A Coloured Print By Shokei
It winds along the face of a cliff
This path which I long to explore,
And over it dashes a waterfall,
And the air is full of the roar
And the thunderous voice of waters which sweep
In a silver torrent over some steep.
.
It clears the path with a mighty bound
And tumbles below and away,
And the trees and the bushes which grow in the rocks
Are wet with its jewelled spray;
The air is misty and heavy with sound,
And small, wet wildflowers star the ground.
.
Oh! The dampness is very good to smell,
And the path is soft to tread,
And beyond the fall it winds up and on,
While little streamlets thread
Their own meandering way down the hill
Each singing its own little song, until
.
I forget that ‘t is only a pictured path,
And I hear the water and wind,
And look through the mist, and strain my eyes
To see what there is behind;
For it must lead to a happy land,
This little path by a waterfall spanned.
Una estampa a color de Shokei
Se arremolina a lo largo de la pared de un acantilado
Este sendero que anhelo explorar,
Y sobre él se precipita una cascada,
Y el aire está lleno del rugido
Y la voz atronadora de las aguas que barren
En un torrente plateado sobre alguna pendiente.
Limpia el camino con un poderoso salto
Y cae abajo y lejos,
Y los árboles y los arbustos que crecen en las rocas
Están mojados con su rocío joya;
El aire es brumoso y pesado de sonido,
Y pequeñas y húmedas flores silvestres salpican el suelo.
¡Oh! La humedad es muy agradable de oler,
Y el sendero es suave al pisar,
Y más allá de la cascada serpentea hacia arriba y hacia adelante,
Mientras pequeños arroyos se enroscan
Su propio camino serpenteante colina abajo
Cada uno cantando su propia canción, hasta que
olvido que es solo un camino imaginario,
Y escucho el agua y el viento,
Y miro a través de la niebla, Y aguzo mis ojos
Para ver qué hay detrás;
Porque debe conducir a una tierra feliz,
Este pequeño sendero cruzado por una cascada.
De: A Dome of Many-Coloured Glass(Una cúpula de vidrio multicolor, 1912)

A Japanese Wood-Carving
High up above the open, welcoming door
It hangs, a piece of wood with colours dim.
Once, long ago, it was a waving tree
And knew the sun and shadow through the leaves
Of forest trees, in a thick eastern wood.
The winter snows had bent its branches down,
The spring had swelled its buds with coming flowers,
Summer had run like fire through its veins,
While autumn pelted it with chestnut burrs,
And strewed the leafy ground with acorn cups.
Dark midnight storms had roared and crashed among
Its branches, breaking here and there a limb;
But every now and then broad sunlit days
Lovingly lingered, caught among the leaves.
Yes, it had known all this, and yet to us
It does not speak of mossy forest ways,
Of whispering pine trees or the shimmering birch;
But of quick winds, and the salt, stinging sea!
An artist once, with patient, careful knife,
Had fashioned it like to the untamed sea.
Here waves uprear themselves, their tops blown back
By the gay, sunny wind, which whips the blue
And breaks it into gleams and sparks of light.
Among the flashing waves are two white birds
Which swoop, and soar, and scream for very joy
At the wild sport. Now diving quickly in,
Questing some glistening fish. Now flying up,
Their dripping feathers shining in the sun,
While the wet drops like little glints of light,
Fall pattering backward to the parent sea.
Gliding along the green and foam-flecked hollows,
Or skimming some white crest about to break,
The spirits of the sky deigning to stoop
And play with ocean in a summer mood.
Hanging above the high, wide open door,
It brings to us in quiet, firelit room,
The freedom of the earth’s vast solitudes,
Where heaping, sunny waves tumble and roll,
And seabirds scream in wanton happiness.
Una talla de madera japonesa
Muy por encima de la puerta abierta y acogedora
, cuelga un trozo de madera de colores tenues.
Hubo un tiempo, hace mucho, en que era un árbol que se mecía con la brisa
y conocía el sol y la sombra entre las hojas
de los árboles del bosque, en un espeso bosque oriental.
