predecir el porvenir todo el poder del hombre
ofrece carne igual que pan y sal
a la más bella a la maravillosa a la llama futura
era un día como ningún otro del mes de agosto
la audacia altiva de su llama
el que cruzará la larga noche de Francia
vio extinguirse la angustia en el brocal del pozo
y del encanto de las aguas surgir la ira
una luz única
pura entre las más profundas penas
vi de cerca entre los ciegos el sol del nacimiento
y la flor primigenia
el pan radiante en la cumbre de sombra
y unas montañas de pájaros recién confiados
regresar al origen
canto y silencio mi hermoso país de felicidad
De Tierra sobre tierra (1946).Trad. Manuel Puertas Fuertes

Chaque jour
chaque jour plus profond gémit le sous-bois
dans le silence où tu te découvres
en toi-même vainqueur de ton image impure
chaque jour il faut se vaincre
tombé plus bas qu’automne de misère
dans la rupture des portes
le froissement des feuilles
chaque jour une force nouvelle
quand tant d’autres sont tombées
sous le rire hideux des mitraillettes
l’injure des pas cadenassés
la honte l’amère compagne
chaque jour le sursaut du réveil
comme un coup d’espace blanc
la déchirure celle où la mort se présente
claquant les talons
mais la vie qui fermente en nous
chargée d’épouvante au fil de la tendresse
vous fera passer le rire
chevaliers sans peur au ricanement d’eau morte
de force perdue
De Terre sur terre (1946)
Cada dia
cada día gime más profundo el sotobosque
en el silencio donde te descubres
a ti mismo vencedor de tu imagen impura
cada día es necesario vencerse
caído más abajo que otoño de miseria
en la ruptura de las puertas
las hojas arrugadas
cada día una nueva fuerza
cuando tantos otros cayeron
bajo la horrible risa de las ametralladoras
el insulto de los pasos bajo candado
la vergüenza la amarga compañía
cada día el susto del despertar
como un golpe de espacio en blanco
profundo dolor aquel donde la muerte aparece
entrechocando los talones
pero la vida que en nosotros fermenta
cargada de horror con hilo de la ternura
os dará risa
jinetes sin miedo en la mofa del agua muerta
de fuerza perdida
De Tierra sobre tierra (1946).Trad. Manuel Puertas Fuertes

Cartel de Marcel Janco que anuncia el «Mouvement Dada». El texto, en francés, indica que Tristan Tzara leerá fragmentos de sus escritos. Foto: Buyenlarge / Getty Images
Para Antonio Machado
velada de los mares en la frente de las fuentes
en la palma de tu presencia en Colliure
he acariciado la eternidad he creído en ella
y en el silencio vivo de tu viñedo
he enterrado el recuerdo y la amargura
humareda otoñal negra gravilla
minuto tras minuto depositó su ladrillo
rodeando la casa del solitario
el viento afila el cuchillo en la montaña
ya el invierno le ofrece su pecho
qué importa en el corazón de la melancolía
se graba una vida rápida de lagarto
qué importa bajo la sal de la luz
que una sonrisa como un látigo venga a iluminar los dientes
en las mismas comisuras de la vida tranquila
toda la tierra entre las tierras de Castilla
reposa en tu suelo a los grandes secretos amistosos
y desde el olivo tardío hasta el mar siempre joven
se mezcla la voz de la tierra con el orgullo nunca derrotado de Castilla
ni por la muerte ni por la poderosa sangre de la brizna de hierba en primavera
De: Señal de vida(1946).Litografías de Henri Matisse. Version de Manuel Puertas Fuertes

Hablar Solo
he aquí insensato al hombre en tensiones cristalinas
en el rumor de arena en el pasado de muñeca
en el vacuo proceso dentro de una cama de sufrimiento
y sin embargo presente al en el tránsito de la primavera
hombre mientras pasa su parada es de pared
pared de grandes hombros
y aquí está la luz negra
el sol de sal
el agua ya no quita la sed de las miradas infantiles
sus palabras son de madera
la voz ya no se reconoce
en los resquicios de sus gargantas celestes
y cual justicia en el fondo del pozo se refleja la verdad
el oro desteñido de la huida del verano
la sinceridad de sus deseos
perros que aulláis desmesuradas vacaciones
perros que sacáis la lengua
que tiráis de la cuerda hasta perder el aspecto lluvioso
con ojos de cannabis
perdidos perdidos en una piel
perros que engañáis por la noche
en el pozo de la justicia auténtica agua fraguada
