Poema para la ventana del pobre
Para el techo de los humildes
construyo este poema
que es una teja roja.
Deseo de poeta
para sonrisa del pobre:
enredadera que sube
hasta su ventana sin flores.
Como el silbido de las fábricas,
mis palabras desafinadas
buscan la estrella de los vientos,
para lanzarse sobre la multitud
desde el extremo del verso.
Hay una gran visión desde la altura,
una posibilidad que se abre ruta.
Perspectivas de horizontes
que se dilatan.
Paisajes de liberación
amplificando un revuelo de campana.
Y sobre el porvenir,
una palabra pura enarbolada.
De: Poemas para la ventana del pobre

Puente de Vallecas
Desde el Puente de Vallecas
al Cuartel de la Montaña,
a Campamento, a Toledo,
Albacete y Guadarrama.
Desde el Puente de Vallecas,
calle de Fermín Galán,
alzándose en marejada
como las aguas del mar.
Desde el Puente de Vallecas,
atrás del Abroñigal,
como un reguero de fuego
devorando la ciudad.
¡Arriba esclavos del Mundo!
¡De pie los parias sin pan!
Como un solo hombre, Vallecas
erguido y presente está.
Vallecas, Puente Vallecas,
ennoblecido de ideal,
a la primera clarinada
todo se lanzó a luchar.
Vallecas se dio a la guerra
con entusiasmo total,
hizo suya la consigna
de julio: ¡No pasarán!
Barrio de obreros conscientes,
arpón contra el capital,
baluarte de antifascismo,
barrio de rojo historial.
De allí salieron sus hombres.
¡Pocos quizá volverán!
Pero en un alba de luces,
el barrio despertará.
Vallecas, Puente Vallecas,
agujereadas están
sus casas rotas y humildes,
aljibe, patio y parral.
Les rompe el cañón los muros,
podría romperlos más,
Vallecas, será Vallecas
en una aurora triunfal.
Barrio que se dio a la guerra
barrio que salió a pelear
con el corazón blindado,
una bomba y un puñal.
De: Romancero de la defensa de Madrid

Cuando llora la milonga
Sollozó el bandoneón
congojas que se van
con el anochecer.
Y como un corazón,
el hueco de un zaguán,
recoge la oración
que, triste dice fiel mujer. (El original era «cruel mujer”)
Lloró la milonga,
su antigua pasión,
parece que ruega
consuelo y perdón.
La sombra cruzó
por el arrabal
de aquel que a la muerte
jugó su puñal.
Dos viejos unidos
en un callejón,
elevan las manos
por su salvación.
Y todo el suburbio,
con dolor,
evocan un hondo
drama de amor.
Conmovió el arrabal
con largo estremecer
el toque de oración.
Dolor sentimental
embarga a la mujer
en tanto el bandoneón
la historia reza de un querer.
Carnelli fue la primera letrista mujer del tango canción y sus obras tuvieron mucho éxito. “Cuando llora la milonga” (1927), con música de Juan de Dios Filiberto, registra varias versiones, y se hizo muy popular cuando Carlos Gardel, grabó el tango en agosto de 1928.

Se va la vida
(I)
Se va la vida…
se va y no vuelve.
Escuchá este consejo:
si un bacán te promete acomodar,
entrá derecho viejo.
Se va, pebeta,
quién la detiene
si ni Dios la sujeta,
lo mejor es gozarla y largar
las penas a rodar.
(II)
Yo quiero, muchacha,
que al fin mostrés la hilacha
y al mishio recuerdo
le des un golpe de hacha.
Decí pa qué querés
llorar un amor
y morir, tal vez,
de desesperanza.
No regués la flor
de un sueño infeliz
porque, a lo mejor,
la suerte te alcanza
si te decidís.
(I-b)
Se va la vida…
se va y no vuelve,
escuchá este consejo:
si un bacán te promete acomodar,
entrá derecho viejo.
Pasan los días,
pasan los años,
es fugaz la alegría,
no pensés en dolor ni en virtud,
viví tu juventud.
Tango – 1929 Letra: María Luisa Carnelli (con el seudónimo de Luis Mario). Música: Edgardo Donato y Roberto Zerrillo