Las nieves del invierno habían doblado sus ramas,
la primavera había hinchado sus brotes con las flores que venían,
el verano había corrido como fuego por sus venas,
mientras el otoño lo azotaba con cardos de castaño
y esparcía el suelo frondoso con cáscaras de bellota.
Oscuras tormentas nocturnas habían rugido y estrellado entre
sus ramas, rompiendo aquí y allá alguna;
pero de vez en cuando, amplios días soleados
se demoraban amorosamente, atrapados entre las hojas.
Sí, había conocido todo esto, y sin embargo, para nosotros
no habla de senderos musgosos del bosque,
de pinos susurrantes o del abedul brillante;
sino de vientos rápidos y del mar salado y punzante.
Un artista, una vez, con un cuchillo paciente y cuidadoso,
lo había moldeado como al mar indomable.
Aquí las olas se alzan, sus crestas empujadas hacia atrás
por el viento alegre y soleado, que azota el azul
y lo fragmenta en destellos y chispas de luz.
Entre las olas centelleantes hay dos pájaros blancos
que se abalanzan, se elevan y gritan de pura alegría
ante el salvaje espectáculo. Ahora se zambullen rápidamente,
buscando algún pez brillante. Ahora vuelan hacia arriba,
sus plumas goteantes brillan al sol,
mientras las gotas húmedas, como pequeños destellos de luz,
caen repiqueteando de regreso al mar.
Deslizándose a lo largo de los valles verdes y salpicados de espuma,
o rozando alguna cresta blanca a punto de romper,
los espíritus del cielo se dignan a inclinarse
y jugar con el océano en un ambiente veraniego.
Colgando sobre la puerta alta y abierta,
nos trae a la habitación tranquila, iluminada por el fuego,
la libertad de las vastas soledades de la tierra,
donde las olas espumosas y soleadas se revuelcan y ruedan,
y las aves marinas gritan con desenfrenada felicidad.
De:A Dome of Many-Coloured Glas(Una cúpula de vidrio multicolor , 1912)

Amy Lowell a los 16 años
Interlude
When I have baked white cakes
And grated green almonds to spread upon them;
When I have picked the green crowns from the strawberries
And piled them, cone-pointed, in a blue and yellow platter;
When I have smoothed the seam of the linen I have been working;
What then?
To-morrow it will be the same:
Cakes and strawberries,
And needles in and out of cloth.
If the sun is beautiful on bricks and pewter,
How much more beautiful is the moon,
Slanting down the gauffered branches of a plum-tree;
The moon,
Wavering across a bed of tulips;
The moon,
Still,
Upon your face.
You shine, Beloved,
You and the moon.
But which is the reflection?
The clock is striking eleven.
I think, when we have shut and barred the door,
The night will be dark
Outside.
Interludio
Cuando haya horneado blancos pasteles
y rallado almendras verdes para cubrirlos;
cuando haya quitado los verdes rabitos de las fresas
y las haya apilado en una fuente azul y amarilla,
cuando haya alisado las arrugas de la mantelería
en la que he estado trabajando…
¿entonces, qué?
Mañana será lo mismo:
pasteles y fresas,
y agujas dentro y fuera de la tela.
Si el sol es hermoso sobre los azulejos y los estaños,
cuánto más hermosa es la luna,
reclinándose en las rizadas ramas del ciruelo;
la luna,
ondulando en un lecho de tulipanes;
la luna
inmóvil,
sobre tu rostro.
Tú brillas, Amada,
tú la luna.
¿Pero cuál es el reflejo?
El reloj está dando las once.
Pienso que cuando cerremos la puerta,
oscura será la noche
afuera.

Lowell en 1916
A Blockhead
Before me lies a mass of shapeless days,
Unseparated atoms, and I must
Sort them apart and live them. Sifted dust
Covers the formless heap. Reprieves, delays,
There are none, ever. As a monk who prays
The sliding beads asunder, so I thrust
Each tasteless particle aside, and just
Begin again the task which never stays.
