«La tierra estaba desnuda.
Mi misión fue intentar
vestirla de verde«
Wangari Maathai
Esta página es de poesía pero también queremos dar presencia a algunas mujeres que, aunque no escribieron poesía, o no destacaron por ser poetas, su voz como mujeres, pioneras, pensadoras y/o escritoras es tan importante en la historia que creemos deben ser incluidas.
Este es el caso de la extraordinaria bióloga, ecologista, escritora y política, Premio Nobel de La Paz Wangari Muta Maathai. La primera mujer africana en recibir el preciado galardón.
Una de nuestras Imprescindibles.

Seré un colibrí
El incendio se había esparcido sin tregua. Las llamas convergían hacia los árboles transformándolos de súbito en espigas mortales de humo. Los animales del bosque huían en desbandada, buscando refugio inútilmente en las quebradas y los charcos. Muchos perdían la vida incinerados; otros, favorecidos por la suerte y la astucia, lograban escapar de la catástrofe.
De repente, los animales silvestres observaron que encima de ellos y en dirección contraria volaba un colibrí. «¡Qué raro es ésto!», comentaron. «Nosotros estamos haciendo todo lo posible por escaparnos de este endemoniado incendio y ese diminuto pájaro va en busca de las llamas. ¿Qué le pasa?»
«¡Es un disparate! ¡Está loco!,» dijeron unos. «No hay duda: a ese pobre se le han pelado los cables.» Pero la realidad era que los animales se sentían frustrados y no sabían qué hacer más que darse a la fuga ante el arrasador avance del incendio.
El colibrí voló hasta la parte del cielo desde donde podía observar el corazón del incendio. Desde esas alturas, el pájaro bajó el pico y cuidadosamente dejó caer una pequeña gota de agua.
El colibrí iba y venía, cada vez dejando caer una gota de agua sobre el incendio. Los animales del bosque, al fin, le preguntaron: «Oye, ¿y tú qué crees que estás haciendo?»
Jadeante, el colibrí, se posó sobre la rama de un árbol y respondió: «Estoy haciendo todo lo que está en mi poder.»
Nota: La autoría del cuento se le atribuye a Pierre Weil «La fábula del colibrí».
Traducido del cuento narrado por Wangari Maathai

Wangari Muta Maathai (Nyeri, Kenia; 1 de abril de 1940 – Nairobi, Kenia; 25 de septiembre de 2011). Ecologista, escritora y política. Fue la primera mujer africana en recibir el Premio Nobel de la Paz en 2004 por «su contribución al desarrollo sostenible, la democracia y la paz».
Su familia era kĩkũyũ, el grupo étnico más numeroso de Kenia, y residía en la región desde hacía varias generaciones. La familia de Wangari Muta se mudó en 1943 a una granja de propietarios blancos en el Gran Valle del Rift cercana al pueblo de Nakuru, donde su padre encontró trabajo. A finales de 1947 Wangari Muta regresó a Ihithe con su madre, ya que dos de sus hermanos iban a la escuela primaria en el pueblo y en la granja no podían ser escolarizados, y su padre se quedó en la granja trabajando. Poco después, con ocho años, comenzó a ir a la escuela primaria de Ihithe junto al resto de sus hermanos. Se incorporó a los once años a la escuela primaria intermedia Santa Cecilia, un internado de la Misión Católica Mathari en Nyeri, donde permaneció cuatro años. Durante este tiempo aprendió a hablar inglés con fluidez y se convirtió al catolicismo. Se interesó por la Legión de María, cuyos miembros intentaban «servir a Dios, sirviendo a los seres humanos». Al estudiar en Santa Cecilia, Wangari estuvo a salvo de la sublevación Mau Mau en curso que obligó a su madre a mudarse a un refugio de emergencia en el pueblo de Ihithe.Terminó sus estudios en 1956 la primera de su clase y fue admitida en el Loreto High School de Limuru, que entonces era la única escuela preparatoria católica de mujeres en Kenia.
