15 Poemas de Silvia Rodríguez Bravo

Árboles bajo la lluvia

Abandoné tribus, religiones, amantes.

Robé en el bar de la esquina

sorbos de vino de una copa ajena

y entré en el rumor de la noche

que venía cayendo en suspiros de niebla.

Desde entonces el universo

gira demasiado lejos.

Desde entonces la vida me deja

un frío lento zurcido al cuello,

soledades que nunca

perderán su sabor a niebla,

a humo de cigarro,

a humedad poética. 

Desde entonces tengo la costumbre

de ovillarme en los espejos,

de caminar sin mirar el suelo,

de contemplar cómo la vida

se va transformando en recuerdo.

Y ahora, 

mientras retiro diciembre del calendario,

pienso que 

nunca busqué árboles bajo la lluvia.

De: Anatomía de un insomnio ((Torremozas, 2016)

Protectora de tormentas

Quizás,

por buscar donde duermen los equinoccios

quedé huérfana de vida y tiempo,

algo-alguien atrapada en esta hora insomne

buscando nidos donde comenzar otro otoño,

algo-alguien que cercana al viento

percibió tu claridad diluida en mi sombra.

Quizás,

esta noche un gemido se salve del infierno

con sólo mirarte y reconocer tus sellos.

Bien sabes cómo es la asfixia de quien

muerde la hora maldita de los siglos,

el dilema de quien piensa

qué vida se pondrá mañana.

Quizás,

nunca fui tan sola

porque en la madrugada

solo tú esperabas mi regreso,

eras tú quien sostenía el miedo,

la otra cara de las piedras,

el peso de la noche,

el vértigo de la sangre

cuando todo es niebla.

Eras tú, Alma mía, 

solo tú, quien sostiene los cirios

cuando todo es muerto.

Halito de sombras 

Las sombras aparecen y desaparecen

en rituales mansos,

son prolongación de los cuerpos,

no tienen sangre,

no respiran, no laten,

solo transitan a su antojo

entre calles, 

entre muros,

entre árboles.  

No sé dónde se van las sombras 

cuando desaparecen,

a otro lugar, a otro mundo quizás,

o simplemente duermen

en los puntos cardinales.

No sé dónde se guarda la sombra de los muertos,

en la última sábana, en algún espejo,

en la obscuridad que iluminan los cirios.

No sé.

Lo cierto es que mi sombra

en esta noche parpadeante

regresa, pero no la reconozco,

a veces, está muy pequeña, demasiado larga

muy tenue o muy negra,

sin importar que mi sombra sea una extraña,

o que siendo la misma de ayer

regrese contaminada de otro suelo,

de otras paredes,

le confieso que este insomnio

tiene tu nombre.

Ella, en ritual manso

calma los recuerdos que me cruzan la carne,

me bautiza como una sombra más y me lleva:

entre calles, 

entre muros,

entre árboles.

Vagabunda de la web

Amada, crucé tu cuerpo,

corté los frutos maduros de tu boca

y esparcí la tierra de mis años

en esta sábana que aún no cubre

nuestra desnudez. 

Me quedaría ovillada

en esa gota de sudor detenida en tu frente,

en el aire azul que danzamos entre caricias

y no salir a esa parte mía,

donde el miedo traza en mi cuerpo

el mismo sendero que sigue el frío.

Me quedaría en el mundo que sueñas

cuando miras por la ventana

mientras se enfría una taza de café

en tus manos.

Pero no, el refugio de tus brazos

no detiene la furia de los días,

no encuentra la vida que a veces pierdo

en deliradas luces cotidianas.

Mañana despertaré,

aunque no duerma, despertaré

entre el vértigo de la ciudad

y la náusea de mis laberintos

y no estarás para arrancar los demonios

que se despiertan a medio día.

La humedad de tu boca

se ha secado en mi espalda,

y tiemblo al saber

que pronto seré velocidad de calles

una vagabunda de la web

en busca de sentido.

Los olvidados de la noche

En esta media tarde vislumbro

otra noche vagando de hora en hora,

presiento el timbre de tu voz

buscando mi oído,

tus dedos sosteniendo mi espalda.

Te llamo.  