And I have known a glory of great suns,
When days flashed by, pulsing with joy and fire!
Drunk bubbled wine in goblets of desire,
And felt the whipped blood laughing as it runs!
Spilt is that liquor, my too hasty hand
Threw down the cup, and did not understand.
Un cabeza hueca
Ante mí yace una masa de días sin forma,
átomos no separados, y debo
separarlos y vivirlos. El polvo tamizado
cubre el montón sin forma. Indultos, retrasos,
no hay ninguno, nunca. Como un monje que reza
las cuentas deslizantes separadas, así aparto
cada partícula insípida, y simplemente
comienzo de nuevo la tarea que nunca se detiene.
Y he conocido una gloria de grandes soles, ¡
cuando los días pasaban fugazmente, palpitando con alegría y fuego!
Bebí vino burbujeante en copas de deseo, ¡
y sentí la sangre batida reír mientras corría!
Se derramó ese licor, mi mano demasiado apresurada
arrojó la copa, y no lo entendió.
De: Sword Blades & Poppy Seed , (1914)

The Blue Scarf
Pale, with the blue of high zeniths, shimmered over with silver, brocaded
In smooth, running patterns, a soft stuff, with dark knotted fringes, it lies there,
Warm from a woman’s soft shoulders, and my fingers close on it, caressing.
Where is she, the woman who wore it? The scent of her lingers and drugs me.
A languor, fire-shotted, runs through me, and I crush the scarf down on my face,
And gulp in the warmth and the blueness, and my eyes swim in cool-tinted heavens.
Around me are columns of marble, and a diapered, sun-flickered pavement.
Rose-leaves blow and patter against it. Below the stone steps a lute tinkles.
A jar of green jade throws its shadow half over the floor. A big-bellied
Frog hops through the sunlight, and plops in the gold-bubbled water of a basin,
Sunk in the black and white marble. The west wind has lifted a scarf
On the seat close beside me; the blue of it is a violent outrage of colour.
She draws it more closely about her, and it ripples beneath her slight stirring.
Her kisses are sharp buds of fire; and I burn back against her, a jewel
Hard and white, a stalked, flaming flower; till I break to a handful of cinders,
And open my eyes to the scarf, shining blue in the afternoon sunshine.
How loud clocks can tick when a room is empty, and one is alone!
La bufanda azul
Pálida, con el azul del alto cenit, brillaba otra vez con plata, brocade
en suaves, vertiginosos patrones, un material delicado, con oscuros bordes anudados, está ahí,
cálida desde los tersos hombros de una mujer y mis dedos se aproximan, acariciándola.
¿Dónde está ella, la mujer que la uso? El aroma de ella me sigue e intoxica.
Una languidez, un fuego disparado, corre a través de mí, y yo aprieto la bufanda debajo de mi rostro,
y trago en la calidez y lo azul, y mis ojos nadan en cielos de tinta fresca.
Alrededor de mí hay columnas de mármol y un pavimento cambiado, con un parpadeante sol.
Las hojas de las rosas vuelan y chocan contra ella. Debajo de los pasos de piedra un laúd tintinea.
Un tarro de jade verde arroja la mitad de su sombra sobre el piso. Una rana
de gran vientre salta a través de la luz del sol, y cae en la burbuja dorada de una cuenca,
hundida en mármol negro y blanco. El viento del oeste ha levantado una bufanda
en el asiento cercano a mí; el azul de la bufanda es un ultraje violento de color.
Ella la dibuja más cerca de ella, y se ondula bajo su ligera agitación.
Sus besos son afilados brotes de fuego; y ardo de regreso con ella, una joya
Dura y blanca, una flor en llamas; hasta que rompa en un puñado de cenizas,
y abra mis ojos hacia la bufanda, brillando azul en la luz de la tarde.
¡Qué fuerte los relojes suenan cuando una habitación está vacía y una está sola!

Opal
You are ice and fire,
The touch of you burns my hands like snow.
You are cold and flame.
You are the crimson of amaryllis,
The silver of moon-touched magnolias.
