Elizabeth Packard

Esta página es de poesía pero también queremos dar presencia a algunas mujeres que, aunque no escribieron poesía, o no destacaron por ser poetas, su voz como mujeres, pioneras, pensadoras y/o escritoras es tan importante en la historia que creemos deben ser incluidas.

Este es el caso de la gran Elizabeth Packard pionera en la defensa de los derechos humanos de las personas declaradas «incapaces», consiguió que en 1867 se aprobase en el estado de Illinois la «Ley Packard» redactada y promovida por ella misma, que transformó los derechos civiles en los Estados Unidos al prohibir el internamiento psiquiátrico forzado sin un juicio previo. Fundadora de la AntiInsane Asylum Society. Sociedad contra los Asilos para enfermos mentales en Estados Unidos.

Una de nuestras Imprescindibles.


Elizabeth Parsons Ware, conocida como Elizabeth Packard ( Massachusetts, EE.UU., 28 de diciembre de 1816- Chicago, Cook, Illinois, 25 de julio de 1897). Activista estadounidense conocida por su lucha por los derechos de las mujeres y de las personas consideradas con trastornos mentales. Fundó la AntiInsane Asylum Society Sociedad contra los Asilos para enfermos mentales), haciendo campaña para que las mujeres divorciadas conservaran la custodia de sus hijos.

Hija de Sara Ware y de Samuel Ware, un pastor calvinista. Elizabeth asistió al Seminario Femenino de Amherst, donde estudió lenguas clásicas, literatura y matemáticas. Su familia acogió a estudiantes del Amherst College, entre ellos Henry Ward Beecher. Beecher pronto se convertiría en uno de los predicadores más populares del país. La naturaleza inquisitiva de Beecher y sus enseñanzas religiosas poco ortodoxas influyeron profundamente en la joven.

Cuando Elizabeth tenía 19 años, sufrió lo que entonces se denominaba «fiebre cerebral»: una afección caracterizada por fiebre alta, dolores de cabeza y delirio, entre otros síntomas. El tratamiento recomendado incluía sangrías y purgas. Cuando su estado no mejoró de inmediato, el padre la internó en un sanatorio en Worcester, Massachusetts. Tras seis semanas, el director del sanatorio declaró que la joven se había recuperado y la dio de alta. Esta experiencia contribuyó a la desconfianza de Elizabeth hacia el sistema médico. Sentía que sus síntomas más preocupantes se debían a los tratamientos recibidos, y no a la fiebre original.

El 21 de mayo de 1839 Elizabeth se casó con Theophilus Packard Jr., un pastor calvinista. Él era catorce años mayor que ella y un antiguo colaborador de su padre. Vivieron en Shelbourne, Massachusetts, donde Theophilus dirigía una congregación y la pareja tuvo seis hijos. En 1854, dejaron Nueva Inglaterra y se mudaron varias veces por el Medio Oeste antes de establecerse en Manteno, Illinois, en 1857. Elizabeth , (ahora Packard) se sintió a gusto en el Medio Oeste, ya que había comenzado a cuestionar las enseñanzas calvinistas y apreciaba la mayor independencia de la que disfrutaba fuera de su natal Nueva Inglaterra. A medida que avanzaba la década, Packard se alejó aún más de los roles tradicionales de esposa y madre: realizó trabajo misionero, viajó sola y expresó opiniones religiosas diferentes a las de su esposo. Theophilus respondió volviéndose más autoritario y controlador, alegando que Packard descuidaba a su familia. Sabiendo que ella había estado internada en un sanatorio en su juventud, también comenzó a insinuar que su salud mental era cuestionable.

En opinión de Theophilus, las creencias religiosas de Packard eran su mayor ofensa. Su exploración religiosa la llevó a adoptar ideas del universalismo, el swedenborgianismo y el espiritualismo, además de cuestionar las doctrinas calvinistas. Tanto Packard como su esposo se oponían al divorcio: Theophilus lo consideraba inmoral y Packard, mas bien temía perder la custodia de sus hijos menores.

Elizabeth Packard era una mujer normal con una vida normal hasta que su marido, el pastor Teophilus Packard, decidió encerrarla. Theophilus, el padre de sus seis hijos de entre 18 meses y 18 años, conocido y respetado en el condado de Kankakee, la había encerrado bajo llave en la habitación del bebé y había tapado las ventanas desde fuera, con tablas de madera.

