15 Poemas de Ryōkan 良寛

あけ窓のむかしをしのぶすぐれ夢

ake mado no / mukashi o shinobu / sugure yume

Ventana abierta:

el pasado regresa.

¡Mejor que un sueño!

(Trad. de Teresa Herrero y Jesús Munárriz)

***

秋ひよりせむ羽すずめのはをとかな 秋日和千羽雀の羽音かな

aki hiyori / senba suzume no / haoto kana

Otoño claro,

millares de gorriones,

ruido de alas.

(Trad. de Teresa Herrero y Jesús Munárriz)

***

昼顔やとちらの露の情やら

hirugao ya / dochira no tsuyu no / nasake yara ¡Las campanillas

cuando cae el rocío

cómo conmueven!


(Trad. de Teresa Herrero y Jesús Munárriz)

***


En la mañana, la fresca nieve frente al santuario.

¡Los árboles! ¿Estarán blancos por las flores de durazno

o por la nieve?

Los niños y yo alegres lanzamos pelotas de nieve.

***

Crepúsculo… Se levanta el humo desde la aldea,

un ganso de invierno grazna en el cielo,

el viento sopla por los pinares.

Solo, con el cuenco de arroz vacío,

tomo el camino de regreso.

***

Solo, vagando por las montañas,

encuentro una ermita abandonada.

Los muros se han desmoronado, y no queda más que

un sendero de zorras y conejos.

Junto a un viejo bosquecillo de bambúes, el pozo seco.

Las telarañas cubren un libro de poemas, olvidado

bajo la ventana.

El piso lleno de polvo,

la escalera completamente oculta por la impetuosa

hierba de otoño.

Los chirridos de los grillos, molestos por mi inesperada

visita.

Miro hacia arriba y veo el sol en el ocaso…

Insoportable soledad.

***

Regreso a casa después de mendigar;

la salvia ha cubierto mi puerta.

Ahora, un manojo de verdes hojas arde junto con la leña.

Leo en silencio los poemas de Kanzan,

acompañado por el viento de otoño, que trae una lluvia

ligera que susurra en los juncos.

Estiro los pies y me acuesto.

¿En qué hay que pensar? ¿De qué hay que dudar?

***

Tonto y testarudo… ¿Cuándo podré descansar?

Esta vida, solitaria y pobre.

El crepúsculo: Regreso de la aldea

trayendo de nuevo mi cuenco vacío.

***

¿Quién dice que mis poemas son poemas?

Mis poemas no son poemas.

Cuando entiendas que mis poemas no son poemas,

podremos empezar a hablar de poesía.

***

Las huellas de mi ir y venir,

han desaparecido bajo la nieve.

Bajo la vieja ventana,

arde el incienso.

***

¿Cuál será mi legado permanente?

Flores en primavera,

el hototogisu en verano

y el carmesí de las hojas en otoño.

***

La vida es como una gota de rocío, vacía y fugaz;

se han terminado mis años

y ahora, frágil y tembloroso,

debo desvanecerme.

***

涼しさを忘れまひそや今年竹

suzushisa o / wasuremai zo ya / kotoshidake ¡Ese frescor,

que nunca se te olvide!

Bambú del año.


(Trad. de Teresa Herrero y Jesús Munárriz)

***

だれ聞けとま菰が原の行々子

dare kike to / makomo ga hara no / gyōgyōshi ¡Escucha atento!

Entre el arroz silvestre

los petirrojos.

(Trad. de Teresa Herrero y Jesús Munárriz)

***

わが宿へつれて行きたし蓮に鳥

waga yado e / tsurete yukitashi / hasu ni tori

Hasta mi choza

quisiera acompañarle:

ave en el loto.


(Trad. de Teresa Herrero y Jesús Munárriz)


Eizō Yamamoto (山本栄蔵), conocido como Daigu Ryōkan (大愚良寛). (Izumozaki,  provincia de Echigo, actual prefectura de Niigata, Japón, 1758- Nigata, 1831).  Poeta, calígrafo y monje budista Zen, Fue conocido por su poesía y caligrafía, que reflejan ambas la esencia del zen. Su nombre se puede traducir como El Gran Tonto Con Corazón Generoso.

Descendiente de una familia acomodada, su padre poeta de cierto renombre ejercía la jefatura del poblado. Eizō pasó su juventud dedicado al estudio. A los dieciocho años decidió entrar en el monasterio zen Entsuji en Bitchu. Allí su vida dio un vuelco. Estudió con el famoso maestro Kokusen de la secta Sōtō.

Después de la muerte de su maestro, Ryōkan fue reconocido como el único heredero y depositario de la Transmisión. Pero a pesar de haber sido designado como sucesor de Kokusen, con el tiempo se desilusionó e indignó ante las prácticas corruptas de los vanidosos y codiciosos sacerdotes del templo, y lo abandonó para establecerse como ermitaño en la montaña. Pasará los próximos veinte años en una ermita a la cual llamará Gogō-an, en la montaña Kugami.  Pasado el tiempo se trasladó a una cabaña de paja en el santuario Otoko, al pie de la montaña. Se dice que disfrutó escribiendo poesía tradicional japonesa, poesía china y caligrafía a lo largo de su vida sencilla, despreocupada y altruista. También se le conocía como «Temari-Shonin» (El Sacerdote que Juega con la Pelota Temari) y era muy querido por los niños, ya que solía jugar con ellos en el pueblo de montaña con una pelota Temari (una pelota japonesa de algodón enrollado) y Ohajiki (pequeñas fichas de vidrio para jugar). Gran parte de su poesía y cartas, que aún se conservan y que rebosan de su cariño y afecto por los niños, describen sus momentos de alegría con ellos y revelan sus elevadas cualidades personales como hombre que dedicó su vida a la meditación.