y perdéis el hierro en las piedras centelleantes de las paredes
como nunca se había visto
horrores sufrimientos rostros desvaídos planchados fallecidos
de tierra de potasa de humo vidrioso
lodo lodo en el horizonte
nada como lodo para acostarse
e islas de vértigos de densas hierbas
los adoquines están desiertos los amores complicados
por qué amar solo la avaricia
y por todas partes el vacío la transparencia ridícula del precipicio
hombre entre hombres y la fosa delante
el viento debajo y a cada lado el silencio
entraste vivo en la morada de la ternura muerta
y en cada paso
te reconociste como una respuesta tentadora
el mundo no cambió por ti de cenizas
ni angustia se crucificó
poco más o menos está siempre la carga de los vidrios
que pesa sobre tu oscura frente
pero tu eres claro en las horas que se te parecen
caminado entre tus pasos que cuenta la balanza
con los años estrellados en el árbol de los dolores
encerrado en el horizonte de las voces
no existe muro que se resista a tu cálido recuerdo
frente a la voz quebrada
las ratas pueden correr entre tus piernas
la hierba suave no ha terminado de huir ante tu llamada
con un ruido invisible en la boca y los dedos
saliste vivo.
De: Parler seul -1948. Con 72 litografías de Joan Miró. Trad. Manuel Puertas Fuertes

Oceanía y el arte
(Ensayo)
Una sombra de cristal –una lágrima sobre la arena– dos niños cogiéndose de la mano. El animal que veis no es el que creeís. El miedo que teneís no es el que creeís. El ojo que lloraís no es el que veis. Es siempre en lo extenso, donde late el agua de creaciones informes, donde el círculo se cierra y donde los pájaros-fantasma guían las corrientes de los destinos hacia nuevos secretos.
Así, entre la visión y la fe, entre la vida y su proyección sobre la pantalla sumaria del reloj, –hablo del reloj, aquel cuyas agujas sujetan firmemente un globo que no está dispuesto a ceder-, entre el mito y el objeto, el inconmensurable poder del alma y el triste detritus de tierra, entre su aspecto y su consciencia, entre lo que es amor, más ilimitado que nos parece el espacio, y lo que en todo esto corta el rayo de luz del sol-, el hombre corre con los cordones de su creatividad atados de un extremo a otro. Establece relaciones múltiples y directas de ideas tan breves como irrealizables entre elementos opuestos. El hombre corre de una a otra dificultad con una precipitación de evocaciones, y por supuesto, tan misterioso que lo que se ve es el estado lejano e invisible de lo que está oculto e intangible.
En ningún lugar el orgullo del hombre fue conducido a más cristalinas alturas que en estas máculas de tierra, estos archipiélagos impresos con la tinta de las desbordantes multitudes: Melanesia y Polinesia.
La sensibilidad del niño es desde siempre lo que nos afecta en lo más recóndito de nosotros mismos. En su poder nuclear de interpretación están reunidas fuerzas primordiales e ignotas. Conocemos demasiado superficialmente las afinidades de sentimiento o simpatía de los niños que les conducen a dar forma a grupos estrictamente cerrados, los clanes, a la eclosión de mitos, a la adoración de muñecas, de juguetes, esos tótems familiares, a los disfraces, al estilo ornamental y figurativo de sus dibujos, a la invención de palabras y lenguajes secretos, al valor de los símbolos y a muchos otros fenómenos que el tiempo ha cubierto con una insuperable capa de olvido e indiferencia. Incluso si las experiencias que consisten en sustraer a los niños de cualquier ambiente activo, pudieran demostrar, aunque de una manera relativa, el mecanismo lógico de algunas organizaciones humanas, el problema, replegado ya siempre a esferas intangibles, a pesar de los hábiles sondeos conseguidos, no estaría menos vigente…
Solo la acción poética, al imponerse como un absoluto evidente y al aplicarse a ella con el fanatismo de una sanción definitiva, impelido hasta perder su razón y sentimiento, puede reducir las antinomias entre el objeto y su sentido. Pero mientras entre los pobladores de Oceanía los resultados de estas operaciones colectivas adoptan ante nuestros ojos el valor de obras de arte, en nuestras sociedades llamadas «civilizadas» no sobrepasan el nivel de unas vagas e híbridas supersticiones.
