“¿No hemos convenido muchas veces en que somos mujeres extraordinarias? Las otras deshacen sus dolores con lágrimas. Yo los deshago con palabras.”
Salvadora Medina Onrubia
Mi verso
Como una juglaresa con sus bolas doradas
juego yo con los metros
para mí, el metro no tiene secretos ¡pero odio el metro!
Como la domadora india de panteras
que con una mirada arrodilla sus fieras
he domado la rima.
Pero odio la rima.
Me enferma la asonancia monótona del verso medido
del verso rimado
me crispa los nervios ese sonsonete
bárbaro y cansino del verso latino
odio rima y metro
estúpidas leyes
que atreverse quieren a encerrar la ideal suelta, libre y única
en estrechos caminos trillados
en cuadros medidos y clasificados.
Santa inutilidad de la belleza
y belleza sagrada de lo libre.
Amo la idea en bruto que surge impetuosa
igual que un torrente
la que no conoce vallas ni caminos
y rompe con todas las leyes posibles
abriéndose cancha
por donde a su antojo soberano andará
igual que un torrente brutal de belleza
que salta por todo
¡Quiero que mi verso
se abra paso, rugiente y sonoro
y libre
igual que un torrente brutal de belleza
que arrase con todo!
De: La rueca milagrosa

Transmigracion
Yo soy la hierofántida de la Melancolía
custodio en sus altares grandes vasos votivos
mi voz grave, ennoblece, serena, los motivos
piadosos de los salmos que canto cada día.
En los divinos tiempos que Grecia florecía
yo los fuegos sagrados mantuve siempre vivos
y ya sola en el templo con mis dioses esquivos
de un tajo abrí mis venas…En mi larga agonía
de las turbas cristianas yo escuchaba las voces
fui la última pagana que murió con sus dioses!
Hoy mi alma rediviva presiente que como antes
al templo que custodia llega la turba ansiosa…
Volveré a abrir mis venas, y a los pies de la diosa
las gotas de mi sangre serán como diamantes.

Si Yo fuera
Versos, divinos versos, que mi alma desgarrada
llenasteis de dulzura, de esperanza y de amor…
Divina magia inmensa de la idea rimada,
bálsamo de mi angustia y fórmula encantada
que hizo triunfar en rosas, lo que agostó el dolor…
¡Cómo amo la belleza de la palabra hablada!
noble la forma, pura la idea cristalina,
en una frase bella dejo mi alma enredada,
de un pobre bardo muerto yo estoy enamorada:
de Silva con su angustia y su ironía divina
En un don de los dioses poder decirlo todo,
y dar el sentimiento de una manera bella,
amar a una criatura, a una flor, a una estrella
y al entregarle el alma, saber hallar el modo
de que todas las almas se estremezcan por ella!…
Si yo decir pudiera lo que me bulle dentro,
si traducir pudiera lo que en mi ser palpita,
si decir en palabras, pudiera, la infinita
belleza, cuya fórmula hablada yo no encuentro…
si toda temblorosa y trémula y contrita
rasgar pudiera
el velo del misterio final,
y puestas las rodillas, con los brazos abiertos
hablarle cara a cara al alma de los muertos
y atesorar en mi alma su saber ancestral…
Y toda sabia, plena de los misterios ciertos
dejara a mi alma pura que ofrendara su bien,
el misticismo todo, de todo el universo
con pureza de lirios palpitaría en mi verso…
Luego, blanca y pagana, al modo de Ruben
evocaría de Grecia el cielo azul y terso,
los grandes mirtos verdes, y los laureles rosa
en los que las palomas se besan en el pico,
y el muro de cerámica, en que el magnate rico
escribe su propuesta galante y dispendiosa…
Luego, lo japoneses países de abanico,
los grandes arrozales, los monstruos de cien brazos,
el Yoshivara impuro, con sus musmés pintadas
iconos tras las rejas…quietas y perfumadas
esperando el que compre su amor y sus abrazos…
y luego cantaría las fiestas encantadas
de los tiempos de Luis XV de las marquesas rosa
con sus tacones rojos y su pequeño pie
que se alzaban la falda bailando el minué…
De la dama elegante la risa caprichosa
la obrerita que muere porque su amor se fue…
las tardes de mi aldea tibias y soleadas,
el verde del ajenjo que gustaba a Verlaine,
el pámpano en que Baco se engalanó la sien…
Yo pondría en mis estrofas bellas y perfumadas
alma de amado Nervo, con ritmo de Rubén…
Si no pesara mi alma la trágica impotencia,
Si Nervo por lo pura, Delmira en lo impetuosa,
Ruben por lo elegante, Silva por dolorosa,
por entera Almafuerte, Lugones por la ciencia
levantara la voz en mi canción gloriosa,
Si yo fuera la musa de la América entera
y sobre el Ande erguida imprecara o cantara
si la amarra de mi alma, de un golpe desatara
y traducir mis ansias libremente pudiera…
Cuando toda mi gloria por la tierra sonora,
cuando triunfando hubiera como triunfan los fuertes,
embriagada de gloria, dueña como una diosa
del destino…a mi triste canalla dolorosa
yo bajaría…al leproso más sucio, en sus manos inertes
le dejaría mi beso temblando fervorosa…
Por el contacto místico de mi orgullo lavada
levantando en mis manos toda mi gloria entera,
lo mismo que se da de comer a una fiera,
la tiraría a los pies de mi chusma sagrada
para que hiciera de ella su arma y su bandera.

