6 Poemas de Evelyn Lau

Experience at the Bus Stop

«hey, you got a smoke» the bum asks

poking about in the rain

so I give him the stub between my lips

offering ashes for the warmth he needs

he takes it an inhales hard

saying «what’s life without a wife?

hey that rhymes; I could write me a poem»

but the poetry seemed to escape with his words

he shifts his cane to pat my arm

«well, I’d better be on my way

it’s three miles walk to my welfare cheque»

and I see it is not a cane at all

but a discarded stick from some lumber yard.

Experiencia en la parada del autobús

«eh, tiene un cigarro» el vagabundo pregunta

curioseando en la lluvia

así que le doy una calada de mis labios

ofreciéndole las cenizas del calor que necesita

lo coge y lo inhala con fuerza

diciendo, «¿qué es la vida sin una esposa?

eh, eso rima; podría escribirme un poema»

pero la poesía parecía escapársele con las palabras

cambia su bastón para darme unas palmadas en mi brazo

«bien, mejor será que siga mi andadura

me quedan tres millas de camino para el talón de la beneficencia»

y me doy cuenta de que no es un bastón

sino un palo de desecho de algún almacén de madera

De. You Are Not Who You Claim (1990)

Payments

That night in the bar

with the obligatory man in the corner who stared

out of predatory eyes, eyebrows so angry

I knew instinctively sex would be violent

and colorful

I drank to life without you

the scotch took a long time to slide down

the laughter came from the other tables

two days later I snuck back

to bi-weekly cash installments

and expensive tax- deductible gifts

to hold you in my arms and watch you cry

into your suit

one hand on the back of my knee

the other over your face

I held you and read the spines of books

on the shelf across the apartment

not feeling much

not used to hearing the sounds people make

when they’re made to cry

these psychological S&M games

call for no turned cheeks or dark glasses

no bruises like the ones on the necks of other hookers

no thumbprints the color of coffee spilled

over collars and between the waves of hair

nothing so visible as that

or impermanent

the marks we leave fray at the edges

ache on the inside.

Pagos

Aquella noche en el bar

el hombre obligado en la esquina que miraba fijamente

con ojos predadores, cejas amenazadoras

yo sabía instintivamente que el sexo sería violento

y colorido

bebí para tener una vida sin ti

el escocés tardó mucho tiempo en deslizarse

la risa venía de otras mesas

dos días más tarde devolví furtivamente

los plazos en metálico de dos semanas

y unos caros regalos libres de impuestos

para tenerte en mis brazos y observarte cuando gritas

en tu traje de chaqueta

una mano en la parte posterior de mi rodilla

la otra sobre tu rostro

te sujetaba y leía los lomos de los libros

sobre la estantería por todo el apartamento

no se siente mucho

no se solían escuchar los sonidos que hace la gente

cuando se les hace gritar

estos juegos sadomasoquistas sicológicos

no dejan mejillas vueltas ni gafas oscuras

no hay cardenales como los de los cuellos de las otras putas

no hay huellas del color del café derramado

sobre los cuellos de camisas y entre las ondas del cabello

nada tan visible como eso

o temporal

las marcas que dejamos raídas en los límites

duelen dentro 

De: Oedipal Dreams (1992 

Waking in Toronto

Nights of green marble lounges and nights

of white bathroom tiles and nights of absence,

hands that try to take you as if you’re fifteen again.

your feet are bloody roses of heat

and pain, on the streets

you meet an error of lemon and grape pills.

and the neons of yonge St. flash the color of your clothes

while snow falls all around

onto empty univeristy grounds.

and you wake to your life

with the feet that have walked the coals of dreams,

the 600 windows of the hotel empty.

at six AM a sun bursts through the shell of cloud

goldening your arms and kneecaps,

igniting the hairs on your calves. And on this bed

are all the unforgotten men.

Despertarse en Toronto

noches de salas de espera de mármol verde y noches

de losetas blancas de baño y noches de ausencia,

manos que intentan tomarte como si tuvieras quince años otra vez.

tus pies son rosas ensangrentadas de calor

y dolor, en las calles

encuentras un error de píldoras de limón y uva.

y las luces de neón de la calle Yonge reflejan el color de tu ropa

mientras la nieve cae por todos lados

en los vacíos campos universitarios.