No obstante, el fin del colonialismo en África Oriental estaba cerca, y políticos kenianos como Tom Mboya proponían formas de hacer accesible la educación de las naciones occidentales a los estudiantes promesa africanos. El entonces senador de los Estados Unidos John F. Kennedy acordó financiar el programa a través de la Fundación Joseph P. Kennedy Jr., iniciando lo que se conoció como Kennedy Airlift o Airlift Africa(«el puente aéreo de África»).Wangari Muta fue una de los trescientos kenianos seleccionados en septiembre de 1960 para ir a estudiar a Estados Unidos.
Obtuvo una beca para estudiar en el Mount St. Scholastica College (Benedictine College en la actualidad), en Atchison, Kansas, donde se graduó en Biología (major) con especialidades (minors) en Química y Alemán. Tras obtener su Bachelor of Science en 1964, estudió la maestría en Biología en la Universidad de Pittsburgh financiada por el Instituto Africano-Americano, y durante su estancia en Pittsburgh experimentó por vez primera una restauración medioambiental cuando ecologistas locales se propusieron limpiar el aire de la ciudad. En enero de 1966 Maathai obtuvo su Maestría en Ciencias Biológicas, y fue propuesta para ocupar un puesto como asistente investigador de un profesor de Zoología de la Escuela Universitaria de Nairobi.
A su regreso a Kenia, Maathai dejó de usar su apellido ya que prefería que la llamaran por su nombre de pila, Wangari . Cuando llegó a la universidad para comenzar su nuevo trabajo, se le informó de que el puesto le había sido otorgado a otro. Wangari Muta pensó que ello se debía a prejuicios de género y tribales. Tras buscar trabajo durante dos meses, el profesor Reinhold Hofmann de la Universidad de Giessen en Alemania le ofreció trabajo como ayudante de investigación en la sección de microanatomía del recién creado Departamento de Anatomía Veterinaria en la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad de Nairobi.
En abril de 1966 conoció a Mwangi Mathai, otro keniano que había estudiado en América, quien posteriormente se convertiría en su esposo.Alquiló un pequeño local en la ciudad y puso una tienda donde trabajaron sus hermanas. En 1967, animada por el profesor Hofmann, viajó a la Universidad de Giessen en Alemania para estudiar un doctorado, que realizó en esa universidad y en la Universidad de Múnich.
En la primavera de 1969 regresó a Nairobi para continuar sus estudios en la Universidad de Nairobi como profesora adjunta. En mayo de ese año se casó con Mwangi Mathai y poco después se quedó embarazada de su primer hijo, al tiempo que su marido se presentaba al Parlamento, perdiendo por un pequeño margen. En el transcurso de las elecciones, Tom Mboya, que había sido crucial para la creación del programa que la envió al extranjero, fue asesinado. Esto llevó al presidente Jomo Kenyatta a terminar con la democracia multipartidista en Kenia. Poco después nació Waweru, su primer hijo. En 1971 se convirtió en la primera mujer de África Oriental en obtener un doctorado, en su caso de anatomía veterinaria, de la Escuela Universitaria de Nairobi, que se convertiría en la Universidad de Nairobi al año siguiente. Presentó su tesis sobre el desarrollo y diferenciación de las gónadas bovinas. Su hija Wanjira nació en diciembre de ese mismo año. En 1974, la familia de Maathai creció con el nacimiento de su tercer hijo, Muta. También fue la primera mujer Jefa de Departamento (de Anatomía Veterinaria, 1975) y Profesora Asociada en la Universidad de Nairobi (1977). Durante este periodo, Maathai promovió campañas a favor de la igualdad de beneficios para las mujeres que trabajaban en la Universidad y posteriormente, convirtiéndose en miembro (1976-1987) y directora de (1981-1987) del Consejo Nacional de Mujeres de Kenia (NCWK), asociación que abogaba por el empoderamiento de las mujeres kenianas.