Te busco en toda habitación

en un patio perdido, 

en el jardín sin flores, 

en las plazas sin palomas

Perdón, te has ido hace una hora,

una semana, un mes ¿Cuántos años?

Llevo siglos sostenida en tu aroma,

siglos en esta misma calle,

en esta misma casa que mantiene 

el mismo color.

Perdón,

los árboles han crecido demasiado.

Escarbo en la raíz de mi nombre

para recordar quien fui antes de tu boca

y no me puedo ver sin tus ojos

y no me puedo ver sin tus ojos

buscando mi piel, mis caderas, mis senos

y no me puedo ver sin tu quejido 

y mi gemido exhalados al unísono

en noches con o sin estrellas.

No existo.

Me habito desconocida, ajena.

Tu ausencia ha sepultado mi desnudez.

Te extraño, 

ya no bramo angustiada en tu recuerdo,

pero te extraño.

Apaciento mi furia en otros hombres

y los amo por una noche,

pero te extraño.

No existo,

nada queda en esta vida,

en la penumbra de este bar oxidado:

donde beben los que sobran de la muerte

donde beben los que somos olvidados.

Me quiere puta

Y a mí, me quiere puta el caballero

una muñeca nueva para manosear,

quiere un desliz,

un si nos acostamos no me acuerdo

va a ser en un motel rapidito

o en el auto no muy lejos.

Habla de sus empresas proactivas

de compromisos sociales y políticos

de su agudeza sensorial

que aprendió las claves del éxito

que tiene influencias y asegura

que me puede ayudar.

Y a mí, me quiere puta el caballero

dice que soy diferente a las demás

que nunca había sentido esto, antes

que no se lo contará a nadie, porque

un caballero no tiene memoria.

Le digo que las mujeres

sí tenemos memoria y no olvidamos.

su rostro amable se oxida

entreabre la boca, frunce el ceño,

respira, se contiene, susurra

… l e s b i a n a …

Ya no me quiere puta el caballero

me trata de “lesbiana”

le digo que sí,

que todas las mujeres somos lesbianas

cuando no aceptamos la cama

de un mediocre mal parido como tú.

Que PERRA tan indomable soy

no existe sabueso

que atrape mi correr,

este ir y venir del submundo

al reino.

Un día como aquí, otro día

amanezco comiendo allá.

Amanezco comiendo en mesa 

propia

            ajena

                       prestada

    alquilada

                     robada.

¡Qué importa, si al final como igual!

Un alma perra, o una perra alma

se alimenta solitaria.

No es víctima.

No llora.

No busca camadas

porque las heridas como perra

se las lame SOLA.

Ladra un perro, 

un perro que se acaba

de convertir en maldito

por interrumpir la noche

donde requiero silencio absoluto

para recordar este pecado.

Estabas ahí parado en tu jardín

te sacaste la polera, sacudiste tu pelo

como si nadie te viera

Madre mía ¡qué cuerpo!

Desde entonces tengo las hormonas

saltando entre la decencia y el descaro.

Acepto ser inmoral si la forma vertical 

de tu pecho yace bajo

la anatomía ardiente de mi cuerpo.

Te quiero mío, te quiero entero

te amaría por y para siempre

durante una hora y luego ¡Adiós!

Hacer borrón y cuenta nueva.

Nada de andar pensando

que donde hubo fuego …

… cenizas quedan.

Querido, 

seríamos eternamente felices 

durante una hora.

Piensa: una raya en el agua 

es nada

y una … es ninguna

He muerto tantas veces

pero esta noche no quiero morir.

Miro en voz baja el original de mi boca

busco urgente la médula de mi sangre

antes que la noche avance

con su aroma de viña oscura

y me levanto,

y arrastro mi cadáver

sobre otros cadáveres

y me levanto

y aúllo perra, 

aúllo viuda, 

aúllo herida

y arranco la cruz que tiene mi nombre

y la quiebro, la parto

y la uso de leña para este invierno.

Esta noche no quiero morir

aunque mi vida sea vidrio ensangrentado

en la mano empuñada de Dios

esta noche no quiero morir.

Hay Mujeres

Hay mujeres 

que no conocen el silencio

y en silencio lavan, crían, cocinan

y vuelven a lavar la ropa, 

con el cansancio acumulado

en la piel de su cuerpo memoria.