When I am with you,
My heart is a frozen pond
Gleaming with agitated torches.
Submitted by Venus
Ópalo
Eres hielo y fuego,
tu tacto quema mis manos como la nieve.
Eres frío y llama.
Eres el carmesí de la amarilis.
el plateado de las magnolias acariciadas por la luna.
Cuando estoy contigo
mi corazón es un estanque helado
en el que relucen las antorchas que se agitan.
Enviado por Venus.

A Poet’s Wife
You have taken our love and turned it into coins of silver.
You sell the love poems you wrote for me,
And with the price of them you buy many cups of wine.
I beg that you remain dumb,
That you write no more poems.
For the wine does us both an injury,
And the words of your heart
Have become the common speech of the Emperor’s concubines.
Esposa de un poeta
Has tomado nuestro amor
convirtiéndolo en simples monedas.
Vendes los poemas que escribiste para mí,
y con el precio compras rebosantes copas de vino.
Te ruego que calles,
que no escribas más aquella poesía.
El vino nos daña,
y las palabras de tu corazón
se convierten en el lenguaje vulgar
de las concubinas del Emperador.

Lilacs
Lilacs,
False blue,
White,
Purple,
Color of lilac,
Your great puffs of flowers
Are everywhere in this my New England.
Among your heart-shaped leaves
Orange orioles hop like music-box birds and sing
Their little weak soft songs;
In the crooks of your branches
The bright eyes of song sparrows sitting on spotted eggs
Peer restlessly through the light and shadow
Of all Springs.
Lilacs in dooryards
Holding quiet conversations with an early moon;
Lilacs watching a deserted house
Settling sideways into the grass of an old road;
Lilacs, wind-beaten, staggering under a lopsided shock of bloom
Above a cellar dug into a hill.
You are everywhere.
You were everywhere.
You tapped the window when the preacher preached his sermon,
And ran along the road beside the boy going to school.
You stood by the pasture-bars to give the cows good milking,
You persuaded the housewife that her dishpan was of silver.
And her husband an image of pure gold.
You flaunted the fragrance of your blossoms
Through the wide doors of Custom Houses—
You, and sandal-wood, and tea,
Charging the noses of quill-driving clerks
When a ship was in from China.
You called to them: “Goose-quill men, goose-quill men,
May is a month for flitting.”
Until they writhed on their high stools
And wrote poetry on their letter-sheets behind the propped-up ledgers.
Paradoxical New England clerks,
Writing inventories in ledgers, reading the “Song of Solomon” at night,
So many verses before bed-time,
Because it was the Bible.
The dead fed you
Amid the slant stones of graveyards.
Pale ghosts who planted you
Came in the nighttime
And let their thin hair blow through your clustered stems.
You are of the green sea,
And of the stone hills which reach a long distance.
You are of elm-shaded streets with little shops where they sell kites and marbles,
You are of great parks where every one walks and nobody is at home.
You cover the blind sides of greenhouses
And lean over the top to say a hurry-word through the glass
To your friends, the grapes, inside.
Lilacs,
False blue,
White,
Purple,
Color of lilac,
You have forgotten your Eastern origin,
The veiled women with eyes like panthers,
The swollen, aggressive turbans of jeweled pashas.
Now you are a very decent flower,
A reticent flower,
A curiously clear-cut, candid flower,
Standing beside clean doorways,
Friendly to a house-cat and a pair of spectacles,
Making poetry out of a bit of moonlight
And a hundred or two sharp blossoms.
Maine knows you,
Has for years and years;
New Hampshire knows you,
And Massachusetts
And Vermont.
Cape Cod starts you along the beaches to Rhode Island;
Connecticut takes you from a river to the sea.
You are brighter than apples,
Sweeter than tulips,
You are the great flood of our souls
Bursting above the leaf-shapes of our hearts,
You are the smell of all Summers,
The love of wives and children,
The recollection of gardens of little children,
You are State Houses and Charters
And the familiar treading of the foot to and fro on a road it knows.