Y despiertas a tu vida

con los pies que han caminado por los carbones de sueños,

las 600 ventanas de hotel vacías.

a las seis AM el sol irrumpe a través de la concha de nube,

dorando tus brazos y rótulas,

encendiendo el pelo de las pantorrillas. Y en esta cama

están todos los hombres inolvidables.

De: Oedipal Dreams (1992 

In the House of Slaves

Slaves go flying through the house, through this house

slaves crawl

fast, hands and knees carpet-burned. Your house

beside the

univeristy, red geraniums in the flower box and a squirrel who

refuses the hazelnut in the palm of my hand. It is autumn outside the

slaves’ house, I leave nuts lined up like a trail of breadcrumbs outside

the French doors.

In the bedroom the switch of the cat, the music of the riding

crop

under a painting of a woman in full skirts carrying

boiling water to

naked English boy, buttocks turned to the painter, waiting for his

painful baptism. Your eyes twin onyxes raised

from where

you kneel with hands glued in prayer, you eyes reflecting a

darker season, some place far from here. Where it rains all the

time. Dress shirt and tie pulled loose

to disclose your body turning for inspection,

front, back, into the kitchen with tiles ridged and bumpy under your

palms, through the bathroom with its mosaic of naked women.

In the house of slaves candles striate the air above

your genitals,

falling wax like hot seed spilled across your loins. A

squirrel hurries

across the terrace to the safety of the maples, the spinning debris of

autumn, other houses down the lane. On the walls angels

leap with

harpstrings slicing their fingers. Each morning I wake you

with a

round of slaps; each night you are chained to the bedpost,

wrists and

ankles shackled apart, leather conforming to your body. And

through the house the bodies of my slaves lean as greyhounds,

tubby

as angels, running pure.

En la casa de los esclavos

Los esclavos van volando por la casa, a través de esta casa los

esclavos se arrastran

 rápido, manos y rodillas quemadas por la alfombra. Tu casa al

lado de la

universidad, geranios rojos en la maceta y una ardilla que

rehúsa la castaña de la palma de mi mano. Es otoño fuera de

la casa de los esclavos, dejo las nueces alineadas en una especie

de sendero de migas de pan

fuera de las ventanas.

En el dormitorio el látigo del gato, la música de la fusta de

montar

debajo de una pintura de una mujer con faldas, cargando agua

hirviendo para

un muchacho inglés, las nalgas hacia el pintor, esperando su

doloroso bautismo. Tus ojos gemelos de ónix se levantan desde

donde

te arrodillas con las manos pegadas en oración, tus ojos reflejan la

estación oscura, algún lugar lejos de aquí. Donde llueve todo el

tiempo. Camisa y corbata

de vestir sueltas para desvelar tu cuerpo vuelto para ser inspec-

cionado, delante, detrás, en la

cocina con losetas ribeteadas y desiguales bajo

tus palmas, a través del baño con su mosaico de mujeres

desnudas.

En la casa de los esclavos las velas estrían el aire por encima de

tus genitales,

cae la cera como semilla caliente derramada por tus ingles. Una

ardilla se apresura

por la terraza hacia la seguridad de los arces, vuela la hojarasca 

 del otoño, otras casas camino abajo. En las paredes los ángeles

saltan con

las cuerdas del arpa golpeando sus dedos. Cada mañana te

despierto con una

 ronda de cachetadas; cada noche eres encadenado a la cama,

muñecas y

tobillos aparte, el cuero se adapta a tu cuerpo. Y

 por la casa los cuerpos de mis esclavos delgados como lebreles,

regordetes

como ángeles, corretean puros.

De: In the House of Slaves (1994

Laughing in My Sleep

Twice it happened –you rolled me over

out of the mangled landscape of my dreams,

shook my shoulder and demanded, What? 

What’s so funny? My eyes flew open

to your room with its white skylight

and shells strung at the midnight window,

to your face huge as a father’s above me.

For I had been laughing in my sleep,

and even as I struggled to the surface

of full wake, this otherwordly laughter

still hacked its way out of me,

no girlish giggle or cheerful chortle

but weird laughter from the deep,

the bottom of the black ocean

where my family still swims in the wreckage,

where every night I murder my mother

and lose my father, over an over.

