Timoteo
Llorando te pido
Dáme tu mano,
ya nunca he de volver a casa.
Fuera, nada allí hay :
una cartera de reproches
un pecho lleno de balas
un cementerio de muertos bien relleno.
Y si te pregunto cuánto falta,
la verdad
espero me contestes
la verdad
espero lo sepas .
Todo lo que poseo
me sirve de nada.
Todo lo que poseo
lo llevo conmigo.
Un lugar donde nadie me conozca.
Adónde vas ocaso
¿Acaso alguien sabe?
¿Acaso hay diferencia alguna?
De: Catulo. Poemas.(2003)

Andrómaca
Se levantará tu mirada
en el instante de tu muerte
del otro lado de la muralla de la ciudad fortificada
como la mano de un ahogado del futuro naufragio de Eneas
Tus miradas por todas partes así surgirán
Yo, tu mujer, seré el testigo ciego y mudo
porque soy mujer
de tu cruel y merecida muerte
¿Qué sabemos nosotras del morir y del guerrear?
Del telar y de la rueca, de eso, se supone,
Sí, sabemos.
Quizás
ya no habrá tiempo
para que hablemos, una vez más
para que te convenza de
que he sido una buena mujer
que he sido sólo tuya, tuya más que esta tierra
que es sólo eso
para que te muestre a nuestro hijo
que es más tuyo que de nadie
para que te conmuevas
que me debés, porque te he sido fértil
y te he gozado las Diosas saben cuánto
cuando me tomabas.
Nada perdura en esta tierra.
Ni el amor.
Ni nosotros.
Ni nuestra estirpe.
Ni esta ciudad.
Como una mano
mi corazón se encierra.
Qué no me vean llorar
desde abajo los enemigos.
Ya habrá lugar para que yo llore
como la mujer de Ayax
sobre lo que me dejen de tu cuerpo ultrajado
mientras lo limpio con el agua tibia
como siempre he hecho
en la hora de tus últimas exequias
Si me preguntan
mentiré
diré que no te he amado.
Todo será inútil.
Igual me llevarán
descalza atado el cuello y las manos
como una perra esclava.
Seré botín y alimento de otros hombres
seré sirvienta, de esos, otros.
A vos y a mí la Moira nos espera,
pronto, pronto, pronto.
Pero lo que yo sentí en el momento de tu abrazo,
necio Héctor, eso, que es sólo mío,
no se lo llevarán ellos.

dicotomía
pelear hasta matarme
o morir peleando
de ningún modo
la angustia rivotrilizada
del desierto de esta ausencia
llamada vida
le decimos mundo
donde viven los zombies
la mujer ya viene sin flexibilidad en la cadera
programada para perder
el varón viene sin flexibilidad en el abrazo
preparado para no sentir
deseo vivir sin perder
esta elongación de corredora
de fondo
deseo vivir corriendo
4 patas en el aire
como un galgo de pueblo
contra los autos
ladrando sin finalidad

32 Henry Street
tomo mi desayuno irlandés
esta gélida mañana en Galway
trivial como la vida misma
que poco sentido aguarda
cereal tostadas manteca suave y espesa
una montaña nevada mi mente se desliza
bajo la mesa donde me figuro estarían tus piernas
sólidas, son un leño al cual me aferro
en el medio de las olas si se avecina una tormenta
invoco el recuerdo de un sándwich de pepino
en un parque más verde incluso que tus ojos
como si esa hazaña fuera posible
o la ventana que da a la pradera
en esa casa heredada de mano en mano
donde viven mis amigos y todavía habita
el espíritu de la abuela y todos
los que murieron ahí
ese paisaje mínimo que entra en mi puño cerrado
aunque es brevísimo como una celda
luego, otra ventana más y más allá su peral
cuyas ramas arrullan el aire, pájaros
no sé quienes son pero se me antojan gorriones
negros descienden al pasto para comer
algo que se oculta a mi mirar
ejercitan su equilibrio de trapecio pan y circo
desde los cables del teléfono
que a veces me concede la gracia
de regalarme tu voz del otro lado del mar
más amada por mi que ninguna otra lengua
yo los espío, el reflejo a contraluz no me delata.

Kronstadt, no te olvido no
El joven anarquista dogmático y febril no lo entenderá
El tonto y mesiánico troskista no lo entenderá
El limitado militante limitante no lo entenderá
El anacrónico enamorado de santos,
mártires y pseudo glorias
del pasado no lo entenderá.
Que se sepa, que se sepa :
El marinero de Kronstad era puto,
amaba a otro marinero, puto, como él
le gustaba otro varón, con olor
a arenque marinado,
le gustaba, insisto, calentarse cucharita,
pija contra culo, barba contra barba
piel contra piel
puto puto puto
para mí no es un dato menor.