Esto es la poesía, una de las mayores armas de la humanidad. No se escribe, vive en las profundidades del crisol donde se precipita cualquier cristalización humana, cualquier condensación social, por simple que parezca. Es ese arma sin método que otorga al hecho su significado y que surge de las preciosas profundidades de las fuentes innatas e incuestionables. De sus posibilidades nació la creación del mundo.
Poco importa la simplicidad de una ideología de ésta naturaleza, porque, revestida de experiencias milenarias, nutrida por sus propias inquietudes, inmediata, necesaria, total, su fruto revela esa chispa de emoción tentacular ante la que palidecen nuestras mezquinas y tenaces convicciones. Una indescifrable dificultad se produce cada vez que se cuestiona el canibalismo entre los pueblos de Oceanía. Me inclino a creer que ahí tienen su origen los restos de canibalismo de nuestra sociedad, porque la hipocresía en materia sexual desde hace ya mucho tiempo se ha convertido en un dogma que desnaturaliza las funciones naturales y primarias de la existencia. ¿Porqué se obstina en no ver en este fenómeno sino actos de aberración y perversidad en vez del hecho ritual no exento de grandeza ni de imaginación?
Una función lógica de un orden superior rige el mundo de Oceanía. En su investigación dilapidamos lo más deslumbrante de nuestra noche. ¿Por qué fastuosa reglamentación de ignotas leyes, por qué feroz mimetismo cerebral llega la misteriosa construcción del espíritu, emanada con tan poca consistencia, a levantar tan gloriosos embrollos? Nadie ha atisbado aún el alcance de semejante eclosión.
El símbolo adquiere su aspecto concreto desde que la histriónica tragedia de la incompatibilidad de las cosas desarrolló sus crueles premisas.
Es él quien, subrepticiamente, provoca nuestras esperanzas y nuestras desesperaciones, conforme a las leyes de asonancia y analogía, desde que la obra creadora ha reconquistado, en el orden mitológico de nuestros sedimentos de memoria, su autonomía y su soberanía.
Pero la razón por la cual, entre los pueblos de Oceanía, este símbolo sólo se desarrolla en series familiares, jerárquicas o no, nos es desconocida. Una voluntad de hieratismo dicta con una inverosímil severidad la uniformidad de un tipo y de un estilo en cada región donde una solución ha adoptado forma de necesidad. Familias de ídolos pueden emparentarse, permanecerán siempre estrictamente encerradas en rígidas leyes como el coral. Miembros de esas familias pueden evolucionar, cambiar de aspecto, nunca perderán la semejanza con sus antepasados.
En cada pueblo, en cada tribu, en cada familia vive, simétricamente, paralelamente a ellas, otra población, otra tribu, otra familia de fetiches, de máscaras y de objetos. Son éstos últimos los que preservan el espíritu vital de la raza, y no es cierto que rodeados de semejante energía insinuada los seres humanos sólo sean títeres bien intencionados.
………………………………………………………….*
La obra de arte no es un mero objeto de diversión. Sin embargo aún hoy son numerosos los que han escogido por su propia satisfacción semejante propuesta. La obra de arte intenta no solamente liberarse de las débiles condiciones humanas, sino también dominarlas. Su vida intrínseca presenta, salvando todas las distancias en relación con los problemas de la vida actual, el mismo carácter de misterio e inconsecuencia que admiramos en el arte de Oceanía. Lo que habitualmente llamamos estética no puede aplicarse a una ni a otra de estas artes, su burda red de mentiras y de absurdos no deja pasar ya nada de lo que hoy nos interesa. Aunque una sorda oposición se manifiesta contra la elaboración de nuevos criterios estéticos, es en virtud de este principio de vitalidad que desea con la misma intensidad que belleza y fealdad sean ambivalentes, cómo afirmación y negación han conquistado ya una equivalencia de niveles en el terreno de las ideas y no demuestran ya nada en cuanto a la naturaleza profunda de cualquier manifestación espiritual.