May is lilac here in New England,
May is a thrush singing “Sun up!” on a tip-top ash tree,
May is white clouds behind pine-trees
Puffed out and marching upon a blue sky.
May is a green as no other,
May is much sun through small leaves,
May is soft earth,
And apple-blossoms,
And windows open to a South Wind.
May is full light wind of lilac
From Canada to Narragansett Bay.
Lilacs,
False blue,
White,
Purple,
Color of lilac.
Heart-leaves of lilac all over New England,
Roots of lilac under all the soil of New England,
Lilac in me because I am New England,
Because my roots are in it,
Because my leaves are of it,
Because my flowers are for it,
Because it is my country
And I speak to it of itself
And sing of it with my own voice
Since certainly it is mine.
Lilas
Lilas,
Azul falso,
Blanco,
Púrpura,
Color de lila,
Tus grandes pompones de flores
Están por todas partes en esta mi Nueva Inglaterra.
Entre tus hojas en forma de corazón
Los oropéndolas naranjas saltan como pájaros de caja de música y cantan
Sus pequeñas y débiles canciones;
En las curvas de tus ramas
Los brillantes ojos de los gorriones cantores sentados en huevos moteados
Miran inquietos a través de la luz y la sombra
De todas las primaveras.
Lilas en los patios
Manteniendo conversaciones tranquilas con una luna temprana;
Lilas observando una casa desierta
Asentándose de lado en la hierba de un viejo camino;
Lilas, azotadas por el viento, tambaleándose bajo un choque desequilibrado de flores
Sobre una bodega excavada en una colina.
Estás en todas partes.
Estabas en todas partes.
Golpeaste la ventana cuando el predicador predicó su sermón,
Y corriste por el camino junto al niño que iba a la escuela.
Te quedaste junto a las vallas de los pastos para dar a las vacas buena leche,
persuadiste a la ama de casa de que su palangana era de plata
y su marido una imagen de oro puro.
Exhibiste la fragancia de tus flores
a través de las amplias puertas de las aduanas,
tú, y el sándalo, y el té,
cargando las narices de los empleados que manejaban plumas
cuando un barco llegaba de China.
Les llamaste: «Hombres de plumas de ganso, hombres de plumas de ganso,
mayo es un mes para revolotear»,
hasta que se retorcían en sus altos taburetes
y escribían poesía en sus hojas de cartas detrás de los libros de contabilidad apuntalados.
Empleados paradójicos de Nueva Inglaterra,
escribiendo inventarios en libros de contabilidad, leyendo el Cantar de los Cantares por la noche,
tantos versículos antes de acostarse,
porque era la Biblia.
Los muertos te alimentaron
entre las piedras inclinadas de los cementerios.
Pálidos fantasmas que te plantaron
vinieron en la noche
y dejaron que su fino cabello volara a través de tus tallos agrupados.
Eres del mar verde,
y de las colinas de piedra que se extienden a lo lejos.
Eres de calles sombreadas por olmos con tiendecitas donde venden cometas y canicas,
eres de grandes parques donde todos pasean y nadie está en casa.
Cubres los lados ciegos de los invernaderos
y te asomas para decir una palabra apresurada a través del cristal
a tus amigas, las uvas, dentro.
Lilas,
Azul falso,
Blanco,
Púrpura,
Color lila,
Has olvidado tu origen oriental,
Las mujeres veladas con ojos como panteras,
Los turbantes hinchados y agresivos de los pachás enjoyados.
Ahora eres una flor muy decente,
Una flor reservada, Una
flor curiosamente clara y sincera,
De pie junto a puertas limpias,
Amigable con un gato doméstico y un par de gafas,
Haciendo poesía de un poco de luz de luna
Y cien o dos flores puntiagudas.
Maine te conoce,
te conoce desde hace años y años;
New Hampshire te conoce,
y Massachusetts
y Vermont.
Cape Cod te lleva a lo largo de las playas hasta Rhode Island;
Connecticut te lleva de un río al mar.