Cuatro Caminos
Barrio de Cuatro Caminos.
Uno llevaba al hogar,
los otros tres al trabajo,
la cárcel y el hospital.
Barrio de Cuatro Caminos
¡qué duros de transitar!
las cuatro rutas tendidas
hacia una ruta final.
Barrio de Cuatro Caminos.
Yo le quise caminar
y entré en sus calles un día
por su calle principal.
Francos y Bravo Murillo,
los siglos han de cantar
leyendas de cada piedra
en un romance inmortal.
Barrio de Cuatro Caminos,
ciudadela popular,
anarquistas, comunistas,
y de la Unión General.
Conflictos, huelgas y luchas,
consignas para golpear
en el vientre a los burgueses,
al clero y la patronal.
Rojos primeros de Mayo,
puños para manejar
el martillo o la pistola,
la pala o el pedernal.
Cuartel de trabajadores,
¡quién lo podría olvidar!
se alzó el 18 de julio
en un ímpetu vital.
¡Al combate! ¡A la pelea!
a vencer y a perpeturar
con sangre roja de obreros
una tradición racial.
España, entusiasmo y fuego.
Ríos de sangre hasta el mar…
Pueblo rebelde y bravío,
siempre en batalla social.
Barrio de Cuatro Caminos,
de la Glorieta a Tetuán,
todo se volcó en los frentes
para la lucha final.
Barrio de Cuatro Caminos.
Nadie lo vió titubear.
Por tres marchando a la muerte,
¡por uno a la libertad!

DE LAS MONTAÑAS Y LLANURAS MEJICANAS AL FRENTE DE MADRID
(Ahora del 19 de enero de 1937)
Un miliciano del Batallón «Margarita Nelken» inquiere de manera imperiosa:
- ¿Dónde está el capitán Centellas? ¡Que una camarada pregunta insistentemente por el capitán Centellas…!
- Ahorita no más estaba aquí responde una voz a mi vera. Estas palabras y su entonación me golpean vivamente mis oídos.
- ¿Hay un americano por aquí? -pregunto.
- Sí, y mejicano… para lo que mande.
- Pues mando ¡que viva Méjico!
- ¡Que viva, pues…! El comandante Oliva se acerca, y el apretón de manos cordial se tiende desde el centro al sur de América.
- Yo soy argentina, de Buenos Aires…
- Pues nada, doblemente hermanos, en el ideal y en la sangre. Eso es; fluida de una misma vena fecunda. ¡Viva
nuestra madre España! - ¡Vivaaa…!
Y el grito se alza en la tarde, coreado por labios españoles y americanos. - ¿Cuándo llegó usted, antes o después del 18 de julio?
- Estaba ya en España, desde hace años, plenamente identificado con esta tierra y este pueblo. Al estallar la sublevación fascista me alisté como voluntario en el Ejército popular. Estimé que mis experiencias recogidas en el Méjico rebelde y guerrillero, a las órdenes del general Obregón podrían ser de alguna utilidad, y aquí estoy, peleando nuevamente por ideales humanos de libertad y de justicia.
- ¡Magnífico, camarada! América entera habla con usted: nuestros obreros, nuestros campesinos, nuestros intelectuales, nuestros artistas…¡Millones de hombres y mujeres que están íntegramente al lado del pueblo español, sufriendo sus angustias, pero alentando una misma certeza de victoria!
El comandante Oliva asiente y sonríe, mientras sus ojos siguen con satisfecho interés los pasos de marcha de sus nuevos futuros soldados: centenares de campesinos de Badajoz, que completan sus ejercicios de instrucción con facilidad asombrosa. - Un…Dos… Un… Dos… El sargento Parra -un valiente- da las voces de mando, y la escuadra avanza, se detiene y vuelve
rítmicamente sus pasos hacia la derecha o hacia la izquierda.
El pelotón de los torpes -diez o doce a lo sumo- golpea rudamente, plac-plac, sobre el duro suelo caliginoso. Los otros -unos seiscientos o setecientos- se ejercitan en las marchas, en los cuerpo a tierra, en el manejo del fusil. Son casi las cinco. EL sol, en declive, alarga sobre la tierra las sombras, que se persiguen y se entrecruzan caprichosamente. Hombres y sombras se
engrandecen en el marco infinito del paisaje. Hacia el horizonte, la ondulante tierra de Castilla se extiende en elevaciones escalonadas, envuelta en el aire entre gris y rojo de la tarde.
«Un… dos…, un… dos…», vibra la voz del sargento Parra. «Un… dos…», responden otras voces monorrítmicas, como en seco.
En medio de sus hombres, el comandante Oliva-barra y estrellas ganadas con inteligencia y con arrojo en innúmeros combates- escucha todas las voces y sigue con máximo interés todos los movimientos. Observo su rostro enérgico, sus ojos obscuros. España y América. La sangre de Hernán Cortés y de La Malinche
Méjico está aquí, me digo. El de los tonsurados españoles Hidalgo y Morelos, el de Juárez, el de Carrillo Puerto, el de Cárdenas.
El Méjico que durante una centuria peleó, como ahora estos campesinos de Badajoz, por su pan y su tierra.
El Méjico que se alza, al fin, triunfante y afirma sus pies, seguros, por el camino de la libertad y del progreso.
Artículo publicado el 19/1/1937 por Luisa Carnelli en el diario Ahora y recogido en Crónicas de la guerra de España.