Antítesis
Soy como la antítesis de mi misma
soy una negación de lo que soy…
Yo río con mi risa más sonora
cuánto más triste estoy…
Soy blanca y fina y frágil como un lirio
casi inspiro piedad…
Y mi alma es acero bien templado
y mi voz: la Verdad
Miro al mundo con gesto hostil y malo
grito el odio con cálido fervor…
Mientras ansío darme toda entera
y me exalto de amor…
Tengo el sexto sentido de escudriñar las almas
Toqué todos los fangos, vi palpitar los odios
como monstruos rugientes…
Y quedaron mis manos impolutas
mis ojos inocentes…
Juego con mis angustias como una juglaresa
hablo, con gesto escéptico y burlón…
ya mis parias hambrientos les reparto
todo lo fresco de mi corazón…
Soy distinta a mí misma en cada cosa
soy una negación de los que soy…
Y como un fuego fatuo de quimeras
por mi camino voy…

Tatakas
Perdón, maestro Gautama (fundador del Budismo)
I.
Sueño -para tu amor- ser una virgen núbil
pastora en Grecia antigua, ir descalza y con peplo,
tener los pechos como dos manzanas
olorosas y frescas…pacer mis cabras blancas
en un monte florido a adorar al Dios Pan.
…
Y un mediodía ardiente pleno de sol de fuego
en que estarían mis cabras buscando sombra, quietas,
respirando afanosas…yo, enervada
tumbada sobre el pasto desceñida
bajo un laurel en flor tocar mi flauta.
Tú, pobre «peregrino de amor», escalarías
el abrupto sendero con tu paso penoso
con las sandalias rotas y el báculo reseco…
Te llegaría mi música vibrando bajo el sol
y a mi caminarías, creyéndote encontrar
al más viejo e hirsuto pastor de la montaña…
ante tu huraño asombro, me alzaría yo, con briznas
de pasto en los cabellos y ensueño en las pupilas.
No entendería tu lengua, más miraría tus ojos…
A tu hambre y a tu sed, yo les daría
higos de oro en pámpanos de la planta sagrada,
panales de Himeto, leche fresca y cándida…
a tu largo cansancio, le daría
mi lecho de hojarasca, lavaría
tus pies con agua clara
A tu tristeza
a tu enorme tristeza de paria… le daría
mi boca…las manzanas
lozanas de mis pechos, y el tesoro
secreto de mi vientre!…
II
Otras veces, yo sueño ser una cortesana
de la Roma pagana; llevar polvos de oro
en mis negros cabellos; bermellón en las uñas,
ungir todo mi cuerpo de sándalo y de mirra
y teñirme los ojos con las nueces de khol…
Mis mil esclavas negras me servirían desnudas,
mis mil esclavos negros, se matarían a un gesto
de mi mano enjoyada…
Yo, tendida en mi lecho de pieles de pantera
hierática e impura, recibiría la ofrenda
de todos los deseos traducidos en oro,
en sedas de la India, perfumes de la Arabia
y piedras de Ceylán…
En todo lo que el mundo, fiel vasallo de Roma
llevó a ella, y ella guardó para sus diosas!