Contra toda evidencia
como señoras de barrio avergonzadas
de la pasión que otra pasión excita y alimenta
no querrán ver no, no querrán
De: El don de creer (2009)

Alde de agua
un dolor seco
como una piña
un disparo gélido
en el medio del pecho
un beso de puñalada
la televisión está prendida
me habla en una lengua que
no siempre comprendo
te dije me dijo me dijiste
tengo
frío en las piernas
la soledad es una cueva
húmeda adentro un oso
una sala de estar llena
de ruido y humo
una fiesta en año nuevo
nadie te conoce
ni tiene ganas de dirigirte
una palabra excepto aquella
estrictamente necesaria
por educación
un sillón repleto de oscuridad y
clavos
el dolor es una mujer
que llega a los 40
casada con hijos
la familia perfecta profesional aunque
levanta la mano y la baja
sobre el culo del hijo
NO LE PEGUES A TU HERMANA
y dice
para serte honesta
llamame cuando ella no esté cerca, cuando
puedas hablar
un país extranjero
con gente que no entendés
y no te entiende
parece que te quiere
coger o que te quiere
pero solo parece
ahora estoy cocinando
ya tengo tu teléfono
te llamo
y el dolor se irá
sabés
que este poema es una mierda
como todo lo que se escribe
cuando te duele así
el pecho cuando
una piedra te aprieta
la vejiga pero no podés
mear
y te preguntás
cuánto falta para lo que te hace
falta cuánto más
tus ganas
de creerte genial
podrán aguantar
y sabés que la noche
es eterna
no tenés adonde ir
encerrada en el medio del vacío
imposible extender la mano
parar un taxi volver
a casa
salir corriendo
el campo abierto es
el claustro
y te aferrás a esta única roca
aunque sea esta mierda
recordá
ella no tiene esto
ella no te tiene
ella no tiene
nada y todo
será algún día
un mal sueño

Más allá de toda oscuridad
After Sylvia Plath
Hoy me siento a esperar
el fin de la semana.
Hace meses que nadie me pregunta
con quién viniste
que edad tenés
donde vivís
No son esas cuestiones relevantes.
Hoy me declaro en huelga
de mí.
No quiero asistir a mi rutina.
Falto.
Escucho la música que
me regalaste y aguardo.
Me emociona fisgonear tus objetos mentales
y preguntarme si
acaso quisiste decir algo
las canciones tendrán acaso algún mensaje.
Tus elecciones me afectan,
el corazón humano anda a tientas
en esta niebla, es un misterio,
un azar, habernos encontrado.
Cosas mías, me da ilusión divagar,
soy un espectro, entre lo que no existe.
Me voy acordando de cosas que querría
decirte, una cajita de música,
una juguetería, corazón de madera.
Cuando el sol se pone,
la luz que reflectan mis ensoñaciones
es fría y blanca como los nudillos disgustados
de un puño hecho ovillo.
Cuando se pone el sol,
no puedo reconocer el mapa del cielo del norte,
bóveda nocturna de estrellas cóncavas,
noche invertida en donde me encuentro yo,
si trato de llegar hasta donde estás vos.
La luna no es una salida.
Arrastra de la cabellera
como oscuro crimen pasional
en absoluto silencio de tumba
a la marea, es una boca circular,
una mueca desesperada,
profético asombro
y miedo.
En ese intersticio sobrevivimos.
Leo un hermoso poema griego,
un viejo habla, se sabe perdido,
no tiene la fuerza de la juventud
de su criatura literaria.
Lo que me interpela, no es, como en el poema,
noche y silencio. Lo que me interpela
me sostiene y me asiste mas allá
de toda oscuridad.

Mecánica particular
Cuento con las líneas en fuga
los planos superpuestos
mis ganas de vos
mi mesa mi silla mi computadora
cuadros sobre cuadros
en esa pared
fotos dentro de fotos y
40 dibujos ahí tirados
un piso
Cuento con lo concreto y lo abstracto
mis manos en el diccionario
mi lengua las lenguas tu lengua
si no llego a conocerte en esta vida
quiero sentir tu falta.

Contra los poetas jóvenes
Nos queda un largo viaje y mucho que hacer, ahora es cuando, ahora y todo
Hector Hernandez Montecinos
Para HHM y su La Interpretación de mis sueños, texto fanzine, sin el cual yo no estaría escribiendo esto y para Yaskim Melchy el chico dorado de Andrómeda, por cuidar de la sudaqués gemela de H.