Basándose en la idea de que el ecologismo podría ser un modo de lograr un desarrollo sostenible y mejorar los problemas de Kenia, Wangari Muta Maathai fundó el Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement) en 1977. Alentó a las mujeres a recolectar semillas de árboles oriundos de la zona para después crear invernaderos, trabajo por el cual esas mujeres recibían un estipendio. Posteriormente, esas semillas se utilizaban para plantar árboles. Era una idea simple, impulsar el trabajo conjunto de las mujeres en la plantación de árboles para mejorar su propia situación y luchar contra la deforestación, la erosión y la sequía. Debido a que las mujeres eran las que recibían formación en ecología, tenían papeles de liderazgo, dirigían los viveros y trabajaban con silvicultores planeando e implementando proyectos para la recolección de agua y seguridad alimentaria, el movimiento fue clave para avanzar en la emancipación y empoderamiento de las mujeres campesinas.
Maathai y su esposo, Mwangi Mathai, dejaron de convivir en 1977. Tras una larga separación, Mwangi pidió el divorcio en 1979. Se dijo que Mwangi pensaba que Wangari «tenía una mentalidad demasiado fuerte para ser mujer» y que él era «incapaz de controlarla». Además de llamarla «cruel» durante el juicio, la acusó públicamente de adulterio con otro miembro del parlamento,y el juez falló a favor de Mwangi. Poco después del juicio, en una entrevista con la revista Viva, Maathai se refirió al juez como un incompetente o corrupto. La entrevista hizo que el juez levantara cargos por desacato al tribunal. Fue declarada culpable y sentenciada a seis meses de cárcel. Tras pasar tres días en la prisión femenina de Lang’ata en Nairobi, su abogado hizo una declaración que el tribunal consideró suficiente para proceder a liberarla. Poco después del divorcio, su exesposo envió una carta por medio de su abogado donde exigía que Maathai dejara de usar su apellido. En vez de hacerlo, ella le agregó una «a».
En 1982, Maathai decidió hacer campaña para el puesto parlamentario en representación de su región de residencia que estaba vacante, y como dictaba la ley, renunció a su puesto en la Universidad de Nairobi para hacer su campaña. Los tribunales decidieron que no podía ser elegida debido a que no se había vuelto a registrar en la última elección presidencial en 1979. Maathai creía que esto era falso e ilegal y llevó el asunto a juicio. El juez descalifico su candidatura por un tecnicismo. La propia Wanwari relata:
«Pronto se hizo obvio que la política estaba en juego de nuevo. El partido en el poder no me quería en el parlamento y habían ingeniado un modo de evitar que llegara hasta ahí. Decidí luchar de nuevo llevando a juicio a las autoridades y desafiando sus motivos para descalificarme, ya que sabía que eran completamente ilegales. El tribunal se reunió a las nueve en punto de la mañana un sábado, pero se me pidió que llevara los papeles de mi candidatura por la tarde de ese mismo día a Nyeri, que está a tres horas en coche desde Nairobi. Viendo que me sería imposible estar a tiempo para la hora límite si iba en coche, unos amigos contrataron un avión para llevarme a aquel sitio llamado Nyeri tan pronto como el juzgado diera su veredicto. Cuando el juez dictó su sentencia final, incapacitándome para presentarme al parlamento, ya era casi mediodía. Incluso en avión y con un veredicto favorable, hubiera llegado a Nyeri demasiado tarde. Mi caso, como muchos otros, demostraba la falta de justicia que era frecuente en ese momento en Kenia, lo que me condujo a implicarme en el movimiento prodemocracia. Una vez más, había perdido en el juzgado. No iba a poder ser candidata».—Wangari Muta Maathai – Unbowed, pp. 161.