Tú serías un esclavo: el más vil, el más sucio
el más triste y enfermo, de un gran señor romano
y me traerías un día, una enorme lamprea
del estanque de César…
Por un raro capricho
yo bajaría a mirarla,
de golpe, encontraría
tus trágicas pupilas mirándome con ansia…
¡Oh, mi esclavo, mi pobre miserable, mi enfermo,
yo te daría la llave de todos mis tesoros,
yo cerraría mis puertas a los ricos magnates,
y por tu amor daría, libertad a mis esclavos!
Y ya sola contigo, yo te daría mi boca,
yo te daría mi cuerpo, yo
te daría mis ojos,
toda sabia de amor, cortesana y amante
sería yo para ti…todo te lo daría,
sobre mi pecho blanco te sentirías morir…
Si quedaba una sola gota de vida por tus venas
la volverías el ansia de volverte a morir.
III
Otras, tu serían un rey bárbaro guerrero y voluptuoso
y yo tu esclava negra que sólo amaste un día.
Tendrías por favorita
una rubia cautiva de un lejano país…
Un día; las labores de tu tienda yo haría, prepararía tu lecho
con mano torpe del temblor de los celos…
Al sentir tu mirada, yo turbada
dejaría caer tu crátera, y vertería tu vino…
Y tú, de un solo golpe, por mi absurda torpeza
la muerte me darías…
Con voz fría
dirías a otros esclavos: Quitad esto…
Pero, como mi roja sangre mancharía
el piso de tu tienda, una gran piel
de tigre tirarían sobre ella.
Llegaría a tu tienda, tu princesa lejana
frágil y rubia…
Y allí,
sobre la piel del tigre real, sobre mi sangre
la poseerías tú!
IV
Otras, soy castellana
histérica y soberbia; hosca esclava de Cristo
y vivo en un castillo elevado en la montaña
con cuervos en sus torres, con fosos de defensa
y puentes levadizos…
En mis largos salones
solitarios y fríos, son las tapicerías
fantasmas desteñidos por polvo de los siglos…
Mi señor, es un bárbaro, peludo y sanguinario
y tú serías mi paje:
Llevarías mi misal
en un almohadón rojo.
Una mañana
gris y de nieve, en la más alta ojiva
tu cadáver ahorcado el viento agitaría
y junto a él, los cuervos graznando volarían…
Y por las noches negras, yo sola en mi oratorio,
gimiendo de rodillas, apretaría el cilicio
que llagaba mi carne…
Con los brazos en cruz, imploraría a mi Cristo
y al alzar a él mis ojos de fervores tremante
en vez del santo mío, yo vería
siempre y eternamente
a mi paje tan rubio ahorcado en una ojiva
con la lengua colgando y los ojos abiertos!…
V
Otras veces, rodando las edades,
mis sueños se hacen puros…
Es en la abrupta costa mallorquina
donde se ha refugiado la belleza
de la luz, del color y de la forma,
y somos dos hermanos pescadores:
tengo un ancho refajo colorado,
voy descalza: mis piernas y mis brazos
volvió de bronce el sol,
tengo una cara hosca y tostada.
Hoy
hemos pescado mucho, la red grande
es una ola de plata que palpita…
¡Oh, como nos reímos! Nos tiramos
brazadas de pescado, nos corremos,
y la abuela nos mira orgullosa:
somos fuertes y bellos, lindas bestias
alegres,… Olemos ambos
a mar y a juventud.
VI
Luego, soy la abnegada
la buena compañera de tu vida…
Tú eres pobre,
trabajas brutalmente, yo te ayudo…
Soy fea y enferma, toda rota en hijos
y en miseria… Tú me amas
más que a nadie y que a todo!
Lavo tus lienzos, guiso tu comida,
y seco tu sudor…
VII
y tú eres un mendigo, viejo, sucio,
llagado, horrible, idiota
y yo, una monja pálida y lilial.
Con mis manos de luz lavo tus llagas
y te doy de comer; yo soy tu báculo
y tu sierva.
Tú, por inconsciente
egoísmo, clamas siempre por mí.
Es un secreto,
más los dos nos queremos mucho, mucho
pues somos dos dolores…
Yo, por ti lloro de asco y de ternura,
y tu llanto es idiota para mi…
te hace llorar sentirte protegido!
VIII
Otras…
Otras me siento viejecita,
con nieve en los cabellos, manos puras
y un negro traje de abuelita buena…
Tú eres el hijo pródigo, cansado de correr
tras de tu dicha el mundo…
Vuelves al viejo nido
deshecho, destrozado, cargado de pecados
con el alma y el cuerpo enfermos de rodar…
Doblas en mis rodilla tu cabeza morena
y lloras.