Hay mujeres 

que nunca se las ve pensar.

No son musas inspiradoras de un poema.

No son reinas de su propio reino.

No son guerreras, pero luchan cada día.

No son diosas, pero aun así hacen milagros.

Son mujeres que sostienen la lluvia 

en tiempo de cosecha

mujeres con juventud anciana

amamantando la tierra

con el agua de su cuerpo.

Son hijas-madres-mujeres

que llenas de sabiduría

no conocen el descanso,

no conocen el silencio.

Los borrachos 

Los borrachos 

tienen las pupilas tapiadas

con pedazos de cielo,

caminan buscando equilibrio,

ese punto normal donde los sobrios 

creen vivir.

Cristalizan sus sueños a toda hora,

y tienen fantasmas diferentes 

en el mismo grito.

Los borrachos retiran las estrellas

del cielo para sacarles brillo, 

por eso siempre amanecen

colgados de la noche.

Sus palabras son un laberinto de humo

siempre en dirección hacia otra copa,

buscando la fuente del eterno olvido

así como los sobrios buscan 

la fuente de la eterna juventud.

A los borrachos 

no les importa morir

se piensan muertos,

son ajenos a este mundo

son unos perdidos, pero

unos perdidos felices 

porque ignoran que existen.

Salomé

Llevo en la sangre la venganza de Salomé

el deseo inclaudicable de intercambiar 

el huésped lujurioso de tu cuerpo

con las cenizas sacrílegas de mi piel.

Todo arde en el éter de estas paredes

en las sandalias de este momento,

y es que, estamos tú y yo unidos en esta hora incierta

que me recuerda y eterniza como la más deseada

como la necesidad impostergable de tu carne.

Aún con los ocasos quebrados y arañados

por la bebida de tu vientre,

te cedo el privilegio de saciar el hambre de tus placeres

sobre el envoltorio de mi esqueleto lleno de laberintos.

Como tú otros han traído fiebres acumuladas,

demonios escondidos,

como tú otros han querido la mordida de mi beso

el castigo, un perdón y entrar en la morada 

de mi insaciable locura.

Te vistes de ofrendas olvidando las deudas

que tienes con dios, y me ofreces tus suaves algas

esparcidas sobre la humedad de tu piel,

y yo compasiva lucho contra tu cuerpo

sin ser tu enemiga

con tus obsequios me siento niña y juego

sobre tus muslos, debajo de tus rodillas,

beso la constelación de tus entrepiernas,

el rebaño de tus pastizales.

Acaricias mi cabellera escondida entre tu greda blanca

tan blanca como las olas de una playa,

nacidas y muertas en la esquina de la noche.

Vienes a mí como yo voy a los sueños,

a ese soñar inocente de la desteñida infancia,

por un momento, con el escapulario escondido

anhelo ser una mujer pura y casta,

pero la imagen de mi cerebro me abraza

y me lleva al gólgota delicioso de mi cautiverio.

Soy la venganza de Salomé,

los pecados de Magdala,

soy mujer, una Venus múltiple, una virgen, una Eva.

Mil mujeres soy, mil hembras, mil demonios.

Mil seres encadenados a un mismo cuerpo. 

Aquí yacen los sin deudos

Aquí yacen los sin deudos,

los indigentes, los borrachos,

por los que nadie guardará luto 

ni comprará flores o 

Corona del Hogar de Cristo.

Los que no se inscribieron

en la memoria de alguien,

los que no encendieron una lámpara y

nacieron con toda la soledad del universo

acumulada en el rostro.

Aquí yacen los que mueren diferente

pero tienen el mismo olvido.

Los muertos sin sepultura, los NN

que no tienen lápida ni misa

ni alguien que los llore 

en su última despedida.

Madre

Llueve, la lluvia, la lluvia.

Llueve y el ruido de gotas cayendo

me habla de un brasero encendido

del aroma a café de trigo y la espera.

Llueve con luna nueva. 

Llueve y una madre solitaria

recoge las migas de su pan

en silencio.

Llueve y no puedo ir a casa,

demasiada lluvia, demasiado mundo

demasiado ruido de gotas cayendo

sobre la avenida de mi cuerpo.