Tras perder el juicio, cuando pidió ser readmitida en su trabajo, se le denegó. Como vivía en la residencia universitaria y ya no era parte de su plantilla, fue desalojada. Maathai se mudó a una pequeña casa que había comprado años atrás y se centró en el NCWK mientras buscaba trabajo. Se puso en contacto con ella Wilhelm Elsrud, director ejecutivo de la Sociedad Noruega de Silvicultura, quien quería asociarse con el Movimiento Cinturón Verde y le ofreció el puesto de coordinadora.Desde esa posición Maathai volcó aun mas sus esfuerzos en el Movimiento Cinturón Verde. Además de la Sociedad Noruega de Silvicultura, el movimiento también recibió «capital inicial» del Fondo Voluntario para Mujeres de Naciones Unidas. Estos fondos permitieron la expansión del movimiento, la contratación de empleados adicionales para llevar sus operaciones a otras partes del mundo y continuar pagando una pequeña contribución a las mujeres que plantaban árboles por todo el país y pagar un pequeño estipendio a los esposos e hijos de las mujeres que estaban alfabetizados y eran capaces de mantener un registro preciso de las plántulas sembradas
Wangari se había convertido en una líder potente con una determinación inquebrantable; y aunque esta fuerza hizo que ganara apoyos, también hubo muchas resistencias e intentos de reprimirla a ella y al movimiento.
En el año 1989, después de que los activistas del movimiento cinturón verde frustraran una construcción de pisos en el Parque Uhuru, en el centro de Nairobi hubo un intento de represión pero no fue el único. En 1992, Wangari fue golpeada por la policía hasta quedar inconsciente durante una huelga de hambre con la que pedía que se liberaran presos políticos, y en 1999, el grupo sufrió represión física a manos de guardias privados por protestar contra la privatización del bosque de Karura (también en Nairobi).
Fue mucho lo que tuvo que soportar Wangari, pero el tiempo acabó por darle la razón. En el año 2002, hubo cambios en la situación política de Kenia, y Wangari entró en el Parlamento; y en el 2003 se convirtió en ayudante del Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Fundó en 2003 el Partido Verde Mazingira de Kenia, para permitir los candidatos ir en una plataforma de conservación encarnada por el Movimiento Cinturón Verde. El partido es miembro de la Federación de Partidos Verdes de África y de los Verdes Globales.
Un año después, en 2004, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz. Recibió la llamada de Ole Danbolt Mjos, presidente del Comité Noruego Nobel, el 8 de octubre informándole de la noticia. Asi relata Wangari el. momento:
«No estaba preparada para saber que había ganado el Premio Nobel; me pregunto si alguien alguna vez lo está. La noticia me golpeó como un rayo. ¿Cómo debía manejarlo? ¿Cómo había sucedido? ¿Cómo habían encontrado a una persona como yo? Apenas podía creerlo. Estaba claro ahora porqué el embajador noruego había llamado. «Estoy siendo informada de que he ganado el Premio Nobel de la Paz», me dije a mi misma y a los que estaban a mi alrededor en el coche con una sonrisa, mientras separaba el celular de mi oreja y volvía a hablar con mis pasajeros. Sabían que no era una broma porque la felicidad estaba escrita por todo mi rostro. Pero al mismo tiempo, las lágrimas cayeron de mis ojos a mis mejillas mientras me volvía para verlos. Ellos, también, sonreían ahora, algunos aplaudiéndo y abrazándome tanto para confortarme como para felicitarme, dejando mis lágrimas caer en sus hombros y escondiendo mi cara de mi equipo, los cuales sentían que no debían verme llorar. ¡Pero esas eran lágrimas de gran alegría y felicidad en un momento de extraordinaria emoción!».—Wangari Muta Maathai – Unbowed, p. 291-292.
Wangari Muta Maathai se había convertido en la primera mujer africana y la primera ambientalista en ganar el premio.
En 2005, Maathai fue elegida como presidenta del Consejo Económico, Social y Cultural de la Unión Africana y fue nombrada embajadora de buena voluntad de una iniciativa dirigida a la protección de los ecosistemas forestales de la cuenca del Congo.