Eres más brillante que las manzanas,
más dulce que los tulipanes,
eres la gran inundación de nuestras almas
que estalla sobre las formas de las hojas de nuestros corazones,
eres el olor de todos los veranos,
el amor de esposas e hijos,
el recuerdo de los jardines de los niños pequeños,
eres las casas de estado y las cartas
y el familiar pisar del pie de un lado a otro en un camino que conoce.
Mayo es lila aquí en Nueva Inglaterra,
mayo es un zorzal cantando «¡Sale el sol!» en un fresno en la punta,
mayo son nubes blancas detrás de los pinos
que se inflan y marchan sobre un cielo azul.
Mayo es un verde como ningún otro,
mayo es mucho sol a través de pequeñas hojas,
mayo es tierra suave,
y flores de manzano,
y ventanas abiertas a un viento del sur.
Mayo es un viento ligero y pleno de lila
desde Canadá hasta la bahía de Narragansett.
Lilas,
Azul falso,
Blanco,
Morado,
Color de lila,
hojas de lila en forma de corazón por toda Nueva Inglaterra,
raíces de lila bajo toda la tierra de Nueva Inglaterra,
lila en mí porque soy Nueva Inglaterra,
porque mis raíces están en ella,
porque mis hojas son de ella,
porque mis flores son para ella,
porque es mi país
y le hablo de sí mismo
y le canto con mi propia voz,
ya que ciertamente es mío.
De: What’s O’Clock , 1925

Amy Lawrence Lowell. ( Brookline, Massachusetts. Boston, EE.UU., 9 de febrero de 1874 –Brookline, 12 de mayo de 1925). Poeta, crítica y conferenciante. Perteneciente a la estética del imagismo. Premio Pulitzer de poesía 1926.
Descendía de varias familias notables de Nueva Inglaterra. Hija de Katherine Bigelow Lowell y de Augustus Lowell. Hermana del famoso astrónomo Percival Lowell, que predijo la existencia de Plutón y de Abbott Lawrence Lowell, presidente de la Universidad de Harvard.
Recibió educación formal entre los diez y los diecisiete años, pero su verdadera educación la recibió leyendo en la biblioteca de su familia y en el Boston Athenaeum. Excéntrica y muy particular en su tiempo. Publica por primera vez en 1912″A Dome of Many- Coloured Glass«.
El descubrimiento de la poética Imaginista, le sirve para abandonar toda pretensión de copia de formas pasadas y también para encontrar su peculiar voz y atendiendo a nuevas formas poéticas como el verso libre y a la prosa polifónica.
En el verano de 1913 viaja a Londres para conocer en persona a los poetas cuyo trabajo ha encontrado tan inspirador. Si bien conecta inmediatamente con Hilda Doolittle, más conocida por sus iniciales H.D. y Richard Aldington su encuentro con Pound, según Gould, es desde el comienzo receloso por parte de Amy Lowell en la misma medida que lo fue, de acuerdo con Philip L. Gerbber, para Pound. En una carta a su amigo el músico Carl Engel (1883-1944), Amy Lowell describe su encuentro con el poeta. En sus palabras comprobamos cómo la autora no se deja seducir por la bohemia complacencia que Pound, a su modo de ver, muestra por las calles de Londres:
Acabo de conocer al joven y errático poeta Ezra Pound (…) posee la más extraña juventud, listo, tremendamente vanidoso, y, al mismo tiempo, excesivamente puntilloso, e imagino que nunca, desde los días de Wilde, han visto las calles de Londres esas vestimentas. Se surte con la teatralidad del «poeta» tradicional (Gould, 1975: 117)16
En 1914 publica Sword Blades and Poppy Seed que ya muestra la incorporación de los preceptos Imaginistas a su poesía. Amy Lowell utilizó la poesía Imaginista como vehículo de visibilización de la mujer en la poesía rompiendo drásticamente con la tradición poética al uso.