Voy a escribir sobre los poetas, porque ese es mi gremio, mal que me pese, y porque no soy como esas cuarentonas reina de la música indy noventera que cantan, bailan, son investigadoras de las ciencias, periodistas, madres, vedettes. Yo soy poeta y no mucho más. Y voy a escribir esto con lo mejor que tengo en mí. Son dos características que concito y convoco en este viaje. Son dos alhajas, diamantes, rubíes facetados, tallados contra toda doma social que en vano intentó y con su escarnio sigue intentando erradicarlas de mi cuerpo. No son verdes esmeraldas, bilis de envidia o de esperanza. Sino rojo odio y negra violencia. Y con este odio mío más profundo que la garganta escupe fuego de un volcán, odio inconmensurable, eterno, que los hierve en mi sangre, incomprensible en un mundo de “está bueno”, “buena onda”, “todo bien”, vomito violentas balas, palabras enérgicas con las que pienso a partir de ahora abandonarles a todos ustedes que nuevamente en vano conspiran y conciertan contra quienes resistimos; somos enormes e infinitos en nuestra arrogancia, resistentes y más inmensos que el silencio o el sonido.
Pretendo hoy mismo enterrarlos en vida, bajo un basural de wasca, genocidas de la diversidad, de lo distinto, poetas burócratas y reformistas. Mi odio radical e insano, los acompaña, alimento diario y escudo personal cuasi infranqueable con el que repelo sus infundadas, irrisorias infamias e ignominias, flechas, débiles hasta la injuria. Cierto, la violencia no se usa más, excepto que la use el estado, del cual ellos se vuelven parte, ahora solo queda bien el asistencialismo de los talleres a gente inocente en cárceles, pero a mi solo me interesan los culpables, los que efectivamente asesinaron y robaron a mano armada, los que mataron a su madre y a toda su familia.
Y acá me robo la primera máxima que espero todxs entendamos: la poesía joven no existe, los poetas jóvenes no importan, lo que existe – y pugna por perdurar- son escrituras nuevas, y luego NADA. Y los poemas desencantados, desorbitados de rara rabia ardiente claridad que nos hablan solo a quienes nos hablan y a nadie más, de solidaridad freak para quienes vivimos atormentadxs por los temas y las prácticas de nuestros colegas, y pese a todo sonreímos, y logramos ser felices, sea lo que fuera que eso nos signifique, y sobre todo cogemos, si, cogemos, cogemos, cogemos.
Pienso a partir de hoy y para siempre reconciliarme con mi intransigencia absoluta, intransigencia caprichosa, de malos modos y maneras, de codos en la mesa, y pocos amigos, con mi impaciencia en los juicios, rápidos, vehementes y precipitados, y con mi visión: camino junto al tiempo, y todos ellos, dejarles aunque me valga la soledad más absoluta en procesión encaminada al funeral. Hoy todavía tengo 32 y nunca más pediré ni perdón, ni disculpas ni trataré de esconder que veo lo que ustedes quieren esconder, y así congraciarme. Veo lo que veo y punto, y mis ojos basiliscos también los ven a ustedes, odiados y mediocres poetas del poetaje universal. Hoy dejo de postrarme y persignarme y me convierto en raza de maíz a la cual jamás tendrá acceso por que viajan en la ruta con peaje como turistas de la vida con 20 kilos de sobrecarga de equipaje.
Sépanlo, las ideas no son trajes, ni sacos, no se prueban a ver si calzan, a ver si egoístamente podemos darle a nuestras agotadas vidas un sentido. No son ni posibilidades, ni opciones, ni chances, sino existencias contra la dominación, incluso la propia.
Y qué decir de las mujeres poetas no van estar toda esta vida cocinándole a los varones, a nuestros varones, cuando por suerte algunas, poetas especialmente, cuentan con el dinero suficiente para adquirir todas las noches comida de delivery, Pizza Hut, Kentucky Fried Chicken, otras tendrán maridos o maridas, para el caso es lo mismo, poetas, con cargos importantes en la agenda cultural de estos países pobres y con ellas comparten su dinero y su cuenta bancaria; y las más privilegiadas tienen a la señora que limpia, que no es otra que la mucama, la sirvienta, la sierva, la empleada doméstica o como quieran llamar a la esclava de casa (y no me vengas con que le hace bien trabajar y necesita el dinero, dinero que podrías estar dándoselo igual, lo mismo que una capacitación en lo que vos sepás hacer) pero es más cómodo que otra te limpie la mierda propia. Sangrar una lengua muerta. ¿Para qué conocer a estrellas de rock y poetas, malditos? Yo no quiero ni a poetas ni a rockeros conocer, ni ser su compinche, pipi, pana, mano.