Con mis viejas manos temblorosas
te hago el santo gesto de la bendición…
y me inclino, y con ellas te tomo la cabeza
y te beso en la frente
y te beso en los ojos
Ya te he dado la Paz, toda la Paz!
IX
Y yo vivo estos sueños: Pasan bajo mi frente
según esté mi espíritu…
¿Por qué, Amado, yo siempre,
siempre sueño estas cosas?
Aun sueño más, aun más
Varía la forma, varía la edad, varía el afecto…
más siempre entre tú y yo!
X
Será, que en mi egoísmo yo quiero serlo todo
y todo haberlo sido?
Porque…¿sabes amado?… yo quiero serlo todo,
y todo para ti!…
Yo quiero ser tu madre y quiero ser tu hermana
y tu esclava y tu reina, y tu sed y tu agua…
y quiero ser tu hambre y quiero ser tu pan,
y quiero ser tu angustia y quiero ser tu dicha,
tu virtud y tu pecado…
tu vigilia y tu sueño y tu muerte y tu vida
y quiero ser tu cárcel y ser tu libertad…
Y quiero ser tu odio y quiero ser tu amor…
Por sobre todo Amado, yo quiero ser tu Amor!

Carta al general Uriburu, Cárcel del Buen Pastor, 5 de julio de 1931
Gral. Uriburu, acabo de enterarme del petitorio presentado al gobierno provisional pidiendo magnanimidad para mí. Agradezco a mis compañeros de letras su leal y humanitario gesto; reconozco el valor moral que han demostrado en este momento de cobardía colectiva al atreverse por mi piedad a desafiar sus tonantes iras de Júpiter doméstico. Pero no autorizo el piadoso pedido … Magnanimidad implica perdón de una falta. Y yo ni recuerdo faltas ni necesito magnanimidades.
Señor general Uriburu, yo sé sufrir. Sé sufrir con serenidad y con inteligencia. Y desde ya lo autorizo que se ensañe conmigo si eso le hace sentirse más general y más presidente. Entre todas esas cosas defectuosas y subversivas en que yo creo, hay una que se llama karma, no es un explosivo, es una ley cíclica. Esta creencia me hace ver el momento por que pasa mi país como una cosa inevitable, fatal, pero necesaria para despertar en los argentinos un sentido de moral cívica dormido en ello. Y en cuanto a mi encierro: es una prueba espiritual más y no la más dura de las que mi destino es una larga cadena. Soporto con todo mi valor la mayor injuria y la mayor vergüenza con que puede azotarse a una mujer pura y me siento por ello como ennoblecida y dignificada. Soy, en este momento, como un símbolo de mi Patria. Soy en mi carne la Argentina misma, y los pueblos no piden magnanimidad.
En este innoble rincón donde su fantasía conspiradora me ha encerrado, me siento más grande y más fuerte que Ud., que desde la silla donde los grandes hombres gestaron la Nación, dedica sus heroicas energías de militar argentino a asolar hogares respetables y a denigrar e infamar una mujer ante los ojos de sus hijos … y eso que tengo la vaga sospecha de que Ud. debió salir de algún hogar y debió también tener una madre. Pero yo sé bien que ante los verdaderos hombres y ante todos los seres dignos de mi país y del mundo, en este inverosímil asunto de los dos, el degradado y envilecido es Ud. y que usted, por enceguecido que esté, debe saber eso tan bien como yo.
General Uriburu, guárdese sus magnanimidades junto a sus iras y sienta como, desde este rincón de miseria, le cruzo la cara con todo mi desprecio.

Salvadora Medina Onrubia (La Plata, Argentina, 23 de marzo de 1894- Buenos Aires, Argentina, 20 de julio de 1972 ). Poeta, narradora, dramaturga, anarquista y feminista. Fue la primera mujer directora de un diario en Argentina.
Su padre murió cuando era muy jovencita y fue criada por su madre.
Con 15 años abrazó la causa anarquista, formo parte del grupo Agrupación Claridad junto con Emma Barrandeguy, con quien conservo la amistad toda su vida. Fue la primera mujer en dirigir un diario en Argentina y una de las protagonistas de la escena literaria local de los años 20 junto con Alfonsina Storni y Victoria Ocampo. Pero, a diferencia de ellas, su nombre cayó en el olvido.