Su firme creencia en las posibilidades de la poesía Imaginista lleva a Amy Lowell a editar entre 1915 y 1917 tres antologías poéticas tituladas Some Imagist Poets donde incluye el trabajo de H.D., D.H. Lawrence y J.G. Fletcher entre otros. Amy Lowell escribe en el Prefacio de la antología Some Imagist Poets:
«Creemos que la poesía debe ofrecer exactamente los particulares y no perderse en vagas generalidades, no importan cuán magnificentes y sonoras. Por esta razón nos oponemos al poeta cósmico, quién, pensamos, evade su responsabilidad ante las dificultades reales de su arte» (Flint, 1969: 18).Fuente
Aun cuando se sabía blanco de críticas y censuras editoriales nacidas a raíz de su notorio desencuentro con Pound nunca se vio mermada en su apreciación poética. Amy Lowell no dudó en liderar el movimiento Imaginista cuando Ezra Pound consideró que dicho movimiento estaba agotado y se convirtió al Vorticismo.
Pound quién, viendo que sus ataques formales surtían poco efecto en Lowel solía hacer referencia irónica a la obesidad de la poeta. A modo de ejemplo en una carta a Alice Corbin Henderson, poeta y editora adjunta de la famosa revista fundada y editada por Harriet Monroe Poetry, A Magazine Of Verse, Pound escribe:
«Decías, creo, «300 libras y una encantadora» (…) Pobre Amy, pobre Amy. Es todo muy desazonador y mi Sillón nunca ha sido el mismo desde su convulsa carcajada ante algún chascarrillo. Ningún tapicero puede hacer nada, los muelles todavía hacen cosas tan divertidas (Nadel, 1993: 63)». Fuente
En su obsesión con Lowel, Pound jugaba muy sucio y escribía constantemente a Harriet Moore, editora de Poetry, para intentar bloquear la publicación de los escritos de Amy Lowell (tanto poesía como crítica literaria) interceptando sus trabajos y ofreciendo otros en su lugar (Gerber: 240). Estos intentos de exclusión del mundo editorial podrían haber provocado la pérdida de calidad en la voz poética de Amy Lowell. Sin embargo nada más lejos de la realidad, puesto que, como ya hemos comentado, lejos de amilanarse, Amy Lowell arremete con todo su intelecto contra lo que injustamente y como producto de actitudes sexistas se interpone en su camino como poeta.
Fuera de lo meramente anecdótico, la importancia de la enemistad entre Pound y Amy Lowell no se puede pasar por alto. En su ataque, personal más que literario, Pound muestra, sin proponérselo, la determinación y la seriedad con que Amy Lowell llevó a cabo su actividad poética y literaria y no el victimismo y la marginación que han prevalecido en la crítica sin motivo aparente, aun cuando su homosexualidad y su desencuentro con Ezra Pound parecen ser claros detonantes.
Amy Lowell también publicó en todas las revistas más prestigiosas de poesía del momento tanto en los Estados Unidos como en Europa. Lowell hizo suya la absoluta convicción de que el público estaba preparado para entender y disfrutar las nuevas tendencias poéticas y por eso viajó por todo el país dando conferencias y leyendo poesía. La importancia de este convencimiento es que Lowell, una de las responsables directas del gran flujo de nuevas tendencias presente en la poesía norteamericana, hizo llegar al gran público los innovadores preceptos del Imaginismo en un mundo poético donde la poesía escrita por mujeres estaba relegada al sentimentalismo y por tanto minimizada y menospreciada. Sus lecturas, que la hicieron famosa por las representaciones que hacía de los poemas (asesorada por Ada Russell), por los puros que fumaba y por su corpulenta presencia y su modulación de voz, la llevaron a ser una de las poetas más conocidas y reconocidas de su tiempo.