It was like no sound I ever made

during the day, it was the laughter

of an evil child, you said later-

coming even after I clamped my hand

over my traitor’s mouth, and you lay next to me

astonished, like a man who takes a step to the side

and finds he’s suddenly standing in quicksand.

Risa durante el sueño

Ocurrió en dos ocasiones –me sacaste

del horizonte mutilado de mis sueños,

me diste en el hombro y me preguntaste, ¿Qué?

¿Qué te resulta tan divertido? Mis ojos volaron abiertos

hacia tu habitación con su claraboya blanca

y las conchas ensartadas en la ventana de medianoche,

hacia tu rostro enorme como el de un padre encima de mí.

Había estado riéndome durante el sueño,

incluso mientras luchaba por estar

totalmente despierta, esta risa de otro mundo

todavía me cortaba,

no era una risita de niña ni una alegre risa entre dientes

era una risa extraña desde las profundidades

desde el fondo del negro océano

donde mi familia todavía nada en el naufragio,

donde todas las noches asesino a mi madre

y pierdo a mi padre, una y otra vez.

No se parecía a ningún otro sonido que yo hacía

durante el día, era la risa

de un niño malo, dijiste más tarde –

que salía incluso después de que pusiera mi mano fuertemente

en la boca de mi traidor, y tú estabas echado junto a mí

asombrado, como un hombre que da un paso hacia el lado

y rápidamente se encuentra en arenas movedizas.

De: Treble, 2005

Century Grill

We sat at a windy table

outside the restaurant,

the brick buildings scarlet

against the slate sky.

Cars passed in a metal stream.

I barely blinked, my lids rising

and slowly falling, reluctant

to lose anything to a fraction’s darkness-

the sun and shadow across your face,

the waitress placing dish after dish

on the table with her long arms,

our reflec- tions slipping

in the restaurant window. The wind on my lips

tasted like lime.

You took off your wedding ring,

held it above the table

and let it fall,

a twist of gold that spun down

in the breeze, metal-hot

from the heat of your life,

and I reached out to catch it

like the bridal bouquet.

It lay still and stony

in the centre of my palm,

blazing in the blinding light.

Restaurante Siglo

Estábamos sentados en una mesa expuesta al viento

fuera del restaurante,

los edificios de ladrillo escarlata

contra el cielo de pizarra.

Los coches pasaban como una corriente de metal.

Yo apenas pestañeaba, los párpados se levantaban

y caían lentamente, reticentes

a perder cualquier cosa en una fracción de obscuridad –

el sol y la sombra a través de tu rostro,

la camarera con sus largos brazos,

nuestras reflexiones deslizándose

por la ventana del restaurante.

El viento en mis labios

sabía a lima.

Te quitaste el anillo de casado,

lo sujetaste encima de la mesa

y lo dejaste caer,

un torbellino de oro que giraba

en la brisa, el metal caliente

desde el calor de tu vida,

y conseguí alcanzarlo

como un ramo de boda.

Estaba quieto y pétreo

en el centro de la palma de mi mano,

resplandeciendo en la luz cegadora

De: Treble, 2005


Evelyn Lau (Vancouver, Canadá, 2 de julio de 1971). Poeta y novelista. De 2011 a 2014, fue Poeta Laureada de Vancouver.

Nació en el seno de una familia de inmigrantes chinos en Vancouver. Su padre era originario de Hong Kong y su madre de China y se conocieron en esta próspera ciudad canadiense de la costa oeste. El padre era ingeniero de estructuras que estuvo desempleado durante mucho tiempo y su madre se dedicaba a las labores domésticas. La precariedad económica se instaló en el hogar muy pronto y afectó a la estabilidad de la familia de forma permanente. Sin embargo, en el seno familiar se había implantado una ética del éxito social y de la respetabilidad que se mantenía gracias a las imposiciones maternas.