Maria Luisa Carnelli Serna (La Plata, Argentina, 31 de enero de 1898-Buenos Aires, 4 de mayo de 1987). Poeta, escritora, periodista y corresponsal de guerra. LA ÚNICA MUJER que ESCRIBIÓ MÁS DE UN CENTENAR DE CRÓNICAS DE la GUERRA civil española DESDE LAS TRINCHERAS.
Hija de Julia Serna y Enrique Carnelli. Tenía nueve hermanos y desde chica le gustaba escribir. Egresó de la Escuela Normal con el título de maestra. Desde muy joven, Carnelli se vinculó con círculos literarios de la izquierda, especialmente con los hermanos González Tuñón. El mayor, Enrique, fue su pareja hasta la muerte de él en 1943, tras un temprano y breve matrimonio con Alberto Castro de quien se separó y se mudó con su pequeño hijo Mario a la Ciudad de Buenos Aires, donde logró comenzar a trabajar para diarios y revistas de tirada masiva como El Hogar y Crítica.
En 1923 publicó su primer libro de poemas, Versos de mujer. Posteriormente aparecieron Rama frágil (1925), que la consolidó como una de las jóvenes “poetisas” del momento y Poemas para la ventana del pobre (1928) Mariposa Venidas del Horizonte(1930) y otros más.
González Tuñón era ya una figura de prestigio en el mundo del tango y uno de los pocos defensores de esa música del pueblo en el ambiente intelectual, del que participaba con su hermano Raúl. Así fue como, cuando Carlos de la Púa (alias el Malevo Muñoz) le propuso a Enrique que le escribiera una letra para una música de Julio De Caro, él le pasó la propuesta a María Luisa, y ella escribió su primer tango: “El malevo” (1925).
En 1933 publicó la novela Quiero trabajo, en la que narra la historia de una mujer que busca su lugar en el mundo y comete innumerables errores hasta que encuentra su rumbo en la militancia revolucionaria.
Entre 1935 y 1939 fue corresponsal en España para distintos medios argentinos, entre ellos la revista Ahora de Buenos Aires, Noticiero español, Unidad, Avance y, sobre todo, Nueva España, donde publicó numerosas crónicas y poemas durante la guerra, animando a argentinos y españoles residentes en Argentina a defender la República. En este periodo, traba amistad con Antonio Machado, Margarita Nelken y Tina Modotti, relaciones de las que ha quedado una importante constancia epistolar.
Para escribir sobre los sucesos de la revolución de Octubre, viajó a Asturias en junio de 1935, hospedándose en Sama de Langreo. En su libro U.H.P., Mineros de Asturias, editado en Buenos Aires en 1936, relata los detalles de su estancia, las dificultades que tuvo que sortear por ser mujer y los testimonios orales de los habitantes del Valle del Nalón que sufrieron la represión posterior.
Durante todo 1937 entrevistó soldados, campesinos, trabajadores, familiares de soldados que luchaban por la república, mujeres combatientes, entre otros. Sus notas no solo cuentan los hechos vívidos por su recorridas del frente, sino que transmiten con fuerza ideas revolucionarias, con la convicción, la valentía y la disposición de ir hasta el final en esa lucha. María Luisa también participó en el Socorro Rojo Internacional, una organización dirigida por mujeres que se convirtió en la principal encargada de la ayuda a los presos políticos. Las militantes del SRI se ocupaban de rescatar y atender a los heridos, de la gestión y provisión de ambulancias, camillas y hospitales, pero también de tareas de propaganda nacional e internacional y a esto se dedicó Carnelli como escritora y periodista.