Deseo que lejos de mi se encuentren quienes disfruto en la lectura o la escucha, como Narciso, un deseo original en un amante. ¿Quiénes leen lo que escribo? Poetas no quiero, ni quienes escriben, ni mujeres, excepto aquellas que tienden las camas para sus hijxs por las mañanas y con ellos hacen la tarea por las tardes, pero dentro bien adentro de la concha anhelan una vida de bataclana, y no ser novia del nuevo regente del boliche poetil de moda, no deseo ser poeta nacional, y que me lean militantes, ni Buenos Aires no es poesía, y a las cosas por su nombre Bob Dylan era Robert Zimmerman y era judío, y vos sos Santiago, naciste en Almagro en el medio de la mas media clase media, y Macri no cumplió, y a los ñoquis no se los sacó de encima. Por eso dejaré pronto de leer hasta que se olviden de mí, de que formé parte de ese gremio infame, dejar de leer hasta que me convierta en nadie, hasta tener la gran suerte de estar solo para mi, de tan sola encontrarme, más sola aun que hoy y noviar con el vacío. Pero soy péndulo de fuego y reacciono.
Quiero ser Carlos Martínez Rivas, no tanto para escribir tan, tan bien, que emocionare a las nuevas, y no tan nuevas generaciones de poetas maledicentes, y poner cosas como “la poza absoluta de la infancia” o “cuando tu ya no me quieras” o “te lloré un mar”, sino para volarle verga a todo mundo en mi insurrección solitaria, aprender a burlarme de quien me levanta la lengua, una risotada en su cara, una chanza, el grotesco. ¿Por qué me he callado entonces si de todas formas me niego a cooperar y golpearme sola? tampoco podemos hacer poesía de slongan y consigna frases magnánimas grandilocuentes para la eternidad que mueven y conmueven a la acción y la emoción, sino no vamos a vivir a la altura de lo que escribimos. Ay pobrecitos poetas, tan llenos de si, su propia bandera, su propia conmiseración, de entierro cristiano, de nadie nos quiere, nadie nos lee, nadie nos publica, no se nos aprecia, ni se nos tiene en cuenta; pobrecitos poetas chupando pija, sobando verga, aguantando desplantes, negándose a pensar, no vaya a ser que alguien se ofenda si le decimos lo que pensamos, si le pedimos “che, por qué no me haces bien la liquidación de los libros”.
Hay que creer en lo que se escribe más que en si misma. Hay que creer en lo que se escribe más que en la propia sangre, en la familia, y en la progenie. Hay que creer en lo que se escribe más que en el amor y en el futuro. Hay que creer en lo que se escribe con la fe en la santa muerte y en la soledad, con la fe de un cementerio para enterrar miedos, poetas y mal paridos. Astillas, clavos miguelitos, cabezas de tormenta, marabunta suelta y errante en el panal psíquico del orden burgués…fogoneros de un tren fantasma…creer, creer, creer, que ese es un don que no se concede a cualquiera. Sé que no se usa ser militante esta temporada de Lost -se dejó de usar como el flequillo de Betty Page- pero no puedo evitar el destino que me permite dormir más o menos tranquila a la noche sin evaporarme en una buena dosis de rivotril, clonazepan, centralina ¿te acordás de entonces? allí, donde yo vivía, no quiero volver. Sé que no está de moda, ya no se usa.
Los niños pródigos de poetas vírgenes homosexuales entenderán menos que nadie y se mofarán de estas ideas, dirán cosas como “no hay que discriminar ni a los dictadores ni a los fachistas para no discriminar”, y tarareando una canción de esas que se usan ahora y comiendo un pancho bailaran en una fiesta gay friendly, y volverán a las mansiones de sus padres con derecho a herencia, y 90 empleados, si, 90, en una gasolinera costera que bancan las publicaciones del comunismo. Y no es que busque un estúpido purismo que no existe, yo también tendre mi culo sucio en algún lado, pero hay límites. Y este es uno. Por eso, me corto el pelo al rape para que los ojos no me jalen por la espalda, siento tras de mi su jadeo en la nuca como dardos y corro sin más datos para recuperar la fe en la fe en la gente el don de creer ni buenas ni malos una posibilidad: el basurero que comparte, mandarinas con el cartonero, nuevos oficios de esta nueva ciudad, no me alcanza ni el color ni la hechura ni los jugos ni sus gestos de dulzura clase: una abstracción tras la cual ya no cabe sujetarse nada tiene que ver la bondad con la capacidad ético-amatoria aunque en cada ciudad del mundo hay por lo menos una persona que se reclama Anarquista y transciende el orden de la botánica ideológica partidaria de plantación fertilizante que con sus pesticidas y disciplinas desgastan la tierra un tesoro a compartir por todxs.