En 2006 fue una de las abanderadas en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006. También en 2006, el 21 de mayo, se le otorgó un doctorado honorífico por la Universidad de Connecticut. Apoyó el Año Internacional de los Desiertos y el programa de Desertificación. En noviembre de 2006, lideró la campaña de las Naciones Unidas Plantemos para el Planeta.
También en 2006 Maathai junto con las también laureadas con el Nobel de la Paz Jody Williams, Shirin Ebadi, Rigoberta Menchú Tum, Betty Williams y Mairead Corrigan Maguire fundaron la Nobel Women’s Initiative (Iniciativa de las Mujeres Nobel). Seis mujeres representando a Norteamérica y Sudamérica, Europa, Oriente Medio y África decidieron unir sus experiencias en un esfuerzo conjunto por la paz con justicia y equidad. La meta de la Nobel Women’s Initiative es ayudar a fortalecer el trabajo realizado en apoyo de los derechos de las mujeres en todo el mundo.
En 2007 Maathai publicó Unbowed, A Memoir, donde, la premio Nobel relata su extraordinaria vida.

En 2009 publicó The Challenge for Africa donde Maathai argumenta que los africanos necesitan revitalizar su sentido de identidad, su herencia cultural y un propósito común para afrontar los desafíos que plantean la corrupción endémica, el legado del colonialismo y la Guerra Fría, la pobreza y, sobre todo, el cambio climático. Las imágenes recurrentes de niños hambrientos sin nombre, cuyo objetivo es generar culpa en los occidentales, se han interiorizado, provocando una inercia pasiva y desmoralizada entre millones de ciudadanos. Si bien las elecciones se han extendido, la verdadera esencia de la democracia sigue estando trágicamente ausente. Solo cuando el continente redescubra su herencia cultural podrá asumir la responsabilidad de su propio futuro. En última instancia, África necesita una revolución en el liderazgo, pero esta no puede ser impulsada por gobiernos occidentales, ONG bienintencionadas ni siquiera por Bono y Sharon Stone; debe surgir desde dentro de la propia sociedad civil africana.

En «Devolver la abundancia a la Tierra,» Maathai entrelaza de manera elocuente su viaje personal con la historia transformadora del Movimiento Cinturón Verde, una cruzada ambiental que floreció desde orígenes humildes en el rural de Kenia hasta convertirse en un símbolo internacional de la gestión ecológica y la justicia social. A través de narrativas vívidas y percepciones conmovedoras, Maathai revela cómo la reforestación y el desarrollo sostenible pueden restaurar no solo el medio ambiente, sino también empoderar a las comunidades y sanar sociedades fracturadas. Su sincera súplica por un retorno a la armonía con la naturaleza resuena profundamente, invitando a los lectores a reflexionar sobre su propia relación con la Tierra e inspirándolos a tomar acción hacia un mundo más equitativo y verde. Prepárate para ser conmovido por la profunda visión de Maathai y el extraordinario impacto de los esfuerzos colectivos a nivel local en «Devolver la abundancia a la Tierra.»
Maathai falleció el domingo 25 de septiembre de 2011 a los 71 años, en el hospital de Nairobi.
En 2004, cuando el Comité Nobel de Oslo anunció la concesión del premio a Maathai destacó su posición «al frente de la lucha para promocionar un desarrollo ecológico, que sea viable socialmente, económicamente y culturalmente, en Kenia y en África».
Su legado permanece.
El movimiento Cinturón Verde se ha expandió por toda África, plantando decenas de millones de árboles y creando miles de viveros en los que las mujeres pueden encontrar un espacio de cooperación e independencia.