Su infancia estuvo marcada por la incomprensión de sus padres ante su deseo imperioso de ser escritora que se puso de manifiesto a la temprana edad de seis años. En efecto, la permanente actitud disuasoria de los padres que pretendían que su hija estudiara una carrera más prestigiosa como medicina, se convirtió en una fuente de angustia y de frustración que, con el paso del tiempo, desembocó en tempranos brotes de depresión y bulimia. A pesar de la prohibi- ción expresa de sus progenitores, la joven Evelyn intentaba refugiarse de esta lacerante realidad en su apasionada escritura en inglés, aun cuando el cantonés fuera su lengua materna. La continua insistencia en esta cuestión por parte de una madre dominante derivó en un conflicto familiar de muy difícil solución. Como resultado de esta situación, Lau abandonó el hogar cuando tenía catorce años e inició un largo viaje de huida por las calles de Vancouver que a la postre se convirtieron en improvisada vivienda. Desafortunadamente la calle no significó un cambio a mejor y el infortunio la acompañó durante esta época, ya que fue violada y se inició en el consumo de drogas. Estas terribles experiencias derivaron en un intento de suicidio y en su posterior internamiento en una institución psiquiátrica. Durante este tiempo escribió un diario que la mantuvo viva. Las novecientas hojas que escribió eran el testimonio de su lucha por sobrevivir y encontrar un lugar en el mundo.

A los dieciocho años Evelyn Lau decide publicar su autobiografía –por consejo de algunos amigos– en forma de diario titulada Runaway: Diary of a Street Kid (1989) sobre sus dos terribles años de vivencias en la precariedad más absoluta. De hecho, la prostitución se convirtió en un medio de vida para Evelyn y en fuente de experiencias humanas que, por un lado, la expusieron a una durísima realidad en un momento clave de su formación como persona y, por otro, le facilitaron el conocimiento directo de la condición humana en lo relativo a las relaciones íntimas y amorosas. Sus desgarradoras vivencias narradas día a día en tono directo y confesional fueron, a pesar de la dureza y aunque resulte difícil de creer, mucho más llevaderas que la sofocante vida familiar que la llevó a una especie de huida hacia adelante sin vuelta atrás, según ha confesado la escritora en algunas entrevistas.

La autobiografía fue un bestseller en Canadá durante treinta semanas que derivaron en la elaboración de una miniserie televisiva cuya impactante narración ganó la suficiente fama internacional como para que la novela se tradujera al español, el chino, el japonés, el coreano, el italiano, el alemán y el holandés. Las reseñas en periódicos y revistas especializadas resaltaban que su mayor virtud estaba en el mensaje de unas terribles vivencias narradas de manera sincera, sin complejidades estilísticas y con la voz real de una adolescente intentando sobrevivir en un mundo verdaderamente cruel. Sin embargo, con el transcurrir del tiempo, Lau no se ha sentido muy orgullosa de esta obra porque, desde su punto de vista y con el bagaje literario que atesora en el presente, le resulta un poco repetitiva en lo concerniente a la técnica narrativa. Con todo a los adolescentes canadienses les encantó la obra y tuvo entre este colectivo, al igual que sucedió en otros países, sus mejores valedores porque, no cabe duda, que los temas a los que se aproxima Lau constituyen el foco de las inquietudes que conforman el devenir de este difícil momento del desarrollo que afronta el ser humano. Por un lado, los conflictos de los adolescentes en el seno familiar y sus deseos no satisfechos, la huida, el viaje iniciático y la resolución del conflicto a partir de la afirmación del individuo y su rápida incursión en el mundo de los adultos por medio de la prostitución. En este sentido, Lau ha confesado en entrevistas y artículos que con esta autobiografía pretendía cambiar la visión que tiene el público sobre la prostitución: la imagen de la prostituta alegre a la que le gusta el sexo, que se crece en el ejercicio de una actividad sin aparentes implicaciones personales y que en último término es capaz de mantener cierta autoridad sobre su actividad. Como consecuencia de esta visión sobre la prostitución, Lau exploró en una etapa posterior el mundo del sadomasoquismo como vía opuesta a la prostitución convencional, en la medida en que en las prácticas sadomasoquistas ella como dominátrix mantenía en todo momento el control sobre sus clientes y eso le otorgaba una posición simbólica de poder. Todos estos aspectos fueron desarrollados y representados de manera profunda en sus libros de poemas más innovadores y originales.

Una década más tarde Evelyn Lau confesó que si la chica de su autobiografía, Runaway: Diary of a Street Kid, llamara a su puerta no la dejaría entrar (Inside Out: Reflections on a Life so far 3). Esta visión plena de ironía es consecuencia lógica de la madurez y de la reflexión que se fue fraguando en sus obras posteriores y que dista bastante de la inmediatez de una autobiografía confesio- nal, un documento de un período de su vida en el que la protagonista, una adolescente de catorce años, era un ser desarraigado, vulnerable, expuesto a todo tipo de abusos y de vejaciones en las calles de Vancouver.