Pánico y consuelo, brasa ardiente y don de arder contra el malestar de la jerarquía y la dominación, intransigencia y ansia de ir más allá en un coche que se destartala, con cada cambio, en medio de la noche en el medio de la nada. Poetas que de tan ignorantes pasarían por rebeldes frente a quienes entienden nada, y nunca vieron a la cultura popular más que por el filtro de las series de canal once telefe, incluso ostentan palabras todavía más acomodaticias que sus voluntades y sus egos. Crisis de una generación por ponerle un mote y ser dadivosa “mediocre”, y sus excepciones, en su cruzada por la nada misma, huyendo de cualquier idea, se unen entonces, tácitamente a las filas de los que pregonan dos demonios, la baja de edad de la imputabilidad, el que mata tiene que morir, y tanta otra verborragia en última instancia que no comprende que todo crimen tiene en si el germen de la venganza y de la justicia, que todo crimen es contra la propiedad privada y los derechos de exclusión que ellos concitan. O esos otros poetas más o menos cobardes, siendo amigos de otros poetas a los que solo cabería el tiro en la nuca y la expropiación, que sueñan con un polvo de existencia en una antología para que alguien sepa que hoy estuvieron aquí e hicieron de su vida tres carajos, pero hoy estuvieron aquí, y fueron amigos de sultano mengano y mamole, y “todo menos mi poco talento me importa algo menos que un bledo”. ¿Se entendió? Pero un mundo nuevo crece dentro de nuestros corazones, palpita, y no nos importa construir un nuevo mundo sobre las ruinas que evaden el gesto oligárquico que ellos representan para mi, sean de la clase que sean, me importa poco, si a tu novia sin trabajo de todas formas le haces pagar las expensas a medias de tu departamento comprado con la herencia de tu padre y los negocios que alquilás en el conourbano.
La mala leche, la mala voluntad, y la mala poesía en mucho se parecen a la codicia y a la usura, todos signos a disolver en soda cáustica, y una escritura poderosa que se manifiesta hombro con hombro junto a alguna idea más o menos sólida es un arma filosa, pues prefiero los cuchillos y los lanzallamas, para vengarse y defenderse. Puedo verles a ellos el poetaje negando y ridiculizando todo lo que haya de subversivo, y corrosivo, o de tierno en las juventudes incendiarias, solo porque jamás han podido prenderse fuego, y arder. En cambio, se han divorciado, cuando la verdad nadie jamás debería casarse, como dijo Emma Goldman, quien seguro tampoco saben quién es, y discutiendo por dinero y propiedades, han derramado sangre sobre las terrazas de sus propiedades, inmensas compradas con la ayuda de sus padre, y han discutido por las expensas, y los hijos, y los coches incluso vendidos, a posteriori, en trincheras de clase media que se armaron con cacerolas de teflón y las becas conseguidas con las firmas de poetas otrora militantes, hoy tan solo añosos tira mierda embebidos en licor. Oscilan entre la inseguridad, yo puse dólares quiero dólares, y la culpa de todo la tiene Chabán. Su prepotencia patoteril de patrón de estancia o sindicalista peronista de la CTA, aleccionadora, su ninguneo ejemplificador contra quienes eligen no alistarse en sus filas de cenitas en Palermo buena onda y ni siquiera le dejo propina a la camarera. Puedo verlos defender el chabonismo de quien solo ha escrito un libro o dos, ninguno bueno, y sin embargo por decir ser, vaya una a saber, chabon, fierita, barrio, se vuelve mito, a la vera de sus otros amiguitos, que levantándole a él se levantan entre ellos. Puedo ver como sostienen el progresismo, los pantalones de cuero, las discusiones en los blogs que jamás serán llevadas a la calle y en la cara, siervos de las mazmorras literarias y del clientelismo googlero para llegar a la publicación de qué? de su pura mierda que nadie, de todos modos, leerá, cual cartel macrista lombardiano curado y seleccionado por poetas directores de museo anquilosado, y no te excusa el no haberte informado, el no saber, ni el haber nacido en una familia sin recursos literarios, para haber clavado las guampas y decir “NO, gracias, paso”. O la poesía política que de todas formas va y lee en los jardines botánicos. Político solo será lo que cualquiera pueda leer, algún día, y entender, y gozar, y completar con su interpretación en la instancia de la recepción y sienta entonces que aquel día, y tal vez su vida, valió la pena ser vivida, junto con la pena que le llevó a leer ese poema y la pena que llevó a quien escribió ese poema a escribirlo. Juventud idealista que desde donde puede y con lo que tiene a mano repele y lleva a cabo una revolución tan sutil y hermosa que ciertamente no podrían ellos comprenderla. Escuche una frase, y la hice mía: muerte al estado y viva la anarquía.