A finales de 1938 regresa a Argentina y se incorpora a las filas del Partido Comunista Argentino, en un periodo de 20 años en los que oscilará entre México y Argentina, creando lazos con figuras tan relevantes como Diego de Rivera o Vittorio Vidali y continuando su trabajo como colaboradora en diferentes medios de prensa, redactando artículos sobre la historia del tango, la dictadura argentina o la situación brasileña, lo que intercalaba con numerosos viajes por Europa y otros países latinoamericanos. Las dos últimas décadas de su vida se asienta definitivamente en Argentina.
María Luisa Carnelli es autora de cuatro romances en los que aparecen personificados los barrios donde viven y de donde salen las fuerzas que defienden Madrid, “Cuatro Caminos”, “Puente de Vallecas”, “Ventas” y “Puente de Segovia”. Los cuatro, aparecen en Romancero de la guerra de España y fueron publicados en un folleto titulado Cuatro Caminos. Poemas Populares de Guerra, editado por el Socorro Rojo Internacional.
Como letrista de tangos era muy conocida aunque firmaba sus obras utilizando dos seudónimos: Mario Castro (nombre de su hijo) y Luis Mario (su nombre invertido y masculinizado). Son muy populares sus tangos El Malevo, Moulin Rouge, Linyera o La milonga del olvido. Algunos, Cuando llora la milonga o Pa’l cambalache, alcanzaron notable éxito y tuvieron innumerables versiones, entre ellas las de Carlos Gardel. En España su tema más aplaudido fue Se va la vida, en la voz de la cantante Azucena Maizani. Compuso también letras para milongas, habaneras, rancheras o zambas.
Sus artículos fueron publicados en diarios y revistas argentinos de la época como Crítica, Noticias Gráficas, Clarín, La Nación, El Hogar, Caras y Caretas, Fray Mocho, Atlántida y otros.
Su vida continuó entre exilios, idas y vueltas a la Argentina. Nunca dejó de escribir, sobre todo tangos.
Falleció en Buenos Aires el 4 de mayo de 1987.
En el 2008, la Cámara de Diputados de la Prov. De Buenos Aires aprobó un proyecto para declarar de interés provincial su producción artística.
Es incomprensible, e injusto, que su obra no apareciera en «Madrid es nuestro (60 crónicas de su defensa)», de los cronistas comunistas Jesús Izcaray, Clemente Cimorra, Mariano Perla y Eduardo de Ontañón, editado por la Editorial «Nuestro Pueblo», Madrid-Barcelona, en abril de 1938, cuando aún María Luisa estaba viviendo la guerra y la revolución española, y había sido tan prolífica. Esta obra estaba prologada por el General Miaja, y presentaba a los autores, Manuel Navarro Ballesteros, el entonces director de Mundo Obrero.
Enlaces de interés :
Crónicas de la guerra de España-María Luisa Carnelli: https://drive.google.com/file/d/1xtecxcnS1RqBiaa14BERp0XR5ZI78f-k/view
https://revistaharoldo.com.ar/nota.php?id=882




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