Evelyn Lau comenzó su carrera literaria como escritora en prosa, pero su gran pasión es la poesía y, de hecho, ya había publicado un número significativo de poemas en revistas antes de sacar a la luz magníficos poemarios  como You Are Not Who You Claim 1990, Oedipal Dreams 1992, In the House of Slaves 1994 y Treble 2005. Las lecturas que Lau ha considerado importantes para su actividad poética son la obra de las poetas norteamericanas Sharon Olds, Sylvia Plath, Anaïs Nin y Anne Sexton.

La poesía es el género literario con el que Lau se siente más identificada, en la medida en que le permite explorar de forma más profunda los temas y experiencias que conforman su devenir vital. En la poesía, Lau habla de temas que siempre están relacionados con su propia experiencia: la prostitución, la sexualidad, las relaciones amorosas, el género y la violencia. Nunca hay juicios morales en su poesía y sí una preocupación estética permanente además de un empeño por profundizar y desvelar las complejidades en las que se desenvuelve con los seres humanos que la rodean. En sus reveladores poemas escuchamos las voces de protagonistas muy jóvenes que tienen relaciones amorosas y sexuales con doctores, psiquiatras, hombres de negocios y ejecutivos de alto poder adquisitivo. Es muy curioso, pero en el caso concreto de los médicos, recordemos que sus padres querían que ella estudiara medicina porque la consideraban una profesión muy prestigiosa y respetable. Por ironías de la vida, Lau comprobó muy de cerca que sus padres no tenían razón al demostrarle su contacto directo que una cosa era la apariencia y otra muy distinta la realidad. En privado esos médicos mostraban una realidad muy distinta a lo respetable, y en la intimidad de los hoteles, Lau nos descubre los otros rostros ambiguos del prestigio social.

Podemos concluir señalando que la obra poética de la escritora canadiense Evelyn Lau parte de una reflexión sobre sus orígenes como prostituta en las calles de Vancouver. Se trata de una poesía autobiográfica centrada en el yo lírico y en las preocupaciones sobre la fragilidad del ser humano y de las relaciones amorosas, el amor no correspondido, la familia y la insondable soledad del individuo. Asimismo, Lau enmarca su poesía en entornos urbanos donde la protagonista lírica narra sus experiencias sexuales sadianas en un mundo dominado por las apariencias y la dualidad entre lo socialmente aceptable y lo reprobable, aspectos que la poeta intenta socavar en la medida en que se basan en falsas asunciones. De este modo, su poesía expone con cierta distancia cómo la hipocresía social y la dicotomía entre apariencia y realidad están instaladas en las relaciones humanas.

Lau ha publicado diez libros de poesía siendo los últimos Cactus Gardens (Anvil, 2022) y Parade of Storms (Anvil Press, 2025). Sus poemas han sido seleccionados para las antologías Best American Poetry (1992) y Best Canadian Poetry (2009, 2010, 2011, 2016). Lau también ha trabajado como escritora residente en la Universidad de Columbia Británica, la Universidad de Kwantlen y el Vancouver Community College, y fue escritora visitante distinguida en la Universidad de Calgary.

Su poesía ha recibido el Premio Milton Acorn, el Premio Pat Lowther, un Premio Nacional de Revistasa (National Magazine Award); nominaciones al Premio Literario de la Columbia Británica y al Premio del Gobernador General y the Vantage Women of Originality. De 2011 a 2014, Evelyn fue Poeta Laureada de la Ciudad de Vancouver. Cactus Gardens (Anvil, 2022), fue incluida en la lista de los 20 mejores libros de poesía de 2022 de la CBC, preseleccionada para el Premio Literario de la Ciudad de Vancouver y galardonada con el Premio Fred Cogswell.

Sus cuentos, ensayos y novela se han traducido a una docena de idiomas.

Enlaces de interés :

Fuente de la bio y poemas : https://repositori.uji.es/server/api/core/bitstreams/0a30942e-13f1-4f78-8320-4999adbbd7db/content

https://about.library.ubc.ca/2025/09/04/a-conversation-with-evelyn-lau

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