Por eso, la expansión de su nada no saldrá de esta declaración porque yo aquí hoy mismo los sepulto con un ladrillo en la boca para tapiarles el mal que hacen. Y todos lxs poetas omitidos y silenciados por su tiempo, algunxs hoy exhumados como letra muerta, jamás como cuerpo vivo, para que algún imbécil pueda coger levantándole la pollera a una nenita confundida de taller literario, todxs esxs poetas despiertan y se alzan y reviven hoy. La palabras reconocen el desafío, ai fierri corti, y sus ataques por espaldas son heridas viejas hechas con un filo de plástico, oportunismo, puesto en peligro, que temió a la diversidad y a la critica cual doña de barrio delatora de la militante frente al falcón. Del limbo de la década pasada a este texto, pese a mi edad, no me hice cómplice. Mis poemas no forman parte de rankings como listas de radio o revistas teens del corazón, ni me vendí a la novedad ni a tener amigos cool y editores que con la guita de los subsidios de sus padres luchadores en vez de hacer una editorial de agitación estético- política fundaron mini feudos desde donde parapetarse posmodernamente (demodé, y pasados de moda, reeditando lo asegurado y lo fácil) para decirse “eysoyeditormusicopoeta” contra otros feuditos del mercado de la palabra cuya guita fue sacada de lugares aun más oprobiosos que el estado.
Por eso, mientras esté en contra del mundo más vital seré, mientras esté en contra del mundo menos parecida a ellos seré, mientras más en contra del mundo esté… quienes quieran sacarse los ojos, ponerse el palo en la rueda, pisarse la cola, ponerse el pie, no me tendrán a mi entre sus filas, ni ciega ni muda, ni amiga. Porque ya hace tiempo que deje de confundir lo que me alimenta con lo que me da de comer y la lucha con la pelea; aunque cada casi 100 años nieva en buenos aires, el pueblo, no sé de que clase, se atreve recién a tomar las calles celebra o festeja el mundial de nieve frente a la ventana con la calefacción central los ideales se derriten los poetas de cierta edad se sonríen aunque esta misma noche la gente estará muerta o ya se han muerto, no lo sé, en el día de ayer. Tapa la chapa la nieve, embotamiento adentro en el hueso, frío el colchón, o la catrera congelada la habilidad de sentir, nada, nada excepto felicidad, los poetas de mi edad no leen libros rojos y negros forrados con papel araña, burócratas del reformismo votan vetan desalientan a quienes resistimos la estupidez. Y esto no es ni violencia, ni un ventilador de mierda, que podría haber sido peor, y en quien no me inspiré para escribir este poema es porque no he querido que se cuelguen de mis tetas. Esto, decía, no es violencia, violencia es lo que ustedes hacen contra la poesía, que es la vida, un tesoro a compartir por todxs. Violencia es su falsa y doble moral, su hipocresía, su otorgar credenciales, sus festivales. Mi odio no te engaña, soy verde mordedura que te encera, lengua bífida sincera, profundo, fiel, mi odio no te engaña. Nunca andás solo, mi odio te acompaña, hasta que el rostro se te vuelva cera, tendré en tu sombra la forma de pantera, mi odio no duerme, mi odio te acompaña.
Leonor Silvestri
Texto leído por la autora en el ciclo «Manifiesto»* que se realiza en Palermo, Buenos Aires, donde la poeta Leonor Silvestri plantó bandera el 17 de marzo de 2009. En «Manifiesto» Intelectuales y artistas ponen en escena sus manifiestos estéticos, políticos y existenciales.De este modo tomarán una posición frente al mundo, frente a la realidad, frente al arte.

Leonor Silvestri (Buenos Aires, Argentina, 27 de mayo de 1976). Poeta, ensayista, profesora de filosofía y traductora. Es cinturón negro de kick boxing Wako. Estudió Letras Clásicas en la Universidad de Buenos Aires orientándose a la traducción de Latín.
A los veintisiete años, en 2003, a partir del estudio Catulo, Silvestri publicó su primer libro: Catulo. Poemas. Una introducción crítica y ese mismo año también publica Nugae: Teoría de la traducción.
En 2005 aparece su siguiente libro, «El Curso: Mitología grecolatina«, con poemas escritos entre 2003 y 2004. Los poemas son versiones de las tragedias pre y post sitio de Troya, en la voz y las historias de algunos de sus personajes: Andrómaca hablándole a su esposo Héctor; Aquiles, a Héctor un minuto antes de matarlo; Aquiles llorando por la muerte de su amigo íntimo Patroclo; Penélope y Odiseo/Ulises en un canto compartido; Clitmnestra y Medea sobre la muerte de sus hijos; la muerte de Héctor; Menelao amenazando a Paris; la esposa de Ayax, Tecmesa, hablándole al héroe griego antes de que este se quite la vida; la reina africana, Dido, cantándole a su enamorado, el troyano Eneas, y éste respondiéndole; la historia de la muerte de la reina de las amazonas, Pentesilea, a manos de Aquiles; etc.
Participó, entre 2004 y 2005, por concurso de las clínicas de poesía dictadas en el Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA) y la Casa de la Poesía de la Ciudad de Buenos Aires con : Diana Bellesi, Javier Adúriz, María del Carmen Colombo y Andi Nachón. Y en 2006 de la escuela de escritura creativa en inglés del poeta irlandés Kevin Higgings en el Galway Arts Centre en cuyo país residió durante la primera mitad del 2007.