Los motivos del marido eran ridículos pero no para él. Elizabeth se había atrevido a cuestionar las creencias religiosas de su marido, los métodos de crianza de los hijos, las finanzas del hogar y la problemática de la esclavitud. Teophilus respondió a los cuestionamientos de manera contundente encerrándola en su propia casa. Pero esta medida era solo provisional ya que el reverendo no tardó en seguir avanzando con su plan. Reclamó a la policía que se llevara a su mujer por insania y en 1860 la encerró en un manicomio.

En aquel entonces, era legal que un esposo internara a su esposa. La ley de Illinois establecía que un hombre tenía derecho a un debido proceso (una audiencia o juicio) para evaluar su cordura antes de ser internado, pero las mujeres casadas podían ser internadas a petición de sus maridos, sin ninguna evidencia de problemas de salud mental. Leyes similares existían en muchos estados del país.

Elizabeth pasó tres años de su vida confinada injustamente en un manicomio del estado de Illinois. El maltrato de las internas en ese lugar era constante. La escritora británica Kate Moore en su libro The Woman They Could Not Silence: One Woman, Her Incredible Fight for Freedom, and the Men Who Tried to Make Her Disappear (La mujer que no pudieron silenciar: una mujer, su increíble lucha por la libertad y los hombres que intentaron hacerla desaparecer) nos relata como eran los tratamientos del manicomio:


Por fortuna, el cloroformo y el éter eran particularmente efectivos para las mujeres “tempestuosas”, y por lo tanto se usaba para calmarlas —en palabras de los médicos— “no sólo temporaria sino permanentemente”. Muchos directores de asilos pensaban que las ataduras, como los chalecos de fuerza, eran “rara vez necesarias entre hombres”, y sin embargo era habitual que se constriñera a las mujeres desobedientes.

Y si las drogas y las camisas de fuerza no funcionaban, siempre estaba la cirugía. Notas médicas de aquel momento revelan que una mujer de 20 años que pasaba “mucho tiempo leyendo cosas serias” y una esposa de 30 años que se atrevió a expresar “gran desagrado por su esposo” estaban entre las sometidas al tratamiento flamante contra la locura femenina: la extirpación del clítoris.

Castigada por el psiquiatra Andrew McFarland, Elizabeth pasó un tiempo en el Pabellón Ocho, donde se recluía a las mujeres con conductas violentas y psicosis graves, y también en confinamiento solitario. Packard había pedido numerosas veces por su libertad, y había conseguido impresionar favorablemente al consejo directivo. Pero como McFarland repetía sus informes negativos, nunca había logrado que le dieran el alta. Afortunadamente intervino el primer hijo de Elizabeth, que acababa de obtener la mayoría de edad, y el el psiquiatra determinó que era un caso incurable. Había que darle el alta porque nada se podía hacer por ella.

 Cuando pensaba que regresaría a su casa con sus hijos, el maldito Theophilus, el reverendo, la dejó en casa de una prima, Angelina, con quien Elizabeth había crecido, en Granville, una localidad de Illinois que estaba a unos 100 km de su casa y, por supuesto, no le permitiría ver a los niños. Finalmente, gracias a la ayuda de los vecinos de Granville y los 30 dólares que juntaron para que pagara el pasaje de tren y cualquier gasto legal para su defensa, Elizabeth regresó a su hogar.

A su regreso a casa el siniestro Theophilus la encerró de nuevo bajo llave en un cuarto y tapió las ventanas con tablas. Elizabeth logró dejar caer una carta por la ventana, que gracias a un vecino fue entregada a su amiga Sarah Haslett quien la ayudó a que su caso llegase a manos de un juez. Se realizó un juicio con jurado para dilucidar si Elizabeth era una mujer cuerda o como afirmaba su querido marido era una desequilibrada que debía vivir encerrada.

Tras hacer declarar a varios testigos del vecindario que conocían a los Packard, quienes testificaron que nunca habían visto a Elizabeth exhibir ningún signo de locura, fué el testimonio Dr. Duncanson, quien era a la vez médico y teólogo la prueba definitiva para liberar a Elizabeth. Duncanson examinó a Elizabeth y como profesional concluyó:

«Hablamos sobre religión de manera exhaustiva. Ella se mostró perfectamente familiarizada con todos los temas que le presenté, y los discutió con una inteligencia que demostraba a la vez una buena educación y una mente fuerte y vigorosa. No estuve de acuerdo con ella en muchas cosas, pero no califico a la gente como loca porque difiera de mí. La veo como una mujer cuerda y desearía tener una nación con más mujeres como ella«

El jurado deliberó rápidamente, siete minutos, y no dudaron en fallar a favor de Elizabeth Packard. Fue declarada legalmente sana y el juez emitió una orden para que no la confinasen nunca mas en ningún otro manicomio. 