Ryōkan se autodenominó Daigu, o «Gran Tonto», pero este título tenía un significado especial. Un maestro zen que instruyó al joven Ryokan lo describió así: «Ryokan parece un tonto, pero su forma de vida es completamente emancipada. Vive jugando, por así decirlo, con su destino, liberándose de toda atadura». Continuó describiendo la vida sencilla de su discípulo: «Por la mañana sale de su cabaña y se va quién sabe adónde, y por la noche deambula por algún lugar. No le importa la fama. Ignora por completo las astucias de los hombres»

Ryōkan escribió en diversos estilos poéticos: chino clásico, haiku, waka, canciones populares y poemas al estilo Man’yō. Los poemas chinos, o kanshi, generalmente contienen cinco caracteres chinos por verso, aunque algunos tienen siete, con un mínimo de cuatro. La mayoría de los poemas no tienen título. Existen alrededor de cuatrocientos poemas chinos. Tanto por su estilo de vida como por su poesía, Ryōkan suele ser comparado con el famoso poeta chino del siglo VIII, Han-shan (Kanzan), el excéntrico ermitaño de la Montaña Fría. Ryōkan leía con frecuencia los poemas de Han-shan, y la obra de ambos autores posee una frescura campestre, con escasa ornamentación.

Ryōkan solía ignorar las reglas de composición literaria al escribir sus poemas de estilo japonés; por consiguiente, muchos de sus haikus (tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente) y waka (cinco versos de cinco, siete, cinco, siete y siete sílabas, respectivamente) no se ajustan al patrón clásico. De hecho, el número de haikus es bastante reducido, siendo la mayoría de sus poemas japoneses waka de estilo libre. También compuso algunas canciones folclóricas y varios poemas al estilo Man’yō (el estilo utilizado en el Man’yōshū, una colección de poesía japonesa antigua del siglo VIII) con muchas sílabas. En total, escribió alrededor de mil poemas de estilo japonés.

La mayoría de los poemas tratan sobre la vida cotidiana de Ryōkan: mendigar comida, jugar con los niños, visitar a los agricultores locales, pasear por los campos y las colinas. También escribió poemas de amor a Teishin y poemas sobre temas budistas.

Lejos de ser elaborados y refinados, los poemas de Ryōkan son espontáneos y directos; simples y puros en apariencia, contienen un profundo sentimiento interior de mushin y mujō. Sus poemas son muy bellos al ser recitados y son populares entre los devotos del shigin, la recitación de poesía clásica.

Además de gran poeta, Ryōkan es considerado en Japón un gran calígrafo. Según los registros históricos, practicaba regularmente la caligrafía en su ermita, especialmente el estilo sōsho o cursivo. Nunca se consideró maestro calígrafo—ni buscó ni aceptó discípulos. Aunque era reconocido en los círculos intelectuales, eran los calígrafos, poetas y maestros confucianos quienes viajaban a la nevada montaña Kugami para conocer personalmente al poeta.

天上大風】[Cielo arriba, gran viento de Ryokan]

Hay una anécdota que narra cuando Ryōkan mendigaba en el pueblo de Tsubame, un niño se le acercó con una hoja de papel y le dijo: «Reverendo Ryōkan, por favor, escriba algo en este papel». Ryōkan le preguntó: «¿Para qué lo vas a usar?». «Voy a hacer una cometa y volarla. Así que, por favor, escriba algunas palabras para invocar al viento».

Ryōkan escribió de inmediato cuatro grandes caracteres: «Cielo arriba, gran viento», y le entregó la caligrafía al niño.

Es posible que haya regalado piezas similares a otros niños. Al menos una de ellas se ha conservado, convirtiéndose en una de sus obras más populares (arriba). Estos cuatro ideogramas están escritos en caracteres de origen chino, comúnmente utilizados en Asia Oriental, conocidos como kanji en japonés. Se leen generalmente de la columna derecha, de arriba abajo, hasta la columna central: tian shan da feng en chino, que se lee ten jo dai fu en japonés. La columna izquierda dice: «Ryokan sho» (Escrito por Ryokan). Esta caligrafía se realizó en un estilo formal.

En los últimos años de su vida Ryōkan conoció a Teishin, una monja zen, con la que mantuvo una íntima amistad.

El «gran tonto», ‘daigu’ en japonés, murió en 1831, a los setenta y dos años.

Ryōkan escribió miles de poemas y de cartas-poema. Fueron recogidos por grupos estudiantes. La primera edición de los poemas de Ryokan,» Hachisu no Tsuyu» (“Gota de roció en una hoja de loto”), compilada por la monja Teishin, que incluía los poemas intercambiados entre ella y Ryōkan, apareció en el año 1835, cuatro años después de su muerte. Este fue el inicio de la expansión se su fama por todo Japón.

Poesía:

  • «Gotas de rocío sobre una hoja de loto» (poemas zen)», Ryokan. Ed. Norma (Colombia)
  • Ryookan; Teishin. El rocío del loto (Hachisu no tsuyu). Versión española de Teresa Herrero y Jesús Munárriz. Edición bilingüe. Madrid: Hiperión, 2010.
  • Ryookan. Los 99 jaikus. Traducción, presentación y notas de Teresa Herrero y Jesús Munárriz. Caligrafías de Teresa Herrero. Edición bilingüe. Madrid: Hiperión, 2011.

Enlaces de interés :

https://www.ersilias.com/wp-content/uploads/Daigu-Ryokan-10.pdf

https://www.ersilias.com/wp-content/uploads/Daigu-Ryokan.pdf

https://terebess.hu/zen/mesterek/Ryokan.html

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Proudly powered by WordPress | Theme: Baskerville 2 by Anders Noren.

Up ↑

×