Ademas de los innumerables premios y reconocimientos que recibió en vida como el premio Ciudadano del mundo(2007), el Grand Cordón de la Orden del Sol Naciente de Japón(2009) o el Nobel de La Paz destacamos los reconocimientos post mortem hacia esta gran mujer:
En 2012 se creó el Premio Wangari Maathai Paladines del Bosque. Este galardón, uno de los más prestigiosos del sector forestal, fue instituido por la Asociación de Colaboración en materia de Bosques (ACB) para honrar la memoria de Wangari Maathai y galardona a personas en reconocimiento a su labor en defensa de los bosques de todo el mundo. Reconoce el trabajo que integra la ecología con la justicia social y el desarrollo sostenible.
Desde el 2012 se conmemora el Día Africano del Medio Ambiente y de Wangari Maathai, una celebración anual que se lleva a cabo como tal el 3 de marzo para honrar su legado.
El 25 de septiembre de 2013, se le dedicó un pequeño jardín en la Catedral de Aprendizaje de la Universidad de Pittsburgh. El Jardín y los Árboles Wangari Maathai incluyen dos arces rojos simbolizando el «compromiso por el medioambiente de Maathai, la fundación del Movimiento Cinturón Verde y sus raíces en Kenia y Pittsburgh» y un jardín de flores en forma circular representando su «visión global y dedicación a las mujeres y niños del mundo» con un arce ornamental en el centro señalando «cómo una pequeña semilla puede cambiar al mundo».
En 2014, en la que hubiera sido su reunión de 50 años con sus compañeros de Mount St. Scholastica y la Universidad Benedictine, se descubrió una estatua en su honor en el campus Atchinson en Kansas.
En Kenia, su país natal, la compañía “Boogertman + Partners Architects ” presentó oficialmente en marzo de 2016 el proyecto “Wangari Muta Maathai House”, un centro de intercambio cultural y de conocimientos. Ha sido diseñado como un monumento viviente — un foro para el aprendizaje experimental para todos los habitantes de Kenia, de África y de los pueblos del mundo. Mostrando la vida de Wangari Maathai, a través de instalaciones íntimas, permitirá a los visitantes comprender su compromiso hacia los derechos humanos, la conservación del medio ambiente y fomentar la cultura de la paz.
En España, en el Real Jardín Botánico de Madrid, se plantó en 2018 una higuera en su honor. Además, en Córdoba se llevó a cabo el proyecto «Mural Parque Wangari Maathai» con el fin de promover el respeto de los derechos humanos.
En su libro «Devolver la abundancia a la tierra» Wangari escribió:
«…Podemos tirar de las cisternas de nuestros baños con menos frecuencia o con menos cantidad de agua, y también podemos encontrar el modo de aprovechar el agua de lluvia. Podemos apoyar la producción ecológica, alimentarnos con productos de la zona con menor huella de carbono, y podemos comer menos carne. Todos podemos esforzarnos por prevenir la deforestación y la degradación de los bosques que aún existen, detener la agricultura de rozas y quema, y adoptar, en cambio, prácticas que detengan la pérdida de suelo y de biodiversidad. Todo el mundo puede plantar árboles y arbustos, y crear umbrías y hábitats para la vida salvaje.
Podemos hacer multitud de cosas fáciles y cotidianas que pueden suponer un cambio significativo en nuestra vida. Al igual que el sencillo acto de plantar un árbol, estas tareas pueden suponer un cambio significativo en nuestra vida, pueden parecer insignificantes a nivel individual; pero es esencial concentrarse en lo pequeño. Quizás no veamos el resultado de estas actividades desde el espacio; puede que ni siquiera nuestros vecinos se den cuenta de ello. Pero si muchas personas hacen una, dos o todas estas cosas, el impacto puede ser enorme.»


Enlaces de interés :
https://es.wikipedia.org/wiki/Wangari_Maathai
https://web.archive.org/web/20220602154445/https://au.int/en/wangari-maathai-day-2022
https://es.wikipedia.org/wiki/Día_Africano_del_Medio_Ambiente_y_de_Wangari_Maathai
https://www.rtve.es/play/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-wangari-maathai/1433190
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