…………………………………………………………..*
Sólo a la luz de la poesía puede lograrse alcanzar el misterio creador del arte de Oceanía.
De las posibilidades de la poesía nació la creación del mundo.
Tristan Tzara
Traducción: Manuel Puertas Fuertes. Fuente

Photo: RDB/ Ullstein Bild / Getty Images
Samuel Rosenstock conocido como Tristan Tzara (o Izara), (Moinești, Rumanía, 4 de abril de 1896-París, Francia, 25 de diciembre de 1963). Poeta, ensayista y performance. Uno de los fundadores del movimiento de vanguardia conocido como dadaísmo, surgido en Zurich durante la Primera Guerra Mundial, del que es considerado su máximo exponente.
El joven Samuel estudió un bachillerato científico pero pronto se sintió atraído por la literatura, en las vacaciones de verano leía a Nietzsche y comenzó su novela inacabada Hagan juego.
Sus inicios poéticos los publica en la revista Simbolul, fundada por él y su inseparable amigo Marcel Janco en 1912. Posteriormente renegará de sus Primeros poemas firmados como Samyro y que sin embargo fueron publicados en 1934 en rumano y poco antes de morir, en 1963, en francés.
Terminado el bachillerato en 1914, quiere estudiar Matemáticas y filosofía, pero el ambiente familiar y la mediocridad social le hacen soñar con viajar (huir) como relata en la novela autobiográfica inacabada antes mencionada. Y sigue a su amigo Janco que ya estaba en Zúrich. Janco canta en locales nocturnos y Tristan inicia un época bohemia de excesos y hastío. Conoce a Hugo Ball y juntos descubren una vieja lechería donde fundaran el Cabaret Voltaire que se convertirá en un lugar multicultural, radical, artístico, semilla del movimiento Dadá.
En 1916 Tzara fundó con el judío rumano Marcel Janco, los alemanes Hugo Ball y Huelsenbeck, y el alsaciano Arp, el movimiento Dadá cuyos rasgos esenciales eran: la recusación de toda forma de jerarquía social, la confusión de los géneros y el valor concedido al espectáculo. Tzara escribió los primeros textos dadaístas — La Première Aventure céleste de Monsieur Antipyrine («La primera aventura celestial del señor Antipirina», 1916) y Vingt-cinq poèmes («Veinticinco Poemas», 1918), así como los manifiestos del movimiento: Sept manifestes Dada («Siete manifiestos dadá», 1924).
Publicaron diversos números de la revista «Dada» cuya influencia fue muy notoria en Alemania y posteriormente en Francia.
En 1919 llegó a París, donde estableció el centro del movimiento dadaísta con los colaboradores de «Littérature» : Breton, Aragon, Soupault, Picabia y Jacques Rigaut. Además de los citados se sumaron poetas, escultores, pintores músicos… como el poeta italiano Giuseppe Ungaretti, Marcel Duchamp, Jean Crotti, Max Ernst, y el pintor y fotógrafo Man Ray, entre otros. En París organizó, con sus compañeros de movimiento, espectáculos callejeros plenos de absurdismo para épater le bourgeois, «escandalizar a la burguesía», y dio un poderoso impulso a la escena dadaísta.
En 1922 se distanció de Breton y sus amigos, que empeñados en una obra más constructiva desembocarían en el surrealismo. En 1929 se reconcilió con los surrealistas. Participó activamente en el desarrollo de los métodos de escritura automática, entre ellos el collage y el cadáver exquisito. De esa época data su libro L’Homme approximatif («El hombre aproximativo», 1931.
En 1935 se separó definitivamente de Breton y los surrealistas. Durante la II Guerra Mundial se incorporó a la resistencia francesa; tras obtener la ciudadanía en 1947, se afilió al Partido Comunista Francés. Su militancia se extendería hasta 1956, cuando, tras la invasión de Hungría por las tropas soviéticas para apagar la revuelta popular, se apartó del partido. Tzara siempre mantuvo un coherente compromiso social y un espíritu disidente que apoyó sin restricciones la causa Republicana durante la Guerra Civil Española. Luego, tras la Segunda Guerra Mundial, viajó a los países comunistas, experiencia que culminó en su desengaño después de una década de militancia y en su abandono de la disciplina del Partido Comunista Francés (PCF).