Con su práctica poética y con sus escritos críticos Amy Lowell proporciona un espacio donde se da voz a la mujer y donde se debate el lugar que la mujer debe ocupar en la poesía americana. La mujer como objeto, como sujeto, como musa y como poeta; la amante, la amada, la mujer paciente y la mujer agente, todas las mujeres públicas y privadas confluyen en la poesía de Amy Lowell. Su defensa de que el Imaginismo aportaba una nueva forma poética que irrumpía en la tradición lírica está íntimamente ligada a su necesidad de romper el silencio que durante tantos y tantos siglos ha asfixiado la voz poética de muchas mujeres dejándolas en meras musas e ideales de amor. Amadas sin corporeidad a las que se las ha impedido directa o indirectamente que, de igual modo que lo han hecho los hombres, exploren su deseo y su sexualidad.
La pareja de Lowell fué la actriz Ada Dwyer Russell inspiradora de muchos de los poemas románticos de Lowell. Entre ellos destacamos Taxi, Absence, In a Garden, Madonna of the Evening Flowers, Opal y Aubade. Amy admitió ante John Livingston Lowes que Dwyer era el tema de su serie de poemas románticos titulada «Two Speak Together». Los poemas de Lowell sobre Dwyer se han calificado como la poesía amorosa lésbica más explícita y elegante durante el periodo que va entre la antigua Safo y las poetas de la década de 1970. La correspondencia privada, en forma de cartas románticas entre las dos, fue destruida por Ada a pedido de Amy, dejando mucho en el aire sobre los detalles de cómo era su vida juntas.
En «The Taxi», Inspirado en el sufrimiento que le producía las forzadas separaciones de su amada Ada Dwyer Russell podemos ver un impresionante ejemplo de poesía Imaginista donde confluye lo sincrético del sentimiento con la imagen urbana del taxi que nos aleja de la amada.
The Taxi
When I go away from you
The world beats dead
Like a slackened drum.
I call out for you against the jutted stars
And shout into the ridges of the wind.
Streets coming fast,
One after the other,
Wedge you away from me,
And the lamps of the city prick my eyes
So that I can no longer see your face.
Why should I leave you,
To wound myself upon the sharp edges of the night?
Cuando me alejo de ti
el mundo llama a muerto,
cual relajado tambor
Grito por ti contra las distinguidas estrellas
Y grito en los caminos del viento.
Las calles apresuradas
se aparecen una tras la otra
y te alejan de mí,
Las luces de la ciudad aguijonean mis ojos
de tal modo que ya no puedo ver tu cara
¿Por qué debo dejarte
y herirme a mí misma con los agudos ribetes de la noche?
De: Sword Blades & Poppy Seed (1914)
Amy Lowell falleció de una hemorragia cerebral en 1925 y está enterrada en el cementerio de Mount Auburn. Tenía 51 años.
Lowell, en sus 50 años de vida, publicó más de seiscientos poemas en once volúmenes.
En 1926 se le concedió el Premio Pulitzer de poesía a título póstumo. Existe un importante Premio que lleva su nombre.
Sus Obras completas (The Complete Poetical Works of Amy Lowell) fueron publicadas en 1955 con una introducción de su amigo Louis Untermeyer.
Obra publicada:
- 1912: A Dome of Many-Coloured Glass, Houghton Mifflin.
- 1914: Sword Blades and Poppy Seed, Macmillan.
- 1916: Men, Women and Ghosts, Macmillan.
- 1919: Can Grande’s Castle, Macmillan.
- 1919: Pictures of the Floating World, Macmillan.
- 1921: Legends, Houghton Mifflin.
- 1921: Fir-Flower Tablets, Houghton Mifflin.
- 1922: A Critical Fable, Read Books.
- 1925: What’s O’Clock, Houghton Mifflin.
- 1926: East Wind, Houghton Mifflin.
- 1927: Ballads for Sale, Houghton Mifflin.
- 1955: The Complete Poetical Works of Amy Lowell, Houghton Mifflin.
- El jardín de Sevenels antología (bilingüe-ingles/español)
Enlaces de interés :
Fuente de la bio: https://repositori.uji.es/server/api/core/bitstreams/0a30942e-13f1-4f78-8320-4999adbbd7db/content
https://www.poemhunter.com/amy-lowell/ebooks/?ebook=0&filename=amy_lowell_2012_3.pdf




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