A partir de 2007, después de vivir en Irlanda, publicó el poemario bilingüe «Después de vos (After you): poemas de gatos«, donde poetiza la ausencia de lo más amado a través de tres gatxs -Anita, Blanquita y Alí- quienes protagonizan el poemario y abren el juego del aprecio a los gestos más mínimos que dotan a la existencia de sentido tras una pérdida.
Comenzó a trabajar como columnista de Ñ, el suplemento cultural del diario Clarín, entre otros, y empezó a desarrollar una intensa acción como activista de género, performer y ensayista en Argentina y luego en varios países latinoamericanos. En 2007 integró un dúo musical con Paula Maffía llamado Menudo Par de Fieras, interpretando destroy baladas de rock contracultural feminista.
En 2009 publica «El don de creer«, también de poesía, y en 2011 «Irlandesas, 14 poetas contemporáneas«, un compilado de traducciones de poetas de esa nacionalidad. Integró el comité editorial de la revista Periférica publicada en Chile, Argentina y Paraguay. Fue fundadora del colectivo Ludditas Sexxxuales, también utilizado como seudónimo con el que en 2012 edita el ensayo filosófico Ética amatoria del deseo libertario y las afectaciones libres y alegres.
En 2014 edita Foucault para encapuchadas, acompañado de cinco programas de televisión emitidos por la señal Antena Negra TV.
En junio de 2014 Leonor ingresó al hospital de emergencia por lo que pensaba era un desgarre muscular producto de la actividad física, es cinturón negro de la Asociación Mundial de Organizaciones de Kickboxing y profesora de autodefensa. El diagnóstico médico fue que padecía de enfermedad de Crohn tipo fistulante intestinal, de manera que fue intervenida quirúrgicamente de emergencia, hospitalizada y atendida durante casi un año; los médicos determinaron que tal vez tendría una vida regular durante cinco años más. Este hecho cambió de manera importante su vida, sin embargo ello más bien le sirvió para un cambio positivo en su ética vital. Por esta razón en la actualidad es discapacitada legal.
En el 2015 fue emitido en YouTube un documental de Mai Staunsager llamado Games of Crohn, sobre los cambios y efectos del Crohn en la vida y pensamiento de Leonor. Basada en la teoría «spinoziana» de la potencia del cuerpo, la exposición que hace es no considerar a las enfermedades como enemigos sino como oportunidades para empoderarse nuevamente en la importancia del cuerpo, su cuidado y ética como disfrute de la vida. En 2015 también publicó La guerra en curso (2015), poesía.

En 2016 publicó el ensayo Games of Crohn. Diario de una internación, editado con textos escritos durante su tiempo ingresada. Este ensayo autobiográfico narra las distintas estadías de la autora en el hospital durante alrededor de 100 días. Es, a su vez, un lucido relato sobre la diversidad funcional que auna críticamente ciertas obsesiones de la modernidad, el poder mediatico y biopolitico encarnado hasta en las nuevas morales de la buena conciencia como el veganismo y el feminismo. Durante ese año también formó parte de AMMAR(Asociacionismo de Mujeres Meretrices de Argentina) donde se prestó de manera voluntaria para dar charlas y toda clase de apoyo, habiendo sido ella misma trabajadora sexual y dada la cercanía de su domicilio a la sede de la organización y a la zona roja del barrio de Constitución. En relación con ello, produjo la serie documental audiovisual Trabajo sexual en primera persona, en la que entrevistó a trabajadoras sexuales. También brindó un taller de filosofía, invitada por Clara Soria y Leila Lafi con el apoyo de Fundación La Estación y Fundación Ecos, y coordinó un espacio de autodefensa para mujeres cis y trans, junto a Josefina Arroyuelo.
En 2017 publicó Enemiga pública. Interrogatorios y disparos, libro que recopila entrevistas, ensayos y publicaciones de variadas temáticas. Particularmente crítica con los distintos colores del feminismo, la autora trata de hacer preguntas perturbadoras sobre lo qué pasa con las formas y las contradicciones del movimiento de mujeres y también con las formas en las cuales vive la sociedad, piensa y goza.
En 2019 publica el ensayo «Primavera con Monique Wittig. El devenir lesbiano con el dildo en la mano de Spinoza transfeminista» Ese año también comienza a producir nuevamente contenido audiovisual en formato de programa de televisión, titulado Haciendo amigues con Leonor Silvestri.
Debido a su inmunosupresión por crohn, a partir de la pandemia provocada por el SARS-CoV-2 realizó un aislamiento estricto y pasó a realizar todas sus actividades de manera virtual. En abril de 2020 libera por medio de su entonces página web el libro de aforismos poéticos Reina japonesa, como agradecimiento por el apoyo recibido durante tantos años.