Su obra de la época es característicamente compleja, aunque más convencional que en su juventud; en ella destacan Parler seul («Hablar solo», 1950) y La face intérieure («El rostro interior», 1953).
Juste Présent es el último libro publicado en vida por Tristan Tzara, se acabó de imprimir el 15 de Noviembre de 1961 ilustrado por 8 aguafuertes en color originales de Sonia Delaunay.
Tzara murió en París el 25 de diciembre de 1963 y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse. Póstumamente, en 1972, se publicó en Montepellier, por Fata Morgana, «40 Chansons et déchansons» ( 40 canciones y descanciones), breves y sencillas coplas, casi infantiles, de corte muy diferente al grueso de su obra lírica, que fueron escritas por Tristan Tzara durante la ocupación alemana de Francia, desde su éxodo de París en Junio de1940 hasta el final de la Segunda Gran Guerra. Abarcan pues varios años de su periplo vital.
Tzara fue capaz de influir no solo en escritores de su época sino también en sucesivas generaciones de escritores, poetas y músicos. Como comenta Manuel Puertas Fuentes en su articulo Tristan Tzara, Dadá y Surrealismo: la realidad frente a la historia oficial: «Es un hecho que, prácticamente la mayoría de los escritores y artistas surrealistas comenzaron como dadaístas o se nutrieron de su contenido revolucionario, que es la culminación del proceso de liberación iniciado por el romanticismo un siglo antes. Difícilmente se podrían entender las técnicas publicitarias en cuanto a tipografía, fotomontaje, creación de eslóganes y el collage, como ejemplos, sin las aportaciones de las publicaciones del movimiento Dadá. Tampoco hubieran existido la poesía experimental, visual, fonética, ruidista, el arte povera, los happenings, las performances, el mail-art, el arte conceptual, etcétera. Lo mismo pasa con las diferentes corrientes artísticas y pictóricas, grupos como Cobra, el Concretismo, el Letrismo y el Situacionismo, el Punk, la Generación Beat, el Pop Art, el Estridentismo mexicano, el Nadismo colombiano, el Creacionismo, el Ultraísmo (estos dos últimos coetáneos), el Postismo español, la Patafísica… la lista sería interminable».
Y continua Puertas Fuentes: » En lo concerniente a Tzara, se puede afirmar que en muy pocos autores se da una diferencia tan abismal entre los estudios aparecidos sobre él y el conocimiento de sus propios escritos, es un profundísimo agujero negro en el universo literario. Los numerosos libros publicados en vida por Tzara tuvieron tiradas cortas, apenas hubo reediciones en francés, mientras que en el resto de las lenguas apenas ha sido traducido. Pero de la importancia de sus absolutamente revolucionarios y visionarios conceptos sobre lo que llamamos arte, ese legado imprescindible, surgió a posteriori, un interés inusitado entre ciertos ambientes universitarios, que ha originado numerosos estudios, tratados y tesis sobre Dadá, en muchas lenguas. Sin embargo, la extensa e imprescindible obra de Tzara sigue sin traducirse y pendiente de estudios que profundicen en ella. Parecería ser que algunos escriben de oídas y no de lecturas».
Como ejemplo de la influencia de Tzara en el mundo musical destacamos al músico rumano de música clásica contemporánea Cornel Țăranu quien musicalizó cinco poemas de Tzara, todos ellos de la época posterior al dadaísmo. Țăranu, Anatol Vieru y otros diez compositores colaboraron en el álbum La Clé de l’horizon, inspirado en la obra de Tzara.
https://es.wikipedia.org/wiki/Tristan_Tzara
Gracias por hacerte eco de mis trabajos , en cuanto a las traduciones de Darie Novaceanu son infames, cotejalas con las mias. Para lo que necesites, me contactas Un abrazo
Querido Anónimo gracias por comentar pero si no nos dejas tu contacto imposible hablar contigo.
Espero que nos leas y te comuniques.
Abrazo
Muchas gracias por ese comentario Hugo
¡Hermoso pensamiento!
Abrazo
Pregunta este poeta ¿Qué viento sopla en la soledad del mundo? y la respuesta sería: La ausencia de poesía.
Gracias por vuestra pagina, que nos acompaña por la vida.
FELICIDADES