Fue madre soltera con 17 años en una época en que era imperdonable. Con 19 años se fue a Buenos Aires para trabajar como periodista , entro a trabajar en el diario La Protesta y comienzo a escribir sus primeras obras de teatro. Estrenó su primera obra Almafuerte en 1914, en el teatro Apolo convirtiéndose en la primera dramaturga en estrenar en un teatro porteño. Buscando financiación para sus producciones teatrales conocio a Natalio Botana, el creador del diario Crítica y en 1915 se casaron; Natalio adopto a Carlos, el hijo de Salvadora y juntos tuvieron dos hijos y una hija (Elvio, Tito y Georgina).
En 1918 Salvadora continuó su actividad literaria colaborando entre otras publicaciones con La Nación, El Hogar, Caras y Caretas, escribiendo varias obras dramáticas y promocionando el teatro para niños.
En 1919 sucedió la Semana Trágica –como se conoce la represión y masacre que sufrieron cientos de obreros en enero de ese año, durante el primer gobierno de Hipolito Yrigoyen-y ella participo de forma activa dando un discurso en el entierro de las víctimas de la mano de su pequeño hijo, al que llevaba “para que se fuera enterando de lo que era la lucha social”. En 1921 estrenó La solución, que estuvo un mes entero en cartel en su primera temporada y tres días en su segunda temporada, en 1926.
Entre tanto también publicó su novela Akasha (1924) y su libro de cuentos El vaso intacto y otros cuentos (1926). Colaboró en columnas teatrales en Crítica con el pseudónimo Dr. Brea y escribió dos libros de poemas, El misal de mi yoga y La rueca milagrosa.
Salvadora terminó de consagrarse como dramaturga en 1929 con el estreno de su obra más conocida, Las descentradas, en el teatro Ideal posteriormente estrenó Un hombre y su vida (1936).
Crítica se transformó en un imperio, Botana en uno de los hombres más poderosos del país y Salvadora fue una pieza clave para el éxito del diario. Desde 1946 hasta 1951 ella fue quien dirigió el diario Crítica. La llamaban “La Venus roja de la redacción”, con su presencia y su capacidad, colaboró para hacer de Crítica un medio popular, culto y vanguardista, con colaboradores como Jorge Luis Borges y Albert Einstein.
En enero de 1928 se suicida su primer hijo, antes de cumplir 16 años. Salvadora se convirtió en una sombra de si misma.Posterior a esa época Salvadora y Natalio construyeron la mansión Los Granados, donde se alojaron personajes como Pablo Neruda, Federico García Lorca, Carlos Gardel y David Alfaro Siqueiros y su mujer, la poeta uruguaya Blanca Luz Brum.
En 1931 el gobierno les cerró el diario Critica y ella y su marido estuvieron encarcelados, Salvadora se convertiría en la primera mujer argentina encarcelada por motivos políticos, cuando fueron liberados se exiliaron un tiempo a Uruguay.
En 1941 Natalio Botana murió en un accidente automovilístico y Salvadora siguió dirigiendo Critica varios años hasta que la presión política durante el gobierno de Perón( Evita, declaró a Crítica su enemigo, quitándole la cuota de papel y por consiguiente, lo condenó a un tiraje mínimo) hizo que llegase el cierre del diario. Dicen que Salvadora lloró sabiendo que era el fin de una era.
Los últimos años de su vida fueron de precariedad económica después de perder el diario y casi todas sus propiedades, le quedo una casa donde vivía y alquilaba habitaciones. Atrás habían quedado los años de esplendor de un emporio que se esfumó entre los dedos y su roja cabellera como estandarte de la vida cultural de Buenos Aires, su pertenencia a la Agrupación de Mujeres de Letras y Artes junto a su gran amiga Alfonsina Storni, y sus años de rebeldía.
Salvadora falleció el 20 de julio de 1972 y dejó un libro inédito, Los mil claveles colorados, aguafuertes sobre los amigos anarquistas de su juventud. El libro fue editado junto a ¡Arroja la bomba! Salvadora Medina Onrubia y el feminismo anarco, de Vanina Escales.
Quizá la mejor síntesis sobre Salvadora haya sido dicha por el personaje principal de una de sus mejores obras teatrales, Las descentradas. «¿No hemos convenido muchas veces en que somos mujeres extraordinarias? Las otras deshacen sus dolores con lágrimas. Yo los deshago con palabras.«
Enlaces de interés :
http://www.elagora.org.ar/site/posibles/Articulos%20PDF/P6SerieBicentenario.pdf
https://www.aacademica.org/tania.diz/20






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