¿Que crees que hizo Theophilus?. Antes de que el juicio terminara, el reverendo Theophilus, por si acaso perdía y su mujer no era declarada loca, organizó la mudanza a Massachusetts. Apenas escuchó el veredicto, el señor Theophilus escribió una carta que le fue entregada a su esposa en el mismo tribunal. Cínicamente le comunicaba que se mudaba con sus hijos.

Elizabeth corrió a su casa, golpeó la puerta y se encontró con un desconocido, el Sr. Wood, quien acababa de rentar la propiedad al reverendo. Según las leyes del momento su marido estaba en todo su derecho de llevarse a sus hijos, sus muebles y cualquier objeto que le perteneciera porque, en realidad, nada le pertenecía a una mujer después de casarse, ni su vida siquiera.

Así, a los 47 años, sola y sin medios económicos comenzó una nueva vida como activista, para crear otras leyes que dejaran atrás la esclavitud de las mujeres a manos de sus propios esposos.

Elizabeth hizo una extensa campaña para promover reformas legislativas en varios estados que garantizaran los derechos de las personas internadas en hospitales psiquiátricos y permitieran que las mujeres casadas tuvieran los mismos derechos que las solteras a la propiedad y a sus ingresos, y que pudieran acceder a la custodia de sus hijos. En Iowa, Maine y Massachusetts, contribuyó a la victoria en la lucha por la creación de equipos de visitas regulares que supervisaran las condiciones en los asilos. En Iowa, la «Ley Packard» ilegalizó la interceptación del correo de los pacientes por parte de los funcionarios de los asilos. Packard logró reformas en las leyes de internamiento en cuatro estados, así como la aprobación de una ley que protegía la propiedad de las mujeres casadas en Illinois.

Publicó libros que detallaban su terrible experiencia y pronunció discursos para dar a conocer sus campañas. En 1869, convenció a los tribunales para que le otorgaran la custodia de sus tres hijos menores. Después de de nueve años de lucha se benefició de las nuevas leyes en Illinois. Mantuvo a sus hijos, así como sus esfuerzos por la reforma, con las ganancias de sus escritos. La labor de de Packard a nivel nacional continuó durante la década de 1880. A lo largo de sus numerosas campañas, se enfrentó a la oposición de la profesión psiquiátrica, cada vez más organizada y poderosa, pero perseveró, inquebrantable.

En sus últimos años, Elizabeth vivió en California con uno de sus hijos y su esposa. Ella y Theophilus nunca se divorciaron, pero vivieron separados el resto de sus vidas. Elizabeth Packard falleció en Chicago, Cook, Illinois en 1897 cuando estaba de regreso a su casa en California,

Su hija, Libby, quedó traumatizada por la historia de su madre: sufrió de anorexia nerviosa. Cuando Elizabeth murió, Libby fue internada en una institución, donde murió a los 51 años. Si bien la Ley Packard, como se llamó la norma federal que Elizabeth impulsó, había mejorado las condiciones de las personas ingresadas (ya no se podía censurar su correspondencia; tenían derecho a discutir su internación y a denunciar abuso), ella nunca había tolerado la idea de que su hija pasara por nada parecido a lo que ella había vivido. Queremos creer que realmente su hija, gracias a ella, no tuvo que vivir las mismas crueldades.

Elizabeth Packard escribió varios libros donde habla de su vida y su lucha como : Marital Power Exemplified, or Three Years Imprisonment for Religious Belief (Un ejemplo del poder marital, o Tres años de prisión por creencias religiosas, 1864), Great Disclosure of Spiritual Wickedness in High Places (Gran revelación de la maldad espiritual en las altas esferas,1865), The Mystic Key or the Asylum Secret Unlocked (La llave mística, o El secreto del asilo revelado,1866) y The Prisoners’ Hidden Life, Or Insane Asylums Unveiled (La vida oculta de los prisioneros, o Los manicomios al descubierto)(1868).

Articulo del 28 Jul 1897Chicago Tribune (Chicago, IL)

Enlaces de interés :

https://www.infobae.com/cultura/2021/11/14/el-esposo-la-declaro-demente-y-la-interno-ella-se-convirtio-en-un-icono-de-la-emancipacion-de-la-mujer

https://publish.illinois.edu/ihlc-blog/2019/03/28/elizabeth-packard-legal-and-mental-health-reformer

https://www.jstor.org/stable/27553740

https://www.lalokapedia.com/post/proyecto-de-ley-de-la-sra-packard-reivindicación-pionera-de-derechos-de-personas-psiquiatrizadas

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