Cuando escampe Madre. 

Cuando escampe 

me arranco del cemento y regreso

a la asoleada tierra de tus manos.


Silvia Rodríguez Bravo. Seudónimo, Profeta de Bares. (San Javier, Chile, 1964). Poeta y narradora.

Silvia Rodríguez es diplomada en Humanidades de la Universidad de Talca, Chile).

En poesía ha publicado: Entre la poesía y yo (1993), Versóvulos ((Safo, 1998), Profeta de Bares (Mosquito Editores, 2002), Diario de una cesante (Lar, 2008), Año bisiesto (Mosquito Editores, 2012), Anatomía de un insomnio ((Torremozas, 2016), Ultrajada (Mago Editores, 2020).

En Narrativa: Despertar confuso (2004) (relatos), La biblia de Lilith (novela). 

Antologadora Mujeres del Maule, primera antología en la VII Región de poesía sobre mujeres que abarca desde el año1800 al 1991.

Ha participado en la Región del Maule en los colectivos literarios “Voces en la ciudad”, “Entre cuento y cuento”, “Poetas del Maule”, “Travesía por el río de la niebla”, “17 escritores maulinos, Contra el olvido”, Ediciones Universidad Católica del Maule, 2021.

A nivel nacional ha sido incluida en las antologías “El lugar de la memoria”, “Voces de la memoria” “Basta”, “Ixquic” antología internacional de poesía femenina, “Procesos escriturales, Mujeres de puño y letra”, en la revista “Nueva polémica, poetas chilenos de los 90” y “50 años, voces por la memoria”

A nivel internacional ha sido incluida en las antologías:  Poemarios del Centro de Estudios Poéticos “Primavera Eterna” (2002), “Penumbras y Sombras” (2003), Madrid, España, “Anthologie de la poésie chilienne: 26 poètes d’aujourd’hui”, (antología de poesía chilena, edición bilingüe) París, Francia (2021)

Obtuvo el primer lugar en el concurso Carmen Conde, (ediciones Torremozas, Madrid, España, 2016) 

Incluida en la página virtual para escritores iberoamericanos “Conocer al Autor”, Madrid, España. 

Con su ensayo “Despertar de un silencio” participó en el Seminario “Jornada Mujer y Literatura” celebrado en Huesca, España.

Realiza talleres de creación literaria en: Centros Penitenciarios de Mujeres y Hombres, Centro Cultural de Talca, Hospitales, Juntas de Vecinos, Liceos, Servicio Nacional de Menores y otros espacios no convencionales. Participa en forma activa en diversas actividades tanto dentro de su región como a nivel nacional. 

Su temática es un abanico que se abre para hablar de la intimidad y los conflictos existenciales propios del ser humano.  Cuando habla de erotismo, lo hace como una mujer empoderada de su cuerpo.  Sus poemas visibilizan a los seres marginados, los solitarios y los habitantes de la noche entre otros.  Tiene la capacidad de caer al abismo, para luego pararse frente al mundo y cuestionarlo, desarticularlo y luego, reconstruirlo a su imagen y semejanza.


Nota : Todo el contenido poético así como la bio y fotografías compartidas ha sido seleccionado y cedido por la poeta Profeta de Bares para su publicación en esta página. 

¡Gracias a Silvia Rodríguez Bravo por su generosidad, atención y confianza!


Enlaces de interés :

http://www.letras.mysite.com/archivorodriguez.htm

https://www.poemas-del-alma.com/pdfs/134117.pdf

https://www.latercera.com/noticia/poeta-chilena-silvia-rodriguez-gana-emblematico-certamen-internacional

https://letralia.com/275/articulo11.htm

https://www.litoralpress.cl/SimbiuPDF/2026/02/14/6481420.pdf

https://www.cineyliteratura.cl/ensayo-la-biblia-de-lilith-el-regreso-de-una-mujer-a-sus-origenes/#google_vignette

https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2010/11/2001-silvia-rodriguez-bravo.html

https://www.elmostrador.cl/cultura/2023/07/03/lanzamiento-libro-mujeres-del-maule-antologia-poetica

https://www.sech.cl/wp-content/uploads/2022/04/Alerce-N%C2%B0-92.pdf

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