En 2021 publica los ensayos» Servidumbre máquinica. Punitivismo, trabajo y espacios de encierro» y «Sin esperanza y sin miedo » ; este ultimo libro recoge los cursos que durante el confinamiento, la autora impartió en su afán de rescatar de filosofía clásica helenística de «los claustros de las altas casas de estudio» que la fosilizan. El hilo conductor: cómo construir una existencia feliz, cómo salir de los marcos establecidos, cómo romper con la norma de una vida pautada y reglada al milímetro. Y para ello, ¿qué mejor que repasar tanto las concepciones como las prácticas de los pensadores cínicos, estoicos y epicúreos?.
En 2022 publica «Donde mi raza muere«, un ensayo filosófico antinatalista donde Leonor propone y actualiza una crítica de la reproducción humana, el humanismo y la familia (todo tipo de familias, incluso las diversas); y «Un amigo judío. Spinoza maestro de la libertad» (Editorial Queen Ludd) donde la autora nos dice que este judío odiado por todos, incluso por los propios judíos, siempre será el amigo indispensable de quienes emprenden el exilio de todos los órdenes, un niño perdido, con un manual o cartografía de cómo escapar de este mundo.
En 2023 publica Protofeminismos: sexo, violencia y lenguaje inapropiado en la mitología grecolatina, una investigación histórico-literaria sobre las feminidades en la antigüedad greco-romana.
En 2024 publica el ensayo crítico «Magia heterocapitalística y brujería anti(psi)stema» donde Silvestri trata de dar cuenta de cómo se ha generado una subjetividad dócil y mansa en aquellas corporalidades disidentes desde la Edad Media hasta hoy a uno y otro lado del Atlántico y de entender cómo se ha reemplazado una espiritualidad y unas maneras de estar presentes en el mundo reduciendo, en el mismo movimiento, la participación política comunitaria a las elecciones parlamentarias y obteniendo el control voluntario y deseoso de cuerpos otrora indómitos y autónomos, hoy incapaces de llegar a un destino sin un GPS; y «El Engaño«(Editorial Queen Ludd) donde Silvestri analiza y expone las miserias de quienes, se supone, estaban de su lado (y también del tuyo) y se vendieron ni siquiera al mejor postor, sino al primero que hizo la oferta.
Un recorrido lleno de abusos y contradicciones por los anales del activismo que le tocó vivir; de cómo quienes venían de abajo solo volvieron la opresión más diversa, y cómo quienes venían de arriba siempre estuvieron conscientes de ello. Finalmente, ya tenían un destino: ser jefa, esposa, madre, patrona del progrerío y la hipogresía.
La dichosa venganza de las bonitas. No obstante, Leonor nos recuerda que, aun cuando no lo parezca, existe un horizonte crítico más allá de las operadoras del «ya fue», las portadas de Vogue o la publicidad de Gucci.

En una entrevista concedida el 18 agosto, 2017 a La tinta, Leonor expresó:
«Siempre he creído que hay que extender los límites de lo pensable: envejecer no es terrible, enfermar tampoco, no poder trabajar, no poder participar de este mundo, son bendiciones, ventajas. Así como a las mujeres se les pide que reproduzcan el material humano, que se incorpore al capitalismo de manera eficiente (como buen ciudadano: de aparato represivo a obrero u oficinista, pasando por universitario investigador, o médico) también se le pide que sea ella la encargada de la selección de personal apto a tales efectos. Todo por nada más que el amor a cambio. Ahí está el verdadero proxenetismo. La sociedad capitalista patriarcal heterosexual es nuestro gran putero. El trabajo sexual es solo una muestra de que el sexo, la compañía, y el afecto no tienen por qué ser entregados por nada a cambio, por eso que este mundo llama amor.»
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«El feminismo blanco, hegemónico, victimista, desempoderador, académico, merchdelbien, comicón (y esto también es interseccional: no toda académica es euroblanca, por ejemplo) no solo ha sido completamente incapaz de desarrollar una teoría radical de la sexualidad, ha sido completamente incapaz de desarrollar una praxis vital empática del apoyo mutuo y de la defensa personal.»
Actualmente Leonor vive, en sus propias palabras:
«…adentro de mi casa en un pueblo donde no hay hospital totalmente sola de manera permanente sin sociabilidad porque tengo Crohn, entre otras cosas… Vivo de dar clases online y vender mis libros. Gestiono todas mis redes y a merced de los encuentros a veces logro agenciamientos alegres. Y la pandemia me desplazó y el capacitismo se encarga del resto junto a la tanatopolitica y la eugenesia.»
Para conseguir los libros de Leonor:
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Europa: https://lavoragine.net/libreria
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Enlaces de interés :
Fuentes de la bio: https://es.wikipedia.org/wiki/Leonor_Silvestri
https://revistafurias.com/leonor-silvestri-enemiga-publica
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